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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
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martes, 11 de febrero de 2014

LEONARDO MORALES P., ATENDER LAS PROTESTAS Y RÁPIDO

Los expertos en criminología y demás asuntos inherentes a actos delictivos recomiendan a la ciudadanía que en caso de verse envuelto en esta desagradable circunstancia, por demás común en estos tiempos de revolución, lo mejor es no llevar la contraria al o los delincuentes. Insisten en que lo mejor, para salvaguardar la vida, es no resistirse al atraco. Supone esta recomendación que en ese instante el delincuente puede estar bajo los efectos de la droga, el alcohol o simplemente extremadamente nervioso por lo que cualquier resistencia de parte del afectado puede conducir a males mayores.



En esas mismas circunstancias, cambiando lo que tengamos que cambiar, anda el gobierno de Maduro; muy nervioso y profundamente susceptible. Se jugó todo para no salir demasiado magullado en el pasado proceso comicial. Y lo logró. Jugó a una política cortoplacista, dejando que las distorsiones económicas se agravarán, en fin, aplicando el ”ya veremos cómo le entramos eso”.
Llegó el momento de “entrarle a eso” justo cuando la crisis del país se agravó, no  solo la económica sino también la social. No hay como repetir un Dakaso porque los anaqueles quedaron vacíos y no hay reposición. Cosa parecida ocurre con los supermercados, redoblada escasez e incremento reiterado en los precios.
La revolución ha convertido a Venezuela en un cuero seco. Cuando se pisa por una esquina se levanta otra anunciando insatisfacción por las largas colas para la adquisición de alimentos. Si pisa por la otra, reclamos por falta de vehículos y repuestos. En aquella otra esquina, y salta el anuncio de la Toyota y la General Motors sobre su eventual paralización y ni se diga de la torta del Sherlock Holmes venezolano en materia de seguridad y orden público. Por donde se pise se levanta incomodidad y anuncios nada halagüeños. Pero dirá Maduro autoconsolándose: pero ganamos la Alcaldía de Libertador con Jorgito.
Al gobierno como los delincuentes al intentar un atraco está nervioso y cualquier protesta será reprimida con saña por las fuerzas policiales y militares. Los últimos acontecimientos así lo revelan. De la misma manera como actuaron en el pasado lo harán ahora. Maduro recuerda en una entrevista en el Viejo Topo en septiembre de 2013 algunos episodios en los que participaron estudiantes universitarios en la Universidad Central de Venezuela: “en Venezuela esa renovación que pretendieron los estudiantes universitarios en los años 69, 70 fue ahogada en sangre”.
Nadie quiere ni aspira a que las protestas por la ineficiencia gubernamental terminen en un baño de sangre. Las protestas son un derecho legítimo de los ciudadanos al cual no deben renunciar ni el gobierno ahogar a fuerza plomo. Las protestas son un llamado de atención al gobierno sobre insatisfacciones colectivas que debe atender. Atenderlas y rápido.
Los líderes opositores que promueven las protestas deben ponerse al frente de ellas y no de las cámaras para que no deriven en hechos lamentables, mientras tanto, el Presidente debería convocar, sin dilación ni complejos, a un amplio diálogo (ya antes lo había escrito) para hacerle frente a la gravísima crisis del país.
@leomoralesP

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viernes, 26 de octubre de 2012

THAELMAN URGELLES, ES URGENTE ATENDER LAS CONDICIONES ELECTORALES

Ahora que millones de electores tienen historias sobre ventajismos, atropellos, trampas y argucias de todo tipo en las elecciones presidenciales -practicadas por el presidente, su gobierno, el PSUV y algunos militares con la abierta complicidad del CNE- resulta insólito que algunos dirigentes políticos y articulistas insistan en disminuir y banalizar el tema, algunos con actitudes francamente ofensivas hacia quienes exigen mayores controles sobre tales abusos y una conducta más vigilante de parte de la MUD y los candidatos.
He sido de quienes han polemizado con mayor franqueza con aquellos compatriotas opositores que colocan la hipótesis de fraude en el centro de todo esfuerzo electoral. Durante todos estos meses les exigí subordinar sus planteamientos a la tarea de buscar el voto y evitar el escepticismo con el acto electoral, porque el mismo conduciría a la abstención. Hoy -sin necesariamente retractarme de aquellas posiciones, pero visto lo acontecido durante la “trampaña electoral” chavista y sobre todo el día de las votaciones- he de reconocer una considerable porción de validez en los llamamientos de varias organizaciones ciudadanas y voceros particulares hacia la exigencia de mayor equidad, confiabilidad y transparencia en todos los aspectos concernidos en el proceso electoral.
Hoy día el clamor por tales exigencias rebasa con creces a esas organizaciones e individuos. Son millones los venezolanos insatisfechos por la manera desigual y técnicamente opaca como se desarrollaron tanto la campaña como las votaciones. Corresponde a los dirigentes políticos dar respuesta a ese clamor, porque esta vez la culpa de la tendencia abstencionista se ha colocado del lado de quienes ignoren su deber de luchar con firmeza por unas condiciones electorales menos humillantes y sesgadas de lo que hoy tenemos.
Nadie es aquí tan ingenuo para esperar que en el contexto paradictatorial que nos envuelve tendremos unas elecciones totalmente limpias, transparentes y democráticas. Pero es indudable que una denuncia sustanciada de tales excesos y la exigencia unida de mejores condiciones, formulada con determinación y en escala nacional e internacional, lograría contener y limitar en alguna medida la hiperbólica tramposería de la que estamos siendo víctimas los electores venezolanos de todas las ubicaciones políticas.
No será fácil el encuentro de una posición unida en torno a este vital asunto. La diversidad y desigualdad de las hipótesis, énfasis y soluciones que se barajan en los distintos grupos, especialistas y organizaciones partidistas –algunas claramente descabelladas- dará lugar a un complejo debate para alcanzar un pliego común de denuncias y exigencias concretas en la materia. Pero tal dificultad no descalifica la urgencia de tal esfuerzo.
Sugiero a las organizaciones civiles que se ocupan del tema electoral que inicien de inmediato un camino de encuentro en ese sentido. Las exigencias mínimas que acaba de publicar el Grupo la Colina, las investigaciones presentadas por Esdata y las propuestas de Luis M. Aguana, entre otras, junto al acopio de miles de denuncias y testimonios de electores comunes, son un punto de partida idóneo para tal propósito.
Resulta criminal que estas legítimas preocupaciones reciban el tratamiento arrogante y socarrón que algunos insisten en prodigarle por estos días.
@TUrgelles

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martes, 14 de agosto de 2012

SILVANA DAKDUK , ATENDER A LOS SECTORES POPULARES

Cuando pensamos en retos para el desarrollo de negocios en Venezuela y América Latina, es inevitable pensar en los sectores populares, ya que constituye uno de los segmentos más importantes en tamaño y oportunidades para toda la región.
Aunque los países latinos han hecho esfuerzos por aumentar su crecimiento económico y mejorar su desempeño en indicadores sociales, según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, solo 7 de 18 países podrían reducir sus niveles de pobreza a la mitad para el 2015, en seis continuaría disminuyendo sin llegar a la meta, y en los cinco restantes, entre ellos Venezuela, se prevé un incremento. Esto implica que la base de la pirámide poblacional representa más de la mitad de los habitantes de los países latinoamericanos.
A pesar de su gran tamaño y potencial, estos sectores a nivel global han sido percibidos como personas que deben ser atendidas por el Estado, empresas públicas, instituciones sin fines de lucro y los programas de responsabilidad social de las empresas, y no como un mercado atractivo, rentable y de grandes oportunidades.
Un aspecto distintivo de las investigaciones acerca de los sectores populares es que el interés se ha centrado en sus conductas, y excepcionalmente en las actitudes y creencias que otros grupos de la sociedad tienen acerca de ellos. Considerando el peso relativo de esta población, es cuestionable la poca importancia que se ha otorgado en América Latina a las implicaciones que los rasgos atribuidos a estas personas han ejercido para perpetuar o erradicar sus oportunidades de mejora; especialmente, las atribuciones que provienen de actores con influencia social, como son las organizaciones políticas, el sector público y el sector empresarial.
Una de las consecuencias más importantes de este trato hacia los sectores menos favorecidos, es que no han sido servidos por el sector privado de manera apropiada. En el intento por atenderlos, un error común del sector privado es un amplio y profundo desconocimiento de esta población, aunado al predominio de prejuicios y sesgos de su conducta de consumo.
Un mito ampliamente difundido es que el consumo de los pobres es aspiracional. El cumplimiento de aspiraciones es una condición inherente a la conducta de consumo y no a la clase social, pues tanto ricos como pobres adquieren bienes y servicios no por lo que son, sino por lo que esos bienes y servicios les permiten lograr en su vida cotidiana.
Para sacar este país adelante es importante reflexionar sobre las experiencias de países y organizaciones que han tenido éxito sirviendo a los sectores populares. Lo común a muchas de estas iniciativas es que se tomaron el tiempo para conocerlos y se liberaron de los prejuicios que condicionaban su percepción hacia estos mercados, lo que abonó el terreno para que pudieran desarrollar ofertas innovadoras y específicas para ellos. 
En Venezuela es hora de cambiar, pues todo indica que nosotros mismos hemos sido nuestros peores enemigos a la hora de atender a quienes más lo necesitan.
Psicóloga Social y profesora del IESA
Silvana.dakduk@iesa.edu.ve

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