El “zapping” televisivo me brindó
esta mañana la oportunidad de presenciar un contraste entre lo que ofrecen a
los venezolanos el régimen saliente, por un lado, y la sociedad civil
progresista, por el otro.
Escuchaba en Globovisión la
entrevista que Aymara Lorenzo hacía al Ing. Eduardo Páez Pumar sobre el estado
de la infraestructura nacional y en el pase a comerciales cambié a VTV, donde
Ernesto Villegas entrevistaba al sociólogo francés Romain Migus, quien
presentaba su libro “El Programa de la MUD”, cuyo postulado principal es: “el
verdadero programa de la MUD no favorece a los venezolanos, por ser
neoliberal”.
Me dediqué a alternar los dos canales
y entrevistas y el resultado fue demoledor:
De un lado el análisis documentado,
reflexivo, con cifras y propuestas concretas, sobre la infraestructura nacional
en los órdenes del transporte terrestre, los puertos y los recursos energéticos
en función productiva, efectuado por el gerente profesional de una ONG,
preparado en toda la línea para exponer sus puntos;
Y del otro las zarandajas ideológicas
de un típico intelectual europeo de izquierda, de esos que consideran que con
blandir los fantasmas del FMI y el Banco Mundial tienen suficiente para
desacreditar la posición del contrario.
Mientras Páez Pumar analizaba lo que
se ha hecho mal en políticas públicas y aportaba soluciones para corregirlo –en
un discurso de profundo amor por Venezuela y conocimiento detallado de ella- el
joven francés acusaba a la MUD y a Capriles de estar planeando volver a la
descentralización, un anatema ideológico para él porque conducirá a elevar el
protagonismo del sector privado, el peligro neoliberal pues.
En un canal escuchábamos problemas
concretos y sus soluciones, sin ánimo retaliativo ni descalificaciones
ideológicas; mientras en el otro la cháchara aburrida y descosida que tenemos
50 años escuchando en los pasillos de las universidades y 14 en las cadenas
presidenciales.
De un lado un competente y
comprometido ingeniero, listo para ejercer un rol protagónico en la corrección
de los desastres que heredaremos de la fantasmagoría chavista, y del otro un
sociólogo charlatán, importado de Europa con acento y todo –suponen que ello
les confiere prestigio y autoridad- tratando de salvar un proceso cuya derrota
no tiene vuelta atrás. Habrá que repetírselos, señor Ernesto Villegas y joven
profesor Migus: “nanai nanai…”
turgelles2@gmail.com
@TUrgelles
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