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miércoles, 15 de abril de 2015

LUIS MANUEL AGUANA, VENEZUELA, REPÚBLICA FEDERAL (II)

No solo en las grandes obras de arte, como en el caso de El Greco, el fondo constituye no solo un factor importante en lo que el artista quiso expresar al pintarlo (ver extraordinario documental “Fondo para un Caballero” en https://vimeo.com/15425059) sino en la verdad histórica misma de la obra, que es lo que al final queda para la posteridad.

En efecto, en las diferentes restauraciones hechas de la obra de El Greco, El Caballero de la Mano en el Pecho, se ha desdibujado, de acuerdo a las investigaciones realizadas, lo que el autor realmente pintó en el lienzo, cambiándose así lo que originalmente fuera su obra. En otras palabras lo que un artista siglos antes quiso mostrar, se distorsiona con los años, de la mano de quienes paradójicamente la pretenden salvar de la destrucción del paso del tiempo. Pareciera un juego de palabras pero desafortunadamente no lo es…

Pues bien, de tantas Constituciones que hemos tenido, pareciera que de la mano invisible de muchos restauradores se ha ido perdiendo el fondo mismo que pintaron quienes hicieron la primera, los autores de la obra original. Y cada “artista” restaurador le ha puesto su propia “pintura”, dando como resultado que lo que ha llegado hasta aquí no es más que una vaga réplica de la obra original.

Porque lo que al final se desea es que esa obra no solo refleje el espíritu y razón de quienes fundaron la República, sino el sentido del porqué lo hicieron, aunque quienes vinieran posteriormente le imprimieran una orientación completamente diferente, al punto que ha llegado distorsionada hasta nuestros días, agravándola cada vez más y en modo superlativo. Veamos por qué.

La Constitución Federal de los Estados de Venezuela de 1811 es la primera del mundo hispánico y la primera que adopta la forma Federal del Estado. “En la Constitución de 1811, además de las influencias del liberalismo político de la revolución francesa, recibió la directa influencia de la Constitución estadounidense en la configuración del estado como un estado federal, fomentaba dicha recepción por la situación de autonomía local que tenían los cabildos y ayuntamientos de las provincias que luego conformaron Venezuela” (ver Constitución Federal de los Estados de Venezuela de 1811 http://goo.gl/RTsMoz).

¿De dónde salió toda esta fundamentación filosófica? De acuerdo al relato de mi estimado profesor, el Dr. Asdrúbal Aguiar (oír la intervención del Dr. Aguiar en el Foro de El Nacional del 21-07-2014 en https://soundcloud.com/laguana-1/intervencion-del-dr-asdrubal-aguiar-foro-el-nacional-21-07-2014) sus autores que eran en su mayoría los intelectuales de la época, la gente más ilustrada de su tiempo en Venezuela: “No debemos olvidar que el Congreso de 1811 cuando se construye, se integra, el 78% de sus miembros eran egresados de la Universidad Santa Rosa de Lima y Tomas de Aquino, que era como se llamaba, y todos ellos en conjunto Doctores en Letras, Doctores en Canon, Doctores en Derecho Civil, y una vez como cae la Primera República uno advierte el gran dilema, inclusive de corte escolástico, para sofisticar el comentario, en el momento en que Bolívar hace preso a Miranda en La Guaira, y Miranda dice “Bochinche, bochinche, bochinche, este país es todo bochinche”, Bolívar tiene un pasaporte con el que viaja a Curazao y luego a Cartagena. ¿Qué dice en Cartagena Bolívar? Refiriéndose a los señores de 1811, que en su mayoría determinante eran civiles ilustrados, decía “estos señores creen que están en Grecia, que construyen Repúblicas aéreas que no se condicen con la situación y realidad del pueblo venezolano, no preparado para el bien supremo de la libertad”

Es posible que el Libertador tuviera razón al criticar a los autores de 1811, que no estábamos preparados para disfrutar “el bien supremo de la libertad”. Eso lo podía decir una persona de la ilustración de Simón Bolívar frente a un pueblo que difícilmente sabía leer y escribir, y estaba en el oscurantismo como nación. Que debíamos ser conducidos como niños por quienes eran los más esclarecidos y estudiados. ¿Pero creen ustedes que luego de más 200 años todavía estamos en esa situación? Hay algunos que todavía lo piensan así y nos tienen atados a ese oscurantismo del pasado.

El pensamiento mas ilustrado de la época redactó una Constitución Federal para Venezuela que incluso incorporó la figura de las Constituciones Provinciales donde “…cada región tenía la potestad de administrarse y regirse de forma autónoma mientras no se contrariasen los principios de la nación. Una vez efectuada la elección de diputados provinciales para el Congreso de las Provincias de Venezuela, las Legislaturas Provinciales recibieron la exhortación para que dictasen sus propias Constituciones, aunque no todas las provincias tuvieron la oportunidad de redactar una antes de la caída de la Primera República”(ver de nuevo  http://goo.gl/RTsMoz).

El Libertador, como ya hemos descrito en notas anteriores, hizo duras críticas a la forma Federal del Estado de la Constitución de 1811 en el Manifiesto de Cartagena del 15 de Diciembre de 1812, y a la cual atribuye la caída de la Primera República, entre otras razones por la discusión en torno a la subdivisión del país, en especial la Provincia de Caracas, que generó rivalidades y ambiciones de poder (ver Federalismo del Siglo XXI en http://ticsddhh.blogspot.com/2014/05/federalismo-del-siglo-xxi.html) y principalmente porque no se podía manejar una guerra sin el control centralizado del Estado. Y esa fue la constante histórica de nuestro devenir constitucional.

Pero lo más importante de esta discusión y que hay que resaltar en mayúsculas en toda esta historia es que ese debate se distorsiona, no ya en cómo debe ser la forma ideal del Estado en la Constitución- porque el Libertador acepta que la forma Federal es la mejor (“El sistema federal, bien sea el más perfecto y más capaz de proporcionar la felicidad humana en sociedad, es, no obstante, el más opuesto a los intereses de nuestros recientes estados” Simón Bolívar en el Manifiesto de Cartagena de 1812)- sino en quien administra el poder y porque.

El Dr. Aguiar indica en la extraordinaria cátedra que nos dispensó en el Foro de El Nacional del 21 de julio de 2014 que cuando la Constitución de 1999 nos amarra al pensamiento doctrinario de El Libertador “…los venezolanos nos compramos una Constitución en donde el individuo se subordina al Estado (Art. 1, 3, y 102) y en donde el individuo no tiene la posibilidad de rezarle a Francisco de Miranda o Andrés Bello, sino a Simón Bolívar…Cuando en el Artículo primero se condiciona todo el devenir venezolano a la doctrina y el pensamiento de Simón Bolívar, esto tiene mucho significado desde el punto de vista constitucional, y un significado trágico.”. Todavía se sigue considerando que los venezolanos somos aquellos ignorantes de pantalones cortos donde el Estado debe todavía tutelar el crecimiento de la gente, amén de ser el pasto fundamental de donde se sostienen los sistemas autoritarios y dictatoriales. Ya es hora de romper esas cadenas…

Para nosotros en el Proyecto País Venezuela (http://proyectopaisviaconstituyente.blogspot.com/) no existe ninguna duda, así como tampoco la tienen intelectuales de la talla del Dr. Asdrúbal Aguiar, de que hay que discutir de nuevo la Constitución porque está mal hecha y porque descansa sobre unos principios que contrarían la esencia misma descentralizadora del Constituyente de 1811: “Por eso es que cuando hacía la síntesis final de la Constitución decía, esto es una suerte de matrimonio morganático, vista en su parte relacionada con los Derechos Humanos podría decir uno que allí está la Revolución Francesa pero en términos inflacionarios. Hay mucho nominalismo libertario, pero la segunda parte es la configuración del antiguo régimen….Se crea un Estado centralizado, se elimina la autonomía municipal…se condicionan las competencias municipales y estadales a las leyes nacionales, se le entrega al Presidente de la República mediante lo que originalmente se llamó en los debates constituyentes las leyes de base, copia del modelo constitucional cubano, pero para evitar el escándalo volvieron a la figura que se trata de leyes habilitantes, pero habilitantes que en defecto de la tradición constitucional nuestra permite habilitar al Presidente para que pueda hacer todo lo que le de la gana en materia legislativa sin ningún tipo de limitación, y por si fuese poco se incorpora un capítulo de Seguridad Nacional en donde el concepto estratégico de la Nación lo define el propio Presidente de la República, bajo una perspectiva en donde la Seguridad Nacional incluye todo, hasta la forma de caminar de los ciudadanos en Venezuela. Conclusión: ¿Para qué sirve la Constitución del 99? En perspectiva democrática, para nada. Dentro de la perspectiva de lo que ha vivido el país en los últimos 15 años, ha servido para todo…”.

Ya solamente con esto deberíamos ahora mismo estar convocando al Constituyente para cambiar la Constitución de 1999. Como indicaba al principio de esta nota, nuestra intención ha sido preservar el espíritu de los autores originales, pero esta vez haciendo las pinceladas correctas para adecuar ese espíritu a nuestros tiempos, restaurando una obra magistral, convencidos como estamos que la obra original es lo más adecuado para nuestro futuro. De eso se trata el Proyecto País Venezuela.

El Dr. Aguiar decía acertadamente en su exposición que “…el gran drama debería ser o podría ser la posibilidad de que Venezuela para reconstituir su urdimbre social vuelva su mirada hacia la historia, no para congelarse dentro de ella, sino para visualizar…con la posibilidad de escoger una suerte de proyecto hacia el porvenir. O seguimos mirando en la fatalidad del gendarme necesario, o es llegado el momento de que nuestra gente logre emanciparse social y culturalmente para asumir a plenitud justamente aquello que (de acuerdo a) Simón Bolívar no nos había llegado, la posibilidad de disfrutar del bien supremo de la libertad.” . Miramos en la historia para escudriñar quienes somos, y no nos congelamos en ella. Se hizo ese Proyecto de una República Federal para un pueblo que dejó de ser ignorante en su gran mayoría y que creemos que ya tiene los pantalones largos para disfrutar “del bien supremo de la libertad”. El resto será pelear por ella civilmente para alcanzarla.

Luis Manuel Aguana
Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana

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sábado, 10 de agosto de 2013

CHILE LIBERAL, ¿HACIA LA REPUBLICA BOLIVARIANA DE CHILE?

Redactar una nueva Constitución es un ejercicio extenuante que no nos asegura una Buena Constitución


Hace muchos años con Chanchi pasamos un fin de semana en Valparaíso. Era un radiante día de verano meridional que exhibía en todo su esplendor la vitalidad colorinche de la legendaria y romántica ciudad chilena, cuyo sólo nombre, "Val-paraíso", evoca romanticismo exótico en el confín más remoto de la inmensidad del Océano Pacífico. La vista era maravillosa desde sus cerros, más aún después de pelegrinar a la casa de Neruda en aquella ciudad. Contemplando el horizonte desatado, desde el rincón del mundo, pude imaginar lo que siente alguien como Chanchi, venida de tan lejos, al ver una ciudad con un carácter único. Algó así sentí cuando hace pocas semanas me bañaba y tomaba el sol en el Océano Índico. 

Pues bien, en aquel lejano día de verano, se me vino una frase que dijo Charles Darwin, el mítico naturalista inglés, al final de sus días, algo así como que después de haber recorrido todo el mundo y de ver las bellezas más impactantes, no puedo apartar de mi memoria el lugar más feo de todos, la Patagonia (se refería al lado argentino), llegando a describirlo, famosamente, como "ese páramo inútil". Ahí, en Valparaíso, si algo arruina por completo la vista al mar, es ese prominente y ordinario mamut arquitectónico, un mamarracho sin parangón, conocido por el vulgo como "el Congreso de Valparaíso". Esa grotesca porquería no es un edificio sino un adefesio. 

Si lo comparásemos con un personaje de ciencia ficción, el Congreso de Valparaíso exuda la elegancia de Chewbacca o Jar Jar Binks. Si algo no puedo olvidar es cómo arruina la belleza del Puerto ese urbanicidio perpetrado por Pinochet, un hombre de gustos refinados y gran admirador de la arquitectura clásica (NOT!). Lo increíble es que en los alrededores venden postales de ese templo al mal gusto. ¿alguien, aparte de un troglodita, podrá mandar una postal con ese momuento al mal gusto? 

Imagínense si Johannes Vermeer hubiese pintado a la Muchacha de la perla con una enorme verruga o un lunar peludo. Arruinaría toda su hipnótica belleza. Pues el Congreso como está es un atentado estético a Valparaíso que urge extirpar.

Pero más allá de lo estético, que si bien es importantísimo, hay una cuestión simbólica subyacente: eliminar el Congreso de Valparaíso será hacer un gran favor al patrimonio nacional, y de paso, un signo potente de que rechazamos uno de los más notorios visos de la institucionalidad pinochetista.

Una mejor institucionalidad, pero sin una Asamblea Constituyente chévere
Este sitio fue uno de los pioneros de una nueva Constitución. Pero ese fue en un periodo de calma. Hoy, los ánimos están demasiado caldeados y, peor aún, la idea original de conformar un marco institucional fresco se ha diluido en una tóxica solución que promueve tácitamente declarar el socialismo como la ideología oficial del país, y convertir el texto fundamental en un esperpento, un desiderátum de derechos.

La idea detrás de los precursores de la nueva Constitución no es otra sino cuestiones absurdas como declarar que la educación es un derecho y que el Estado debe costearlo íntegramente, o incluso alberga proyectos más siniestros, como legalizar la expropiación de inversiones extranjeras en minerales chilenos.

De prosperar esta idea, el resultado será un mamarracho tan feo como ese triste hospital que hace las veces de Congreso. Intelectuales de poca monta como Salazar o Garretón son de suyo incapaces de emprender un trabajo monumental como darle al país una institucionalidad que funcione y sea eficiente. La Constitución establece el marco jurídico para que haya política. Lo que pretenden los porristas de la Nueva Constitución es terminar el debate y declarar al Chavismo como la vía chilena hacia la mediocridad.

No obstante, nadie puede negar que la actual Constitución es inadecuada, simplemente porque sólo fue concebida para darle visos de legitimidad a Pinochet, y a pesar de las reformas estructurales, aún persiste el retintín pinochetista en la carta magna.

Lo que nuestro sitio sí propone es un paquete de medidas, de quick fixes, que en su conjunto mejorarán sustancialmente la gobernabilidad y la la calidad institucional. Estas son nuestras propuestas:

1. Cambiar el Congreso Nacional de ese horrible adefesio de Valparaíso al elegante edificio neoclásico de Santiago, que históricamente ha sido la sede del poder legislativo durante toda nuestra historia republicana. Es además eficiente que parlamentarios estén cerca del Ejecutivo. La sede en Valparaíso, aparte de horrible, es idea estúpida de Pinochet que debe remediarse. Y cuanto antes.

2.  Eliminación inmediata del sistema binominal sólo para ser reemplazado por un sistema uninominal mayoritario, como ya lo hemos propuesto. sea de una o dos vueltas. Chile Liberal sugiere una vuelta, pero esto debe discutirse. Cualquier disparate proporcional es terminar en el fraccionamiento político de la República de Weimar, y ya sabemos como terminó aquello (con un señor gritón que portaba un bigote a lo Chaplin)

3. Establecer como primer artículo la separación de iglesias y Estado, tal como lo hace la Constitución Norteamericana, y por consiguiente implantar una absoluto laicismo à la française, con todo lo que ello implica. O sea, ningún chistosito de la Corte Suprema podrá decir que su opinión es la del obispo, como ocurrió durante el fiasco de la píldora del día después. Si hay musulmanes que quieren mandar a sus hijas a la escuela con velo, podrán hacerlo en colegios privados, no en los públicos. Y así muchas otras cosas.

4. Es imperativa una regla de oro fiscal, para evitar descalabros como el de España. Es preocupante que después de un período de expansión en el ciclo económico, Sebastián Piñera irresponsablemente entregue el país con un déficit estructural. No un déficit cíclico, como correctamente hizo la dupla Bachelet-Velasco: gran lección aprendida de la crisis asiática (cuando el gobierno de Frei no quiso endeudar el país), sino esta vez estamos ante un inaceptable déficit es-truc-tu-ral después de un período de expansión. El populista de Piñera dijo hace algunos años que Chile alcanzaría el nivel de España, su miopía le impidió ver que ese país era manejado por incontinentes fiscales elegidos por un electorado embobado por la TV basura de ese país. Pues gracias a su populismo innnato, Piñera lo hará realidad su promesa: nos dejará como España. Así como la nación ibérica aprendió ahora, en medio de la ruina económica y la pérdida de su independencia financiera, el valor de mantener las finanzas en orden, de no actuar con decisión en Chile ya sabemos lo que nos espera.

Como saben, Chile Liberal privilegia los cambios graduales, el trial-and-error, por sobre estos rimbombantes intentos refundacionales que dejados a intelectualitos de poca monta harán que nos vayamos a la cresta. 

Tenemos poco que ganar y mucho que perder con una extenuante Asamblea  Constitucional que, mucho me temo, pueda parir un bastardo incluso peor que la Constitución actual.

chileliberal@gmail.com

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