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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
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domingo, 1 de febrero de 2015

MAXIMILIANO DONAT, ANOMIA, ANOSMIA Y ANEMIA POLITICA.

El momento que vive la Venezuela republicana nos impulsa a pensar que el deterioro económico, educativo, social, justicia, derechos ciudadanos y humanos tiene su epicentro en lo político.
Es indudable que lo político es un puntal importantísimo en el desarrollo de una sociedad, no solo de valores y principios ético morales superiores, sino en la proyección y planeación de lo económico, lo social, lo educativo, en fin en lo republicano como País de Ciudadanos de primer mundo.
La anomia política en la que se han sumido los actores políticos partidistas en su gran mayoría, por no generalizar, me permiten como ciudadano disentir de la premisa “sin partidos políticos es imposible la democracia”, pues cuando estos presentan un anomia de tal magnitud esos partidos se convierten en brazos desarticulados que dan pie a que otros partidos aprovechando este desorden político, terminan implantando una hegemonía autocrática en el País, esto no es nuevo en el concierto de las naciones, así ocurrió en Alemania, Italia, España, Unión Soviética, Korea, Cuba por nombrar algunos y ocurre en nuestros días en nuestro País, donde el PSUV es el gobierno, es el Estado, es el legislativo, es el Poder hegemónico en todos los ámbitos y espacios de la nación.
Esta anomia política ha permeado la estructura social del venezolano produciendo una ciudadanía desorganizada, sin guía y que está ávida y necesitada de un cemento o contrato social basado en el ciudadano como sujeto de derecho y deberes.
La anosmia política de los partidos sean de oposición o con tendencia progobierno e inclusive del gobierno, han colocado al País en uno de los peores periodos republicanos en todos sus órdenes. Se ha perdido el olfato político de cuando y como actuar para revertir procesos que degraden las funciones públicas, se ha perdido el olfato económico de como y cuando actuar para aprovechar los inmensos recursos que la naturaleza nos ha dado, se ha perdido el olfato formativo de cuando, como y donde desarrollar los procesos educativos e investigativos para el desarrollo pleno de nuestras capacidades humanas, en fin los actuales actores políticos han resumido sus actuaciones a simples reacciones ante estímulos externos dejando de lado el recurso más importante como es la creatividad, la innovación y el saber hacer que subyace a lo interno de cada ciudadano que conformamos la república.
Todo este panorama no podía traducirse en otra cosa que no fuere una anemia crónica en toda la sociedad venezolana (social, económica, educativa, laboral, política, productiva etc.) , produciendo síntomas de desgano, inacción, adormecimiento, debilidad, agotamiento y de acciones espasmódicas pero sin fuerza de la sociedad civil, dando lugar a un ciudadano anémico sin capacidad de defender sus propios derechos, durmiendo el letargo propio de una anemia que carcome el espíritu ciudadano que es el verdadero sostén y savia del País.
Es pues necesario un despertar de la sociedad civil, organizada desde sus derechos ciudadanos para implementar un nuevo contrato social, una sociedad civil que remueva e incluya a partidos políticos pues son parte de la misma sociedad civil, para sanear la falta de leyes o incumplimiento de las existentes, un nuevo contrato social donde exista correspondencia entre lo moral, las normas éticas y lo personal. Este nuevo contrato social lo estamos construyendo a través de un movimiento de movimientos desde la base estructural de la sociedad que es el Ciudadano y lo hemos llamado la Tercera Vía del Ciudadano, siendo este la fuerza integradora de todos los aspectos de la sociedad que se dirige hacia un objetivo único, ser un Ciudadano de primer mundo en un País de Ciudadanos.
Maximiliano Donat
ciudadanodomine@gmail.com
@maxidonat
Coordinador de Ong ciudadana DeCiDo. Democracia y Ciudadano Domine.

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martes, 7 de octubre de 2014

YONNY GALINDO MARÍN, PENSAR PARA LA VIDA, PARA LA PAZ, TRIBUNA DE LA DISIDENCIA

                   Desagradables noticias se oyen. Horrendas muertes de personajes públicos. Hay un tufo de muerte en el país. Pareciera que la siniestra estulticia se apoderó del alto poder. Es grave lo que nos pasa, hay dobleces morales en el comportamiento de alguna clase política enquistada en el poder. Pero lo más grave y lo que aterra es que viven y actúan alejados de Dios; es que cuando eso sucede los pueblos viven muchas tragedias.

                  
Asquea lo que acontece. Hay mucha maldad y vesania en el espíritu de los que gobiernan, lo lamento por ellos, los encomiendo al Señor, lo necesitan mucho y nosotros aún más requerimos  que ellos anden por los caminos de Dios, porque como pueblo sufrimos las consecuencias.
 No sé si esto, en el corto tiempo pase, no sé. Nadie puede estar seguro de nada con esta anomia en todos los órdenes de la vida del país. Cualquier cosa puede pasar. No hubiera sido creíble esta premonición quince años atrás. ¿Se acuerdan de los profetas del desastre? Bien, esto superó cualquier proyección hacia el abismo. Porque es verdad que estamos en el abismo, no son exageraciones de opositor a ultranza, no, es cuesta abajo en la rodada por donde vamos y no es que estemos al borde del precipicio, es que hemos caído en él.
Ahora bien, no es que haya amanecido con la letra de bala, es que los recientes acontecimientos y las respuestas que desde el gobierno se oyeron, lo ponen a uno así, de soga y todo, pero en un momento de lucidez, pienso que quizás sea todo esto una estrategia del poder para, espantarnos, como dicen por ahí, “marcarles la milla”, irnos del país. Entonces, dejo la letra de bala y de soga y activo el suiche para la letra del pensamiento.
Que el anciano dictador de Cuba meta sus senilidades perversas en nuestros asuntos y opine del lamentable asesinato del joven diputado es una señal de que ese infausto y abominable suceso va a ser aprovechado por el gobierno para hacer anuncios de guerra, de represión, de encarcelamiento, con el pretexto que siempre utilizó Fidel para justificar su dictadura comunista.
Las respuestas endemoniadas que se oyeron en cadena nacional no surgieron de las emociones espontáneas que produce el dolor, no  Ahí se hizo política, se dejó el dolor aun lado y se lloró, es verdad, pero de forma tal que ese llanto llevara un claro mensaje de guerra, de “vete de aquí que te voy a matar”, que le agrego no pareciera ser la amenaza de palabra que alguien pueda hacer, no se oye así. Se sintió en ese llorar del poder la clarinada de guerra, de dictadura, de persecución, de muerte.
Arreciará, estén seguro de ello. Me  preocupo, pero ya no para seguir escribiendo de soga y de bala, sino para luchar por la vida, por la paz, por este país donde Dios me puso a vivir, y me dio la familia que tengo. Entonces, no hay que ensogarse, sino activarse para la lucha democrática que haga posible salir de esta atrocidad.
Como hay que esperar lo peor, entonces preparémonos en la mejor forma de hacer política: formando, enseñando, cultivando valores de unión, de amor al prójimo, de entrega a causas sociales de solidaridad, debatiendo; planeando para lo grande, para la emancipación de la gente que la saque de la pobreza.
En esa dirección creo que anda la actividad que tienen programada para este sábado un grupo de dirigentes sociales  encabezados por el dirigente político y social Miguel Vásquez. Ahí participarán importantes líderes locales y nacionales como Chúo Torrealba y Marcelo Masperó. Los felicito, porque eso es lo que hace falta y es lo que la gente pide de la clase política: ideas para lo grande, para la vida, para la paz.
 Dios los bendiga 
Yonny Galindo
yonnydg@gmail.com
@yonnydg

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lunes, 7 de julio de 2014

RAFAEL MUCI-MENDOZA, ELOGIO DE LA ANOMIA...

Devenimos en un país donde Constitución y leyes están allí para ser vulneradas cada día...

Para los médicos, es un trastorno neurológico del lenguaje que imposibilita a una persona llamar las cosas por su nombre; el sistema cognitivo se ha hecho inatento e ignorante. Cuánta ansiedad, confusión y desesperación en el vacilante parlamento del anómico. 

Pero existe otra connotación para la palabra anomia donde el lenguaje y la acción se envilecen: Es ese estado que surge cuando las reglas sociales y las leyes se han degradado al punto de carencia o se han eliminado conscientemente, y ya, no son respetadas por los integrantes de una comunidad. Reciben también este nombre todas aquellas situaciones que se caracterizan por la ausencia de normas o riendas sociales que las restrinjan.

El estado forajido que hoy nos hunde en la vergüenza mundial comenzó a fraguarse con la juramentación del tristemente célebre presidente Chávez y su lenguaje de germanía, considerada y celebrada como travesura infantil y no como un juramento anticonstitucional y por tanto, írrito. Jurisconsultos y pueblo llano aceptaron aquél adefesio, y desde allí se dio visa y puerta de ingreso a la anomia nacional que creció vigorosa y veloz como la mala yerba que ahoga los cultivos fecundos y bondadosos. 

Devenimos en un  país donde la constitución y las leyes están allí para ser vulneradas cada día por arte de la trácala y la mentira sistemática; un pueblo retrotraído a la ignorancia y a la miseria por la rapacidad de sus conductores, que sin grima, alza la mano en busca de limosna. Los hemos hecho más pobres y dependientes. Sirve a nuestros propósitos. De nuevo, los letrados se convirtieron en rábulas, las academias se ocuparon de lo ¨académico¨ y la cobardía se hizo norma, ignorando el cambio de los tiempos hacia la ignominia y el juicio del tiempo que demandará su indiferencia.

El olvido y la anomia son formas de barbarie...

ADDENDUM

Los principales impulsores del concepto de anomia fueron los sociólogos Émile Durkheim (1858-1917) y Roberto Merton (1910-2003). Este último especialista indicó que la anomia aparecía cuando los objetivos de una cultura y la posibilidad de acceso de algunos grupos poblacionales a los medios necesarios se encontraban disociados. 

La asociación entre medios y fines, por lo tanto, comienza a debilitarse hasta que se concreta el quiebre del entramado social. La situación de la Venezuela actual no puede ser más afín a estas ideas. La degradación social ha llegado su más baja cota.

Según Émile Durkheim, cuando un grupo está sumamente unido, desarrolla una cantidad determinada de normas para regular el comportamiento y mantener el orden dentro de él, las cuales establecen límites para las aspiraciones y los logros así como también el accionar de cada individuo para brindar una cierta seguridad al conjunto. Para él no era posible pensar en la acción social de una forma absolutamente libre, porque sin normas no pueden existir convenios para la armonía en una sociedad y guías que colaboren con una conducta lineal que sea favorable para toda la comunidad.

A través de las expectativas del grupo pueden actualizarse las relaciones y compartirse en un entorno cultural. La sociedad venezolana en sí misma, es la más desnuda definición de la anomia, de la irreverencia y del caos.

Rafael Muci-Mendoza
rafaelmuci@gmail.com
@MuciMendoza

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sábado, 3 de mayo de 2014

TEÓDULO LÓPEZ MELÉNDEZ, EL AGOTAMIENTO HACIA LA AUSENCIA


Los apagones suelen suceder por la falta de innovación. Quien se mueve en lo social-político tiene el deber de apelar constantemente a la inteligencia para encontrar planteamientos novedosos, de modificación de los caminos. Las prácticas que muestran ausencia de resultados se dejan por otras.

Podemos admitir la inexistencia de un país alerta, con criterio suficiente para moverse con sagacidad en este cuadro absurdo de las maniobras cuasi infantiles y de la repetición de los mensajes desgastados. Aún así, podrían haberse instrumentado innovaciones, pero la falta de una voz con capacidad de remover los óxidos se encuentra con un cuerpo social incapaz de remover los óxidos.

Uno puede admitir la inexperiencia, pero también constatar los oídos sordos. Como se constatan los lugares comunes que exigen aumento salarial o se arquean con las apelaciones repetitivas y repetidas. Agreguemos siempre la referencia a “restituir” y a “rescatar” sin que exista la percepción de que el mensaje que puede calar en amplios sectores del país pasa por otro lenguaje, uno donde las palabras “futuro” o “democracia de este siglo” tengan preeminencia.

Lo que se constata es un país sin la fuerza interna para sacudirse la camisa de fuerza y alzarse cual Prometeo liberado. Lo que se percibe es un país debilucho apenas con una fuerza de vanguardia retratada en esos muchachos de valor inmedible. El país se solaza con la información represiva y no con las posibilidades de modificaciones tácticas. El país se detiene más en la anécdota que en su obligación de corregir entuertos o en la circunstancia por encima del fondo o en la minucia por encima de la conciencia de que el país está derruido.

En un Primero de Mayo ya no hay respuestas. Un movimiento sindical anquilosado que apenas encuentra expresión en alguna empresa del Estado arruinada no indica nada, menos que nada en relación a una fuerza concomitante con una voluntad de salida. Los tradicionales aumentos ya han sido engullidos por la inflación desbordada o los planteamientos de contratación colectiva se hacen sin que asome una apertura hacia los intereses de otros grupos sociales.

La repetición del mensaje oficialista poniendo parches en una economía en ruinas sin que asome la menor rectificación de fondo y el desgaste obvio de los figurones públicos hundidos en un lenguaje de apariencias configuran un cuadro de agotamiento final que puede tener los escapes más impensados, sin que ello excluya la resignación de la ausencia. En cadena nacional fue anunciado que el Estado compraría toda la producción nacional, estableciendo así un monopolio de Estado similar al de la Unión Soviética y aún en contraste con los tímidos anuncios cubanos de apertura, pasando literalmente desapercibido tal anuncio.

La gente admite la necesidad de organizarse y algunos pequeños sectores lo hacen, pero son la excepción a la regla, dado que, si bien comprenden las severas amenazas que penden sobre toda posibilidad de comunicación, algo los inmoviliza en el refugio privado. Mientras, la inteligencia nacional parece centrada en el egoísmo, parcela que no le es excluyente, pero que en ella adquiere dimensiones de suicidio.

Los conceptos se vacían o se deforman. Se habla de “reconquistar o rescatar la democracia” olvidando que ello implica volver atrás, a los tiempos de una representativa que se agotó sobre sí misma y originó el presente y que el siglo exige nuevas formas de ejercicio político, amén de hacer de tal aserto una especie de advertencia a los sectores populares de que cambiar lo actual equivaldría a un regreso al pasado. Por lo demás, se apela a formas deformadas como el señalamiento de “antipolítica”, uno manejado alegremente para señalar y devaluar cualquier crítica a los cogollos dirigentes, unos que día a día muestran una degeneración total  de la política como concepto y praxis. No es la antipolítica lo que aflora, lo que se señala es la necesidad de reaparición de la política.

El país se desgaja. Aparecen cadáveres en los ríos y en las avenidas. Lo dicho: no hay concentración de energía que no busque su salida ni espacio abandonado que no busque ser llenado. Es tal la anomia que ya lo más lamentable sería el agotamiento hacia la ausencia.

Teódulo López Meléndez
tlopezmelendez@cantv.net
@TeoduloLopezM

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martes, 22 de abril de 2014

ARTURO MOLINA, ILEGALIDAD LEGAL,

Las decisiones políticas venidas desde la óptica del gobierno nacional contra la disidencia, están cargadas de visos de ilegalidad, quienes amparados en las jefaturas de la institucionalidad controlada y partidista, terminan estableciéndose como legales, al imponer sanciones sin posibilidad de ser rebatidas por la parte afectada, violando lo establecido en la Constitución Nacional y demás Leyes; vulnerando el estado de derecho.
         
Quebrar la posibilidad de ascenso al poder de un liderazgo distinto al que lo ostenta, ha sido la norma en estos quince años de gobierno nacional; el encarcelamiento (secuestro) del alcalde legítimo de San Cristóbal (Táchira) Daniel Ceballos, y el del municipio San Diego (Carabobo) Enzo Scarano,  es muestra fehaciente de tal exabrupto jurídico. Acusarles fraudulentamente de los hechos acontecidos en la protesta estudiantil y de la sociedad, es pretender ocultar la verdad de la crisis económica-política-social, develada a través de la irreverencia juvenil.
         
El llamado inmediato a nuevas elecciones por parte del C.N.E. es la respuesta a establecer como legal la ilegalidad de la decisión; dejar de participar en ellas sería regalar el espacio de lucha. El gobierno juega a desmoralizar la alternativa democrática, y apunta sin rodeos, a defenestrar del poder a sus adversarios políticos, dándoles tratamiento como enemigos de guerra, para sembrar el miedo y el terror en el colectivo social.
         
Seleccionar el candidato idóneo para enfrentar el abuso de poder del gobierno, obliga a sentarse en una mesa con cabeza fría y madurez política a los variados sectores de la alternativa democrática, y establecer el mecanismo de esa elección, bien por consulta popular (primarias, encuestas), o bien por consenso, pero jamás por imposición.
         
La lucha política y social es por el restablecimiento del sistema de libertades; propiedad privada; desarrollo económico, social y familiar; autonomía institucional; justicia para todos; combate a la corrupción; respeto a las decisiones del pueblo.  

El oficialismo pretende imponer el sistema colectivista; racionamiento alimentario y a la privacidad familiar; crecimiento de la pobreza intelectual y material. El diálogo es en extremo fundamental en la disidencia política, y el mismo debe ser de carácter incluyente, para aunar esfuerzos al retorno de la legalidad al servicio de la sociedad.

Josue Arturo Molina Suarez
jarturomolina@gmail.com
@jarturoms1

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domingo, 9 de febrero de 2014

PEDRO PAÚL BELLO. LA HORA DE LA CONCIENCIA Y EL PENSAR PROFUNDO.

Con ese llamado inició Andrés Bello su conocido poema “La Oración por Todos”. Creo que tal es, también, el llamado que está haciendo Venezuela a todos sus hijos en esta actual aciaga hora de nuestra accidentada historia: conciencia de la gravísima situación que estamos viviendo todos los ciudadanos y habitantes de ésta generosa pero muy dolida tierra; pensar profundo sobre las circunstancias terribles de este actual momento, pero trágicas a la luz del incierto futuro que aceleradamente se acerca.

No es tiempo para gastar en propósitos, proyectos o planes de resultados inciertos y esfuerzos vanos, que así son, por carecer de asiento sobre la realidad que estamos palpando y viviendo cada día que pasa y nos aproxima a lo que no puede llamarse sino caos.

Sí, nos diría Bello: “es la hora de la conciencia y del pensar profundo.”

¿Conciencia de qué? podríamos preguntarle. No dudemos que su respuesta podría estar contenida en un libro de volumen superior al de todas sus propias obras, porque quizá apuntaría en él todos los errores y desaguisados que por inconvenientes, injustos, contrarios a la razón, descomedidos y desaforados, hemos venido cometiendo a lo largo de nuestra accidentada historia. Mejor será, por tanto, no preguntarle.

Entonces, ¿será que nos preguntemos a nosotros mismos sobre lo que ha pasado y hemos dejado ocurrir en estos últimos quince años? ¿Qué hemos hecho mal?; ¿dejamos que otros hicieran mal?; ¿cómo fue posible que  así haya sido? 

Luego de esos “mea culpa” pasemos a preguntarnos o a preguntar, si no lo sabemos: ¿Cuál es la realidad de la Venezuela de hoy y cuál será la de los mañanas por venir?

Con permiso del lector, me permito revelar lo que sé, o mejor creo saber: Entre 1999 y 2012, Venezuela había percibido por concepto de la explotación petrolera más de mil billones de dólares, hoy es algo superior la cifra. Con mucho menos de esas cifras, Alemania, Francia y otros países que padecieron la II Guerra Mundial, en relativo poco tiempo restablecieron sus ciudades destruidas, recuperaron su producción y restablecieron la normalidad de vida de sus ciudadanos. Pedevesa, otrora una de las empresas de petróleo más importante del mundo, está en franca quiebra. ¿Qué no pudimos haber hecho entonces en Venezuela en estos últimos quince años?

En el presente, nuestro país casi no produce nada y todo lo importa del exterior al punto que, hoy, dada la severa crisis económica que por pésima administración y de continuos, pero insensatos regalos (que eso fueron) a países afines al “proyecto”, no hay recursos indispensables para atender clínicas y hospitales con graves riesgos para los pacientes enfermos, no hay suficientes alimentos para la población en general; no hay dinero para que las personas usen en viajes y, hasta los más elementales productos de diario consumo  --gracias a las expropiaciones de haciendas y centros de producción agropecuaria--  sea para alimentación, limpieza u otros fines, que se encuentran en aguda situación de escasez; no hay recursos para las Universidades; protestan a diario los trabajadores en toda la Nación, etc.

Por otra parte, en Venezuela reina la Anomia, que es ausencia o incongruencia de las normas sociales, por lo que reina la anarquía según la cual los ciudadanos no actúan conforme a la Ley, sino según su parecer, cosa que viene tipificada en el tráfico automotor o por quienes conducen motocicletas. La anomia se deja sentir también en el seno del gobierno: hay notables contradicciones entre algunos de sus integrantes. La situación legal de quien ejerce la Presidencia no ha logrado ser debidamente aclarada. Hace poco se habló de diálogo entre gobierno y oposición, pero ello no se ha concretado y, por el contrario, continúan manifestándose expresiones que parecieran no hacerlo posible.

Sobre ese último particular, hace algunas semanas escribí sobre el tema del diálogo, bajo el título “diálogo franco y verdadero.” Decía allí que en todo diálogo es menester distinguir para unir, si de unir en el entendimiento se trata. En efecto,  quien entre en la unidad se impregna del sentido de la verdadera distinción y nadie conoce, en verdad, la unidad si ignora la distinción, pues la unidad brota de la integración de pensamientos y actitudes que son distintitos “per se”: no existe entre seres humanos de propósitos distintos una unidad única. Al entrar en el clima de la “unidad” inmediatamente se entiende que hay actitudes y posiciones que son diferentes. Por lo tanto, es menester distinguir lo que es múltiple para, después, poder unir. Recordemos, en este momento, lo que fue el llamado diálogo entre gobierno y oposición a raíz de los dudosos hechos del once de abril del 2002: un fracaso revertido en favor del gobierno y con perjuicio de personas, como Simonovis, que hoy siguen injustamente presas y con riesgo de la vida.

No son visibles, en el presente, soluciones para resolver la aguda crisis política, económica y social que estamos padeciendo todos los venezolanos, al margen de tales situaciones en crisis. Estamos viviendo en esta Patria de todos los venezolanos una realidad tan crítica, tal vez solo igualable por la muy lamentable y fatal guerra civil sufrida en el siglo XIX, con la infame diferencia que tenemos, en el presente, un gobierno de orientación totalitaria, sometido además a una Nación extranjera que, prácticamente, nos ha invadido por voluntad del mismo gobierno.

Hay un dicho popular que reza: “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista.” Eso, para quien tiene ochenta, es como muy largo. Prefiero recordar, como mucho lo he hecho, que en los tiempos que vivimos se han encontrado métodos para superar crisis semejantes. Baste hoy con citar el actual caso de Ucrania. Por lo demás, insisto en recomendar las lecturas de las obras de Gene Sharp que, sobre este particular, son más que aleccionadoras.

Pedro Paúl Bello
ppaulbello@gmail.com

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domingo, 8 de septiembre de 2013

ANTONIO JOSÉ MONAGAS, VENEZUELA: PAÍS AMENAZADO, PIDO LA PALABRA, VENTANA DE PAPEL

Esto está tendiendo a convulsionar el país por la perversidad que entraña toda  esta barahúnda de equivocaciones cimentadas sobre razones absolutamente populacheras y electorales.

VENEZUELA: PAÍS AMENAZADO

No toda amenaza tiene una razón que la justifique, ni tampoco una causa que la coloque fuera del problema en cuestión. El hecho de dar a entender con actos o con palabras que quiere perjudicarse a otro, o de intimidar a alguien con el anuncio de provocarle un daño grave, puede derivar en un delito de marca mayor. Sobre todo, cuando arroja consecuencias en torno a la libertad de las personas y su derecho a la paz y la tranquilidad. Aunque también, cuando la situación termina concretándose en un plan premeditado y con la mayor saña posible para aterrorizar una comunidad. O peor aún, para ocasionar algún tipo calamidad en un colectivo.

Precisamente, es lo que está aconteciendo en el país toda vez que los chantajes que están acuciándose a lo largo y ancho de la geografía nacional  son producto de una estrategia gubernamental alevosamente pensada con el temible propósito de fundamentar sus bárbaros avances contra quienes se le oponen. Estos dirigentes de gobierno obran en contrario a lo que pregonan en tiempos electorales. No tienen idea de que “una injusticia hecha al individuo, es una amenaza a toda la sociedad” (Montesquieu).

El país ha venido sucumbiendo precipitadamente sin que hasta ahora haya podido frenarse alguna de las devastadoras decisiones elaboradas por el régimen. Las invasiones a propiedades, así como las confiscaciones o expropiaciones de bienes de personas jurídicas o naturales, o la inopia que padecen los establecimientos de salud pública,  dan cuenta del guión elaborado, en nombre de un perverso socialismo, con el fin único de desarreglar la organización sobre la cual descansa la dinámica económica y social de un país el cual, como Venezuela, no le resultó nada sencillo haberse adentrado en fases de desarrollo que, inclusive, causaron envidia ajena. Ahora, la intención del régimen es valerse del esfuerzo privado para proyectar una imagen que, si bien en principio pudo ofrecer una imagen en consonancia con un discurso falsamente halagüeño, finalmente resultó transgredida a causa de la improvisación y la desidia propia de esta gestión gubernamental.

En el plano de las contradicciones que el propio régimen ha animado, el problema de las invasiones se ha agravado. Luego que la reforma del Régimen Prestacional de Vivienda y Hábitat (2008) prohibió las invasiones u ocupaciones indebida de terrenos públicos o privados, un dictamen del TSJ (Diciembre 2011), declara la muerte a la propiedad privada al juzgar que la invasión ya no sería un delito. Aún así, el ministro de Vivienda recién advertía del error que cometían quienes actuaban como invasores, razón por la cual exhortó a no cometer dichos abusos para evitar problemas mayúsculos. No obstante, en medio de tal confusión, las invasiones continuaron siendo noticia del día. Incluso, funcionarios del gobierno central y cuerpos del Ejército siguen prestándose a acompañar invasores a ejecutar sus cometidos. Ejemplos sobran. Lo sucedido en la Torre Confinanzas (Caracas), distintos hoteles, edificios privados, casas particulares, terrenos concebidos para fines educacionales, sedes de organizaciones y empresas privadas, ejidos y tierras comunales, entre otros casos igualmente terribles, confirman la anormalidad que sucumbe al país.

En el fondo, pareciera conjurarse una suerte de maleficio político–social coadyuvado por el embrollo urbano incitado por el efecto de invasiones ausentes de derechos legales convirtiendo zonas urbanas en terrenos marginados debido a la saturación de servicios que, a su vez, conduce al deterioro de la ya fustigada calidad de vida. No ha habido forma de actuar sobre el ordenamiento urbano establecido por ley. Por el contrario, con la institucionalización de la Gran Misión Vivienda, muchos creen resolver su problema habitacional cuando en verdad, esto está tendiendo a convulsionar el país por la perversidad que entraña toda esta barahúnda de equivocaciones cimentadas sobre razones absolutamente populacheras y electorales. Lejos de asegurar ciudades de excelencia, el régimen está embarcado en propuestas que, de continuar, garantizarán la mayor invasión no tanto a terrenos públicos o privados declarados para fines distintos a los de vivienda. También, y peor aún, al sentido necesario de ciudadanía y de identidad por cuanto de su comprensión y praxis depende la libertad, la justicia y la democracia. No hay duda, estas amenazas acechan el futuro nacional. Así puede decirse: Venezuela, país amenazado.

VENTANA DE PAPEL

LA ANARQUÍA SE MUEVE EN DOS RUEDAS


Anarquizar a una sociedad, no necesariamente proviene de problemas políticos. También resulta del descontrol que incita la anomia. O sea, la falta de normas o incapacidad que padece la estructura social para dotar a ciertos individuos de lo necesario para convivir en un marco de respeto, tolerancia y dignidad. Esto, por supuesto, deviene en una grave ingobernabilidad que termina animando una situación groseramente caótica. Este exordio vale para hacer referencia a los motorizados cuyo número, en algunas ciudades supera caramente la proporción automóvil–habitante.
Peor aún, la relación entre el espacio de desplazamiento que ocupa la movilidad de un transeúnte a nivel de las aceras y el que debe corresponder a un automóvil a nivel de calle. Los motorizados que utilizan su vehículo para el transporte de pasajeros, conocidos como moto–taxistas, constituyen un caso de estudio. Algunos son obedientes de las reglas de tránsito. Sin embargo, muchos son la apología de un comportamiento no social en virtud de la conmoción que los caracteriza en medio del tráfico citadino. Su actitud, toda irreverente y atrevida, es expresión del desacato a la norma lo que impulsa el caos al momento de conducir. En ese motociclista hay poco valor ante la necesidad social de favorecer la solidaridad orgánica produciéndose así la imposibilidad de acceder a los medios que sirven para obtener los fines establecidos socialmente o de manera contraria.
Por esta razón, su presencia en el flujo automotor adopta manifestaciones de peligroso arrojo y falsa heroísmo que ponen el riesgo la vida de ellos, sus pasajeros y peatones en su libre albedrío. El irrespeto al derecho del otro, o los excesos cometidos, son parte de su habitual conducta. Las salas de emergencia están atiborradas de estos motociclistas. Muchos han perdido la vida por demostrar sus habilidades. Otros quedan lisiados. La venta de motos se convirtió en  un negocio que incita su adquisición sin avisar de sus peligros. Ahora el transeúnte teme más ante la imprudencia de un motorizado, que de un automóvil lo que retrata la magnitud del problema. Sin duda que la anarquía se mueve en dos ruedas.

NI SABOTAJE NI GOLPE ELÉCTRICO

Se dice que la indolencia es la “madre de todos los vicios”. Y en socialismo, más aún. Y es que por tan desnaturalizada razón, este tipo de régimen actúa al margen de compromisos que sensibilicen resultados. Por eso estos gobernantes se endurecen ante el dolor. Esta teoría, ha servido en tiempos de opresión para justificar decisiones fríamente calculadas cuyos efectos pueden determinar resultados de alto riesgo. El serio apagón nacional del pasado martes, pudo obedecer a un equivocado ensayo para medir reacciones y consecuencias capaces de desequilibrar la estructura política y social sobre la cual descansa el poder del régimen.
El susodicho problema, superó a los anteriormente sucedidos. Sin embargo, en una situación debidamente controlada, no debería generarse el colapso que por tantas horas afectó a más de la mitad del país pues los propios sistemas de protección de subestaciones y de plantas de generación de electricidad, cuentan con mecanismos de compensación que inducen una pronta respuesta. Pero el problema condujo a una respuesta alejada de lo estructuralmente diseñado con las consabidas secuelas. Los valores de operación se saltaron dada la improvisación con la que ha venido actuándose. Menos puede pensarse absurdamente asumiendo que fue un “golpe eléctrico” cuando las respectivas instalaciones son custodiadas por efectivos militares.
El único ensayo posible, y mal procedido, debió autorizarse por la alta dirigencia gubernamental. Pero el retorcido experimento se salió de control, arrojando el resultado del cual el país es testigo de excepción. Un efecto dominó pudo devenir de la maniobra ejecutada sin que pudiera controlarse la sincronía necesaria para mantener la generación al tope de la demanda eléctrica. Aunque también se alega la falta de inversiones ajustadas a la realidad como causas posibles ante todo aquello que compromete la estabilización del sistema eléctrico nacional. Otras serían las razones.
La corrupción, por ejemplo. Así que ni sabotaje ni golpe eléctrico.

 “Donde se estaciona el engaño, se alientan conflictos cuyas crisis consiguen en el populismo burdas excusas que avalan el desenfreno del socialismo”

Antonio José Monagas ‏
@ajmonagas

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lunes, 21 de enero de 2013

AMÉRICO MARTÍN, ANOMIA

El misterio acerca del destino del caudillo no puede prolongarse más sin que revienten las costuras. 
No se sabe cómo concluirá el sudoroso juego de sombras chinescas entre Maduro y Diosdado. Hay un rumor de gatos pardos desplazándose embozados en la oscuridad. Algunos temen una noche de puñales. En un momento tan inconveniente el desamparo atormenta sus noches
Venezuela es el país latinoamericano donde se registran más protestas, según el Observatorio de conflictividad social del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO)
No deja de ser sorprendente la curiosa situación institucional que está viviendo nuestro país. Hay un presidente que no puede serlo y otro que no se atreve a serlo.
Con el fin de que sus actos presidenciales no sean írritos, el que está en Miraflores sin título, hace nombramientos para los que no está constitucionalmente facultado. Se vale de un procedimiento extraño: trae órdenes y actos de gobierno atribuidos al presidente enfermo, que le dan piso a un gobierno que no lo es. Nadie ha verificado si figura en ellos la firma del presidente reelecto o si se trata de manipulaciones de la persona que gobierna en su nombre, refugiándose, eso sí, en el pretexto minado de que sólo cumple órdenes.
Ese galimatías institucional está montado sobre bases errátiles. El PSUV está unido con lazos emocionales alrededor de su líder enfermo como ninguna otra organización en la historia del personalismo venezolano. Guzmán Blanco fue un "caudillo", el taita Crespo también, y no obstante el Partido Liberal Amarillo no murió con ellos.
Stalin, dueño de vidas y padrecito de todas las Rusias, se desvaneció en la bruma pero el país decoló hacia Jruschov sin que desapareciera el partido de Lenin. Después de Mao vino Den Xiaoping y aunque el partido comunista no es ni la sombra del organizado por los líderes de la Gran Marcha, allí está. ¿Y qué decir del hermético dictador Franco? Entubado tres meses, fallece para que el secretario del Movimiento Nacional, Adolfo Suárez, tuviera un desempeño extraordinario. Cuando en 1935 el general Gómez se retiró del escenario de la vida, López Contreras, elegido del dictador, inició la reforma del sistema que durante 26 años sembró el terror en Venezuela.
La incógnita es si el PSUV podrá sobrevivir a la falta absoluta de su líder y demiurgo.
En los últimos cinco años, Venezuela ha sido el país de los conflictos, en comparación con el resto de las Américas. Esa opinión no es mía ¡líbreme Dios! En el epígrafe he denunciado a su autor, el reputado CLACSO de cuya seriedad sólo los necios podrían dudar.
¿Cómo es que pese a tan estremecida situación social, el presidente Chávez sigue manteniendo altos niveles depopularidad? La respuesta que se me viene es la naturaleza especial de su liderazgo. Valiéndose de artes que sus sumisos consideran mágicas, de un uso sin tasa de los colosales ingresos fiscales y de divisas por el sostenido mercado al alza del petróleo, y del control absoluto del Poder Público, Chávez ha cortado la deriva política de las tormentas sociales. Puede lograrlo con un discurso santificado en el que su buena fe contrasta con la ineficacia de sus ministros. Estos han cargado con el peso muerto de su gobierno para que el líder quede libre de pecados. Y ahora resulta que Chávez se ausenta quien sabe si definitivamente y son los vituperados ministros los que deben asumir la carga del poder.
Chávez era el árbitro, la palabra última, el cemento de la unidad, el salvador de la causa en la barahúnda de los abanderados a las gobernaciones. La olla estaba a punto de reventar, pasiones desatadas, grupos internos en luchas desgarradoras. ¿Qué podían hacer, bendito Señor? Nadie les hace caso, no hay consensos regionales y ni soñar con unas demenciales primarias.
El dedo de la Providencia impidió el desastre. Los agitados militantes se vieron forzados muy a su pesar a renunciar a su humano derecho de elegir y ser elegido. El caudillo resolvió por todos. Y encima tuvieron que darle las gracias.
Pregunto con bíblica mansedumbre: en un panorama de conflictos recrecidos y sin la intervención del demiurgo ¿quién evitará que se proyecten a la política las quejas de un sindicato, una universidad o un puñado de pobladores alzados contra la inseguridad, el desabastecimiento y el crimen callejero? Sin ánimo de fastidiarles la paciencia permítanme insistir: ¿Quién? Créanme, los comprendo. No cometen pecado si corren la arruga. Nada pueden hacer por sí solos. Unan sus debilidades mientras el cuerpo aguante. Vislumbran en el horizonte la posible pérdida del poder si se les deshace el frágil entendimiento o sus protocolos ocultos. Y señores, por la vida: ¡Miraflores bien vale una misa! Han logrado un entendimiento de última hora cuyas interioridades se desconocen aunque se intuyan. Raúl Castro fue el facilitador, la Isla el escenario donde el gobierno venezolano va a resolver su drama. Eso nos dice que están dispuestos a asumir las conductas más humillantes, más indecorosas, con tal de que alguien los ayude a entenderse. Así deban desfilar contritos rumbo a La Habana.
El misterio acerca del destino del caudillo no puede prolongarse más sin que revienten las costuras. No se sabe cómo concluirá el sudoroso juego de sombras chinescas entre Maduro y Diosdado. Hay un rumor de gatos pardos desplazándose embozados en la oscuridad. Algunos temen una noche de puñales. Y para peor, el sabio líder ya no está aquí. En un momento tan inconveniente el desamparo atormenta sus noches.
Ulpiano decía que la justicia consiste en darle a cada quien lo que le corresponde. ¿Pero cómo queda la justicia si dos rivales entreveran lo que les corresponde? Lo único que les queda, señores, es el atrabiliario acuerdo cubano. Un pacto de palitos mantequilleros y una infinita sed de fantasías.
amermar@gmail.com

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domingo, 2 de diciembre de 2012

PEDRO PAÚL BELLO, ¿POR QUÉ HEMOS LLEGADO A ÉSTO? III

7º) Populismo.

El populismo, a estas alturas parece cosa vetusta y desgastada. Sin embargo, se mantiene vivo en nuestra nación.  No será erradicado definitivamente si no vamos mucho más allá de las instituciones políticas, económicas y sociales,  pues lo que hay que hacer es provocar conversiones radicales de las maneras de hacer y concebir la cultura personal y social de nuestras poblaciones. De lo contrario, el fantasma reaparecerá constantemente para ocupar de nuevo posiciones de las que parecía desplazado.  Sólo así dejaremos de ser esa “superposición cronológica de procesos tribales”, que dijera Don Mario Briceño, y llegar a ser pueblo y no masa; pueblo, en el sentido estricto de la palabra, que constituya cada Sociedad como unión moral, racional y estable de personas humanas, esto es, de seres racionales, conscientes, libres y, por tanto, responsables de sus actos.
¿De dónde sale el populismo?  Nuestro “modelo” es producto de nuestra propia realidad, la que, como hemos visto, tiene formas, actitudes y conductas de nuestra población,  con propias pero similares maneras o estilos, en Venezuela y en de todo el sub-continente. En tal sentido, el populismo latinoamericano nada tiene que ver con los modelos populistas de Europa u otras regiones del mundo. En efecto, el nuestro, en su particular génesis, proviene de realidades que fueron hechos de la historia de estos pueblos, como el ya referido del mestizaje (que es diferente en otras realidades sociales); el origen y características generales de los conquistadores y colonizadores; la importancia mayor o menor que, para España, significó cada Colonia, etc.
Entre todos esos factores originarios, uno si fue común en medio de expresiones diversas:  la impronta de la breve experiencia feudal vivida en la Madre Patria. Ahora bien, lo que si es común en todas nuestras naciones, con respecto al populismo, es que nació del agotamiento padecido por todos sus modelos de “Estado Tradicional”, que surgieron de la liberación de nuestros países respecto a España, se fueron adaptando las instituciones que copiamos, exportamos nuestros productos, pero no alcanzamos a percatarnos de los cambios incesantes que ocurrían en el mundo exterior a nosotros o no supimos, o no pudimos, ajustarnos a las nuevas realidades.
Poco a poco, nuestros regímenes tradicionales fueron siendo desplazados y sustituidos en el poder de nuestros países por sectores de industriales, profesionales, obreros urbanizados, militares formados en Academias, sectores de trabajadores y de campesinos para: sin proyectos alternativos de desarrollo y de acción, acordar entre todos manejar política, social y administrativamente nuestras naciones. Hasta allí todo va muy bien. Sin embargo, había una suerte de veneno desconocido en esa Alianza Populista que, en el fondo, se dividía en dos grandes sectores: un sector desarrollado, capaz de producir, de actuar y gobernar, de establecer leyes y realizar proyectos, con riqueza, y otro gran sector dedicado a labores o trabajos de diferentes tipos y categorías, pero sin suficiente fuerza económica para vivir.  El modelo estaba, pues, condenado al auto-estrangulamiento: al principio, las exportaciones daban frutos suficientes para todos en un país; fue posible modernizar ciudades, abrir carreteras, asistir a la población en materias de educación y salud, etc., pero eso duró hasta que los conflictos internacionales no desembocaran en la primera y luego en la segunda guerras mundiales.
Esos dos acontecimientos  --unidos a varios más de menor resalto--  significaron serios problemas para poder mantener, en nuestras naciones, exportaciones e importaciones al ritmo que antes tenían. En muchas ocasiones, especialmente durante la segunda guerra, el tráfico marítimo se hizo imposible. Muchos países latinoamericanos experimentaron cambios constantes de gobiernos, tuvieron dictaduras y lamentables experiencias. Pero la razón de fondo de la crisis política que cubrió el subcontinente fue, fundamentalmente, que la Alianza Populista no podía subsistir pues sus integrantes tenían intereses distintos y contradictorios. Desde luego, como no había modelos sustitutivos, con relativa periodicidad, volvía y vuelve al poder el populismo, pero también caía de nuevo, generalmente para abrir paso a gobiernos de corte militar que, casi siempre, fueron dictaduras.
Son características de ese populismo la inmediatez, la improvisación, la falta de decisión, la ambigüedad y la evasión.  Tal manera de manejar la realidad conduce al inmediatismo, a la irresponsabilidad, al parasitismo vital y a la improvisación que procede del vivir al día.  Todo ello conduce a la entronización y aceptación del caudillismo mesiánico:   los pueblos delegan responsabilidades;  eso que refuerza el servilismo y la dependencia personal  de tipo relación amo-esclavo y, todo ello, se institucionaliza y se hace irreversible con instituciones como el padrinazgo en lo social o el oportunismo partidista en lo político, cuyos resultados frustran a las personas y no permiten institucionalizar una verdadera democracia.
En nuestro país, el modelo populista se hace poder cuando el 18 de octubre de 1945, una Logia Militar, constituida por varios oficiales formados en el Perú, derrocó al gobierno del Gral. Isaías Medina Angarita y estableció una Junta Revolucionaria de Gobierno que formó un ejecutivo civil presidido por Rómulo Betancourt.   Gobernó hasta noviembre de 1948, cuando, a su vez, fue derrocado el Presidente Rómulo Gallegos por los principales oficiales que derrocaran a Medina. Así se abrió el camino para el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, quien lo obtuvo en diciembre de 1952. Derrocado Pérez Jiménez, regresó restablecida la democracia en Venezuela. En diciembre de ese año fue electo Rómulo Betancourt para su único mandato constitucional como Presidente de la República. No por él, el Presidente que bien lo merecía, sino porque el estilo populista había “pegado” en el país y se ha mantenido hasta el presente, pero ahora con características distintas.  Bien, eso último que terminamos de leer, se muestra como prueba de que mantenemos la condición invertebrada.
8º) Anomia.                                                                                                                                      
Por anomia se entiende que no hay normas, allí donde se presente. Tres investigadores y profesores universitarios,[1] escribieron un trabajo muy importante sobre la anomia, la  definieron no como es normal, sino que, aplicada a nuestro país le entienden como “situación casi secular en la que se ha perdido la relación entre los esfuerzos y los logros; entre los méritos y los premios; entre los crímenes y los castigos. Los premios son para los truhanes y pájaros bravos; los castigos son para los esforzados”.
........¿Qué quieren significar, los autores, al hablar de “situación casi secular”?  Pues a condicionamientos como los que ya hemos mencionado:  el desarraigo de los nuevos pobladores que vinieron de la Península y de África; o a el de los propios aborígenes desplazados en su mundo; a las costumbres y creencias que ya no pudieron practicar más, ni los indígenas, ni los africanos; a la concepción cíclica y geocéntrica del tiempo, distinta a la rectilínea de los europeos; a la subordinación, en la estructura estamental, a todos los estamentos situados por encima del suyo; al rechazo del trabajo productivo del español, conforme a su ethos de heroicidad y gloria, y al mismo rechazo de parte de aborígenes y africanos, pues no lo conocían ni estaba en sus costumbres; al sentirse degradado el mestizo, en sus variadas formas, creyendo ser producto de la ilegitimidad, lo que genera inestabilidad, inseguridad, valor y pánico, acción y apatía. 
En otros tiempos más cercanos, los valores supremos de nuestra cultura social que, aparentemente viene a ser él éxito, la riqueza y el prestigio, son inalcanzables para una mayoría que puede sentirse preterida. ¿O es que acaso el fenómeno que es el chavismo no tiene asiento en esos  --diría antivalores--  que deforman el sentido verdadero de la vida? ¡Siempre el tener por el más tener y muy poco el ser por el más ser!
Nuestros tres autores, en un trabajo muy enjundioso que se extiende largamente, señalaron un punto muy importante: esa anomia, así entendida, genera actitudes muy negativas y peligrosas para la salud de la sociedad en general. En efecto, como antes lo apuntamos, los valores prevalecientes en nuestra sociedad son el éxito que da riquezas y el prestigio que da poder. La persona bien formada, honesta, trata de alcanzar sus logros mediante su esfuerzo propio, pero una alta proporción de la población que no ha tenido la oportunidad  –y muchas veces, ni siquiera el conocimiento de lo que es la ética--  es fácil que se desvíe y que oriente sus esfuerzos hacia actividades ilegítimas para que le proporcionen los “valores” significativos de sociedades como las nuestras.
Es el caso, que ejemplarizan los autores, de jóvenes con rectas intenciones por las que se proponen alcanzar metas de conocimientos que les permitan escalar, honestamente, posiciones en el cuerpo social así como bienestar para sus familias y propios. Esa tarea se les hace muy pesada, por cuanto en el día han de trabajar, carecen de vehículos por lo que, de noche, van a los lugares donde alcanzarán la deseada formación, en autobuses y otros medios de transporte, lo que, por las características de dichos medios es lento.  Además, tienen que comprar libros, adquirir instrumentos adecuados para sus estudios, etc., con costos que no pueden alcanzar. Pero en la misma barriada donde habitan, hay otros que se dedican al robo, al fraude, al asalto, por lo que, fácilmente y sin esfuerzos mayores, logran poseer autos, tener dinero abundante y hasta prestigio.
¿No habrían de ser santos, verdaderamente, aquellos jóvenes para no caer en las tentaciones con las que ven cómo “surgen socialmente” a sus desviados vecinos?  Se hace muy cuesta arriba la consecución del logro como fruto  del legítimo trabajo por parte de quienes no disfrutan de condiciones u oportunidades privilegiadas. Y lo hace más difícil aún la propia Sociedad, que tiende a privilegiar a los desviados, pues, como apuntan nuestros autores: “La presión dominante empuja hacia la atenuación gradual de los esfuerzos legítimos, pero en general ineficaces, y al uso creciente de expedientes ilegítimos pero más o menos eficaces”.... “Cuando el sistema de valores culturales exalta, virtualmente por encima de todo lo demás, la meta del éxito económico y el prestigio para la población en general, mientras la estructura social reduce severamente, o simplemente bloquea, el acceso a modos legítimos de alcanzar la meta a la inmensa mayoría de la población, es inevitable la conducta desviada en gran escala”.
Terminaremos con la IV entrega
ppaulbello@gmail.com

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lunes, 26 de noviembre de 2012

ANTONIO JOSÉ MONAGAS, ECONOMIA MORIBUNDA, PIDO LA PALABRA, VENTANA DE PAPEL

El país se sumerge en problemas de toda índole. Sobre todo, aquellos azuzados por las incompatibilidades que se incitan en una economía estructurada con incompetencia, diseñada con improvisación y conducida sin planificación.
ECONOMÍA MORIBUNDA

EL MEDICO ASESINO
La incertidumbre es una variable absolutamente autónoma. A tal extremo, que su autonomía le permite modificar escenarios ya trazados con total determinación. En el ámbito de la economía, sus efectos hacen tambalear o, peor aún, derrumbar cualquier pronóstico o realidad por acuciosa que haya sido su formulación u ocurrencia. De ahí que ante toda proyección económica, debe considerar su factible incidencia. Al menos, ese es el patrón teórico que orienta la metodología que debe seguirse en todo análisis que considere el carácter aleatorio sobre el cual se moviliza la economía de cualquier proceso que observe criterios de relativa estabilidad.

Pero esta situación se agudiza, cuando la política gubernamental pretende desconocer el impacto de la incertidumbre atreviéndose, en consecuencia, a tomar decisiones que obvian razones en la dirección de evitar complicaciones mayúsculas lo que deviene en constricciones de contundente magnitud. Y es, exactamente, lo que está a punto de irrumpir en el panorama económico venezolano de importunarse posibilidades que disfrutaría el país de aguzar la visual cuya perspectiva aprecia las potencialidades y capacidades que se tiene en cuanto a fuentes de riqueza concentradas no sólo a nivel del subsuelo. Particularmente, a instancia de las distintas organizaciones e instituciones que capitalizan la intelectualidad residente.

En virtud de lo arriba explicado, debe reconocerse la peligrosa fluctuación que caracteriza la economía venezolana toda vez que las políticas fiscal, monetaria, cambiaria y comercial además de precarias, no responden a un compromiso democrático por el cual el país debería estar apuntalando su nombre entre los primeros de la geopolítica latinoamericana. Sin embargo, las realidades económicas indican otra cosa. En concreto reflejan una confusión del manejo financiero que ha devenido en graves inconsistencias que no podría ser susceptible de una acción de contraloría.

A decir por lo que puede deducirse de la propia información que brinda el Banco Central de Venezuela, en sus breves boletines de prensa, el funcionamiento de la política económica viene torciéndose como resultado de objetivos determinados por el sectarismo que marca el régimen en su devenir perversamente ideologizado. El sesgo que recibe el hecho de considerar valores políticos como la igualdad, independencia, libertad y justicia, desfigura la posibilidad de comprender objetivos que dan lugar a unas políticas finalistas como el pleno empleo, el desarrollo económico, el equilibrio económico exterior, la estabilidad cíclica y del nivel de precios.

La ausencia de criterios que tracen el ordenamiento de la economía desde un enfoque así, conspira contra una coordinación e integración entre las diferentes políticas de tal forma que puedan alcanzarse los resultados esperados. En consecuencia, el país se sumerge en problemas de toda índole. Sobre todo, aquellos azuzados por las incompatibilidades que se incitan en una economía estructurada con incompetencia, diseñada con improvisación y conducida sin planificación. No queda de otra que reconocer que el país se encuentra supeditado a lo que pueda derivarse de una economía desfallecida, de una economía moribunda.

VENTANA DE PAPEL

NO HAY DÓLARES

Los subterfugios que utiliza el régimen para ocultar las verdaderas razones ante los obscuros manejos de las finanzas públicas, anima inmensas dudas. Dicho escamoteo de información, que además es propio de sistemas autoritarios, permite a la cúpula gubernamental administrar los recursos del Estado discrecionalmente. De esa manera, estructura un presupuesto que abiertamente beneficia a sectores subalternos mientras que, por otra parte, descalabra factores políticos que no se sometan a las altas decisiones.  Tan particular forma de administrar el erario nacional facilita operaciones fiscales que no se corresponden ni con las realidades, ni con lo que las leyes prescriben. Por ejemplo, PDVSA solía entregar  el 100% de sus recursos,  provenientes de la venta del  petróleo al Banco Central de Venezuela. 
Sin embargo, en la actualidad entrega sólo 40%, creándose así serios problemas a la economía venezolana. De hecho, no es la producción nacional la que ahora sustenta el consumo por parte de la población, sino que el comportamiento de las ventas está sostenido por la política de importaciones masivas que lleva el régimen. Esta situación deviene en un serio conflicto económico por cuanto estimula no sólo una galopante inflación. También hace que las divisas que requiere el sector productivo nacional se reduzcan sustancialmente creando un déficit que trastoca todo. Aunque el régimen pretende que esto se vea como si la economía estuviese creciendo. 
Lejos de tan absurda pretensión, la cuenta corriente o el dinero en efectivo de la nación cayó un 50%, lo que significa que no hay divisas porque el gasto se hizo mayor y las divisas no alcanzan. Por causa de las recientes elecciones, ha habido un incremento desmesurado del gasto fiscal con la finalidad de aparentar una bonanza. Pero con ello se provocó una violenta recogida de divisas con el oneroso resultado de no poder retenerlos. Esto se complica porque en el fondo de la situación, simplemente no hay dólares.

EL PAÍS DE LAS PATALETAS

La anomia está comiéndose a Venezuela. En un país con tal cantidad de leyes, resoluciones y reglamentos, amén de una Constitución de la cual se ha dicho que es una de las mejores estructuradas económica, social y políticamente, el día a día es un hervidero de protestas por cuyos efectos las realidades nacionales son caóticas. 
Por todos lados se tienen protestas. Sin embargo, a la hora de dar cuenta de quienes son los “rezongones” que demandan servicios, promesas y necesidades, la respuesta no deja de sorprender. Son quienes votaron a favor de la reelección del mismo presidente de la República. O sea, “chavistas”. Si bien esta situación resulta paradójica, tiene una explicación que de alguna forma pareciera convincente. Debajo del despelote que conduce tanta pataleta, se infiere un diseño político-social que, sin ser casual, conviene al gobierno para justificar su incompetencia ante la gerencia del país. 
No hay duda de que la gobernabilidad en los actuales momentos, no constituye un criterio según el cual la democracia podría consolidarse en virtud del juego de relaciones constructivas que estarían dándose. El actual desorden es un factor que alimenta el autoritarismo que marca el estilo de gobierno en el país y que terminará convirtiéndose en el medio funcional de articular la impudicia, la impunidad y la corrupción de lo que se han valido estos gobernantes para atrincherarse en el poder. 
El régimen acude a razones que determinan el caos. Para ello hablan de “empoderamiento” del pueblo con lo cual se hace sentir la barahúnda o terrible embrollo que ha dañado a Venezuela. Así se ven motorizados, obreros de Guayana, damnificados, quienes no tienen luz, agua, vivienda, quienes reclaman la inseguridad que se vive, quienes demandan el incumplimiento de contratos colectivos o porque las vías de comunicación ya no sirven. En fin quienes protestan perjudican los derechos de otros. Todo esto, le brinda razones al régimen para continuar desacomodando y estimulando la limosna que bien sabe repartir para convalidar su posición política en el país de las pataletas.

CANAGUA SIN LIBERTAD

TRANSMISOR DESTRUIDO
La obstinación de quienes se saben perdidos pero que siguen conspirando contra los derechos de otros si medir consecuencias, es la causa por la que en este país las libertades se vulneren con la más abierta ilegalidad. El caso que representa el hecho de haber destruido la única emisora de radio que informaba a los habitantes de los lejanos pueblos del sur del estado Mérida, es expresión de ese vandalismo amparado por un gobierno cuyos cuadros políticos que viene despedazándose por la desvergüenza que existe entre sus miembros. 
La descarada insolencia que encubre la violencia soterrada o al descubierto, protagonizada por gente del mismo partido de gobierno, llevó esta vez a dejar sin la posibilidad de informarse a quienes residen en los más apartados rincones de tan hermosa geografía andina. 
La destrucción de la emisora de radio Libertad FM, propiedad de la Arquidiócesis de Mérida, es un patético ejemplo de lo que significa atropellar derechos tan fundamentales como el de expresarse, informarse y comunicarse en función de consolidar la ciudadanía. Por culpa de bravucones, con ínfulas de dictadores, se tiene una Canagua sin Libertad.

Antonio José Monagas 
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas
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