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lunes, 28 de septiembre de 2015

ALBERTO MEDINA MÉNDEZ, LA REPUGNANTE TENDENCIA A HIPOTECAR EL FUTURO. DESDE ARGENTINA

La política contemporánea ha demostrado una voracidad de recursos casi infinita. La creatividad para alimentar al Estado con más combustible para sus irresponsables travesías parece inagotable. Antes era suficiente inventar impuestos o presentarlos de un modo amigable para disimular su crueldad.

Aprendieron a diseñar renovados argumentos que en situaciones de coyuntura dieran nacimiento a nuevos gravámenes bajo la promesa de utilizarlos por poco tiempo, para luego derogarlos y volver a la normalidad. Finalmente eso nunca sucede. La circunstancia fortuita que originó el tributo es superada, nadie la recuerda, pero el impuesto perdura eternamente.

Esa dinámica tiene un límite empírico que no depende de la imaginación de sus iniciadores ni de la saciedad de los recaudadores. La presión impositiva tiene una frontera, más allá de la cual, su incremento produce un efecto inverso al deseado. Ya no se recauda más y solo se consigue menos.

Pero los gobernantes de este tiempo saben que disponen de otras herramientas para continuar con el despilfarro que tanto los apasiona. Algunos pocos han intentado el camino de la emisión de moneda como variante, pese a las nefastas implicancias conocidas de este artilugio.

La emisión causa inflación y ese aumento generalizado de los precios empobrece a toda la sociedad, en especial a los más débiles, quitándole una porción significativa de sus ingresos, esos que no pueden actualizar. Es paradójico que sean los gobiernos populistas, los mismos que mientras dicen defender al pueblo sostienen ese atroz esquema desde hace décadas.

La inflación ha dejado de ser un tema relevante en la agenda económica universal, sin embargo a ciertos políticos demagogos no les ha quedado mejor opción que esta para continuar con sus dislates. Financiar el gasto estatal es un dilema enorme, sobre todo cuando la sociedad parece estar convencida de que el Estado debe hacer de todo por los ciudadanos.

Bajo esa mirada, los gobiernos precisan de mucho dinero y no existe fuente mágica que los provea. Son los individuos los que producen riquezas, los que tendrán que resignar parte de ese dinero logrado para que el Estado pueda funcionar, ya no solo para cumplir sus funciones esenciales, sino también esas otras que a tantos les fascina sin entender que ellos mismos solventan esas excéntricas andanzas para provecho de unos pocos.

En un escenario casi dantesco, se incorpora a este juego la más perversa de las alternativas, la del endeudamiento, esa que permite que los gobernantes gasten ahora lo que pagarán otras gestiones y las siguientes generaciones.

Muchas personas cultas e informadas, que han accedido a educación de primer nivel, han caído en esta trampa intelectual de validar un instrumento ruin. Comparar las decisiones económicas de un particular con las del Estado puede ser didácticamente tentador, pero su naturaleza no puede ser deliberadamente tergiversada para manipular una conclusión conveniente.

Una persona decide como invertir su dinero, ese que ha logrado gracias al fruto de su esfuerzo y tiene toda la potestad de hacerlo ya que lo ha conseguido por mérito propio. Si decidiera pedir un empréstito, los riesgos correrían por su cuenta. Si acierta será su éxito y si ha sido un error, deberá pagarlo con más sacrificio personal. Un seguro podría, inclusive, cubrir su muerte evitando que sus sucesores hereden esa carga.

En el Estado un grupo de personas son elegidas por la gente para administrar el presente cuando se integran al gobierno. Los funcionarios de turno, no son los propietarios del dinero disponible, ni tampoco de lo que pudieran obtener. Ellos solo administran lo ajeno por un tiempo acotado y eso implica una enorme responsabilidad, superior a la de manejar lo propio.

Por eso, cuando los Estados se endeudan, emiten bonos para ser cancelados en otro momento o con cualquier otro ardid que la ingeniera financiera moderna pone al servicio de este tipo de decisiones, se está ejerciendo una actitud no solo equivocada sino altamente despreciable.

No se tiene autoridad moral para gastar hoy y que la cuenta la pague el que viene. Si se admitiera la incorrecta visión de compararlo con la vida particular, ningún padre sería tan canalla de usar el dinero de un préstamo para darse placeres ahora y endosarles a sus hijos o nietos el pago de sus descuidos. Sin embargo, la mayoría de los intelectuales y académicos parecen respaldar esta postura que permite a los Estados endeudarse. Les resulta natural, habitual, cotidiano y por lo tanto aceptable.

No sería aconsejable tomar en cuenta la opinión de los políticos en este asunto. Después de todo ellos toman la decisión, se endeudan, gastan ahora dinero de terceros y se lo hacen pagar a otros. Difícilmente estarían en desacuerdo con esa posición. Es justamente por eso que lo promueven.

El problema de fondo es que, por ahora, la llave la tienen los beneficiarios. Los políticos solo deben conseguir apoyo legislativo para endeudarse. Los que votan en los cuerpos colegiados son parte de la misma casta y solo se preparan para usufructuar el resultado sin necesidad de hacerse cargo de las consecuencias que esas determinaciones traen consigo.

Son los ciudadanos los que deben ponerle freno a este ridículo mecanismo. Son pocos los que se han dado cuenta de cómo funciona esta absurda modalidad descomunalmente letal para las sociedades. Aún no ha sido suficiente para detener esta repugnante tendencia a hipotecar el futuro.

Alberto Medina Méndez
albertomedinamendez@gmail.com
@amedinamendez

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jueves, 17 de septiembre de 2015

ELENA VALERO NARVÁEZ , UN BUEN PILOTO DE TORMENTAS DESDE ARGENTINA

La actitud arbitraria de la presidente hacia el sistema mundial de mercado afectó a todos los sectores creadores de riqueza de la Argentina. Sus ideas respondieron al pensamiento socialista: creyó que la acumulación de riqueza, propio del sistema capitalista, produce la miseria de los trabajadores. Es así como su gobierno prefirió el robo y la violencia en vez de los intercambios pacíficos del mercado.

Se apropió de todas las cajas disponibles y  recurrió a la “maquinita” para emitir  sin respaldo.
El pronóstico sobre la situación del país que recibirá el futuro presidente es deplorable si se tiene en cuenta el aumento de la pobreza que hasta el INDEC del año 2014 reconoce. Los ingresos subieron menos que la inflación real, el desempleo aumentó y empeoró la distribución del ingreso. Fuentes privadas calculan que el índice aumentó al doble desde que asumió la presidente en el 2017.
   Si  la reelección  fuera por más de un períodos, la presidente nos hubiera igualado en la pobreza por su perseverancia irracional en negar la economía propia de la sociedad de alta complejidad, con su vasta red institucional y sus mercados generalizados.
El Gobierno no se ha enterado de que el sistema capitalista evita la pobreza. Si la desigualdad- es parte de la vida- crece con el aumento de la riqueza, no hay duda que se extiende, también, la movilidad ascendente de los sectores sociales más pobres, como lo ejemplifica desde hace décadas la prolongación de la clase media en los países capitalistas avanzados.
Los candidatos debieran, al acercarse las elecciones, referirse a las ventajas concretas a las que la gente puede aspirar a partir de dejar atrás la política autoritaria del  Estado, que no permite producir de acuerdo a las necesidades de la gente.
Ya no sirven,  los discursos demagógicos a los que se nos ha acostumbrado, por cadena nacional, la presidente actual.
El próximo gobernante deberá mostrar si es un buen “piloto de tormentas” para encarar la crisis económica y financiera. Tendrá que ser capaz de acercar a los sectores productivos retirando las cargas que  les impiden producir y exportar. Contribuir con su política al respeto a las reglas constitucionales y atraer la confianza necesaria para incentivar el trabajo, el crédito y la inversión.
El fundador del partido UCEDE, Álvaro C Alsogaray, fue el que nos dejó la expresión “shock de confianza”, imprescindible para ser creíbles y liberar de  la servidumbre a la que encadena el intervencionismo y dirigismo estatal.
 Las instituciones, por obra y gracia del gobierno, están a punto de desmoronarse.
Sin seguridad jurídica, otro bien necesario, la sociedad civil seguirá aumentando los niveles de inseguridad y los empresarios invertirán en países que la aseguren. Estamos a tiempo de usar razonablemente en el mercado del voto el derecho de elegir a quienes dirigirán el rumbo que el país seguirá en los próximos años. Es un deber  exigir que el complot de de los poderes oficiales no vicien los comicios con el fraude.
El deterioro social, económico, e institucional no nos permite  volver a tener un presidente que pretenda tener el dominio de todos los resortes y factores de poder.
  A la ciudadanía le conviene despertar para no abdicar de los derechos que nos permiten elegir nuestro porvenir y que explicita el artículo 14 de la Carta Magna: “:..de trabajar y ejercer toda industria lícita, de navegar y comerciar, de peticionar a las autoridades, de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino, de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa, de usar y disponer de su propiedad, de asociarse con fines útiles, de profesar libremente su culto, de enseñar y aprender.”
Lo demás vendrá por añadidura.
Elena Valero Narváez
evaleronarvaez@hotmail.com
@evaleronarvaez
Vicepresidentete 1ª de la UCEDE (Unión de Centro Democrático)

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domingo, 2 de noviembre de 2014

MALÚ KIKUCHI, ¿CÓMO SALIMOS DE “ESTO”? DESDE ARGENTINA

MALÚ KIKUCHI
Disculpe la aclaración, el “esto” no significa que me haya quedado sin palabras, algo posible viviendo en la Argentina K; pero no, esa no es la razón. Debería reemplazar el “esto” por crisis,  pero crisis se ha transformado en una palabra destituyente, anticonstitucional y conspirativa. Desgraciadamente, inevitable. El hecho, no la palabra.

Los argentinos, expertos en crisis, no necesitamos la explicación del diccionario para saber qué es una crisis, la presentimos meses antes de que llegue. De todos modos ahí va la definición: crisis, situación grave, difícil y decisiva, que pone en peligro el desarrollo de un proceso. ¿Le suena?

Hagamos memoria. A la muerte de Perón (1/7/1974) asume la presidencia Isabelita y nombra al pobre Celestino Rodrigo que tiene que sincerar los precios amordazados por Gelbard. Se llamó “rodrigazo”. La crisis hizo que nos estrelláramos contra la pared a 200km p/h. Fue duro. Llegó el Proceso.

Y con el Proceso, Martínez de Hoz. Cuando la economía se le fue de las manos con la quiebra del *BIR,  la crisis obligó a Martínez de Hoz a renunciar en marzo de 1981, previa devaluación. Le sucedió Lorenzo Sigaut, el de “el que le apueste al US$, pierde”. Nueva devaluación. Las crisis duelen mucho.

1983, ¡vuelve la democracia!, “con la que se cura, se come…” Alfonsín nombra ministro de economía a Grinspun, luego a Sourrouille, el del “plan Austral”, que aterriza en el “plan primavera” con Pugliese: “les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”. Con la crisis desatada, ministro de economía Jesús Rodríguez, hiperinflación en mayo, 78,4%, adelanto de elecciones.

1989, la crisis trae a Menem a la presidencia. A fines de 1989, el ministro Erman González enfrenta la 2° hiperinflación y viene el plan Bonex. Los argentinos aprendemos a convivir con las crisis, es más, se diría que nos dan, además de trompadas, una cierta flexibilidad que nos ayuda a sobrevivir.  A los vivos más que a los honestos trabajadores, que son los que pagan las crisis.

Cavallo y el 1 a 1. Nos sentíamos Gardel y Lepera juntos. Repetimos el deme 2 en Miami, como con Martínez de Hoz. ¿No tendremos algo que ver con esta repetición histórica de fiestas y terribles finales? Se va Menem, 1999. Llegan De la Rúa y la Alianza, un mal casamiento con un predecible mal final. El 1 a 1 no da para más. De la Rúa llama a Cavallo. Los US$ huyen del país en cantidades insoportables. Cavallo impone el “corralito”.

Con el corralito y la furia de la gente, llega el helicóptero. De la Rúa se va en plena crisis, ante un golpe de estado civil manejado desde la provincia de Buenos Aires por Duhalde y con algo de simpatía por parte de Alfonsín. En una semana 5 presidentes. Adolfo Rodríguez Saa defaultea la deuda externa en el congreso nacional, con el aplauso de pie de toda la asamblea, salvo 9 honorables personas.

¡2002! Duhalde presidente. “El año que vivimos en peligro”. Ollas populares, asambleas barriales. Vietnam nos mandaba ropa usada. Argentina tenía hambre. ¡Y nos van a hablar de crisis! A nosotros, ¡los argentinos!!! Nos hacemos famosos en el mundo. Duhalde en su rencor contra Menem, nos deja a Kirchner presidente. Otra vez fiesta. El viento internacional a favor, la “diosa soja”, las industrias vuelven a trabajar, ¡fiesta, fiesta, fiesta!

Subsidios a los que se les deben dar, subsidios a las empresas amigas que no se deben dar, negociados, corrupción. Cristina presidente, Néstor vive. Después de la muerte de Néstor, 27/10/2010, reelección en 2011 de la viuda. Ya sin N K la economía da un giro extremo hacia el estatismo y la izquierda más idiota, esa que desapareció del mundo, salvo en Cuba y …

Y ahora, finales de 2014,  el INDEC dice que llevamos 14 meses de baja en la industria, en septiembre bajó el 1,7%; estamos en default, la calificadora Fitch nos bajó la nota de C a D, estamos en desacato y la inflación ronda el 43%. No necesitamos que nadie nos lo diga, intentamos comprar comida, no nos queda otra; miramos vidrieras sin comprar; los negocios vacíos, los locales en venta o alquiler, las viviendas también. Menos autos en la calle, desde que estatizamos YPF la nafta aumentó 40%.

Y la presidente que vive en Olivos, la Rosada y su casa del Calafate, que viaja en helicóptero o en aviones presidenciales, que vive, feliz de ella en un país de maravillas que no es el  nuestro, el real, osa decir que se predica la crisis para instalar miedo. Par asustar. Hay que aclararle que ya estamos asustados, que estamos muertos de miedo porque sabemos, vivimos y  pagamos lo que son las crisis en Argentina. Y no todos tenemos un sólido colchón de dólares en bóvedas y bancos extranjeros para protegernos.

La crisis se huele, y cuando llega, duele. No la buscamos, es como la tormenta, no la queremos, no nos gusta, sólo la pronosticamos. Y la tormenta, si la meteorología no se equivoca, llega, mal que nos pese. Las crisis argentinas no tienen dueño, son peronistas, radicales, militares, gobiernos electos y de facto. Ni siquiera Cristina con su obsesivo relato, con su antojadiza realidad es la única culpable. Nosotros, los que repetimos cual Síisifos condenados la misma historia, también somos culpables.

Los que la votaron por haberlo hecho. Los que no la votamos por no haber sabido construir una oposición lógica, con menos palabras y más propuestas, para ser una alternativa viable. La pregunta sigue siendo la misma, ya que los protagonistas seguimos siendo los mismos: de “esto”, ¿cómo salimos? Porque ya está, ni siquiera hay que esperar a diciembre. Una vez más, Argentina está en crisis, y van…

*BIR, Banco Intercambio Regional.

Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@malukikuchi

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martes, 15 de julio de 2014

ENRIQUE GUILLERMO AVOGADRO, LA DEGRADACIÓN COMO HÁBITO, DESDE ARGENTINA

"Llegará un día en que nuestros hijos, llenos de vergüenza, recordarán estos días extraños en los que la honestidad más simple era calificada de coraje" Yevgeny Yevtushenko

¡Qué semanita! El miércoles, la selección nacional le dio un respiro a los argentinos y, con la victoria y la consecuente clasificación para el partido final de hoy, trajo alegría a un pueblo acongojado por una realidad que, cada día, lo aprieta cada vez más. El proceder de Mascherano dijo mucho de la recta moral y de las virtudes simples, escondidas detrás de nuestra tradicional viveza criolla, que tanto nos perjudica en el mundo. Tengo que confesar que me equivoqué cuando comparé al equipo argentino con la sociedad, es decir, muchas estrellas individuales y poca posibilidad de trabajar juntos, lo cual fue claramente desmentido en la arenga de este jugador al plantel.

Gracias a Dios, comenzó con la entrevista que logró Jorge Lanata de Catalina Hornos (clickear:http://tinyurl.com/phhyoqs). Esta joven, especialmente en un momento en que sentimos tanta vergüenza y un profundo asco por la situación a la que nuestra propia anomia nos ha llevado, me hizo recordar que aún quedan reservas morales y sociales que nos permitirán reconstruir la nación que supimos ser. Para fortalecer esa esperanza, releí la carta con la que Elpidio González, Vicepresidente de Marcelo T. de Alvear (1922/28), renunció a percibir la pensión que le correspondía por haber ejercido tal cargo; la pongo a su disposición, porque revela cómo éramos hace tiempo.

El lunes, la embestida de Giles Carbó contra el Fiscal Campagnoli terminó en un nuevo papelón, tanto por la postergación de la discusión acerca de la composición del fracasado jury de enjuiciamiento cuanto por el pedido al FBI norteamericano para que identifique a quienes, en Twitter, se expresaron críticamente contra algunos de sus miembros, solicitud que fue, como era imaginable, rechazada y, además, desmentida por el oficialismo.

El 9 de Julio, la Presidente demostró el profundo desprecio que siente por todos los argentinos o, quizás, su miedo cerval a los ventiladores. Aún con la preocupación acerca de lo que puede decir si va preso, encomendar al delincuente Guita-rrita encabezar el acto de conmemoración de nuestra independencia fue un verdadero cachetazo a la dignidad de todos, incluidos los funcionarios a los que envió a poner la cara y soportar los dislates que, con tono épico y triunfal, gritó Boudou en un espacio pequeño y cerrado. Porque, convengamos, una cosa es que Cristina lo siga bancando y otra, muy distinta, es que nos infiera la ofensa imborrable que constituye este gesto. ¿Qué habrán sentido los peronistas mientras este ladrón se arropaba en la gestión del General muerto? Realmente, hemos caído muy bajo, y la degradación se ha transformado en costumbre.

Tal como previmos, la gravísima crisis económica a la que la mala praxis, la ignorancia y la maldad de este gobierno nos ha llevado innecesariamente, ha comenzado a sentirse fuertemente sobre el poder adquisitivo de los salarios y sobre la estabilidad de los puestos de trabajo y, en el caso de los jubilados, literalmente sobre la posibilidad de sobrevivir al hambre y la marginación. Las cúpulas sindicales enroladas en la CGT de Caló dejaron de luchar por la suerte de sus afiliados, y éstos han reaccionado apoyando a las comisiones internas, en general provenientes de la izquierda más combativa. El martes, en la ruta Panamericana y en la Gral. Paz, como antes en muchas provincias, se cayó para siempre otra máscara del “relato”, la no “criminalización” de la protesta social, y una vez más se debió recurrir a la inmisericorde Gendarmería para liberar los caminos.

Espero, arriesgándome a que me apliquen la ley de 1951 que reprime a quien atente contra los intereses nacionales, que las visitas de Vladimir Putin y Xi Jinping no representen la llegada de veinte mil millones de dólares frescos a las arcas del Gobierno; aparentemente, y dado el proyecto que tiene media sanción del Senado, no será así sino que, al menos en el caso de China, se tratará de un depósito en yuanes en el Banco Central –y de pesos en su homólogo- para que sirvan como alternativa al dólar en el comercio bilateral y que, la semana próxima, cuando pase por Diputados, estarán fuera del alcance de los tribunales locales de ambos países. Porque, si fueran destinados a gastos generales, seguramente serán robados por los Kirchner para intentar mejorar la alicaída economía personal de los argentinos y, en su imaginación, permitir que el ¿Frente para la Qué? volviera a ganar las elecciones.

Si la excusa para pedir esos fondos pasa por las represas Cepernic y Kirchner en Santa Cruz, será todavía peor. Serán construidas, con enormes sobreprecios como siempre, por las empresas de LázaroBóvedas Báez y Gerardo Cablecito Ferreyra, testaferros de doña Cristina y de Carlos Chino²Zannini; pero, además, no tienen garantizada, por escaso caudal, la generación de energía hidroeléctrica, estarán ubicadas tan lejos de las redes de transporte que se requerirá una fortuna para conectarlas al sistema y, en el orden de prioridades, están ubicadas después de los treinta primeros e indispensables proyectos energéticos.

Seguirá así la saga de los negociados con Venezuela, donde ya se abrió una investigación por sobreprecios del 80% en el arroz argentino –entre otros productos- vendido a organismos oficiales, tal como denunciara, hace años, el Embajador Eduardo Saduz, desplazado precisamente por hacerlo. En el affaire están complicados el todavía Ministro De Cobrado y los encantadores integrantes de la “embajada paralela”.

Llegó el nuevo aumento de los precios de los combustibles que, como de costumbre, encabezó YPF; ya llega al 140% en dos años, cuando el Congreso, con festejos similares –en cantidad y en identidad de aplaudidores- a los que recibió la declaración del default por Rodríguez Saa, logró la teórica “soberanía energética”. Volví a recordar, entonces, cuál fue la realidad de la estatización de las acciones de Repsol que representan el 51% del capital de la empresa, mientras no se tocó, por ejemplo, el 25% que aún pertenece a la sociedad australiana que formaron los Eskenazi en Australia, y cuyos verdaderos dueños se desconocen. Es decir, estos aumentos –además de realimentar la inflación- benefician, otra vez, a quienes están detrás de esta familia de banqueros, dueña del Banco de Santa Cruz, que operó los fondos desaparecidos de la provincia; como los Kirchner me enseñaron a ser peor pensado, me pregunto: ¿se probará, algún día, que esas acciones forman parte de la herencia de don Néstor (q.e.p.d.)?

Con más decencia y sentido común que la enorme mayoría de los diputados ¿opositores?, la Asociación Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora, presidida por Nora Cortiñas, repudió la constitución del “pañuelo” en emblema nacional; resultó hasta extraño comparar esa actitud con la patética e infantil justificación de Tonelli y Pinedo, del Pro, por la estupidez cometida y el agravio infligido a los símbolos patrios. Alejandro Fargosi, el mismo 9 de julio en La Nación (clickear: http://tinyurl.com/n9yqt9h) puso los puntos sobre las íes, y su nota merece un aplauso ciudadano.

Hoy, como todos nosotros, estoy rezando por una victoria esta tarde ante el fuerte equipo de Alemania. Sin embargo, si el Gobierno pretendiera adueñarse del eventual triunfo para continuar su tentativa de colonización de la voluntad de los votantes, se equivocará: no quedan muchos que estén dispuestos a tolerar más. Cuando los festejos terminen, volveremos a mirar hacia la Casa Rosada para exigir un imposible cambio en la desastrosa gestión, en los imperiales modos, en la rampante corrupción, en la permanente inseguridad y en el trato despreciativo y agraviante a la ciudadanía.

Pero, mientras tanto, disfrutemos de un partido que, cualquiera sea el resultado, confirmará que el fútbol argentino recuperó unos laureles perdidos hace tiempo, de los cuales la sociedad en general no puede vanagloriarse.

Enrique Guillermo Avogadro
ega1avogadro@gmail.com
@egavogadro

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sábado, 5 de julio de 2014

MALÚ KIKUCHI, ¿Y LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA?, DESDE ARGENTINA

Sería estupendo si todos nuestros diputados y políticos en general, hubiesen leído, aunque sólo fuera una vez, la Constitución Nacional. Es evidente que si lo hicieron, no la entendieron. Me refiero al juicio político. Juicio que no tiene NADA que ver con un juicio civil, comercial, ni penal. Son DIFERENTES.

Juzgan hechos distintos. Es simple, ¿cómo no lo entendieron? O lo saben, pero gracias a “la obediencia debida” a Cristina, no dejaron que Boudou tuviera la posibilidad de demostrar su inocencia. Si es que lo es. Y hasta que se lo juzgue, la ley sostiene la presunción de inocencia. A Boudou se la negaron los diputados de la comisión de juicio político, por orden de Cristina.

Desde el principio. La Constitución Nacional explica que el juicio político es eso, un juicio político. Se trata de juzgar la idoneidad, la ética y el honor del funcionario juzgado, para saber si es digno de ocupar la función para la cual fue nombrado.

Primero se reúnen los diputados de la comisión de juicio político, ya que la cámara acusadora es la cámara de diputados (artículo 53) y si la comisión encuentra que el tema a juzgar merece pasar al recinto, entonces el acusado puede y debe defender su posición ante los diputados.

Si las pruebas que tienen los diputados son muy fuertes y la defensa del acusado muy pobre, la cámara de diputados necesita las dos terceras partes de los miembros (son 259 en total, se necesitan 173 diputados) para elevar el juicio político al senado, que es la cámara revisora (artículo 59).

Ahí se repite lo mismo que en diputados y se necesitan las dos terceras partes, o sea de un total de 72 senadores, 48 deben estar de acuerdo para condenarlo o absolverlo. Pero como es un juicio político, el senado no puede imponer penas. Puede destituir e inhabilitar al sujeto por un tiempo, o de por vida, para ocupar puestos públicos o recibir un sueldo del estado.

Si durante el juicio político se aportaran pruebas que imputaran al sujeto de delitos concernientes a los tribunales ordinarios (penal, civil, etc…), ahí serán enviados. Pero son dos caminos diferentes. ¿Quedó claro?

Cristina, en un gesto de magnanimidad desconocido en ella hacia la república (que hace tiempo no somos), permitió que se reuniera la comisión de juicio político, obviamente con la orden (los miembros del FPV son mayoría), de impedir que el juicio llegara al recinto de la cámara de diputados.

Resumiendo: ella no cree en la inocencia de Boudou. No le permite al vice arriesgarse a que hable de más, o que las pruebas en su contra sean tan abrumadoras que no quede más remedio que pasarlo al senado. ¿Pero si el vice es inocente? Puede existir una posibilidad en millones, pero puede serlo.

Cristina no cree en la inocencia de Boudou, por algo será. Ella está dispuesta a cargar con el peso enorme de un vicepresidente acusado de cohecho (en argentino, coima); su mesa chica está dispuesta a acompañarla aunque no les gusta Boudou; la Cámpora que detesta al vice, también está dispuesta a cargar con la mochila de rocas que representa el “play boy” marplatense.

Lo incomprensible es que el PJ, el partido peronista que tiene muy poco, mejor dicho, nada que ver con el FPV, parece estar dispuesto a tragar ese enorme sapo. ¿Por qué?

Todos sabemos que Cristina no quiere a Perón. Perón era un militar, odiaba el comunismo, su revolución era pacífica, en base a leyes y decretos  (aunque no nos gustaron y alguno de ellos fuera aberrante).

Perón echó a los “maravillosos muchachos idealistas”, los llamó “sicópatas a los que exterminaría uno por uno” (discurso por cadena nacional después del atentado al regimiento de Azul, 20/1/1974) y Perón echó de la Plaza a los “estúpidos imberbes” (1°/5/1974).

Evita es diferente, Cristina la cree revolucionaria, sin recordar que Evita fue la primera y la mayor peronista de la historia. La presidente usa el PJ cuando llegan las elecciones y luego lo guarda en el último cajón de su memoria. Los peronistas lo saben. Entonces ¿por qué cargan con la mochila de Boudou?

Los gobernadores, y los senadores que les responden (se supone que representan a las provincias), acatan lo que sea por el tema de la coparticipación. Pero los diputados que en principio son nuestros representantes, los de los ciudadanos, ¿por qué no responden a lo correcto y defienden el honor, la idoneidad y la ética que nos deben los funcionarios  de la nación,  a los que mantenemos?

¿Por qué los diputados PJ, los ortodoxos, no deciden actuar de otra manera? El año que viene es un año electoral. Es obvio que el FPV no es el predilecto en las encuestas. Es obvio que se va a colgar del PJ. Y también es obvio que la gente va a recordar la posición de los peronistas en el caso del vice que ni siquiera es peronista.  Difícil de entender.

Y qué comprometida debe estar la presidente con el vice, que en los 500 y pico de días que le quedan en la Rosada, no puede volver a viajar sin dejar a un vice acusado de coima en su lugar y con firma. Salvo que se las arregle para viajar a Kuala Lumpur y el mismo día mandarlo a Boudou a Alaska y dejar a Zamora en la presidencia de la nación. Es una posibilidad.

Y qué incomodidad para los senadores que responden a Cristina y no son FPV. Los opositores se retirarán del recinto o le dirán a Boudou lo que piensan de él. ¿Pero los PJ? Va a ser incómodo hasta para Zamora. En qué situación terrible pone Cristina a los senadores, a los políticos decentes (algunos pocos hay), a los ciudadanos y sobre todo y ante todo, al país.

Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@malukikuchi

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jueves, 1 de mayo de 2014

ALBERTO MEDINA MÉNDEZ - EL ENORME RETO DE CONSTRUIR CONFIANZA. DESDE ARGENTINA

Los países que vienen cometiendo errores políticos y económicos de modo secuencial siempre liderados por gobiernos de sesgo populista, enfrentan un desafío inmenso y por lo tanto tienen una gran oportunidad por delante. Si bien no alcanza con advertir el problema y corregir el rumbo, ese primer paso resulta vital para que lo que luego vendrá.

Argentina parece intuir que su itinerario presente no es el adecuado. Tal vez sea ese el principal motivo por el que el oficialismo ya no tiene margen siquiera para ungir a su sucesor pese a la autoproclamada década ganada.

El gobierno padece de una endémica falta de confianza. Si mañana decidiera hacer un cambio significativo en sus políticas, sus intentos igualmente fracasarían, porque se ha ocupado durante años de destruir relaciones y sobre todo mentir sistemáticamente en esa obsesión por el diseño del relato. Ya nadie se toma en serio sus afirmaciones.

No se trata de lo que se ha dicho para obtener votos y ganar elecciones, ni de lo que se ha tergiversado la historia para acomodarla a gusto y paladar. Es que los que toman decisiones saben que el gobierno puede hoy afirma algo y desmentirlo en pocos minutos más. Es inviable generar atracción, conseguir aliados útiles, seducir inversores y ser el centro de atención y respeto, con tanto evidente desprecio hacia los demás.

Los frutos están a la vista. La política económica vigente, es la consecuencia de una cadena interminable de dislates pero sobre todo de concepciones equivocadas, absolutamente superadas. Solo así puede explicarse que una nación con un escenario tan favorable en términos internacionales pueda hoy padecer inflaciones records y un proceso de estancamiento económico que no se compatibiliza con lo que le ocurre a los vecinos de la región.

Aun falta bastante tiempo para el siguiente turno electoral. La actual conducción solo tiene la expectativa de pilotear este vuelo superando las innumerables turbulencias para llegar a destino y entregar la posta al que viene. No hará los deberes, no resolverá ningún problema en este trayecto entre el presente y el momento de ceder el mando. Solo intentará postergarlo todo para que el siguiente se ocupe de ver como los resuelve.

Ya no tiene margen para hacer mucho. La desconfianza que ha generado durante años no desaparece tan fácilmente. Y nada de lo que está ocurriendo, siquiera muestra cierta intención de lograrlo.

En ese escenario, el que triunfe en la próxima contienda electoral y deba asumir la tarea de liderar el futuro, tendrá mucha labor. Pero nada de eso se logrará si los ciudadanos y los dirigentes políticos no comprenden la inmensa necesidad que tiene el país de recuperar credibilidad.

Argentina necesita inversiones, dinero fresco, un flujo de capitales constante que permita generar puestos de trabajo, compensar el imparable drenaje de de divisas y abrir nuevos mercados integrándose al mundo.

Se dispone de abundantes recursos naturales, variedad de climas y oportunidades de negocios casi infinitas. Pero nada positivo sucederá si el próximo gobierno no consigue un categórico consenso que asegure seguridad jurídica y la plena vigencia de la propiedad privada. Sin esos ingredientes, los capitales no aterrizarán y sin ellos el país seguirá vegetando sin despegar.

Es imprescindible un acuerdo amplio que no se plasma solo con la elección del eventual triunfador del proceso electoral, sino también con una sintonía en la misma dirección por parte del Congreso y de la Justicia, pero fundamentalmente con una sociedad dispuesta a cumplir con la palabra empeñada desde ahora y por mucho tiempo. Los vaivenes de la política doméstica, la histórica contradicción de sus marchas y contramarchas, se han constituido en un estigma nacional difícil de superar.

El ciudadano medio se queja porque solo llegan capitales oportunistas que vienen para conseguir rentabilidades importantes y luego escaparse. Tal vez eso sea solo mirar las consecuencias sin comprender las causas. Nadie se instala con convicción a producir riquezas en un país que cambia las reglas de juego con una velocidad inusitada, y que además se ufana de esa dinámica como si fuera una virtud.

Pretender que un inversor apueste su dinero para luego impedirle recuperar su capital o siquiera disponer a discreción de lo obtenido, es desconocer las más elementales reglas de los negocios. Nadie invertirá con esas ridículas normas. Es inconsistente la idea de pretender que alguien invierta para perder o para que en el caso de ganar no pueda retirar lo conseguido. Es evidente que ese capital buscará otros destinos menos hostiles.

Argentina tiene mucho por hacer. La campaña electoral mostrará rivalidades entre candidatos, pero si la clase política en su conjunto no logra edificar las bases de una estrategia consistente, no importará demasiado quién triunfe en las urnas. El país dispone de una oportunidad colosal. No la tiene a la vuelta de la esquina, al menos no por varios meses. Pero si durante este tiempo no acumula aciertos en sus discursos prometiendo lo adecuado y logrando acuerdos que sean capaces de estar más allá de lo electoral, se desperdiciará otra vez la ocasión de enderezar el rumbo. El panorama no es el mejor y esta que se avecina no será una transición sin sobresaltos. Si se entiende lo que sucede, se transita un camino hacia el enorme reto de construir confianza.

Alberto Medina Méndez
albertomedinamendez@gmail.com
@amedinamendez

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sábado, 26 de abril de 2014

MALÚ KIKUCHI, “ME GUSTA EL ARROZ, PERO…”, DESDE ARGENTINA

Hay momentos en que me pregunto si no estoy delirando al escuchar una voz conocida que dice cosas banales, que implican confesiones que sólo le importan a la persona que las dice, o quizás, a sus médicos. A mí no me interesan. Supongo que al resto de mis compatriotas, tampoco.

CRISTINA COME ARROZ, PERO LA COSTIPA
 Y NO HABLA SOBRE LO IMPORTANTE
Porque yo vivo en Argentina, un país que tiene toda clase de problemas realmente serios, de difícil solución y que está al borde del abismo. Hablar de inseguridad forma parte de nuestras vidas. Lo hacen hasta los chicos de 8 años. Todas las formas de la violencia que usan los delincuentes, nos son conocidas.

De eso, la presidente no habla.

La droga se ha instalado y no existe una política seria encaminada a exterminarla. Hay tanta desidia con respecto a la droga, que una se termina preguntando si de verdad el gobierno está tan distraído que no ve, o si no quiere ver, o si pactó. Es tanto el crecimiento del negocio narco y en tan poco tiempo, que una tiene el derecho de hacerse estas terribles preguntas, con temor de que alguna de ellas tenga respuesta positiva.

De eso, la presidente no habla.

De un lado están los abolicionistas del código penal, que han decidido que el delincuente es la víctima de la sociedad. Este grupo está liderado por el juez de la Corte que tenía (¿o sigue teniendo?) 6 departamentos que su administrador le había alquilado a prostíbulos, con 2 mujeres que pudieran ser fruto de la trata de personas. Un juez que pregunta “¿a quién le ha hecho mal fumarse alguna vez un porrito?” ¡Un lujo el juez!

De eso, la presidente no habla.

Del otro lado, el sentido común que quiere delincuentes victimarios y responsables de sus actos, y por supuesto pagando sus delitos con las penas correspondientes. Estos son mayoría entre la población, el problema es que no son mayoría en el congreso. ¿Qué pasará con el proyecto de reforma del código penal liderado por Zaffaroni y rechazado por la gente?

De eso, la presidente no habla.

Nuestra inflación, que ha sido erradicada del  mundo, empezando por nuestros vecinos, Chile, Uruguay, Bolivia, Paraguay, Perú, Ecuador, etc… está 4°, sólo Venezuela, Sudán e Irán, nos ganan. Aún así, dicen la verdad por horrorosa que esta sea. Nosotros mentimos. Declaramos  la mitad de la inflación real que sufrimos. Y con “precios cuidados” no se arregla.

De eso, la presidente no habla.

Según los informes PISA (informes internacionales, serios, se hacen cada 3 años, evaluando chicos de 15 años de 65 países, en interpretación de textos, ciencias y matemáticas), Argentina es el país que más ha INVOLUCIONADO en materia educación pública. La que debe ser de excelencia, ya que es el único rasero socio/económico que existe. Este pecado que pagaremos por varias generaciones, sucede en el país de Sarmiento y de la ley 1420.

De eso, la presidente no habla.

El poder judicial ha sido deliberadamente abandonado por la Justicia y es manejado sin pudor alguno por el ejecutivo. Así tenemos personajes de alto rango acusados por lo menos de enriquecimiento ilícito, y  esos se exhiben en La Rosada sin darse por aludidos. Casi ninguno de ellos puede explicar sus bienes, ni siquiera los blanqueados. Y al fiscal que investiga, lo suspenden y probablemente lo echen. ¡Cometió el pecado de cumplir con su deber! Y eso, en tiempos K, no se hace.

De eso, la presidente no habla.

El desempleo acecha. La gente no compra. Las industrias fabrican menos, las empresas se vuelven más cuidadosas. Resultado: primero se suspenden obreros y empleados, luego se los echa. El empleo en negro crece, lo mismo que la pobreza. ¡Y tenemos tantos pobres!, 36,5% según ex empleados del INDEC; 27,5% según la Iglesia. Pero   el gobierno hace 9 meses, el tiempo de un embarazo, que no da a conocer ni siquiera una cifra mentirosa, y eso que nos tiene acostumbrados a las mentiras. ¡En la década ganada! Los 11 años con más viento internacional a favor en la historia argentina, probablemente irrepetibles. Y sin lugar a dudas, desperdiciados.

De eso, la presidente no habla.

Los jubilados esperan morirse rápido, para no pesarle a sus hijos ya que la jubilación no les alcanza ni para los remedios. Se prometen obras que nunca se concretan. Se las inaugura una y otra vez. La fachada, detrás no hay nada. Shocklender se pasea sin compartir sueños, mamá Hebe lo desconoce y sigue recibiendo plata (nuestra) desde el gobierno, no sabemos a cambio de qué.

De eso, la presidente no habla.

Hay venganza contra los militares, porque eso no es justicia, salvo algunos casos puntuales. El abuso y mal uso de los DDHH, totalmente tuertos; los piquetes, los escraches, el descontrol de tantos funcionarios y allegados. La desaparición del país en el concierto internacional.   Las máquinas de la casa de la moneda que no dan abasto y Ciccone tampoco. Pero Boudou no conoce a Vaderbroele. Y sonríe. Siempre. ¿Se ríe de nosotros?

De eso, la presidente no habla.

¿De qué habla la presidente desde su país de las maravillas? Habla de su funcionamiento intestinal. Porque mientras todo esto nos sucede, la presidente por “condena” nacional, nos explica desde La Rosada, ante un grupo de empresarios, que: “me gusta el arroz, pero me constipa un poco”.

Ya está. Con esas sabias palabras hemos solucionado todos los problemas del país. ¿Cómo hemos podido vivir los argentinos sin este imprescindible conocimiento? ¡Cuánta incultura de nuestra parte! ¡Qué mal  informados! Es casi como ignorar el 9 de julio de 1816. Una vergüenza.

Perdón, tengo una curiosidad, ¿la presidente comerá mucho arroz?

Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@malukikuchi

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martes, 25 de marzo de 2014

MALÚ KIKUCHI, FRENTE PARA LA “VIOLENCIA”, DESDE ARGENTINA


No se apresure, no me equivoqué. Desde las paritarias y luego las legislativas de medio término de 2013, el partido gobernante ya no es más el Frente para la Victoria. Perder electoralmente dejó la Victoria atrás. Pero cada día más, la “V” de la Victoria es reemplazada por la “V” de la Violencia.

Violencia, según el diccionario, es acción de utilizar la fuerza y la intimidación para conseguir algo. También es, coacción. De acuerdo a los estudios del sociólogo noruego Johan Galtung, la violencia conforma una trilogía. Existe la violencia cultural, la estructural y la física.

La primera está en las costumbres y los conocimientos de una sociedad. La segunda se manifiesta a través de necesidades sociales  de determinados grupos que no han sido satisfechas. Y la tercera es directamente el ejercicio de la fuerza física o verbal, contra una o varias personas.

La trilogía entera de Galtung, se enseñorea entre nosotros. Libremente.

Argentina siempre ha sido un país violento, con cortas etapas pacíficas. Desde nuestro nacimiento como esbozo de nación en 1810, en una Primera Junta de  9 personas, se dividieron entre saavedristas y morenistas. Recordemos el fusilamiento de Liniers, héroe de la reconquista contra los ingleses y en 1811 la misteriosa muerte de Moreno, ¿enfermedad o asesinato? Nos lo preguntamos hasta hoy. La Justicia es muy, muy lenta.

Y las interminables guerras entre unitarios y federales. Y el absurdo e inexplicable fusilamiento de Dorrego. Y la omnipresencia de Buenos Aires ejerciendo desde siempre, violencia. Cuando se separó de la Confederación para no firmar la Constitución de 1853, siendo en total 14 provincias, dijo despectivamente, “trece ranchos y una provincia”. Y siguió la violencia.

Que ya venía del orden impuesto con mano férrea por Rosas, que no escatimaba la violencia. Los caudillos fueron todos violentos. Los que no eran caudillos, también. Y la Constitución se impuso con violencia. Y toda nuestra historia que no es larga, pero sí es violenta, lo demuestra.

Pero ahora no se trata de violencia política, que sí existe desde otro ángulo, ahora la violencia bajó a la sociedad que se ataca a sí misma. Droga y exclusión. Falta de orden, la sola palabra implica ¡derecha! y eso está prohibido hoy en Argentina. Desde la presidencia se ejerce violencia, con nombre y apellido de los que deben ser escrachados y perseguidos.

Si le sumamos el casi millón de NI-NI, reconocidos por Cristina, chicos de entre 18 y 24 años que ni estudian, ni trabajan, seres marginales dados vuelta por el paco (que ataca el lóbulo frontal izquierdo donde está la empatía con el otro), que saben que no tienen futuro y que la vida, la propia y la ajena no tiene valor. Entonces matan. Saben que van a morir en cualquier momento y con violencia. En la jerga, se juegan.

Desde el 25/5/2003, cuando asumió la presidencia Kirchner y violentó el protocolo jugando con el bastón presidencial, la violencia fue un elemento usado por el gobierno. En el caso K, fue una violencia verbal y coercitiva hacia ciertos grupos nacionales y extranjeros. De la que hizo uso y abuso, en un campo fértil. Le siguió su heredera. Con menos suerte en la economía, lo que incentiva la violencia de los ex “privilegiados” del populismo, que se sienten marginados. La inflación es una violencia muy violenta. Para todos.

Las estadísticas son escalofriantes. El aumento de los homicidios (en Rosario se duplicaron en los últimos 6 años), el asesinato de policías casi diario que aceptamos como algo natural. Ninguno de nosotros sabe si al salir de nuestras casas vamos a volver sin haber sido violentados por robos, violaciones, secuestros o cualquier otra violencia, y si al llegar no vamos a ayudar a los delincuentes a entrar, saquear y quizás, matar.

Y así vivimos. Encerrados, con cámaras, rejas, luces que se encienden cuando alguien pasa, custodios privados en edificios o casillas en los barrios, nada es suficiente. La droga avanza, la violencia también. Ancianas, jóvenes, hombres, mujeres, embarazadas, “sé igual” diría Minguito.  Para robar autos, colectivos, motocicletas, al grito de “dame la guita, dame la guita”. Y aunque se les de todo, matan. ¿Por qué?, habría que preguntarle a la droga. El gobierno distraído, ¿en qué?, se desentiende del problema.

Ellos viajan en helicópteros y aviones, en autos blindados, con custodia, viven en otro país. No en el país de la gente que se queda sin transporte un vienes de lluvia, porque asesinaron un colectivero más.

Sus hijos van a colegios privados que empiezan el año lectivo cuando corresponde. La violencia de no educar a los otros argentinitos, no les importa, aunque depende de ellos. Y la violencia de precios que no paran de subir, tampoco les importa, ya que sus sueldos y sus patrimonios (¿bien habidos?) les permiten comprar, y el tema también les compete. No es el caso de las mayorías, violentadas cada vez que intentan comprar comida. No una capa de visón blanco, para exhibir en París.

Las ocupaciones ilegales, permitidas, son violentas. El auge imparable de las villas, regenteadas por esbirros marcos, son violentas. Quebracho usado por el gobierno para escrachar, es violencia. Los piquetes, son violencia.  La impunidad gubernamental, es violencia. Los barras bravas, son violencia.

Las violencias son diarias e infinitas. Reinciden, a pesar de Zaffaroni. Hasta las cadenas nacionales son violentas. Interrumpir un canal para escuchar lo que una no quiere escuchar, es violencia.

La decadencia argentina en todos los órdenes, desde la educación, hasta el trigo y la carne, que Paraguay y Uruguay exportan más que nosotros, es violencia. Pasando por la economía de Bolivia que es mucho más sólida que la nuestra. Todo es violencia. ¿Podemos hacer algo contra la violencia, sin violencia? Sí, si la paciencia llega hasta las elecciones del año que viene. ¡Ojalá nos parezcamos a Job!

Malú Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@malukikuchi

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miércoles, 6 de noviembre de 2013

ALBERTO MEDINA MÉNDEZ, LA "SUPREMA FELICIDAD" Y LOS CIMIENTOS DEL POPULISMO. DESDE ARGENTINA

Describir las características de un régimen político es una tarea compleja. Su configuración nunca es lineal, sencilla, ni tampoco transparente.

Una serie de hechos cotidianos, de decisiones gubernamentales, han permitido encontrar ciertos rasgos comunes entre las administraciones demagógicas de este tiempo.

Muchos analistas han preferido detenerse en sus aspectos más evidentes, en los más visibles, a veces por lo trágico de sus consecuencias y otras solo porque la creatividad de la corporación no deja de sorprender.

Una noticia reciente, pone nuevamente el foco en un tema central que ayuda a desenmascarar las profundas convicciones de este modo de concebir la acción política.

El populismo es por definición una "doctrina política que se presenta como defensora de los intereses y aspiraciones del pueblo para conseguir su favor".

Venezuela dio a conocer la creación del "Viceministerio para la suprema felicidad social del pueblo". La novedad tiene costados grotescos. Pero independientemente de lo absurdo de la decisión tomada en el contexto electoral doméstico, la misma desnuda la esencia del credo que la sostiene.

No se trata de un anuncio aislado. Está enmarcado en la necesidad de captar votos. La política entiende que así piensa la mayoría de la gente y que entonces aceptará este proyecto con absoluto beneplácito.

Muchos son los que consideran que es el Estado, y más aún el gobierno de turno, el encargado de proveer felicidad a los ciudadanos. Este dislate, puede sonar ridículo para los que aun conservan los pies sobre la tierra y hacen de la responsabilidad personal una forma de vida. Pero son demasiados los que están convencidos de que es el Gobierno el que debe proporcionar prosperidad, haciendo lo imposible para puedan disfrutarla.

Así es que se ha instalado la percepción de que los políticos son "semidioses" que pueden conseguir que la sociedad pueda progresar. Esa concepción ideológica asume esta perspectiva porque le resulta funcional a sus intereses. Si todos piensan que la felicidad la debe suministrar el gobierno, pues la tarea ciudadana ya no consiste en el fastidioso esfuerzo de trabajar y capacitarse sino que solo implica votar a los políticos que pueden hacerlos felices. No se trata de un pensamiento casual o inocente.

Esa casta política, que no es patrimonio exclusivo del presente ya que la historia es rica en ejemplos de esta naturaleza, ha desvirtuado el sentido de las funciones del Estado, han convertido a los gobiernos en maquinarias que prometen sueños, ilusiones y esperanza de modo ininterrumpido.

El nacimiento de las modernas modalidades de vida en comunidad, la llegada de los Estados tenía que ver con garantizar los derechos a la vida, a la libertad y a la propiedad. En tanto el Estado asegura la vigencia de esos derechos, son los seres humanos los que se procuran su suerte, llevando adelante en libertad, su propio plan de vida, en la búsqueda de esa felicidad que cada uno concibe de modo diferente y subjetivo.

Este pensamiento mágico, este conjunto de nociones trasnochadas, no llegan aquí de la mano del azar. Han sido pormenorizadamente pergeñadas durante décadas, por filósofos, pensadores y hombres de la política que fueron diseñando esta fantasía de que alguien, un iluminado y su banda, vendrían a resolver los problemas de todos.

Es por eso que hoy tantos ciudadanos le piden, y hasta le exigen, al gobierno ya no la vigencia plena de sus derechos para desarrollarse en libertad, sino una absoluta garantía para disponer del acceso a la salud y a la educación, al trabajo y a la vivienda, y a cuanta demanda se les ocurra.

El gobierno de Venezuela ha dado un paso más, tal vez solo una anécdota para algunos o una humorada para otros, pero a no dudar que esta determinación se sustenta sobre la creencia más arraigada de estas sociedades, esa por la cual el Estado debe asegurar la felicidad, redoblando la apuesta de los demagogos de siempre, que apuntan otra vez a uno de los más importantes cimientos del populismo.

Alberto Medina Méndez
albertomedinamendez@gmail.com
Twitter: @amedinamendez

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domingo, 14 de julio de 2013

SNOWDEN SE NIEGA A VIAJAR A VENEZUELA Y PIDE ASILO EN RUSIA, FUENTE DIARIO LOS ANDES DE ARGENTINA

El ex agente de la CIA, buscado por Washington, está en un aeropuerto de Moscú desde hace casi tres semanas. Busca asesoramiento porque Estados Unidos le niega el derecho a asilarse en país latinoamericanos.

El ex consultor de inteligencia estadounidense Edward Snowden pidió hoy asilo a Rusia, con el fin de poder viajar después "legalmente" a América Latina y agradeció el apoyo de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, según un comunicado.

"Les pido su ayuda (...) para poder ir de forma segura a América Latina y pido asilo político a Rusia esperando que mi viaje sea realizado en la legalidad", añadió en el comunicado publicado tras un encuentro con organizaciones de derechos humanos en un aeropuerto de Moscú donde está bloqueado desde hace casi tres semanas.

Snowden, que ha revelado un gigantesco programa de espionaje de Estados Unidos a ciudadanos y países aliados, aseguró que tiene "la intención de viajar a cada uno de estos países para agradecerles personalmente a su gente y a sus líderes" el apoyo recibido.

Y es que los países latinoamericanos mencionados y Rusia han sido los "primeros en levantarse contra las violaciones" de las libertades fundamentales realizados por la gran potencia, aseguró Snowden en un comunicado.

"Se han ganado el respeto del mundo", dijo el informático, que recordó que hizo lo que hizo porque que creía que era lo "correcto" y en ningún momento ha tratado de "vender los secretos de Estados Unidos".

Tildó de "peligrosa la escalada" emprendida por Estados Unidos, que dio un "paso sin precedentes" al ordenar a los aliados militares el "cierre del espacio aéreo al avión de un presidente latinoamericano", en referencia al avión presidencial del boliviano Evo Morales, que tuvo que aterrizar en Viena ante la negativa inicial de países como España, Francia o Portugal de permitirle sobrevolar sus cielos ante el temor de que el filtrador se encontrara a bordo.

"Esta peligrosa escalada representa no sólo una amenaza para la dignidad de América Latina, sino para los derechos básicos que comparten cualquier persona, cualquier nación, para vivir sin persecución, y buscar y disfrutar asilo", dijo.

http://www.losandes.com.ar/notas/2013/7/12/espia-snowden-ahora-pide-asilo-rusia-726041.asp15

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