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viernes, 2 de noviembre de 2012

SAMMY LANDAETA MILLÁN, ¿MILITARIZACIÓN DE LAS GOBERNACIONES ?, AVANZA EL MILITARISMO

50% de las candidaturas del PSUV a las gobernaciones de Venezuela, corresponden a militares; condición que transmite la intención abierta de haberse diseñado una concepción eminentemente militarista para nuestra patria.

De 22 elecciones a celebrarse el 16 de diciembre, en 11 de ellas participan militares de diversa graduación, incluidos dos ex ministros de Defensa y un Comandante del Ejército, hoy incorporados abiertamente al “proceso”. Tal propuesta se traduce como objetivo en lograr un control del estado bajo la égida militar, para gobernar al ciudadano de las regiones como si formara parte de un cuartel.

Las candidaturas militares son las siguientes:

1. Nva Esparta: Mata Figueroa
2. Zulia: Arias Cárdenas.
3. Portuguesa: Castro Soteldo.
4. Trujillo: Rangel Silva
5. Lara: Luis Reyes Reyes.
6. Táchira: Vielma Mora.
7. Apure: Ramón Carrizales.
8. Bolívar: Francisco Rangel Gómez.
9. Carabobo: Ameliach Francisco
10. Guarico: Ramón Rodriguez Chacin
11. Vargas: García Carneiro.

La evidente propuesta de candidaturas militares, refrenda la concepción que en Venezuela desea imponerse la condición que impera en Cuba, un país gobernado por milicianos donde por mas de 50 años se ha impuesto un régimen de naturaleza castrense, matizado por ingredientes de marxismo comunista.

LOS INICIOS

La llegada al poder de Hugo Chávez en diciembre de 1998, estuvo precedida por un amplio debate que sobre la democracia promovió el entonces candidato Chávez, el cual giró en torno a convocar una Constituyente destinada a crear una nueva Carta Magna y renovar el sistema político.

Para entonces, la estructura partidista que llevo a Chávez al poder carecía de base estructural, y como derivación lógica, la debilidad fue solventada con una estructura civil que se consolidó en torno al elemento militar, logrando consolidar una asociación civico-militar como organización política del gobierno.

Para algunos sectores de la oposición, tal protagonismo militar retrotrae al país a circunstancias históricas superadas, donde los caudillos y jefes militares imponían su criterio sobre los civiles, lo cual ha propiciado de hecho, el retorno del autoritarismo asociado a un Estado Totalitario. Cuando militares activos o en situación de retiro se lanzan a optar por cargos políticos, tal y como ocurre en las presentes elecciones, la desviación se traduce en la práctica, de pretender regresar de lleno a tiempos del siglo XIX, o a etapas del general Juan Vicente Gómez en el siglo XX, cuando, si no se era General no se era nadie.

En el chavismo, crece notablemente la colocación recurrente de militares activos y retirados en posiciones decisivas de la gerencia pública, por cuanto, además de las candidaturas a Gobernador, encontramos Diputados a la Asamblea Nacional, Legislaturas Regionales, Ministros y Presidentes de Institutos del Estado, logrando superar el militarismo que imperó en la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

La presencia creciente del elemento militares en el gobierno de Hugo Chávez, comenzó en febrero de 1999, al nombrarse al Coronel (Ej-R) Luis Alfonso Dávila, como presidente del extinto Congreso Nacional, lo cual formó parte de la concesión a sectores que formaron parte del 4 de febrero de 1992.

En el planteamiento del chavismo, los militares representan una formula necesaria, al tomarse recomendaciones del argentino Norberto Ceresole, quién de alguna manera se constituyo en un asesor de las acciones políticas que se orientaron a desplazar al poder civil del ejercicio del poder, inclusive dentro del propio gobierno.

La transformación de las FFAA en instrumento de apoyo político del Proyecto Bolivariano, se inicia con la inserción de militares retirados en la estructura inicial del chavismo de 1999, continuada con la reforma constituyente, y luego, con las modificaciones plasmadas en el Socialismo del SIGLO XXI, plan iniciado el año 2007, al contravenirse el contenido y principios de la misma Constitución promovida por Chávez, y aplicarse un Reforma hacia el Estado Comunal que en el año 2007 rechazo el pueblo venezolano.

La tradicional misión de las FFAA, subordinada al poder civil, con carácter no beligerante y apolítico, fue modificado con la Constitución de 1999, el concederse a los militares activos derecho al sufragio, aunque sin cumplirse en la práctica no estar permitido a militares activos optar por cargos de elección popular, ni participar en actos de propaganda, militancia o proselitismo político.

Tal alteración que tradujo en la práctica mayor presencia militar en los espacios públicos venezolanos, causa confusión a la sociedad civil, por cuanto el término militar implicaba para los venezolanos, la funcionalidad de las FFAA con papel protagónico en seguridad y defensa de la nación, una condición fundamental que fue desplazada hacia el militarismo como norma.

Al pretender desplazar a civiles preparados para ejercer la tarea de gobernar una región, dicha decisión ha sido de clara equivocación, por cuanto, el ejercicio militar en gestiones de gobierno civil se ha traducido en verdaderos fracasos, destacando como un caso de notoriedad lo sucedido en Guayana, donde la destrucción de las empresas básicas ha sido notoria, conducida por un General activo como gobernante.

En el caso de Nueva Esparta se enfatiza el hecho de existir un candidato militar nacido en la isla, pero desvinculado totalmente de la región insular, con el agravante de que el paisano detentó el principal cargo castrense sin apoyar a la región con acciones que impulsaran el turismo o permitieran solventar el problema de la inseguridad importada, o del presupuesto menguado. Basado en la transferencia de votos presidenciales, el General en Jefe, pretende imponerse en una entidad donde existe un gobernante probado como Morel Rodríguez, defensor de la región a carta cabal, poseedor de un elevado apoyo popular, en razón a su comprobada gestión de cuentas claras, en apoyo a los sectores desposeídos.

El militarismo como norma de gobierno, es considerado como una degeneración de la profesión. Mundialmente, las FFAA están subordinadas al poder civil democrático, hecho que se establece en nuestra Carta Magna. En la práctica, el militarismo es una cualidad típica de países bananeros y atrasados, donde sus fuerzas castrenses caracterizan ineficiencia, con un agravante donde se señalan tópicos reñidos con la legitimación de capitales.

La estrategia de avance militarista en el concepto organizativo interno, trajo como resultado el desarrollo de un nada despreciable sector de soldados formados como Reserva, en paralelo al ejercito venezolano, y de fortalecer una estrategia de compras militares con equipos de mar, aire y tierra, además de lanzar dos satélites “venezolanos” con tecnología china y de haberse desarrollado un cable submarino hacia Cuba.

Así estamos!

sammylandaeta@gmail.com

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