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jueves, 27 de febrero de 2014

PABLO AURE, CONTRATAQUE FULMINANTE

Cuando uno expresa en lenguaje coloquial que alguien sufrió un infarto fulminante quiere decir que la persona no resistió el ataque al corazón y murió en el sitio. 
Fulminar es, según el diccionario, matar, destruir, o aniquilar, de manera instantánea, a alguien o algo. 
Esta reflexión persigue explicar lo que quiso decir el gobernador cuando mediante un mensaje de tuiter informó que la  Operación “Contra-ataque fulminante” era para enfrentar a los estudiantes que anunciaban manifestación, lo cual sería lo ordenado por Diosdado Cabello y ejecutado por las “Unidades de batalla Hugo Chávez”. Las unidades de batalla, en este caso, no son sino grupos armados de al menos 50 motorizados, algunos con caras tapadas, que debían iniciar el ataque. Decenas de heridos y dos muchachas muertas deja el referido ataque violento del régimen contra los estudiantes y la población desarmada en manifestaciones de Carabobo. Este es el saldo del anunciado ataque fulminante del gobernador, que buscaba ser ejemplarizante en el modo de reprimir a los grupos estudiantiles y a la sociedad civil.  “Ataque fulminante” es una expresión del argot militar que emplea el gobernador, quien no maneja el lenguaje civil de la democracia.
El gobernador ve enemigos en lugar de adversarios y tropas insurrectas en lugar de ciudadanos que vociferan un derecho. Tiene como mentores en su carrera militar, a un familiar muy cercano aficionado a la historia (que escribe en los portales oficiales, obsesionado contra el imperialismo y la CIA, al punto de llegar a plantear que el ataque de las torres gemelas fue provocado por dicha agencia), y el comandante supremo e intergaláctico: recordemos que cuando éste egresó de la escuela (el comandante) corría  el año 1975, de manera que no es difícil suponer la influencia que ejerció en aquel joven cadete, ahora gobernador, y quien egresó casi una década después, en 1984. Las pruebas están a la vista. Dos preguntas para finalizar: ¿Por qué el Plan de Pacificación del que tanto habla Rodríguez Torres no incluye el desarme de los colectivos? ¿Queda alguna duda de por qué el gobernador utilizó la expresión “Contra-ataque fulminante”?
Ameliach en su telaraña.-
El gobernador del estado Carabobo está atrapado en una telaraña. Ahora busca culpables para escudarse y exculparse. El pueblo venezolano y el mundo entero tienen muy claro cuál ha sido su actuación. Sabemos de su inclemencia para tratar a la disidencia, lo cual lo lleva a perpetrar crímenes so pretexto de evitar un golpe de Estado. ¡Por Dios Ameliach!  Compórtate como una persona seria. Debido a tu incitación hoy están muertas dos niñas que tenían un futuro por delante; a Génesis la mataron en la avenida Cedeño uno de tus pistoleros mercenarios y a Geraldine la mató un Guardia Nacional con un tiro de escopeta en la cara, de la misma manera como asesinan los esbirros cubanos.
No puedo callar esto por lo que atraviesa Venezuela -y en mala hora Carabobo-. No descansaremos hasta ver resplandecer la justicia. Por ahora, el gobernador de Carabobo se cobija detrás del abusivo ejercicio del poder dictatorial porque tiene a  su merced a la Fiscalía, y le ordena lo que le venga en ganas, y, desgraciadamente, le obedecen. Eso no durará por mucho tiempo. Me podrá amenazar con cárcel y quizás hará que fabriquen expedientes en mi contra, pero no logrará silenciarme. Cientos de miles de carabobeños ya lo conocen y están conscientes de lo que es capaz de hacer. Pero tampoco se callarán, y cada día serán más los que pierdan el miedo para enfrentarlo en el terreno de las ideas, haciendo uso del derecho constitucional a la protesta. Le puedo decir, a Ameliach, tiene los días contados como gobernador y, quizás, como hombre libre. Le recomiendo leer el artículo 7 del Estatuto de Roma para que lo tenga presente de por vida. Lo que él ha venido haciendo en Carabobo es atacar sistemáticamente a una población civil desarmada lo cual constituye un delito de lesa humanidad, y  esos delitos no prescriben.  
Desfachatez.-
La noche del sábado leí un tuit del gobernador de Carabobo que decía lamentar la muerte de Geraldine Moreno y, además, exigirle al Ministerio público dar con los autores materiales e intelectuales del hecho. ¡Qué bárbaro, qué caradura!  De su tuit del 17 de febrero se evidencia que él es el autor intelectual, y de acuerdo con todos los testigos presenciales, fue un guardia nacional quien accionó la escopeta de perdigones a la cara a Geraldine. ¡Dinos tú el nombre del esbirro guardia nacional, que salvajemente la asesinó! Como gobernador tienes que saber el nombre de los efectivos militares que participaron en esa masacre.
No murieron, a ellos los mataron
Bassil Da Costa, Robert Redman, José Méndez, Génesis Carmona, Alejandro Márquez y Geraldine Moreno no murieron. A ellos los mató el régimen. Quienes quedamos en pie de lucha debemos hacerle honor a su memoria, no desmayando hasta construir un país mejor. No abandonar las calles y no rendirnos. Pero siempre evitando la confrontación cuerpo a cuerpo contra los esbirros. Tenemos que tener presente que los asesinos están en el poder. Nosotros queremos construir un país donde todos quepamos, donde nos reconozcamos como hermanos, sin importar nuestras diferencias. No se trata de buscar el poder, sino de construir la Venezuela de nuestros sueños, la que jamás será posible con los gobernantes que hoy tenemos, para quienes la vida no vale nada.
A punto de un desenlace.-
No hace falta tener la bola de cristal para predecir lo que viene. Maduro está de salida, y Ameliach también. El desespero del primero lo ha llevado a cometer muchos disparates que lo terminan de enterrar en el ámbito nacional e internacional. Condujo al país a una estrepitosa quiebra económica y social. Imposible recuperar la economía mientras ese señor esté en Miraflores. Hay fuerzas internas y externas que empujan su desalojo. No es descartable que en una suerte de buscar oxígeno ofrezca una cabeza de playa y entregue a Ameliach a la justicia. Le tumbaría una torre a Diosdado Cabello. Tratará de hacer ver que él es distinto a los que procuran el enfrentamiento. Esta semana será decisiva para el futuro de Maduro y del país. Adelantó el carnaval, sin percatarse que el pueblo decidió renunciar a ese asueto y continuar en la lucha. Veamos cómo comienza la semana que presiento se iniciará con una mega paralización. 
¡Venganza no, justicia sí!
Detesto la venganza, pero adoro la justicia. Trabajemos por ella al mismísimo estilo de Benito Juárez, con lo que tengamos y hasta que podamos. Jamás habrá paz si no luchamos por la justicia. Justicia por los caídos. Justicia por los detenidos y justicia por Venezuela.
Seguiré con este peregrinar. Los dictadores me podrán calificar de lo que se les ocurra, pero no abandonaré a los estudiantes ni a la sociedad civil en la búsqueda de la libertad. Si eso es un delito, me declaro confeso. Pero reitero, no los abandonaré. “Bajo un gobierno que encarcele a alguien injustamente, el sitio adecuado para una persona justa es también la cárcel”. Henry David Thoreau
@pabloaure

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sábado, 26 de octubre de 2013

TRINO MÁRQUEZ, FIRME ALIANZA: RENTISMO Y MILITARISMO

Uno de los hilos conductores del largo, tedioso y mal leído discurso del señor Nicolás Maduro en la Asamblea Nacional, cuando solicitó que le concedieran poderes especiales, residió en señalar que estaba dispuesto a librar una denodada lucha contra el “rentismo” y su expresión social: la “burguesía parasitaria”. Este objetivo compartió honores con la guerra a la corrupción, la otra razón para solicitar la habilitación.
        
No sé si Maduro sabe el significado del término rentismo. Démosle el beneficio de la duda y supongamos que sí conoce sus alcances. Entonces hay que anotar que la receta que propone para erradicarlo, junto con sus primos hermanos –el clientelismo y el mercantilismo- producirá efectos totalmente contrarios a los buscados.
En vez de combatir la enfermedad, o al menos atenuarla, lo que hará será agravarla hasta convertirla en una epidemia más letal que la Peste Negra.
         El rentismo se vincula a los privilegios y beneficios obtenidos por uno o varios grupos sociales, independientemente del esfuerzo realizado, el trabajo desplegado o el riesgo asumido en determinada actividad. La cercanía al poder y a los centros donde se toman las decisiones otorga prerrogativas que no pueden alcanzarse de ningún otro modo. El Estado reparte subsidios, concede licencias, otorga cupos, sin importarle la eficiencia o productividad del agente que recibe la gracia.
         Lo que, siguiendo a Giordani, propuso Maduro en la Asamblea para pulverizar el rentismo, fue concentrar las importaciones en el Estado, mantener y acentuar los controles y la estatización de la economía, militarizar el proceso productivo y aplicar una política más restrictiva y policial. Su propuesta se orienta a atornillar el rentismo.

Las divisas serán otorgadas de acuerdo con el criterio del Ejecutivo Nacional a través del Estado Mayor del Órgano Superior de la Economía Productiva, presidido por el ministro de Transporte Acuático y Aéreo, general Hebert García Plaza. Al sector privado  se le colocarán todavía mayores obstáculos para acceder a las divisas que permitan la compra de equipos y maquinarias, repuestos, materias primas. El goteo de dólares para atender las necesidades de las empresas será todavía más lento y espaciado. Alrededor del Estado Mayor  revolotearán los favoritos del régimen, quienes aplaudan las bondades del  socialismo bolivariano y les parezca que Maduro es un líder de proyección mundial y el marxismo del profesor Giordani,  el último grito de la solidaridad y la justicia social.
         Los ingresos petroleros los seguirá distribuyendo Maduro de acuerdo con criterios exclusivamente políticos y sectarios. La racionalidad económica fue abandonada. El sustento de las políticas públicas ya no lo aportan los economistas, sino los militares. Nelson Merentes fue despojado de todo poder real y sustituido en la Vicepresidencia del Área Económica por Rafael Ramírez,  con el fin de reafirmar que Maduro continuará  la línea radical trazada por Hugo Chávez  después de 2006. Para ese propósito cuenta con la firme alianza de los militares.  El gobierno ´reemplazó la experiencia y el conocimiento por el dogma y la autoridad basada en la fuerza. La coalición entre los militares y el gobierno se expresa en el hecho de que importantes empresas públicas y corporaciones son conducidas por miembros de las FAN: Diques y Astilleros Nacionales, C.A. (DIANCA), CVG, Venalum, SIDOR, Briqueta de Venezuela (Briqven), Ferrominera Orinoco y hasta Industrias Diana.
         Como dice Carlos Goeder, los economistas sobran en este gobierno. Resultan un incordio que Maduro decidió excluir. Para seguir acumulando poder y repartir la renta petrolera mediante canonjías y prebendas, no hace falta nadie que se haya ocupado de estudiar cómo se conforman los mercados, cuáles son los mecanismos a través de los cuales se forman los precios, cómo puede aumentarse la producción y elevarse la productividad, cómo es posible incrementar la capacidad del personal y el apoyo de los sindicatos. Ninguna de las contribuciones de la ciencia económica importan. Lo relevante es buscar un firme aliado donde está el poder de fuego. Las armas sirven para atemorizar, reprimir y disuadir.
El signo del socialismo del siglo XXI es cada vez más rentista y militarista. Esta mezcla resulta letal para las naciones. Los gobiernos militaristas siempre terminan llamando a los civiles para que les corrijan los entuertos. Esperemos que no pase demasiado tiempo antes de que esto ocurra.
@trinomarquezc

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