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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
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martes, 6 de octubre de 2015

JUAN JOSE MONSANT ARISTIMUÑO, SHEPHERD ONE, DESDE EL SALVADOR

 Se movía tan rápido que no era posible ubicarla de seguidas, pero estaba allí, atenta, consciente de su responsabilidad, su honor y género. Alta, ligera, bien plantada, de pelo rubio recogido en cola de caballo amarrado por una simple una cinta; otras veces suelto pero sin que le estorbara el rostro siempre engastado en unos Ray-Ban piloto, para no ser percibida su mirada. Traje completo, negro o gris, camisa blanca sin corbata, pantalón y chaqueta, que algunas veces se convertía en chaquetín. Desde el primer día me llamó la atención, porque daba la impresión de  estar en todas partes, digo en todas partes, porque él estaba en todas partes, o al menos así lo parecía. Un breve gesto de su mano a la boca y un pequeño radio en la cintura, me indicó que la inquieta dama con un audífono imperceptible, era la responsable de la seguridad del Papa Francisco en los Estados Unidos de Norteamérica.

Solo la vi sonreír una vez,  y solo una vez sin gafas. Y solo una vez sentada de copiloto, en un carrito de golf, eso fue en el Madison Square Garden. El resto del tiempo estaba siguiendo al Fiat 500 Crossover color plomo, dentro de una poderosa camioneta cuatro por cuatro totalmente negra, del FBI. Si su protegido iba de pie en la parte trasera del Jeep Wrangler blanco, de techo transparente, saludando al desbordante público que aguardaba su paso, entonces la dama del traje negro, llamémosla así, caminaba detrás o al lado del Papa Móvil. Posición que abandonaba solo moverse hacia la barrera de donde salía un infante de los brazos de una posible madre, para asegurarse de quien lo hacía y quien la rodeaba. Satisfecha, regresaba al lado del Wrangler para seguir  peinando con su mirada el rededor.
      En la Casa Blanca, mientras el Papa agradecía al presidente Obama, la dama de negro dejó el mando a sus superiores; pero siempre allí, lista para la acción si fuera el caso. Demasiadas amenazas de llegar hasta las puertas del Vaticano no era para tomárselo a la ligera, después de lo del 11 de septiembre, y le habían encomendado ser su ángel guardián. Secaba una gota de sudor resbalando en su frente, cuando oyó una frase del Papa al inicio de su discurso: “Como hijo de una familia de inmigrantes, me alegra estar en este país, que ha sido construido en gran parte por tales familias…” y ella pensó en sus abuelos, en un instante de distracción.
     En todas partes donde Francisco iba dejaba una enseñanza, una palabra de aliento, una valoración, un reconocimiento y una misión: en el Congreso, las escuelas, los templos y catedrales, con los obispos, las víctimas, “todos los responsables de los abusos sexuales rendirán cuenta”; los sin techos, en la Casa de la independencia, los inmigrantes, y los prisioneros del correccional Curran-Fromhold. Y allí estaba ella, siempre vigilante, presurosa sin perder la compostura,  como una madre cuidando su hijo sin apabullarlo, como si no estuviera allí.
     Hasta que debió partir, y la agente sintió que la separación anunciada no debía pasar. Desde Kennedy ningún personaje publico había logrado entusiasmar a tanta gente, de tantas condiciones y opiniones diferentes; estaba consciente que algo iba a cambiar en su patria luego de la visita del Papa Francisco.
 Y cuando el Boeing 777-200 de American Airlines elevó su tren de aterrizaje del aeropuerto de Filadelfia, llevándose con él a Shepherd One (Pastor Uno) como lo identificaba el Servicio Secreto de los Estados Unidos, la dama del traje negro supo que la esperanza era posible.
Juan Jose Monsant Aristimuño
jjmonsant@gmail.com
@jjmonsant

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martes, 29 de septiembre de 2015

JUAN JOSE MONSANT ARISTIMUÑO, FRANCISCO, EL PASTOR, DESDE EL SALVADOR

Lo primero que me llamó la atención de su viaje a Cuba, fue su caminar. Se le notaba cansado, de paso inseguro y cierta adustez en el rostro. Son 77 años tras de sí, sumido en presiones internas de todo tipo: de poder, interpretaciones teológicas, políticas, pastorales, sínodos, perdones, separaciones. Poner las cosas en su lugar en la jerarquía, en El Vaticano, en las finanzas, abusos sexuales, gastos superfluos, comodidades y, fundamentalmente, rescatar la esencia del cristianismo, maquillado durante siglos hasta casi convertirlo en un ritual social.

Y en realidad, ha venido moviéndonos el piso a los cristianos y no cristianos. A los obispos, sacerdotes y consagrados los ha enviado a la calle, a pastorear su rebaño, a predicar la Palabra, a dar ejemplo, testimonio de la fe en la cual militan, militamos, mas allá de los modelos sociales, económicos o políticos que, con sus variantes, realidades  y tiempos, en el fondo son  los de siempre. Las tentaciones de David, el jornalero injusto, el apego a la forma, la escritura, la costumbre, el  que asesina a los hijos del dueño del campo, la codicia, el que abusa del débil y condena a la mujer, el pobre, el lisiado, el padre misericordioso con el hijo calavera; el poder y la gloria. No es muy diferente el mundo que conoció Jesús al actual. Quizá por ello separó su reino de este mundo.
El papa tiene poder y lo ejerce, y no puede substraerse de él; pero es un poder moral, espiritual  que le reconoce su investidura de guía y coordinador del obispado, y quienes creemos que el Espíritu Santo le inspira en su apostolado, si así lo pide y lo merece; no es una gracia que le viene con el cargo.
Quizá por ello ha recibido tanta critica de su viaje a Cuba, de cristianos, no cristianos, cubanos y no cubanos. Cada uno con su argumento. Algunos interesados, otros despiadados, injustos y tendenciosos, elementales y hasta frívolos. El de Jorge Ramos, por ejemplo, no solo fue superficial sino tendencioso y con innumerables falacias en sus afirmaciones. Montaner tiene una posición tomada que, a pesar de sus méritos intelectuales y políticos, cede ante lo emotivo. Republicanos y demócratas le escrutan hasta el color de los zapatos, por lo del cambio climático, el capitalismo desatado, el aborto, la homosexualidad, el divorcio y pare de contar. Cada con su historia, su percepción e interés.
Lo dijo antes de salir: “Voy a Cuba en Misión pastoral”. La política ya la hizo, al comprometer a las partes a un diálogo que no sabemos donde va a llegar, pero que por ahora pareciere que es cuestión de tiempo, de poco tiempo, para que “Cuba se abra al mundo” como le solicitó con firmeza Juan Pablo II a Fidel Castro el 19 de noviembre de 1.996 en el Vaticano. El papa Francisco habló como pastor de una Iglesia menguada que sufrió la mayor persecución que hiciera la revolución cubana sobre religión alguna, la católica. Fue al rescate del rebaño encomendado.
Lo afirma y lo repite, “no digo nada sobre economía que no esté en la Doctrina Social de la Iglesia”. La política frontal, o no, se lo dejó a Obama y a la Unión Europea. Sin embargo, repitió en todos los actos, en presencia de funcionarios del régimen comunista, “No hay que tenerle miedo a los cambios”…  “servir a la gente más que a las ideologías y no cerrarse frente a quienes piensan diferente”.
Cada uno de nosotros esperaba algo de Francisco en Cuba, yo soy uno. Pero si algo ha demostrado el Vaticano es que su política exterior no va a la inmediatez o espectacular, va a los resultados. Seamos humildes y démosle un voto de confianza a la sabiduría del Vaticano en estas cuestiones de Estado.
Juan Jose Monsant Aristimuño
jjmonsant@gmail.com
@jjmonsant

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martes, 11 de agosto de 2015

JUAN JOSE MONSANT ARISTIMUÑO, IMPUNIDAD Y SOBERANÍA, DESDE EL SALVADOR

El 18 de diciembre de 1927 el Papa Pío XI pronunció un discurso ante La Federación Universitaria Católica Italiana, en la cual afirmó “…la política, en cuanto atiende al interés de la sociedad, constituye el campo de la más amplia caridad por encima del cual no cabe señalar otro que el de la misma religión:..”. Más tarde, Juan XXII, Juan Pablo II, Benedicto XVI y ahora Francisco, han reiterado, cada uno en sus palabras y circunstancias históricas, el compromiso con la política como la más alta expresión del ejercicio de la  caridad cristiana.

            Esta introducción viene al caso porque he venido leyendo algunos analistas que les ha dado en calificar a Francisco como un Papa político inclinado hacia la izquierda. Y esto hay que detenerlo, porque no solo es una falacia sino una manipulación de las fuerzas mas primitivas de expresión de la exclusión del otro, principalmente en cuanto al dinero y bienes se refiere, que las más de las veces solo a esto se refiere.
            No es la intensión analizar la pastoral social de Francisco como guía espiritual de los hombres de buena fe; quien no es infalible en este tema sino expositor e interprete de la Doctrina Social de la Iglesia; antípoda de cualquier corriente ideológica materialista, específicamente la marxista, o totalitaria como la fascista, comunista, nacionalsocialista o teocrática. Por ahora, lo que llama la atención es la incapacidad de nuestro región para alcanzar el desarrollo en forma integral, y la impunidad del delito.
      Venezuela es un caso muy particular de anomalía histórica, no solo porque la corrupción y el crimen en todas sus expresiones son inherentes al sistema político dominante, sino porque la impunidad es consecuencia de un proyecto ideológico que pasa por la desarticulación de aquellos valores humanos que la cultura occidental asume como validos, para ser sustituidos por nuevos valores sometidos  al paradigma de la lucha de clases. Diferente al análisis en otros países de la región, que han optado por la democracia.
             Guatemala, por ejemplo, creó bajo los auspicios de las Naciones Unidas, en el año 2007 la “Comisión Internacional contra la impunidad en Guatemala”, como órgano independiente del Estado cuya finalidad fue apoyar al Ministerio Púbico, la Policía Nacional y a otras instituciones, en la investigación de los crímenes cometidos por los organismos de seguridad. A la que se le fueron agregando otras facultades, como la investigación de la corrupción pública y su impunidad.
             Comisiones semejantes habrán de crearse en Venezuela. Ellas no atentan contra la soberanía, como alegan quienes se arropan en el nacionalismo para cometer  fechorías y asegurar la impunidad; lo que sí atenta contra la soberanía, y la misma existencia de la nación, es la consolidación de un Estado sometido a la ferocidad, caprichos y vaivenes de bandas de criminales, que se saben impunes en la comisión de sus delitos, tal como sucede actualmente en nuestro país.
Juan Jose Monsant Aristimuño
jjmonsant@gmail.com
@jjmonsant

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domingo, 2 de agosto de 2015

JUAN JOSÉ MONSANT ARISTIMUÑO, ENTRE NARCOTRÁFICO Y DICTADURAS, DESDE EL SALVADOR

El bus de se detuvo enfrente, solo había que pasar la calle, de cuatro carriles , isla de por medio, para llegar al templo de San Judas administrado por sacerdotes católicos del rito oriental malakita. Todos los miércoles al mediodía ofrecen una misa en español y al final, la unción en la frente y en las cuencas de las manos, primero la izquierda y luego la derecha. Quizá por ello el templo de modesta dimensión, de estructura románica y numerosos vitrales e iconos bizantinos acoge feligreses, casi todos de origen latinoamericano, que se sienten atraídos por su silencio, media luz y la antigua manera de oficiar la misa de espalda al pueblo, lectura de la Palabra centrada en Jesús el nazareno, mucho incienso y la comunión en especie.

Y así funciona mucho antes que Francisco llegara para recordarnos a los cristianos que la esencia del cristianismo es la propia palabra de Cristo recogida en los Evangelios; lo demás es ritualismo, sustitución del contenido por el continente y desviaciones de la Palabra, por debilidades e ignorancia del hombre, y mucho más, pero que no viene al caso que nos ocupa.

El hecho es que al detenerse el bus, una señora de mas edad que la mía, baja con lentitud y temor los tres escalones que nos separa de la acera; le ofrezco la mano que acepta con complacencia y pasamos la ancha y circulada calle con cuidado. Su rostro aceitunado y su encanecido pelo me lleva a pensar en su origen que sitúo en Perú o quizá el Ecuador, pero me aclara que es mexicana a la vez que pregunta por el mío, y le digo con cierta pena que soy venezolano; pero de los de antes, agrego. 

Ella sonríe y afirma con esa insustituible sabiduría popular: “Ah, Venezuela, qué país tan bello y alegre, y ahora se acabó todo. No salimos de abajo, cuando no es el narcotráfico es la dictadura”. 

Me dejó sin palabras. Una frase espontánea pronunciada por una persona sencilla, había resumido en menos de cien letras el drama y la desolación espiritual de nuestra América: el péndulo de las montoneras, el rebaño sin dueño, el inmenso Macondo de la arbitrariedad.

No puede dejar de pensar el resto del día en El Salvador, Nicaragua, Venezuela, tres países que me son tan caros de afectos y vivencias; porque Paraguay es otra cosa, es un país que ha sabido ser feliz, a pesar de los políticos codiciosos y pícaros, y los intentos de los  marxistas de Argentina,  Venezuela y de la FARC por sembrar  la violencia, la lucha de clases y la inestabilidad.

Entre tanto, es una nación de gente sencilla, afable, llena de poesía y notas musicales acompañadas de arpas y guitarras, tejedoras de encajes de algodón, pintores y escritores.  Nuestro universal Andrés Eloy Banco escribió le dedicó un poema a su paso por Caracas y, en  El Salvador, donde vivió y falleció reposan los restos de Mangoré,  donde cientos de pequeños seguidores rasgan las cuerdas de sus guitarras, observados por el maestro desde el cielo.

De repente perdimos la memoria cultural, a lo menos en Venezuela, y al perderla perdimos  identidad. Dejamos de ser pueblo, para convertirnos en una masa maleable por una banda de forajidos sin valores,  militantes de una ideología  amoral como es el marxista; un marxismo tropical dirigido por los hermanos Castro, que incluye la perversión del uso indiscriminado de los dineros públicos, de las leyes y las riquezas de la nación.

Tal como muy bien dejó asentado el Papa Francisco en su discurso final en Paraguay, “las ideologías matan el alma, idiotizan al pueblo, le roban su libertad”. Nada puede garantizar los derechos de cada hombre, de todos los hombres, sino un sistema regulado por el imperio de la ley, y el principio de la separación e independencia de los poderes públicos; solo la democracia garantiza la posibilidad del Bien Común, una economía y una cultura al servicio de cada hombre, de todos los hombres. Cada hombre, todos los hombres  sustentando su bienestar  en el techo, el trabajo y la tierra.

Juan Jose Monsant Aristimuño
jjmonsant@gmail.com
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jueves, 18 de junio de 2015

JUAN JOSÉ MONSANT ARISTIMUÑO, POR MÍ, NI UN ODIO, HIJO MÍO, DESDE EL SALVADOR


    “Por mí, ni un odio, hijo mío. Ni un solo rencor por mí, no derramar ni la sangre que cabe en un colibrí, ni andar cobrándole al hijo, las cuentas del padre ruin. Y no olvidar que las hijas del que me hiciera sufrir, para ti han de ser sagradas como las hijas del Cid”.

    La puntuación que le doy a la estrofa de nuestro poeta Andrés Eloy, no se corresponde al original, lo escribí en prosa por razones de espacio. Andrés Eloy Blanco es el mismo autor de “Angelitos negros”, considerado como un himno contra la discriminación racial; poema que fue llevado a guión cinematográfico y exhibido en la pantalla mexicana en 1948, con las magistrales actuaciones de Pedro Infante, la cubanísima Rita Montaner y la niña Titina Romay. También ha sido cantada en tiempo de bolero por el mismo Infante, además de las conocidas interpretaciones en las voces de Nana Mouskuri, Lola Flores, Javier Solís, Chabela Vargas, Alfredo Sadel, Roberta Flack y Ertha Kirt.

      La estrofa inicial pertenece al poema Coloquio bajo el Olivo, que le leía a mis hijos cuando niños, y le he encargado a mi hijo mayor que se lo lea a mis nietas salvadoreñas cada vez que pueda; a él le dejé un hermoso ejemplar de páginas beige en papel cebolla, de las Obras Completas de nuestro juglar mayor. A los otros, en ese trashumar que me dio el destino difícilmente podría hacerlo, porque tendría que haber cargado conmigo todos aquellos libros que me han sido preciosos, y hoy, las líneas aéreas nos cobran hasta el peso de un pañuelo de batista, como le decían antaño.

    El Coloquio bajo el olivo, lo tengo como el Sermón de La Montaña de Jesús. En ellos se sintetiza, se resume el deber ser de lo humano, la esencia de lo que distingue el inconsciente del consciente en nuestro Reino Animal; aunque a veces dudo sobre cual de los dos es el inconsciente cada vez que observo lo que sucede a nuestro rededor, desde el Califato Islámico, pasando por Nigeria, España, México, Pakistán, Mozambique hasta nuestra sufrida y desconcertante Venezuela, más cercana al inframundo griego que a la evolución civilizatoria de la humanidad.

    Ese amor desbordante de Andrés Eloy entrelazado con la nobleza del corazón por aquello de “para ti han de ser sagradas como las hijas del Cid” o, “ni andar cobrando al hijo las penas del padre ruin”, solo puede compararse con lo divino en lo humano que nos regaló Jesús, en la parábola del Buen Samaritano o la del hijo pródigo.

        Esa oración de Andrés Eloy, fue durante un buen tiempo como el logo a alcanzar por nuestra venezolanidad, la bizarría de Bolívar, la nobleza de Sucre, el arrojo de Juana Ramírez, el estoicismo de Luisa Cáceres de Arismendi, o la candidez de un Vargas ante el arma de  Carujo, cuando lo despojó de la presidencia.

       Lo anterior viene al caso, porque me impactó desde el inicio de su cautiverio, la despiadada saña que la dictadura le ha aplicado al joven Raúl Emilio Baduel García, hijo del General en Jefe Isaías Baduel, preso desde 2009, acusado de corrupción una vez que osó cuestionarle a chavez su pretensión de modificar la Constitución para permanecer en el poder. El hijo fue detenido junto a su amigo Alexander Tirado durante una manifestación contra Maduro en el 2014, y posteriormente  condenado a 8 años de prisión por “intimidación pública, agavillamiento e instigación a la desobediencia”. Ha sido golpeado, incomunicado, vejado, aislado, y se ha sumado a la huelga de hambre junto a Tirado y los 43 estudiantes más regados por toda la república.

     Es evidente que los malvados del gobierno le hacen pagar al hijo, lo que consideran el pecado del padre; y el único cometido por el hijo, fue salir a la calle en busca de libertad. Ellos también son Leopoldo y Ceballos, los olvidados de la MUD, las víctimas del Estado Forajido.

Juan Jose Monsant Aristimuño
jjmonsant@gmail.com
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lunes, 22 de diciembre de 2014

JUAN JOSÉ MONSANT ARISTIMUÑO, UNA JANUCÁ MUY PARTICULAR, DESDE EL SALVADOR

JUAN JOSÉ MONSANT ARISTIMUÑO
Lo más impactante que llama la atención es la desdentada boca de Alan Gross que muestra al pronunciar sus primeras palabras, luego de ser liberado de una prisión cubana donde estuvo recluido por más de cinco años. Sonreía entre su incontenida emoción de hablar en libertad, y  besar a su esposa que no desmayó en su cruzada para que no se olvidara a su marido, prisionero desde el 2009, acusado de espionaje.

Gross, en realidad no es un agente de inteligencia con formación profesional, fue un comerciante al servicio de una empresa que prestaba servicios a la USAID, quien le solicitó realizar algunos trabajos delicados pero humanitarios en la isla, en particular a la comunidad judía. Fuere por ingenuidad, buena fe o auténtico sentido humanitario, cayó en la trampa que le tendió el gobierno cubano a través del pediatra José Manuel Collera, tenido como “amigable” por la oposición cubana, e incluso por las autoridades estadounidenses ejecutivas y parlamentarias, pero que en realidad era un agente al servicio del gobierno. De allí que entrar en contacto con Gross no fue problema, como tampoco ganarse su confianza y conocer su intención de facilitar equipos electrónicos de comunicación a los combatientes por la libertad, allí, en la misma entraña de la dictadura comunista.
Lo demás fue información, seguimiento, grabación y recaudación de pruebas o indicios  de violación de leyes internas de seguridad, que no son otras que la prohibición a la libre circulación de las ideas y expresión de ellas, lo cual es un delito perseguido con particular celo por el régimen cubano. Detenido, enjuiciado, encarcelado y mostrado al público, Alan Gross se convirtió en un instrumento de propaganda y negociación de Cuba, en tanto que para los Estados Unidos marcó un sabor de injusticia contra un conciudadano inadecuadamente preparado e inútilmente utilizado, pero que expresaba en su acción voluntaria, lo más genuino del sentimiento americano de justicia, solidaridad y libertad, inscrito en esa anónima masa diluida que vive en paz, sencillez y apegada a sus valores históricos, religiosos y familiares, bien lejos de lo que Vargas Llosa denominó “la civilización del espectáculo”.
Con dificultad para caminar, ver con claridad a través de sus ojos, flaco y quizá con avitaminosis, su dentadura resaltaba por sus oscuros espacios que se evidenciaban cada vez que sonreía. Sonreía por hablar en libertad, por hacerlo bajo una bandera que lo vio nacer y le enseñó principios, ética y solidaridad, aunque las más de las veces solo se expresan como un catálogo del deber ser y no del ser, pero que allí están, inscritos en el alma y neurona de la gente sencilla, la de todos los días, la del apple pie.
Leía para no salirse del guión preparado por sus abogados. Se detenía en su lectura, volvía a sonreír, como si no creyera que estaba allí, al lado de su esposa, con su abogado, con la prensa escrutándolo, con sus pensamientos ocultos sobre lo que vendría. Agradeció a todos, a Obama, a los congresantes que le respaldaron, a las visitas que recibió, a quienes se preocuparon, motivaron y mantuvieron vivo su caso en la opinión pública nacional e internacional. Fue sencillo, pienso que aún no estaba consciente hasta dónde se vio involucrado en el  laberinto de la real politik, que como él mismo afirmaba, no sabía que lo que hizo en La Habana fuere delito, solo quería ayudar, darle un instrumento, una posibilidad a los cubanos que luchaban por la libertad a riesgo de su integridad y, quizá, su pequeña aventura que le reivindicaba ante sí mismo, miembro de la especie humana.
Se retiró discretamente y no ha vuelto a declarar, luego de dejar aquella frase que dejó caer: “He aprendido que la libertad no es gratuita”, frase que fue más allá de su rescate por intercambio. Imagino que ahora irá donde su odontólogo a salvar lo que queda de su dentadura e instalarse una buena prótesis, a recuperar peso, reflexionar sobre su futuro, y a disfrutar de la calidez de un hogar.
Los espías cubanos liberados en el intercambio, fueron el fiel contraste entre una dictadura y una democracia.
Hay que resaltar dos reflexiones de la intervención de Gross al agradecer su liberación. Una, “Para mí los cubanos, o la gran mayoría de ellos, son increíblemente amables, y me duele ver cómo los trata ese régimen represivo”. 
La otra, al recordar que su liberación se produjo al inicio de la fiesta judía de la Janucá. Lo que no dijo fue que Janucá celebra el milagro del aceite que alumbró el Templo de Jerusalén  durante ocho días, luego que los Macabeos lograran la independencia del pueblo judío de la tiranía del rey heleno Antíoco Epífanes, por allá en II a.C. 
Para mí fue un mensaje subliminal, espontáneo, de Gross, así como llamar a su abogado, “mi Moisés particular”. Ambas gestas ligadas a la libertad, esa que no se consigue congraciándose con la tiranía, ni de manera gratuita.
Juan Jose Monsant Aristimuño
jjmonsant@gmail.com
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lunes, 15 de diciembre de 2014

JUAN JOSÉ MONSANT ARISTIMUÑO, CUANDO SE PIERDE LA DEMOCRACIA, DESDE EL SALVADOR,

JUAN JOSÉ MONSANT ARISTIMUÑO
Quisiéramos ver, se nos impone, dejar atrás una historia de aprovechamiento del cargo público en beneficio propio, bajo la certeza de la impunidad en la complicidad.

¿Cómo se perdió la democracia en Venezuela? De la misma forma que amenaza con romperse en España a través de aventureros e iluminados, no de ignaros añorantes de la fracasada Comuna de París, el modelo soviético o la revolución cubana, que terminó naufragando en las profundidades del Mar Caribe. Todas ellas castrantes de la libertad individual y los derechos humanos.

El germen del gorilismo (disculpen el adjetivo) surgió de las mismas entrañas de los partidos, sindicatos y gremios empresariales, que confundieron su interés con el  interés general. Terminó por obviarse la esencia de la soberanía popular para subsumirse en las organizaciones políticas y económicas dominantes. Dejó de asentarse en el pueblo, en el elector, para trasladarse a los partidos, y en ellos, a los respectivos burós políticos o comités nacionales, conformado por un pequeño grupo de venezolanos que, en el fondo, decidían el rumbo del       país. Allí se inició el ablandamiento de la moral y la ética republicana. Por supuesto la tentación fue grande y la carne blanda al momento de otorgarse  prebendas, contratos, bordear la legalidad y encontrar la justificación para el acto indebido, normalmente cargado de súbito y constante enriquecimiento personal o grupal.

Cuando hablamos de gorilismo, nos referimos a la presencia determinante del estamento militar y del régimen cubano en la toma de decisiones políticas, y a su actuación siempre atemorizante, coercitiva, que como ha observado con estupor la comunidad internacional, igualmente represiva en sus más degradantes expresiones.

¿Y cuándo surgió todo? Cuando para sostener el maquillaje de república sometida al férreo acatamiento de la ley y estricto principio de independencia y separación de los poderes públicos, se asumió la impunidad como principio rector, y ley no escrita aplicable a las élites del poder mimetizado en sus intereses terrenos, donde la trasparencia no tenía lugar. Hasta que se cansó la gente de todos los días, la llamada decente, la que no tiene cómo llamar a alguien para resolver un trámite o una injusticia; la que se autodenominó ”pendeja” porque no se enriquecía o favorecía a través del cargo público; de allí pasó a la indignación, a la desesperanza y luego al suicidio colectivo, como lo denominó Vargas Llosa, cuando los venezolanos  decidieron indultar al militar felón y luego llevarlo a la presidencia de la república con todos los poderes imperiales o incaicos, aunque solo fuera con menos del 30% del electorado, dado que el resto decidió abstenerse en su desconcertante suicidio.

Y allí entra España, la actual España. La España del caso Gurtell, los Eras, la Ministra Ana Matos, Bárcenas, Urdagarin, la Pantoja, las tarjetas negras, Bankia, Pujol, Monago. Viajes, vestuario, compras de lotes, urbanismos, contratos consigo mismo, sobreprecios y una larga e interminable lista que ha venido deteriorando la confianza del elector en sus instituciones y organizaciones políticas que lo representa. Al punto que unos jóvenes aventureros egresados de la Universidad Complutense de Madrid se dedicaron a jugar con esos sentimientos represados, hasta que se dieron cuenta que sus juegos-ensayos eran tomados en cuenta por los indignados.

La primera vez fue en el 2004, cuando desde la Facultad de Ciencias Políticas convocaron por tuiter a una concentración frente a la sede del PP, debido a que Mariano Rajoy había señalado a ETA responsable del atentado terrorista en la estación del metro Atocha, en una clara salida oportunista electoral, que le falló. Luego en el 2011, cuando los madrileños decidieron protestar en la Plaza del Sol contra el bipartidismo y la explotación de una banca desatada en el enriquecimiento indebido, las hipotecas y los desalojos inmobiliarios.

No fue sorpresa entonces que el movimiento Podemos se convirtiera en partido político luego de su incursión electoral en el Parlamento europeo y sus resultados. Claro está ese triunfo se encontraba precedido por el escándalo protagonizado por el yerno del rey Juan Carlos, Iñaki Urdagarin, la pretensión de Arthur Mas de independizarse de España, la doble contabilidad de Bárcenas, las tarjetas de crédito en negro, la ministra Matos, en tanto que decenas de millares de españoles se encontraban sin trabajo, desalojados de sus viviendas y muchos más sin saber dónde ir o qué hacer, al tiempo que personeros gubernamentales, banqueros y empresarios relacionados con cualesquiera de los poderes públicos, ostentaban impúdicas riquezas mal habidas.

Esa enfermedad no solo se instaló en los partidos tradicionales, porque como se observa a tres de los más representativos dirigentes de Podemos, exasesores del gobierno de Venezuela, se les ha comprobado uso indebido de su posición pública, dinero de por medio, por supuesto.

Sin embargo, a diferencia de lo que sucede en nuestra región, la Pantoja se encuentra detenida, Urdagarin sentenciado a prisión, la ministra Ana Matos dimitida, Bárcenas en la cárcel, y a instancia de un juez penal la Operación Púnica sigue adelante por la Guardia Civil, que ya ha detenido a más de 50 funcionarios estatales y municipales envueltos en actos de corrupción o aprovechamiento indebido del cargo que ostentaban.

En el caso de nuestra región, no se trata de preservar, rescatar o redimensionar la democracia, sino como accedemos definitivamente a ella. Quisiéramos ver, se nos impone, dejar atrás una historia de aprovechamiento del cargo público en beneficio propio, bajo la certeza de la impunidad en la complicidad.
                                                                          
Juan Jose Monsant Aristimuño
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