BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
Mostrando entradas con la etiqueta BENITO ADOLFO CHAVEZ. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta BENITO ADOLFO CHAVEZ. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de julio de 2011

ADOLFO BLANCO R: HUGO RAFAEL: ANTES DE QUE TE VAYAS…

Cuando uno sabe que un familiar, o un buen amigo, está pasando por una delicada situación de salud, o, incluso, cuando se entera de que un individuo a quien no conoce personalmente sino sólo a través de los medios, se encuentra en esas condiciones adversas, uno no puede menos que sentir compasión hacia él y desearle, de todo corazón, una pronta recuperación. Además, día tras día, uno se preocupa de seguir de cerca la evolución de su enfermedad y se alegra cuando la situación tiende a mejorar, o se entristece cuando las cosas empeoran. Sucede también que cuando un jefe de Estado sufre algún serio percance de salud, los valores de los Bonos y Papeles emitidos por la Nación que gobierna tiendan a desplomarse ante la incertidumbre de desconocer qué sucedería si dicho gobernante tuviera que dejar sus atributos de mando antes de lo esperado.   

Traigo a colación estas reflexiones, Hugo Rafael, debido al estado de salud en que te encuentras ya que, aunque nadie sabe a ciencia cierta cuál es la gravedad del mismo, tu comportamiento permite inferir que es más grave de lo que intentas aparentar. Y la mejor confirmación de esa gravedad se deriva del hecho de que, a pesar de lo que te gusta figurar y hacerte sentir en medio de tus pares y de tu pueblo, suprimiste la Cumbre de Unasur donde todos los presidentes de Latinoamérica iban a rendirte pleitesía, y tampoco estuviste presidiendo el desfile del Día de la Independencia renunciando a las aclamaciones y vítores de esa gran masa de gente a quien calificas como “mi pueblo”.   

Pero más grave aún que la precaria condición que estás viviendo, es el hecho de que, a medida que llegaban de Cuba las informaciones y especulaciones sobre tu salud, una gran mayoría de venezolanos, de esos seres que dices gobernar, se sumían en una grata complacencia pensando que, al parecer, ¡por fin!, estabas de partida. Pero la cosa no quedaba a nivel interno pues resulta que los valores de los Bonos y Papeles emitidos por la República de Venezuela mostraron un alza significativa en las Bolsas europeas y estadounidenses; es decir, todo sucedió al revés de lo humanamente esperado.

Es por todo eso, Hugo Rafael, que, al igual que la deteriorada salud de un ser querido o la de un buen amigo, tu estado de salud inspira compasión. Como también la inspira la denuncia, acusación y condena a treinta años de prisión que, en diez minutos de uno de tus programas domingueros, decretaste contra la jueza Afiuni; o contra los comisarios Vivas, Forero, y Simonovis, y contra los nueve policías que estaban a sus órdenes el 11 de abril de 2002 evitando que tus sicarios aumentaran el número de víctimas mortales; o contra Peña Esclusa; o contra los veintidós mil expulsados de PDVSA. Y crece aún más esa compasión cuando el cáncer se está llevando en la prisión a Afiuni, a Forero y a Peña Esclusa sin posibilidad de ser atendidos médicamente porque tú así lo decidiste. Como ves, Hugo Rafael, dos diferentes estilos de compasión donde, mientras uno causa sufrimiento, el otro genera cierto grado de satisfacción y esperanza por lo que te pueda deparar el futuro.

Por eso, Hugo Rafael, si deseas que tu recuerdo lo recoja para bien la historia reciente, antes de que te vayas caracoleando sobre tu caballo en busca de Maisanta, procura enderezar entuertos para que la sensibilidad de ese pueblo que crees que muere por ti, te recuerde, al menos, por tu generosidad de farolillo rojo del furgón de cola.

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

sábado, 5 de marzo de 2011

TRIBUNA LIBERTARIA. COMPENDIO OPINÁTICO. RAUL AMIEL. 04/03/11. OPINIONES DE RAMÓN PIÑANGO, ENRIQUE PEREIRA Y TRINO MÁRQUEZ

¡Actúa en vez de suplicar. Sacrifícate sin esperanza de gloria ni recompensa! Si quieres conocer los milagros, hazlos tú antes. Sólo así podrá cumplirse tu peculiar destino. Ludwig van Beethoven
1.- VERDADEROS CREYENTES. RAMÓN PIÑANGO
2.- CHÁVEZ: TREMENDO PROBLEMITA… ENRIQUE PEREIRA
3.- GADAFI Y CHÁVEZ: LOS DOS LIGADITOS. TRINO MÁRQUEZ

La Fuerza de la esperanza se mueve. Esfuérzate, anímate y trabaja. Solo faltan 674 días, cuenta regresiva inexorable. Artículo 231. Constitución de 1999. El nuevo Presidente tomará posesión el 10/01 del primer año de su período constitucional.- @raulamiel

VERDADEROS CREYENTES. RAMÓN PIÑANGO

Todos conocemos personas que lucen seguras de sí mismas, profundamente convencidas de sus principios, sea cual fuere la información que reciban o el argumento que se les presente.

Si esas personas, además, tratan casi permanentemente de convencer a otros de la validez de sus ideas, y difícilmente disimulan su desprecio por los semejantes que entienden las cosas de otra manera, tenemos el esbozo de lo que es el "verdadero creyente".

Con verdaderos creyentes se topa uno muchas veces en la vida. El fanático de sí mismo y sus ideas puede sufrir de alguna disfunción en su relación con los demás, pero cuando actúan solos el mal que pueden causar tiende a limitarse a entornos muy cercanos como la familia o el lugar de trabajo. Sin embargo, cuando ese entorno se amplía el daño social que causan puede ser considerable. Es lo que ocurre cuando los fanáticos alcanzan posiciones de poder.

No es raro que la personalidad fanática adopte como suya un marco de ideas radical ­política o religiosa, de derecha o de izquierda, científica o artística­ y un movimiento que la exprese y represente. Así, lo que es una manera de pensar ­de entender el mundo, la realidad en general, la sociedad, lo que son y deben ser las personas­ se convierte en una práctica de mantenimiento o transformación del statu quo a como dé lugar. Justo en esta fase la personalidad fanática se convierte en una amenaza para quienes piensan de manera diferente. Ya no se trata de una persona sino de un conjunto de personas unidas para expresar su verdad y tratar de que los demás ­los no convencidos­ la adopten. Para los fanáticos es obvio que esos otros están equivocados y causan daño con su equivocación.

La crisis de Libia ha servido para observar una expresión dramática del fanatismo. Para quienes defienden a Gadafi, la revuelta contra él no puede ser otra cosa que una perversión de la historia, la consecuencia de una conspiración internacional, o una mentira mediática. Nada les dice a los fanáticos del chavismo ­que por cierto, no son todos los chavistas­ que Gadafi tenga 42 años en el poder, que practique el más extremo culto a la personalidad, que exista en su país una perversa distribución de la riqueza, que haya producido centenares de muertos, que diga discursos patológicamente delirantes que ni Shakespeare podría imaginar.

Todas esas manifestaciones de tiranía o de demencia se niegan o se racionalizan. Se niegan o racionalizan por necesidad. Gadafi fue adoptado como una figura emblemática de la ideología fanática del régimen chavista y no puede ser abandonada sin producir fisuras en la imagen pública de éste, especialmente entre quienes no son tan fanáticos de la del socialismo del siglo XXI.

El fanatismo asusta porque quienes lo encarnan tienen una inmensa inversión psicológica y social en él. Las percepciones de la realidad y los valores que orienta la vida constituyen una trama cada vez más tupida de la cual no puede halarse hebra alguna sin que se cree algún trauma. No menos tupida es la red de amigos y conocidos que depende de tales creencias. De esta manera, elevan inmensas las "barreras a la salida" de la ideas sostenidas con fanatismo. Por ello, defender su cerrado y excluyente marco de verdades es asunto de vida o muerte para el verdadero creyente.

Eso es lo que atemoriza de la ciega defensa de Gadafi. No se le entregó la espada de Bolívar por frivolidad o ligereza sino por la profunda convicción de que el personaje constituye una digna expresión del ideario chavista. En una palabra por fanatismo. No nos equivoquemos.

CHÁVEZ: TREMENDO PROBLEMITA…, ENRIQUE PEREIRA

Sembró vientos por doquier, ahora –siguiendo sus palabras- tendrá que recoger las tempestades. Siendo una simple brizna en el viento, llevará el palo parejo en medio de las tormentas que se nos avecinan.

No hay que saber mucho de política exterior, diplomacia, concierto de ideas, filosofía, ni hay que ser un renombrado estadista para caer en cuenta que Chávez, Daniel Ortega y Fidel están equivocados en su posición con respecto a Libia –más que equivocados- interesados en defender lo indefendible. Claro, no les queda otra, justificar a un dictador, cuyo modelo están siguiendo, es una necesidad. ¿O será que los otros 189 países integrantes de la ONU están equivocados? Chávez se anotó en el lado que no era…tremendo problemita. En este caso no tiene la oportunidad de recoger el decreto, haciéndose el sueco, como lo hizo con la prohibición de fumar. Ya salió retratado.

Se anotó también en el lado equivocado cuando su “justicia” bolivariana condena a un sindicalista por más de siete años, por defender los derechos laborales de un grupo de obreros de Ferrominera. No existe justificación alguna para qué este individuo reciba una pena como esa. Los que echaron plomo en Puente Llaguno, a mansalva, eran buenos, los que defienden a los obreros de la acción autoritaria del estado, son malos. Los que manejaron el desastre de la comida perdida, no merecen castigo, pues era una “ínfima” parte de lo que manejaron para producir la independencia alimentaria. Chávez se está metiendo en un pequeño problemita, con las fuerzas sindicales de este país y más qué eso con los obreros de las industrias básicas que ya no se creen el cuento del amor irrestricto del socialismo del siglo veintiuno.

Salir a decir por adelantado que se irrespetará la decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con relación a la inhabilitación política de Leopoldo Lopez, es como hacerse un autogol. Es un mensaje claro al mundo hispanoparlante de qué la verdadera razón de la inhabilitación de ese ciudadano es para sacarlo del juego político. Es reconocer temprano que perderán ese juicio, por demás indefendible. Somos firmantes de los tratados internacionales que sostienen esas instituciones y debemos respeto a sus decisiones. Sólo los anarquistas y los matones de oficio exhiben esas posiciones de fuerza que desacreditan su talante conciliador. Tremendo problemita el que tendrá que enfrentar en un probable desacato a las decisiones de ese Tribunal.

Ehhh… exclamará cuando reciba las decisiones de los arbitrajes que se adelantan en materias pendientes de solución en diferentes tribunales y centros de arbitraje donde hemos sido demandados como nación y cómo empresa(PDVSA) por motivo de los arrebatones que hicimos a las compañías operadoras de petróleo y a diferentes empresas transnacionales que hemos tomado bajo condición forzosa. Chávez nos ha generado un tremendo problemita que nos costará mucho dinero.

Todo lo que se hace mal, no tiene otra forma de terminar, diferente de mal. Chávez debe estar teniendo pesadillas viendo los finales de algunos de los que fueron inspiración para sus acciones…tremendo problemita.

GADAFI Y CHÁVEZ: LOS DOS LIGADITOS. TRINO MÁRQUEZ

La parentela de Chávez con Gadafi va mucho más allá de las llamadas telefónicas y los halagos mutuos. El modelo político y económico que el teniente coronel trata de imponer en Venezuela es una quincalla, según la expresión de Jorge Olavarría: combina componentes del populismo, el comunismo y el nacionalismo, todos ellos salpicados de megalomanía, caudillismo y culto a la personalidad. Nada grandioso o digno de entrar en la teoría política como aporte original y plausible.

A medida que el conflicto libio ha ido avanzando y hemos podido asomarnos a esa sociedad herméticamente cerrada durante décadas, hemos podido darnos cuenta de cuál es el esquema que rige en ese país desde mediados de la década de los años 70 del siglo pasado, cuando Muamar el Gadafi escribe el Libro Verde, que en realidad no es uno, sino tres volúmenes escritos a mediados de esa década. La Venezuela chavista guarda con la Libia de Gadafi muchas más similitudes de las que nos habíamos imaginado.

Muchos pensamos que el socialismo del siglo XXI, el socialismo bolivariano, tenía como fuente fundamental de inspiración la experiencia cubana y el comunismo soviético, así como su versión europea oriental. No es así, al menos no en la medida que nos imaginábamos. Desde luego que el patrón establecido en la isla antillana influyó en el pensamiento afiebrado del autócrata criollo, sin embargo, parece más importante el ascendiente de Libia y de Gadafi.

La Yamahiriya, o República del Pueblo (el gran aporte del déspota a la cultura democrática), en la que impera el Estado de Masas, es un sistema político en el cual queda abolida la democracia representativa, y, mediante la añagaza del poder directo del pueblo, son eliminados los partidos políticos y todas las formas de libre asociación en la que los ciudadanos pueden delegar la representación de sus intereses y sirven de intermediación entre el Estado y la sociedad civil. Bajo la coartada de la democracia directa y el poder popular, se eliminan las organizaciones políticas y se atomiza la soberanía popular en comunas, consejos y asambleas en las que participan los ciudadanos para tomar decisiones que en nada reducen el inmenso poder del Estado central. Este mecanismo fraudulento se combina con el control absoluto de la prensa escrita y de la radio y la televisión, encargadas de exaltar las virtudes del poder “directo del pueblo” y, sobre todo, acallar y marginar toda voz disidente. Cuando la persuasión no es suficiente para mantener el silencio, entran en acción los cuerpos represivos del Estado, encargados de garantizar la cohesión de la “democracia popular”.

Las similitudes de la Yamahiriya con las leyes del Estado Comunal, el poder popular, los consejos comunales, y todo el resto de la batería de instrumentos legales y miniinstituciones integrantes de la democracia directa bolivariana, son evidentes. Los chavista, siempre tan originales, intentan recrear en Venezuela el mismo boceto libio enrazado con genes fidelistas. El poder popular bolivariano, vendido como fórmula autóctona de la democracia, es una simple reproducción caricaturesca de los moldes que Gadafi implantó en Libia hace cuatro décadas.

El otro rasgo importante, que aparece en el segundo volumen del Libro Verde, es el socialismo islámico. Según sus postulados la propiedad privada se reduce a su mínima expresión. Los grandes medios de producción pertenecen al Estado. Siendo Libia una nación petrolera, no hay duda de que la industria de los hidrocarburos es propiedad del Estado y es administrada por Gadafi a su antojo. En los años recientes, aunque el sector público ha continuado manteniendo la mayoría accionaria, este ha tenido que asociarse con el capital transnacional debido a los enormes volúmenes de capital que deben invertirse en la exploración, explotación y comercialización del petróleo y a la falta de recursos financieros del Estado. Únicamente las pequeñas y medianas industrias pueden estar en manos del sector privado, aunque controladas e intervenidas por el Gobierno. Ese socialismo solo tiene de islámico el nombre pues es el mismo socialismo intervencionista, regulador y asfixiante que existe desde que los bolcheviques dieron el golpe de Estado en 1917. Es idéntico al que aquí en Venezuela se ha llamado socialismo bolivariano, para darle -sin conseguirlo- un toque de originalidad.

Gadafi y Chávez -similares en su megalomanía y en el culto a la personalidad que fomentan- han intentado construir una sociedad colectivista, confesional, de pensamiento único y monolítica, maquillada con el barniz de las masas. Al primero se le acabaron los artilugios y el carisma. El segundo esa pólvora la tiene mojada.


EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

jueves, 21 de octubre de 2010

¡RECUERDA CHERNOBIL!. ADOLFO R. TAYLHARDAT

El Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) reconoce el “derecho inalienable” de cualquier país a “desarrollar la investigación, la producción y el uso de la energía nuclear con fines pacíficos, sin discriminación” Cuando representé a Venezuela en la Conferencia de Desarme, en el Organismo Internacional de Energía Atómica y en las conferencias del TNP defendí ese principio “a capa y espada”.

Rusia construirá la primera central nuclear en Venezuela. Desde hace tiempo el mandón de Miraflores venía anunciado su intención de lanzar a nuestro país por la vía de la tecnología nuclear. En una entrevista publicada en Le Figaro de París en septiembre del año pasado dijo que Irán ayudaría a Venezuela a desarrollar un programa nuclear civil y que Venezuela trabaja en un proyecto para la construcción de una “villa nuclear” con la ayuda de Irán.

Según el Ministro PPEM la planta que se comprará a Rusia tendrá una capacidad de 500 Mw, pero las autoridades de ese país dicen que serán dos plantas de 1.750 Mw. cada una.

El tenientecoronelpresidente asegura que el empleo de la tecnología nuclear en Venezuela será exclusivamente con fines pacíficos Esto último puede ser verdad. Sería descabellado -aunque debajo del cabello de ese señor nunca se sabe lo que hay - que nuestro país se involucrara en una aventura de esa naturaleza, a menos que quiera violar el TNP y el Tratado de Tlatelolco .

No soy para nada opuesto a las plantas nucleares para la generación de energía eléctrica siempre y cuando se cumpla con las normas internacionales, en especial el régimen de salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica. Probablemente en un futuro relativamente cercano nuestras fuentes de energía eléctrica serán insuficientes para cubrir la demanda. Este verano recibimos la primera advertencia. No sería Venezuela el primer país latinoamericano en tener una planta nuclear. Argentina tiene tres, Brasil una y México una. Hasta ahora no han tenido problema alguno.
El problema radica en que hay un área gris en el empleo de la tecnología nuclear desde la cual se puede desviar su utilización hacia fines no pacíficos y esto puede ocurrir de manera directa o indirecta. En varias oportunidades el inquilino de Miraflores ha dicho que Venezuela será una “potencia”. No es simple coincidencia que el dictador de Irán haya dicho lo mismo en diversas ocasiones.

Los países que aspiran entrar en el “club” de las potencias lo primero que hacen es dotarse de la tecnología nuclear. Brasil, Argentina y México compiten para entrar. En esa categoría. Corea del Norte exige que se le reconozca como potencia. Pudiera ocurrir que bajo el paraguas de la compra de la planta nuclear y de los elementos que la integran el inquilino de Miraflores busque ayudar a su “hermano” Ahmadinejad a burlar las sanciones de las Naciones Unidas y los controles internacionales destinados a impedirle adquirir materiales, instrumentos e insumos susceptibles de ser empleados en el desarrollo de su capacidad nuclear militar.

Pero la consideración más importante para los venezolanos tiene que ver con el costo de un proyecto de esa naturaleza. El precio “llave en mano” de una planta nuclear oscila entre seis mil y nueve mil millones de dólares. A esto hay que agregar el precio del combustible – uranio enriquecido – y demás insumos, los costos de mantenimiento de la planta, de los sistemas y mecanismos de seguridad, de manejo y la disposición de los desechos radiactivos – quizás la actividad conexa más delicada y peligrosa – y la construcción de redes de distribución. La capacidad actual de la red de distribución de energía eléctrica de Venezuela está sobrepasada y no hay planes para ampliarla.

Cabe preguntar: ¿Quién operará esa planta? Será necesario formar un ejército de científicos, profesionales y técnicos en las diferentes áreas que requiere el manejo de una planta nuclear. Esto también implica un costo enorme porque no será en las universidades bolivarianas donde se preparará ese personal.

Constantemente ocurren accidentes, algunos fatales, en las refinerías de PDVSA y en las industrias básicas de Guayana donde ya debería haber experticia suficiente para operarlas sin percances. Por ello decimos: ¡Recuerda Chernobil! El accidente de Chernobil no se debió a problemas de la planta sino a errores humanos.

EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

miércoles, 27 de enero de 2010

LA DIVISIÓN DEL CHAVISMO, CARLOS BLANCO, ENERO 24, 2010

"Testimonian su derrota los semblantes ateridos, desencajados, de palideces inesperadas, de los que fueron alegres milicianos que se propusieron destrozar lo que había y como gobernantes deseaban construir el paraíso terrenal. El inconfundible rictus del desmoronamiento les dibuja la expresión. Pallida Mors. "

La oposición a Chávez crece y en estos días se alimenta del chavismo desencantado. No sólo viene de los de abajo, sino también de individuos y grupos que rumian al lado del caudillo. Ya se conoce que los que disienten públicamente pasan a la condición de no-ciudadanos y casi de no-existentes; sin embargo, en algún sentido los que peor están son los que han acompañado este relajo redentor y no pueden mostrar titubeo, so pena de que su cuello tropiece con la cimitarra bolivariana.

El chavismo silencioso hace ruido terrible que le llega al Comandante en la forma de ausencia, de aplauso desganado, de mirada torcida, de hastío, del hasta cuándo y del no más. Este aburrimiento se proyecta como una nube de gas envenenado hacia las alturas y ha convertido los rostros del Gobierno en muecas horribles de lo que fue una esperanza para millones.

Testimonian su derrota los semblantes ateridos, desencajados, de palideces inesperadas, de los que fueron alegres milicianos que se propusieron destrozar lo que había y como gobernantes deseaban construir el paraíso terrenal. El inconfundible rictus del desmoronamiento les dibuja la expresión. Pallida Mors.

La Mayoría.
Existe una mayoría que desea la salida de Chávez del poder. Se ha conformado por oleadas. Desde las débiles manifestaciones iniciadas en 1999 hasta este estado de rabia masiva que camina por las calles. Capa sobre capa, cada una con sus razones, unas altruistas y otras egoístas, pero todas llenas de la humanidad dolida de los desengañados.

Lo peculiar de esta mayoría es que tiene un indudable sabor pluriclasista. Los trabajadores, los pobres y empobrecidos manifiestan hartazgo frente a Chávez. Se puede observar en la interrelación social cotidiana. La gente está saturada del personaje, de sus discursos, de sus groserías, de su acción impune, de las corruptelas que dirige y ampara, de su miserable talante de “guapo y apoyao”. No duda que, salvo cambios dramáticos en las condiciones, en cualquier evento electoral Chávez saldría “ponchao”, como la sabia consigna de estudiantes le ha hecho saber desde los coros en que se han convertido las gradas de los estadios.

Para los chavistas, vigilados, perseguidos, atemorizados y chantajeados, la posibilidad de una insurrección frente a quienes los vejan es limitada y los pueden rebanar de a poco. A veces se desesperan y se lanzan a grito pelado a las calles, a veces solo esperan la oportunidad de votar para la revancha.

La Reacción.
La respuesta de Chávez ha sido la previsible: bravuconería con trampa. El insulto y la provocación, acompañados de la articulación del fraude. A los asuntos conocidos del inauditable RE, del manejo secreto de los dispositivos técnicos del proceso comicial, al ventajismo impúdico, se une ahora el rediseño de los circuitos, como dice con cara de yo-no-fui la niña Tibisay.

Esa estrategia oficialista no puede impedir que los resultados se sepan, por más que el Gobierno haga trampa, si los ciudadanos votan y no hay división significativa entre votantes y abstencionistas. Una disonancia entre votos efectivos y los resultados electorales puede, en estas condiciones de deslave del chavismo, producir una crisis y un cataclismo político. Así ocurrió cuando el Gobierno resultó derrotado en el referendo y la junta de pedigüeños del CNE no quiso anunciar los resultados sin la autorización de su dueño, hasta que militares y estudiantes lo empujaron para que aceptara su derrota. La cual aceptó; con una exigua diferencia de menos de 1% cuando no debe haber sido menos de 7-8%.

Ahora la oposición está mejor preparada para fiscalizar el proceso electoral aunque sigue impedida de entrar en la caja negra de la electrónica electoral. Es posible que el resultado real de la votación sea demasiado evidente como para que los niñatos del CNE lo puedan esconder. Si lo intentan, el contraste entre votación y resultados fraudulentos es un escenario para el cual la sociedad debería prepararse

La Oposición

Los partidos tienen la sartén por el mango en términos de las candidaturas. Si hay unidad y escogen candidatos representativos, la voluntad contraria a Chávez se puede transformar en voluntad electoral y cuando el Gobierno intente el fraude, el cortocircuito puede incendiar la sabana. Solo con candidaturas realmente representativas se tendrá éxito, lo cual no es tarea fácil. Tienen que enfrentarse a las aspiraciones de una cantidad de dirigentes que se creen con derecho y también a unos cuantos independientes que han iniciado la danza de los siete velos para hacerse atractivos a las direcciones políticas; algunos tan impúdicos que pelean más contra “los radicales” de la oposición que contra el Gobierno. Tal vez el peligro más grande que deben enfrentar los partidos es la arrogancia que los ha conducido, en el pasado, a adoptar políticas excluyentes y sectarias que los han dejado en el esterero.

Si las visiones estrechas se impusieran, su más inmediata repercusión podría ser la abstención de un sector clave de la descontenta población electoral, que se ha distanciado del Gobierno pero ni por un minuto ha pensado en aterrizar en el regazo de los partidos de la Mesa de la Unidad. Otra reacción posible es que si los partidos se encierran en sus paredes pueden hacer regresar a parte del chavismo descontento a su vieja querencia, al no encontrar de este lado del camino un espacio amigable en el cual recalar.

La Estrategia

No es fácil que los electores se traguen el discurso de algunos dirigentes según el cual no importa lo que el Gobierno haga porque “vamos a ganar”. Eso es mentira y ya se sabe que el costo de decir mentiras para aplacar las angustias se transforma en sólida decepción después de pasados los eventos electorales. Es mucho más efectivo denunciar todo lo que el Gobierno hace, confrontarlo con energía, denunciar la trampa electoral, desenmascarar el rol del CNE, y, sobre una siempre documentada revelación de las patrañas, afirmar una política, la cual incluye -pero no se agota- en la dimensión electoral.

No es cierto que las elecciones estén blindadas. Lo seguro es que si se lucha para que la rebelión ciudadana se transforme en votos al encarar las trampas programadas, el hecho de ir a votar puede tornarse un desafío si hay una dirección que antes de las elecciones muestre que no está dispuesta a transigir. Si hay una dirección que no se preste a notariar éxitos falsos del régimen. El problema de un sector opositor es que quiere lograr credenciales de buena conducta mediante la denuncia de los que no los acompañan en la política de hacerse los locos frente a patrañas oficiales.

Votar puede ser estrategia común si la ceguera no conduce a los partidos y a los que se les pegan por apetencias a dividir el amplio frente democrático que, poco a poco, progresa.

www.tiempoedepalabra.com
ENVIADO A NUESTROS CORREOS RECOMENDANDO PUBLICACION
ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, MOVIMIENTO REPUBLICANO MR, REPUBLICANO, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO,POLÍTICA, INTERNACIONAL,

sábado, 10 de octubre de 2009

ENCUESTA REALIZADA POR EL INSTITUTO VENEZOLANO DE ACTUALIZACIÓN DE DATOS (IVAD), PUBLICADA POR EL PERIÓDICO TAL CUAL, JOSÉ VALES CORRESPONSAL,

Imagen de Chávez va en picada, según encuesta. Si las elecciones en Venezuela fueran hoy, el presidente Hugo Chávez sólo recibiría 39.8%, lo que no le alcanzaría para retener el poder. Así lo asegura una encuesta realizada por el Instituto Venezolano de Actualización de Datos (IVAD), publicada por el periódico Tal Cual

Si las elecciones en Venezuela fueran hoy, el presidente Hugo Chávez sólo recibiría 39.8%, lo que no le alcanzaría para retener el poder. Así lo asegura una encuesta realizada por el Instituto Venezolano de Actualización de Datos (IVAD), publicada por el periódico Tal Cual.


En todos los factores considerados, desde la gestión como la imagen de Chávez, éste va en picada. En total, 57.1% de los consultados sostiene que el gobierno avanza sobre la propiedad privada, contra 38.8% que lo niega. En tanto 56.7% considera que las recientes políticas gubernamentales (ley electoral y reforma educativa entre otras) atentan contra la democracia. En lo que respecta a la nueva ley Electoral que impulsa el jefe de Estado, 52.8% cree que “está dirigida a favorecer al gobierno en las próximas elecciones” legislativas, contra 26.9% que opina lo contrario.

“Estos números son los que a ‘Yo-El Supremo’ (Chávez) lo tienen loco y lo llevan a cometer, por ejemplo, desatinos autodestructivos como encadenar durante seis horas y pico su show dominical”, asegura el director de Tal Cual, Teodoro Petkoff, en su página editorial.

Con respecto al acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos, 70.8% de los consultaos sostienen que “ese es un asunto interno de Colombia en el que Venezuela no debe meterse”, contra 24.3% que apoya las posturas presidenciales. Lo mismo ocurre con la decisión de suspender las relaciones diplomáticas con Bogotá. En ese tema, 70.8% está en desacuerdo contra 24.8% a favor.

Según Petkoff, los datos que más enfurecen al mandatario son los que se refieren a su propio liderazgo.

Un 64.2% de los encuestados se pronunció a favor de que el presidente concluya su mandato antes de 2012.

Por si acaso, Teodoro Petkoff avisa que estos datos “no significan que se vaya a derrotar a Chávez que es un adversario electoral temible”, pero sí marcan un deterioro en su gestión y, posiblemente, en su liderazgo.


EL UNIVERSAL, MIÉRCOLES 07 DE OCTUBRE DE 2009, BUENOS AIRES

ENVIADO A NUESTROS CORREOS RECOMENDANDO PUBLICACION
ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, MOVIMIENTO REPUBLICANO MR, REPUBLICANO, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO,POLÍTICA, INTERNACIONAL,

lunes, 15 de junio de 2009

*LA BATALLA NO ESTÁ PERDIDA EN VENEZUELA, ENTRE LA LIBERTAD Y HUGO CHÁVEZ, MARIO VARGAS LLOSA, EL PAÍS, ESPAÑA

La batalla no está perdida en Venezuela. La resistencia a la intimidación y la extorsión del régimen chavista ha movilizado a sectores de la población contra una revolución huérfana de ideas

Un Encuentro sobre Libertad y Democracia, celebrado en Caracas el 28 y 29 de mayo, que hubiera pasado inadvertido del gran público y confinado en un reducido ámbito intelectual, se convirtió gracias al Gobierno del presidente Hugo Chávez en un acontecimiento internacional. En buena hora, pues de este modo un amplio sector pudo enterarse de los atropellos que se cometen a diario en la tierra de Bolívar contra las libertades civiles y del coraje con que tantos venezolanos se han movilizado contra el proyecto estatista y totalitario que pretende convertir a este país en una segunda Cuba.

Un centenar de escritores, intelectuales, políticos y periodistas fuimos a Caracas a festejar los 25 años de CEDICE, un instituto defensor de la cultura democrática y la economía libre, que, pese al hostigamiento de que ha sido y sigue siendo víctima, continúa promoviendo las ideas liberales en medio de la frenética campaña centralista y colectivista de uno de los gobiernos más anacrónicos del mundo occidental.

Es verdad que Venezuela todavía no es Cuba porque aún quedan espacios para la empresa privada y la prensa libre, pero ellos se van cerrando cada día más. Tanto empresarios privados como órganos de prensa independiente trabajan sometidos a acosos y amenazas y con la espada de Damocles de la confiscación, la expropiación y la clausura sobre sus cabezas. Sin embargo, pese a los juicios, multas y entrampamientos administrativos que los asfixian, la entereza con que continúan en la brega es admirable. El día que inauguramos el Encuentro se cumplían dos años del cierre de Radio Caracas Televisión, luego de la épica batalla por la supervivencia que dieron su propietario Marcel Granier y los centenares de periodistas y demás trabajadores de la empresa. Ahora, el objetivo del régimen es el último canal independiente donde la oposición puede expresarse: Globovisión. El terreno está siendo abonado con una ofensiva de injurias y acusaciones delirantes contra el canal y su propietario, Guillermo Zuloaga, cuya casa fue invadida hace pocos días por la policía y a quien el Gobierno chavista acaba de abrir un juicio por supuestos tráficos ilegales: una burda patraña antes del zarpazo final contra un canal de televisión que se empeña en ser libre en un país donde la libertad se apaga cada día como la lucecita de un candil. Al igual que en Radio Caracas Televisión, los 400 periodistas y trabajadores de Globovisión han cerrado filas en defensa de su centro de trabajo y de su dignidad.

¿Cuál es la popularidad real de Hugo Chávez? En una de las exposiciones más notables del Encuentro, María Corina Machado, fundadora del Movimiento Cívico Súmate, mostró, con documentos irrefutables, que el régimen chavista, bajo su apariencia bullanguera y caótica, maneja un rodillo compresor, inteligente e implacable, de intimidación y extorsión de las conciencias y el voto, que manipula y sojuzga sobre todo a los empleados públicos, a los pensionistas y a los obreros y trabajadores eventuales, ofreciéndoles seguridad en sus empleos a cambio de adhesión política y haciéndoles creer que todos sus movimientos y palabras son vigilados de modo que, ante la menor desviación, la represalia gubernamental se abatirá sobre ellos como una guillotina, privándolos del trabajo, el salario o la pensión. La expositora contó cómo, en uno de los barrios más pobres de Caracas, los vecinos le confesaron que no se atrevían a votar contra Chávez porque un "satélite" los espiaba incluso en el interior de los centros de votación.

La ofensiva contra el sector privado de la economía es vertiginosa. Una tercera parte de ella está ya en manos del Estado. Dos millones de hectáreas han sido arrebatadas a sus dueños para ser convertidas -según un término copiado de la dictadura militar peruana del general Velasco Alvarado- en empresas de "propiedad social". Han sido igualmente estatizadas las empresas eléctricas, la mayoría de las telecomunicaciones, las cementeras, todas las empresas de servicios petroleros y todas las empresas mixtas de explotación del petróleo así como las empresas siderúrgicas e incontables empresas medianas o pequeñas de distintos rubros con pretextos diversos o sin pretexto alguno, mediante la mera prepotencia. En el ámbito financiero, el Banco Santander ha sido el primero en caer víctima de la estatización.

Todavía hay elecciones, pero se trata de una operación de relaciones públicas, pues el Gobierno ignora sus resultados y anula y persigue a los opositores elegidos. Manuel Rosales, el ex-gobernador de Zulia y alcalde de Maracaibo, ha debido exiliarse en el Perú para escapar a la saña chavista. Al alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledesma, Hugo Chávez lo ha privado prácticamente de todas las atribuciones importantes que eran responsabilidad del Ayuntamiento, y hasta le ha birlado el local del municipio, por la fuerza, donde ahora impera una super-alcaldesa nombrada a dedo. Con lo que no contaba el chavismo, es con la gallardía del popular Ledesma, que, con el apoyo resuelto de sus electores, defiende con uñas y dientes su gestión.

En el campo sindical es donde el autoritarismo de Hugo Chávez ha encontrado mayor resistencia a sus apetitos hegemónicos. Los obreros venezolanos no se dejan engañar ni amedrentar. Para tratar de reemplazar a la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV), afiliada a la OIT (Organización Internacional de Trabajadores), Chávez creó la Unión Bolivariana de Trabajadores, sindicato oficialista que, pese al desembozado apoyo del régimen -y acaso por eso mismo- no ha prendido y carece no sólo de legitimidad, también de afiliados. Casi todos los intentos de copamiento de los gremios y sindicatos por parte de los sicarios y agentes del régimen han sido un fracaso y se han saldado a veces con violencia callejera y asesinatos. De hecho, no siempre son los empresarios quienes encabezan la lucha contra las estatizaciones, sino a menudo los obreros -el número de huelgas es acaso en Venezuela el más alto de América del Sur-, conscientes de que, una vez incorporados al sector público, sus centros de trabajo no sólo serán víctimas de la ineficiencia y la corrupción, sino de la politización que premia a los obsecuentes y serviles y castiga a los independientes y a los críticos.

Dicho todo esto, y aunque la resistencia sea difícil contra un régimen matonesco y sin escrúpulos, la batalla por la libertad no está perdida en Venezuela. Una de las más emocionantes sesiones del Encuentro fue aquella en la que los jóvenes alcaldes de Chacao, Sucre y Baruta -antes lo había hecho el de Caracas-, expusieron cómo se las arreglan, pese a la miseria presupuestal con que el Gobierno los castiga por ser opositores, para hacer obra pública, trabajar con los vecinos a fin de reducir la delincuencia y el consumo de drogas, mejorar la educación y alentar el civismo y la cultura democrática en el vecindario.

¿Cómo no va a haber esperanzas en un país donde todas las universidades, privadas y públicas, rechazan el proyecto totalitario y donde los estudiantes están en la vanguardia de las manifestaciones contra las pretensiones de Hugo Chávez de convertir a Venezuela en una sociedad oscurantista y dictatorial a la manera de Cuba y Corea del Norte? Ellos fueron el motor de la movilización que derrotó a Chávez cuando el plebiscito. ¿Y qué decir de los intelectuales, artistas y escritores? La revolución chavista es la primera en la historia que nació huérfana de ideas y de doctrinas y debió de contentarse sólo con eslóganes, estribillos y lugares comunes porque en sus filas había agitadores pero no pensadores ni escribidores dignos de ese nombre. Revoluciones como la rusa, la china y la cubana imantaron en sus primeros años el idealismo y la imaginación de grandes creadores, cuya ingenuidad las embelleció y prestigió: luego, pagarían carísimo su error e irían al gulag, padecerían la "revolución cultural" o partirían al exilio. Pero, en Venezuela, con excepciones que se cuentan con los dedos de una mano, la clase intelectual mostró desde el primer momento una lucidez visionaria sobre lo que estaba en juego y desde entonces, con todos los matices que cabe señalar, no ha podido ser reclutada (es decir, castrada) por el régimen: allí está, limpia y treja, dando la pelea, como un ejemplo para sus congéneres en el resto del mundo.

En los cinco días que acabo de pasar en Venezuela me he sentido animado como en los mejores días de mi adolescencia. Siempre estuve agradecido a ese bello país, que, al concederme el Premio Rómulo Gallegos en 1967, dio un gran impulso a mi trabajo de escritor. Ahora lo estoy más, por la extraordinaria lección de hidalguía que hemos recibido los participantes al Encuentro de tantas venezolanas y venezolanos indomables en la defensa de su libertad.


ENVIADO A NUESTROS CORREOS RECOMENDANDO PUBLICACION