La
actitud intransigente del régimen venezolano, que ha obligado a la Unidad
Democrática a suspender los intentos de “diálogo”, contribuye a colocar en la
picota de la execración mundial al régimen chavista que, llegado al poder por
vía democrática, ha impuesto, paso a paso, un despotismo violatorio de su
propia constitución y de todo principio de gobierno responsable, hasta
convertir al país más admirado de América Latina en objeto de asombro y lástima
universales.
Si en el pasado los que se solidarizaban con la oposición
venezolana eran sobre todo corrientes internacionales de derecha y
centroderecha, hoy en día son todas las corrientes .defensoras de la democracia política, económica y
social.
Los editoriales y análisis de medios internacionales progresistas han
llegado a ser tan severos contra el chavismo como desde antes lo venían siendo
los de tendencia liberal-conservadora.
A la crítica adversa que el chavismo
recibe de los grandes medios, se unen las voces de los parlamentos del mundo,
de prestigiosas organizaciones internacionales no gubernamentales y de las
asociaciones internacionales de partidos políticos, incluida la Internacional
Socialista.
Personalidades extranjeras consideradas como incondicionales del
chavismo, y agrupaciones de extrema izquierda, hasta hace poco estridentes
activistas de propaganda y agitación “bolivariana”, están guardando un prudente
silencio.
Aun
más significativos como indicios del creciente aislamiento internacional del
régimen chavista son algunos gestos y palabras de gobernantes o dirigentes que
hasta hace poco acallaban toda crítica por motivos de interés económico o
estratégico de sus respectivos países.
El presidente de la empresa petrolera
estatal de Irán anuncia que su país reducirá su presencia en América Latina,
cerrando oficinas y revisando contratos.
Lula da Silva (paladín de la izquierda
democrática latinoamericana pero ex adulante oportunista del autócrata
venezolano) ahora recomienda a Maduro “un gobierno de coalición”.
El sabio don Pepe Mujica aconseja al régimen
venezolano corregir radicalmente su
errada praxis económica y financiera y dialogar en serio con la oposición.
El
presidente de Nicaragua, campeón de componendas, trucos y virajes, claramente
ha saltado de los brazos del Alba a los del FMI. El inteligente y cínico Rafael
Correa no sólo se enorgullece de que, sin dejar de alabar vagamente al
“socialismo”, ha convertido a Ecuador en un ejemplo de capitalismo exitoso,
sino además afirma que Israel representa el modelo ideal de desarrollo (justo
cuando Maduro recibe a Mahmud Abás y le promete una Petropalestina).
Ante todas
éstas, el gobierno de Cuba da máxima prioridad a sus gestiones para abrirse
ampliamente a inversiones capitalistas globales y poder prescindir de la ubre
venezolana. Abandonan el barco que se
hunde.
Demetrio
Boersner
demboers@gmail.com
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