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viernes, 4 de septiembre de 2015

FELIPE ELÍAS MUJICA, CONFLICTO FRONTERIZO

En Venezuela suman nuevos argumentos al guión de nuestro drama. No basta con la crisis económica que genera inflación y desabastecimiento, no es suficiente con la inseguridad que atenta cada minuto y enluta un hogar cada media hora. Ahora el gobierno insiste con el libreto del enemigo externo.

Primero lo hizo repudiando el decreto de Obama, luego con Guyana, en ambos intentos se quedó corto, ahora busca crear nuevos problemas con Colombia para desviar el foco y enfilar su campaña electoral por ese rumbo. Tratan que su oferta política no se desarrolle sobre la crisis económica, alimenticia e inseguridad que dobla el cuello del pueblo, desvían la atención a la frontera como si descubrieran el agua tibia, ante una dinámica que se vive en los linderos colombo-venezolano desde hace muchos años.

Esa treta es un viejo guión cubano en el que luego de conseguir ese enemigo externo, en este caso representado por Colombia y su presidente Santos, el ex presidente Uribe, los paramilitares y cuantos  actores Maduro y su equipo consigan, con la firme intención de convertirlos en culpables de todo lo que pasa en Venezuela.

El otro sector polarizado que es representado por la MUD se equivoca cuando alerta sobre la intención del gobierno de generar zozobra e inestabilidad para suspender elecciones porque sabe que está perdido. Si lo siguen repitiendo quedarán como unos pendejos después que se realicen las elecciones tal como el CNE estableció.

Mas del 40% de los venezolanos que entienden lo tóxico que son la MUD y el PSUV para la paz del país, se unen a los millones de colombianos que quedarán en Venezuela, después de esta locura que se plantea al cerrar las fronteras y deportar de manera vil a inocentes que nada tienen que ver con esta coartada política, en la que minorías polarizadas avanzan en detrimento de un país y sus habitantes.

El pueblo venezolano y colombiano tiene claro que lo que hoy se vive en el lado venezolano, se vivía hace 25 años cuando los venezolanos inundábamos Cúcuta y nos traíamos todo lo que se podía. En aquella época el cambio de moneda eran 25 pesos por cada Bolívar. Quienes conviven en la frontera entienden que son un solo país, una patria donde el pasaporte podría ser prescindible.

La gran mayoría rechaza este intento burdo de Maduro de lavar su rostro maltratando a los inmigrantes colombianos, dudo que los millones que queden en el país voten por el PSUV después de ver como azotaron a sus paisanos, menos lo perdonarán los venezolanos.

Hacer política maltratando a los colombianos; Mientras la MUD simplemente responde al desafío alertando que no habrá elecciones, nos hace ver con claridad que en Venezuela ambos son tal para cual.

Urge en Venezuela un dialogo que apueste a solucionar los conflictos, no se puede seguir jugando con candela. La frontera está que arde, las colas están hirviendo, las morgues y hospitales colapsan día tras día. Debemos unir esfuerzos para evitar que el país se nos joda.

Felipe Elías Mujica T. 
fmujica@gmail.com
@FelipeMujica

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jueves, 3 de septiembre de 2015

CHARITO ROJAS, LA GALLERA COLORÁ

“La burla y el ridículo son, entre todas las injurias, las que menos se perdonan”. Platón (427-347 a. C.), filósofo griego.
La ONU estima en casi 10.000 el número de colombianos que han abandonado “voluntariamente” territorio venezolano ante el cierre de la frontera, la implantación de un estado de excepción y el riesgo cierto de perder todas sus posesiones ante una fuerza militar que tractor por delante derriba lo marcado con la terrible letra D: deportados.

Organismos internacionales como la OEA, la Unión Europea y la ONU han reaccionado para detener una situación violatoria de derechos humanos. Pero un gobierno como el venezolano, acostumbrado a atropellar a todo lo que se le opone, no podía actuar de otra manera. En medio de una oleada de insultos hacia el ex Presidente Álvaro Uribe, el mandatario venezolano ordenó el cierre de la frontera más viva de Suramérica, donde unos metros separan dos pueblos hermanos que conviven entremezclados desde hace siglos.

Indudablemente hay contrabando: lo hay siempre cuando una de las economías es más débil que la otra. Pero el gobierno venezolano tiene 16 años haciéndose el loco ante quiénes son los capos del contrabando de gasolina y ahora de productos. También ha ignorado olímpicamente el clamor de productores y comerciantes extorsionados y “vacunados” por individuos que se pueden llamar guerrilleros o paramilitares pero que al final son solo delincuentes que no han sido detenidos por la numerosa masa militar que supuestamente cuida la seguridad en la frontera colombo venezolana.

Desesperado, no precisamente por no poder dar agua, electricidad, infraestructura, seguridad, alimentos, a la población, sino porque esta crisis amenaza con sacarlos del poder que quieren acaparar a perpetuidad, el gobierno opta por echar la culpa a una tal guerra económica promovida por el imperio, los pelucones, la oposición, los contrabandistas, los paramilitares, el eje Bogotá-Miami o a cualquier otra bobería propia de bobos. Según Datanálisis, solo el 9% de los venezolanos cree estos cuentos, mientras que el 83% está clarísimo que la culpa es de las erradas políticas económicas, si es que pueden llamarse así a los erráticos planes de control totalitario llamados “de la patria”.

El gobierno venezolano detuvo las deportaciones cuando el escándalo de violación de derechos humanos fue asumido por el gobierno de Colombia como una agresión directa a sus conciudadanos. Entonces fue que comenzó un censo para, según Maduro, saber quién es quién en la frontera. O sea, que deportaron indiscriminadamente sin saber si realmente eran paramilitares, contrabandistas o criminales, incumpliendo así los pasos establecidos internacionalmente por los países civilizados.

En medio de esta locura, como siempre echaron mano del abuso de poder, decretando un insólito estado de excepción, que han extendido a 10 municipios del Táchira. Consecomercio declara pérdidas inestimables y cierre de comercios por la interrupción del flujo de importación legal a través de la frontera. El río Táchira es testigo de una huida de colombianos cargando neveras, gallinas, televisores, para salvar algo de la hora loca del gobierno venezolano. 

Mientras tanto, la canciller Delcy Rodríguez acudía muy sonreída a Cartagena a reunirse con la canciller colombiana María Ángela Holguín, reunión fracasada porque el gobierno venezolano no aceptó el diálogo bilateral de los dos presidentes. Pitada en Colombia retornó Delcy, para emitir una respuesta de cancillería a la Unión Europea, llamando a la organización “inmoral” y “burocrática”. También se peleó con otro comunicado con The New York Times, acusando al periódico de ignorar cuántos paramilitares había entre los deportados, algo que evidentemente el gobierno de Venezuela tampoco sabe.

Como es usual, el gobierno convocó a sus partidarios a una concentración llamada “Amamos a Colombia”.  Mientras miles de colombianos lloraban el país, el trabajo, los bienes y hasta la familia perdidos, la pareja presidencial venezolana parecía burlarse del dolor bailando en cadena nacional la cumbia “La pollera colorá”. La portada de la revista colombiana Semana revelaba con el titular “Colombia se respeta” la furia desatada.

Santos, el antiguo “nuevo mejor amigo”, no estaba dispuesto a tolerar lo que ya se estaba convirtiendo en una crisis humanitaria y pidió a la OEA convocar una sesión extraordinaria para solicitarle una urgente reunión de cancilleres. Colombia no alcanzó los 18 votos requeridos para lograr tal reunión, pero la votación es reveladora de las posiciones latinoamericanas ante un temido conflicto fronterizo en el continente. Colombia obtuvo 17 votos, logrando quebrar el bloque caribeño, molesto con Venezuela por el conflicto Esequibo. Votaron a favor Colombia, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, México, Paraguay, Perú, Santa Lucía, Uruguay, Bahamas, Barbados, Canadá y Chile. Por la posición venezolana de no reunir los cancilleres votaron apenas 5: Ecuador, Haití, Nicaragua, Bolivia y Venezuela. Se abstuvieron Granada, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago, Antigua y Barbuda, Belice, Brasil y Argentina. Panamá, que había comprometido su voto con Colombia, al final se abstuvo: Venezuela le debe 1.000 millones de dólares y al parecer, ofreció pagarle. Dominica decidió ni siquiera presentarse.

Para el jueves 3 de septiembre estaba prevista una reunión de Unasur, la cual fue suspendida porque la canciller venezolana está en un sorpresivo y sorprendente viaje del presidente Maduro a Vietnam y China, para firmar 60 acuerdos para que los vietnamitas nos enseñen a sembrar arroz y criar ganado y para estar en los festejos chinos por los 70 años del fin de la II Guerra Mundial. En el avión de Cubana de Aviación viaja una comitiva de casi 100 personas, entre los cuales están Nicolasito el hijo y varias ministras, que como Delcy e Iris Varela, tienen el rancho ardiendo.

A Colombia no le han gustado nada ni la burla de la pollera colorá ni este viaje que demuestra lo poco que le importa al venezolano la crisis fronteriza. La canciller Holguín dijo que si no se realizaba esta semana la reunión de Unasur, a Colombia ya no le interesaba ir a esa instancia, mientras que el Presidente Santos en cadena nacional ha amenazado con denunciar al gobierno y autoridades militares de Venezuela en la Corte Penal Internacional.

Un conflicto internacional sería excelente excusa para suspender elecciones, para decretar estado de excepción nacional y hasta para cambiar a los reyes del ajedrez. Ya ni se sabe hasta dónde se atreverá esta gallera colorá.

Charito Rojas
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas

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miércoles, 2 de septiembre de 2015

LEONARDO FERNÁNDEZ, CIERRE DE FRONTERA, UNA FALSA SOLUCIÓN

Estamos a menos de cien días para las elecciones parlamentarias y por primera vez, el escenario da una ventaja considerable a la Alternativa Democrática. El Gobierno se encontraba ante una encrucijada, con una economía destruida, la solución que encontraron fue la de dar la apariencia de una solución con el cierre de la frontera.

El problema del desabastecimiento tiene un origen económico y el contrabando es un efecto, no la causa de la crisis económica que vive nuestro país.
Por supuesto que somos partidarios de combatir el contrabando, claro que nos causa indignación ver como se llevan las medicinas contra el cáncer mientras pacientes mueren en Venezuela; pero si atacamos siempre las consecuencias y no las causas, nunca vamos a solucionar el problema.
La crisis económica de nuestro país es causada por una pesada carga de controles, expropiaciones, cambios abruptos en las reglas del juego, entre otros; todos esos componentes han llevado a la industria nacional a la quiebra, y la producción venezolana a niveles mínimos.
La caída de los precios del petróleo fue la estocada final a nuestra economía estrangulada por la “revolución”, en el momento que más dependemos de las importaciones, nuestra entrada de divisas cae abruptamente por los bajos precios del crudo. Estas son las verdaderas causas de la angustiante situación de Venezuela, y todas son imputables a las dañinas políticas económicas del gobierno.
El llamado bachaqueo es una consecuencia de los controles de precio y distorsiones económicas causadas por el gobierno. Cuando un producto puede conseguirse en un precio en una parte y a pocos kilómetros pueden venderlo con márgenes de ganancia de 1000% o más, esto se vuelve un negocio apetecible. No es el colombiano, ni los Guajiros quienes resultan más beneficiados, sino mafias donde actúan los mismos hombres que se visten de rojo o verde oliva y que hoy claman por cerrar la frontera.
Es a los grandes traficantes que deberíamos ver siendo perseguidos y no a familias humildes en la frontera, cuyo delito comprobado es ser colombianos. Aún con la frontera cerrada el negocio del contrabando es muy lucrativo para detenerse, los productos cruzarán los caminos verdes y la corrupción amentará, porque el fondo del problema es económico no militar. Sin embargo, para el gobierno lo importante no es resolver el problema, sino crear la ilusión de que lo hace a pocos días de unas elecciones vitales, cuyas perspectivas no los favorecen.
Leonardo Fernandez
leocat100@hotmail.com
@leofernandezf

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miércoles, 20 de agosto de 2014

LEANDRO AREA PEREIRA, CONTRABANDO DE DISTRACCIÓN

Se desconocen cifras reales y totales sobre la materia pero deben ser multimillonarias las que arroja el negocio del contrabando entre Venezuela y Colombia. 

Porque de actividad lucrativa no controlada hablamos y además con arraigo cultural y social desde tiempos remotos. Si tomamos nada más como muestra los datos aportados por distintos actores y medios sobre los resultados que arroja el decomiso de contrabando durante los primeros días del cierre nocturno de la frontera entre ambos países, imagine usted la cifra de delito acumulado que resultaría al multiplicar los datos referidos por 15 años de gobierno bolivariano.

El tratamiento del tema económico, que lo es también de seguridad, no es para nada nuevo en nuestra relación. Que esto de poner orden los asuntos bilaterales, incluyendo lo comercial, ha estado presente en la preocupación de ambos países desde 1833 al menos, hace casi ya dos siglos, es cierto. 

Así es por ejemplo que cuando ambas naciones, Venezuela y a la sazón la Nueva Granada, ya separadas de la Gran Colombia, redactan el fallido “Proyecto de Tratado de Amistad, Alianza, Comercio,  Navegación y Límites”,  sueñan entre otras cosas que “Habrá siempre y perpetuamente amistad y unión firme, sincera e invariable y correspondencia íntima, igual y perfecta, entre el Gobierno, los Pueblos y los Ciudadanos de la República de Venezuela y el Gobierno, los Pueblos y los Ciudadanos de la República de la Nueva Granada”.

Si Immanuel Kant escribió su obra más importante “Hacia la Paz Perpetua” en 1795, que nosotros hayamos elaborado este proyecto de paz perpetua binacional tan solo 38 años después, habla muy bien de nuestro aggiornamento intelectual para la época y de nuestra visión excesivamente romántica de la realidad. El fatal idealismo.

Ahora bien, en este caso decir la verdad no estorba y al hablar de contrabando entre nosotros debemos incluir desde presidentes de la república, pasando por los exquisitos cigarrillos Piel Roja, y no se diga de intentonas golpistas, guerrilla, gasolina, políticos perseguidos, narcotráfico, especies exóticas; de todo como en botica. Por eso nos preguntamos hoy, por qué el gobierno venezolano decide unilateralmente, según lo afirmado por la Canciller Holguín, cerrar parcialmente de la noche  a la mañana  la  frontera incluyendo el sector Táchira-Norte de Santander conocido como “la frontera más viva de América Latina”. Hay muchos tipos de contrabando pero desde hoy el de “distracción” puede ser uno de ellos.

Tan complejas y ricas son nuestras relaciones que cuesta creer que ese tema tan puntual se haya convertido en el más importante de la agenda entre ambos gobiernos, a menos que sea una medida de presión o de chantaje, pero con qué objeto, a cambio de qué, de cuánto, de quién. Algo debe pasar entre bambalinas aunque a lo mejor no es más que un complejo de Robin Hood mal administrado.

Entiendo sí que el gobierno de Colombia, es decir de J.M. Santos muy en particular, no va a profundizar en una crisis de alcabala, en la que va a salir perdiendo, “que no nos descarrilen”, puesto que Venezuela es actor principal en los diálogos de paz que se adelantan en territorio de los hermanos Castro. ¡Qué acompañante ni qué ocho cuartos! Más bien, parte y comparte, aliado de las FARC y Santos amigo de Chávez, “mi nuevo mejor amigo”, y ahora de Maduro, por los mismos motivos y ahora con más razón. Está en juego y a cualquier precio su ambición de existir que es la de pasar a la Historia junto a Bolívar, “El Libertador”, Santander, “el Hombre de las Leyes”, y él ahora como “el héroe de la paz o el pacificador de la república” cuyo título definitivo está aún por verse. Y eso no es poca cosa para un supuesto jugador de póker, como lo pintan los cachacos de allá,  con tanto “espejito, espejito” guiñándole al mirarse y susurrándole al oído.

Pero volviendo al contrabando en tiempos del socialismo del siglo XXI que está en crisis, tanto o más que la oposición en Venezuela, eso de echarle la culpa a Colombia de la situación venezolana es cuento que no debería engañar a nadie, por infantil y rupestre, pero engaña, culpabiliza a otro, estigmatiza, despierta un sentimiento anti colombiano que siempre gusta por aquí, desde aquella noche septembrina, y que no piense usted que ha desaparecido por completo de estas tierras caribes. Ahora no es el Golfo ni los límites, ni los carros robados, sino que la crisis económica venezolana es culpa de Colombia que la ejecuta con acción u omisión, ese es el mensaje,  a través del contrabando de “distracción” habíamos dicho, que no es que sea poca cosa, ni que reporte exiguos números de pulpería, como ya lo hemos visto, pero que lo que busca en sustancia, en nuestra demagogia chabacana de todos los días, es achacarle a un responsable externo imperio alterno, los males que aquí padecemos y a quién más que a la eterna y cercana Colombia y cuyo único responsable en verdad es el gobierno de los de aquí y los de allá,  al de La Habana me refiero.

Porque esas gandolas o tracto mulas como dicen allá,  que no son invisibles, que pasan por los puestos fronterizos, quién las controla, requisa, si no las Fuerzas Armadas de por aquí y la Policía Nacional de por allá. Y todos sabemos que no hay nada más falso que sonrisa en alcabala. Allí queda y está buena parte de la corrupción, de la coima y eso se sabe desde siempre. Lo que pasa es que ambos Estados se han hecho históricamente de la vista gorda, dejando que el problema crezca como la mala hierba, para mantener el statu quo de la crisis fronteriza que ha sido desde antaño dominada y administrada por militares y curas. Creo que no hay lugar de América Latina donde no haya sido así. La presencia del Estado por esos lares ha sido una ficción. Vacío ocupado.

Y si hay contrabando es que hay contrabandistas; y si hay contrabandistas y contrabando es que están dadas las condiciones para que allí impere su ley, y debo suponer que estos malhechores actúan al abrigo de la inexistencia permisiva del Estado. ¿O es  que para eso no está o no funciona para dejar que ellos sí estén? Entonces si hay contrabandistas, dónde están, quiénes son, si todos los conocen por qué no los atrapan.

Por eso es que para nosotros observadores de esas realidades de frontera, y siempre preocupados por mantener las mejores relaciones con los vecinos, afirmamos que mientras existan las condiciones culturales, sociales, económicas y políticas que hoy prevalecen como las causas y origen del problema, el contrabando seguirá existiendo, porque además ese no es un problema estrictamente fronterizo, porque los cabecillas que manejan esas mafias multimillonarias no se encuentran necesariamente en la frontera sino que además manejan otros oscuros rubros y pudieran tener oficina en diversos lugares del país y hasta, por qué no, en el extranjero.

El contrabando, que es perjudicial, existe, ha existido y existirá, pero el gobierno de Venezuela nos cuenta una de vaqueros, envenena y adormece con el discurso de que allí radica  la razón de nuestros males económicos, como la carestía, la inflación y demás padecimientos ciudadanos. Pero eso no se lo deben creer ni los que se la pasan cantando aquél aguinaldo que decía: “Casta paloma de gentil plumaje, emblema tierno de risueña paz”. Aunque tal y como andan las cosas es mejor vacunarse por si acaso.

Leandro Area Pereira
leandro.area@gmail.com
@leandroarea

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