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jueves, 6 de noviembre de 2014

HUGO CESAR RENES, VIVIMOS EN MEDIO DE UNA FALACIA DESCOMUNAL, DESDE ARGENTINA,

“El contenido de los discursos no alcanzan para revertir la pobreza”. Cardenal Jorge Bergoglio
HUGO CESAR RENES
El decrecimiento de la salud ética, junto a la debilidad de compromiso de la sociedad argentina con la ley y su Constitución, son signos indubitables de que padecemos de anomia social en un país en permanente declive, con graves problemas de “desajustes”, “pérdida de respeto propio”, “neurosis” y “crisis severas” (en casos extremos hasta de “insanía) destructoras tanto para el individuo como para una institución tan importante sobre la cual se funda una sociedad: LA FAMILIA. Detrás de ella encontramos dos de los agentes más poderosos de los cambios sociales: EL DESEO DE UN NIVEL SUPERIOR DE VIDA Y LA NECESIDAD DE SEGURIDAD razón por la cual una promesa de la más ligera mejora en las condiciones materiales está destinada hoy a ser irresistible. Y LOS POLÍTICOS LO SABEN
 
La esperanza se sigue derrumbando traccionada por una merma en las expectativas económicas y un significativo aumento de la inflación y el desempleo,  nuestra democracia  enfrenta ahora nuevos desafíos: La pobreza extrema, el desencanto ciudadano, la inseguridad, la corrupción administrativa, el narcotráfico, y una falta de proyectos comunes
 
La Argentina es el país que mayor cantidad de alimentos produce per cápita. La producción diaria de alimentos alcanzaría para cubrir las necesidades de 300 millones de personas por día. Sin embargo, producto de una política nacional empobrecedora, de cada 20 argentinos tres no tienen que comer y el 15% de los habitantes, unos 5,6 millones, sobrevive por debajo del nivel de la indigencia (INDEC).
 
La actual dinámica económica lejos de mejorar la situación distributiva, la  empeora. Las subas salariales no lograron reducir en forma sustancial el índice de pobreza. La pirámide de la desigualdad tiene una base muy amplia y una punta muy estrecha (los ingresos del 6,2% más rico – 2,4 millones- equivalen a lo que recibe el 55% -21 millones de personas-) ¿En qué sector ubicaría a los legisladores, a los jueces y a los funcionarios políticos en general?. La distribución de los ingresos sigue deteriorándose. La distancia entre los ingresos del 10% más rico y el 10% más pobres volvió a alargarse (cada integrante de las familias más ricas recibe 32,8 veces más que el de la vivienda más pobre).
 
La conflictividad laboral se instaló en el horizonte. Como están las cosas, se viene una tormenta con “negros nubarrones”, porque la confrontación entre las dirigencias de los trabajadores (gremialistas) con el gobierno  por “ganancias”, bienes personales y mejoras salariales, podrá acentuarse en los próximos días, situación esta que repercutirá seguramente en las bases.
 
Vivimos en medio de una falacia descomunal: Un país empobrecido que nos empeñamos en no reconocer en su total magnitud,  que se está perpetuando con políticas de subsidios  clientelares. Tenemos así pobres más pobres pero menos rebeldes y menos “exigentes”. ¡Bella época la nuestra!. Estamos sobreviviendo a una revolución drástica, silenciosa, sin teorías declaradas, ni ideologías expresas; se impuso el hecho consumado; hay víctimas, pero no victimarios. El “gran bonete”, clásico corruptor y estafador político, redujo a condiciones sociales escandalosas a sus hermanos..., y el conformismo de estos, que no tiene límites, permite que el “gran bonete” siga impune, gobierne la cohesión social y sea garantía providencial de seguridad.
 
Nadie quiere voluntariamente convivir con bolsillos debilitados en una sociedad infectada de corrupción en un avanzado estado de descomposición y por ende hedionda (aunque desde el gobierno se la pretenda perfumar con engañosos perfumes)
 
La sensación de privación relativa, dado el grado alcanzado, permite predecir a través del entrecruzamiento de indicadores de desorganización social, que de no mediar políticas distensivas (nacionales, provinciales y municipales) padeceremos la emergencia de anárquicos focos de tensión y conflictos crecientes.
 
Revelando intenciones agazapadas de un gobierno socialista de nuevo cuño.
 
Si reflexionamos acerca de cada uno de los indicadores expresados,  podremos identificar los esfuerzos prácticos impulsados desde el kirchnerismo por ganar los distintos espacios del gobierno para destruir desde allí la zona intermedia de nuestra sociedad.
 
Cristina, cuando estudió en la universidad de La Plata, conspiró junto a Néstor Kirchner; cuando vivió con él en Rio Gallegos, luchó por llegar políticamente al centro del poder provincial; cuando no ocupaba cargo político alguno, su desenfrenado impulso por el poder la hacía planificar las distintas alternativas de organización para obtener la logística y definir las tácticas de conducción social para ganar la simpatía y apoyo del “proletariado heroico”…
Percibió y percibe Cristina al Estado como un instrumento del que gobierna, razón por la cual, desde que asumió como presidente de los argentinos se apoderó de él y para dominarlo, lo convirtió en un instrumento de “liberación” para lo cual, creó un aparato organizativo -que no sé si comparte los mismos valores que ella- para que actúe como fuerza de ocupación, de choque, y de ideologización: LA CAMPORA
 
LA OCUPACIÓN LA EJECUTÓ A TRAVÉS DEL INCESANTE AUMENTO DEL EMPLEADO PÚBLICO EN LA CUAL FUE INFILTRANDO A CONSPICUOS INTEGRANTES DE AGRUPACIÓN LA CÁMPORA COMO ESTRATEGIA PARA CONTROLAR A LAS DISTINTAS INSTITUCIONES Y EMPRESAS DEL ESTADO PARA JAQUEAR AL PRÓXIMO GOBIERNO ANTE UNA ELECCIÓN DESFAVORABLE
 
El kirchnerismo llevó los  cargos públicos PERMANENTES a la impresionante cantidad de 376.000; en solo nueve meses de 2011; efectuaron 7000 incorporaciones en todo el país y en el transcurso del corriente año 2014, incorporó 7500 nuevos empleados a la planta permanente. Hoy Cristina y los “chicos” de La Cámpora (perejiles pequeños burgueses disfrazados de terribles revolucionarios que gracias a esa pertenencia ocupan cargos oficiales MUY BIEN REMUNERADOS en el Estado), pretenden fabricar un Dios sintético para fascinar y lograr el apoyo de las masas proletarias para poder aplicar “correctivos” económicos y sociales a  los opositores políticos, a empresarios y sindicalistas díscolos, con la intensión última de perturbar el orden social presente para construir un orden radicalmente nuevo, echando por tierra a nuestra vieja tradición cultural y política…
 
Hospitales vandalizados, comisarías saqueadas, aulas violentas, templos saqueados e incendiados, prácticas económicas corruptas, narcopolítica, transacciones non santas, agentes de seguridad asesinados, etc., son suficientes ejemplos de la sinrazón, tristes cajas de resonancia todas ellas de un retraso educativo, de penurias,  de frustraciones, de una sociedad  que está siendo atravesada por una crujiente crisis…
 
Entregados a sus ideales y en cumplimientos de las distintas misiones impuestas por la Presidente, los jóvenes camporistas “hacen lío” a la mejor usanza bergogliana; algunos son subversivos y otros, terroristas agazapados (Según el diccionario de política de Ezequiel Ander – Egg, el subversivo -pág. 283- “es un individuo que con sus ideas, accinar o modo de vivir, trata de cambiar el orden existente”, mientras que el terrorista -pág. 288-  es un “político psicópata  que adopta sistemáticamente métodos violentos en la lucha política” -delinque, sembrando terror-).
 
EL PROBLEMA:
 
El  problema actual y futuro es como haremos para reconstruir nuestras instituciones y su tejido social e industrial, cuando por años hemos sido tentados a elegir frente a una alternativa falsa que empleó la razón para justificar nuestras pasiones, en una escala cada vez más vasta y horrorosa, que nos está acostumbrando a vivir sin valores, en una sociedad  en la cual podemos ver de cerca cómo las ignominias de nuestro tiempo son presentadas como instrumentos de justicia; cómo se puede vivir sin trabajar esquilmando a quien trabaja y a nuestra burguesía industrial nacional que, necesitando para crecer los favores del Estado, no supo defender sus derechos. 
 
Están generando la lucha de clases destruyendo la poca paz que existe en pos de una revancha  teñida de  falsa justicia en defensa de los derechos humanos de los que nunca respetaron esos derechos, y que si no fuera por aquellos que hoy están presos, juzgados o muertos, nos encontraríamos haciendo cola  con una tarjeta de racionamiento para poder conseguir algo para comer como nuestros hermanos cubanos o hablando al pajarito  venezolano para recibir instrucciones…
 
Seguramente pasarán varias generaciones y muchísimo esfuerzo para poder lograr encausar al país por la senda de la disciplina, la educación, una prosperidad compartida, junto al respeto de las instituciones, para poder poner contra la pared y juzgar a tantos políticos, jueces y empresarios corruptos.
 
Resumiendo: la teoría política del matrimonio Kirchner es una estrategia para la acción, basada en la evaluación de las oportunidades políticas concretas de una elite de subversivos intelectualmente preparados para apoderarse del poder y construir una nueva sociedad. Para ello necesitan de tiempo y la propensión necesaria de la masa.
 
Hugo Cesar Renes
hcr1942@yahoo.com.ar
@hcr1942 


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domingo, 28 de septiembre de 2014

PEDRO RAÚL VILLASMIL SOULÉS, LEALTAD Y DEMOCRACIA

Si un pastor falla hay que separarlo de los otros pastores, pero ¡hay si las ovejas comienzan a desconfiar de los pastores!   Umberto Eco
       
 Alguien  dijo,  no recuerdo quien,  pero  dijo muy bien: “Que la lealtad es el camino  más  corto   entre  dos    corazones.”   Sin   que   haya  duda,  ella   constituye   uno de  los  puntales  vigorosos que  estrechan  la  comunión   entre los mortales, conformando un  hermoso tejido  de   rimas   y   contrapuntos   dando  lugar  a   un  lenguaje   afectivo   que  es  puente  entre  el   hombre  y  todo  lo   que   lo rodea  y   sostiene.  Tiene   por   misión  coadyuvar,   como   dice  Gabriel   Marcel:   “a   la afirmación de los fundamentos  ontológicos  de  la  existencia.”  

Es  un   principio ético  que,   sembrado  en  el alma  de   las  personas,  crea libre  espontaneidad, comprensión   y   un  profundo  respeto;   mueve,  desinteresadamente, a  servir   a   los fines del    bien  común  en  toda   sociedad  porque    produce  frutos  maravillosos  de   entrega para     la    ayuda   mutua:   “una   de   las formas    -como  lo afirma  Jaspers-   en   que   se   realiza  la  historicidad de  la existencia.”     Ya   Unamuno  había  empleado la expresión : ”la  lealtad  por  la  lealtad  misma,”   definiéndola como  “la  voluntad  de creer en  algo   eterno; de expresar  tal  creencia  en la   vida  práctica  de un ser humano.”  Es  pues,  la  lealtad, un  sentimiento  que llama  a  guardar  fidelidad  a una fe,  a  unos   valores  encarnados  en  seres  que han  elevado en  el orden ético  y moral  su  personalidad,   imprimiéndole  a  su  propia vida  el  sello  de  su radical  unidad  ontológica.  La   lealtad,  obliga   a  guardar  fidelidad  a   esas  instituciones en las que la vida de la razón y de la libertad  domina a  los  sentidos  y las  pasiones.

         La  lealtad,  por   ser  un   valor  trascendente,  prepara el corazón  de   los  hombres  para  la   sinceridad   y  la  rectitud;  para    comprender  la   importancia   de reconocer   y  asumir  la fidelidad  a   principios  que se convierten  en   factores de unión y de fraternidad.  Por  lo  tanto, sembrarla  en   el  corazón  del   pueblo  es  un  imperativo  nacional  que   lleva  a  colocar   los dones  intelectuales,   espirituales  y   materiales, al   servicio de  las  exigencias   que  aquel  reclama.  La lealtad   es,   por lo demás,   una suerte de  defensa  o amparo   para  proteger el cuerpo  moral de la República.  Su  presencia  es   como  un  fierabrás   para curar  ese  mal de pugnas,  intrigas,  rivalidades  y    celos  del   que se resienten,  en   todo el  organismo  social,  los  grupos humanos.  Un  recurso, un auxilio  -que gracias  a su  carga espiritual-   ayuda  en   los  conflictos  a    una   “sana  digestión   histórica”   que  pueda  evitar  cualquier   intoxicación   del  alma nacional.
          La  lealtad  es  una  aspiración  a  mas-ser;    una   potencia    progresiva,  un  factor de fraternidad   que  confina  la falsía,  la perfidia  y la indignidad,  que también enlaza  y junta voluntades nobles,  recurriendo al   instinto de emulación  entre sociedades  de personas, tratando así de obtener un ambiente de comprensión,  de  cordura y  de unión,  para lograr alcanzar el   mayor  grado  de comunión existencial. Por otra parte, la lealtad aporta  solidez  a  la  democracia, particularmente a la democracia social que,  como dice  Burdeau:  “mira  a un dominio de la sociedad entera, controlando cada una  de   las relaciones,  cada  uno  de   los   actos    que  forman    la vida colectiva.”    Y  como  aspiración    que   es  a    mas-ser,    mueve  grandes  cosas:    por  una   parte,  en   el   plano  personal  y  en la  relación   del    tu   y   del   yo,   recreando   la   filosofía     de    la  segunda    persona,   para    estrechar    los deberes   de  los  unos  para con   los  otros, porque, además,   sin   lealtad  no  hay   verdadera  amistad;  por  la otra,  en  el  plano  político de  la relación  polis-gobernantes,   cuya filosofía  exige  a  estos   ejemplaridad y   grados  superiores  de existencia  y de conducta;  autenticidad,  para    despertar en   los  gobernados  interés,  apoyo,  seguimiento e   imitación.  Ello para  que  las  masas,  con  el  ejemplo  que  puedan  dar  los  gobernantes,  comprueben  que  el   comportamiento  cívico  honesto,  las  formas  elevadas de   vida y   la hombría,   - entendida como   placer   por   las cosas superiores-   proporcionan   bienestar,  porque  ayudan  a  elevar  la conciencia,  la inteligencia  y el  gusto por  el  bien, la verdad  y la belleza,  y hacen  posible que la  masa  deje  de ser masa  para  llegar  ser  pueblo.
         La  lealtad,    por lo demás,   constituye  uno  de  los  valores   éticos  que  debería formar parte de  la escala  jerárquica  de   todo  buen  político,  porque  cuando  el  político  carece de  ella,  revela, en   el  fondo   de  su  personalidad,   que  no  apacienta  en  su  ánimo  ni   ideales,  ni principios  y  menos  aún  la firme  vocación  por la sana convivencia pública  y  la solidaridad.  En  la  práctica,  este  valor fundamental  para la  buena marcha de una sociedad  democrática,  poca resonancia ha tenido  entre nosotros.   Mal, y  muy mal  suele  andar  toda  sociedad    que  no   manifieste   interés  alguno  por  abonar  su   solar  con  este   humus  salutífero  que  hace brotar  la  fidelidad  a  una idea,  a un pensamiento  del   que todo  ser humano se  vale    para  salir  de  sí mismo  y participar,  lealmente,  de algo que está  más allá  de él y que es a la vez la fuerza que inspira  y crea  un  modelo de vida  y un sistema ético  particular  en una   nación.
            La    carcoma  que  ha   horadado  las  bases de  nuestro   sistema “democrático”   ha sido,   entre  otros,   la  falta  de  lealtad  que   tuvieron   buena  parte   de   los  civiles  que tomaron    el   poder  a partir  de  1974.    Entonces  se   ofrecieron   cualquier   cantidad  de  recursos   para  llenar  lo  que   llamaron:  “el   vacío  social  y económico y la crisis  educativa  que  dejó  la dictadura.”  Sólo    lograron  cumplir    a   medias.  Tanto fue  así,  que  muchos de los    planes  que,    galoparon  por  esas  cabezas,  poco  a poco  cayeron en el olvido. Fueron  planes ofrecidos, sobre todo,  para  superar    la   indigencia  material  y  cultural  de los  sectores  marginales  de  la  Venezuela  pobre, y  que  dieron a  luz, con fogoso entusiasmo  en  las     plazas    públicas   al  calor  de  multitudinarias   concentraciones populares. Lamentablemente, el  viento se los fue llevando   como  el   humo  de  las    quemas  y,   Venezuela ,   comenzó   a  vivir  en un  “Campamento” que tan bien describió  Cabrujas  en su   brillante  ensayo.   Valga  decir ,  holgando    sin    encontrar   en     la   marcha    del    tiempo  un  progreso  de unificación;  un  crecimiento  de    la  vitalidad   nacional.  Fue   imposible,   por ejemplo,   que  el  vellocino  petrolero dejara  de ser  el mayor  proveedor  del    presupuesto,   él  restó   al   campo el  laborioso músculo del  labriego y  feracidad  a la tierra;   igualmente     crecimiento  y   tenacidad  a   la  industria.   Hoy, deberíamos estar  exhibiendo   un    sostenido   y   vigoroso desarrollo,  una   política  realista, es  decir, de realizaciones,   la  que invita  a transformar  la realidad  según un plan  de ascensión sobre nuestro horizonte histórico. Esta  suerte   de  Estado   saudita,   como se lo llamó,   “cocainizado”  con  la   riqueza  adventicia  provocó  en el venezolano  mucha deslealtad  con  el país    pues  al   no   sentirse  aguijoneado    por    el  acicate   de   la   necesidad,  se   frivolisó   negándose    a    asilarse    en   lo  que   llamó    Platón   la    “plenoxia,”   esto es,  a   vivir   en acrecentamiento,  en   expansión    permanente,   tanto como  personas   así     como  sociedad,    porque   todo   individuo  y todo  pueblo llevan,  en potencia,  inoculado  en   su  ser el   bacilo  de   la  energía,  de   la creación,  esa   gran    fuente  de vida de  la  que  nos   dotó  el  Senor:   co-creadores,    a   su   imagen  y    semejanza. Se trata del  “L’ élan  vital”    de Bergson,  que   incita   a  la  expansión, al  crecimiento,  al desarrollo  de  un   amplio  espacio   de cultura;  a buscar en las profundidades  del ser  para extraer  aquellas porciones  de  vida  que  se encuentran   todavía, misteriosamente veladas  en  el  espíritu.
                 “ La  democracia,  siendo una filosofía  -como   la  define  Burdeau-   una manera de vivir,  una  religión  y  casi  accesoriamente  una  forma  de  gobierno,”   demanda  la  presencia  de seres  cultos, virtuosos  y preparados. De  una  minoría  sobresaliente  que es,  por cierto, de lo que ha carecido   la   “democracia”   venezolana en estos tiempos recientes,  que no ha pasado de ser más que  una  oclocracia     (Diccionario  de  la  Real   Academia:   “gobierno abusivo de la plebe”)    donde  lo selecto, lo  docto, lo instruido  ha  estado ausente. El gobierno, buena ha  estado   signado  por  la  bastardía  de  lo inculto,  lo  ordinario  y   lo soez;  por el   torrente  crematístico   de  la    corrupción,     por  el pillaje  y  la malversación,   para   lo  que   no han  valido     los    principios   de   la   moralidad    y    el   decoro.     (No   quiero    negar   que  individualmente  -persona  por  persona-  no  haya  habido hombres  de  elevada formación y cultura  y  de comprobada   probidad  y  honradez,  la  carencia  ha sido un  de equipo   humano poco recto y virtuoso;  de  incompetentes   para acometer  un  proceso histórico-político de unidad  nacional)     En una palabra,   lo que  Venezuela, en realidad, no ha  tenido  es una  dirigencia culta  y preclara,  suficiente  en número y calidad;   a lo mejor porque  tuvo, en su alumbramiento, lo  que Ortega  diagnosticó  para España “una embriogenia  defectuosa.”
                   Lo  que se osa  llamar  “democracia,”  cuenta  entre  sus  líderes  con  una  media intelectual que  llega  apenas a  la de  un ser ignorante.   Además, es  un sistema maleado en su    base    que  lo   único  que  puede salir   de  él    es un   oscurecimiento   completo de  la conciencia del país,  motivado  por  una política de disolución nacional que ha provocado este estado de   descomposición en que vivimos.  Una   quiebra    continuada   de  los   valores, pervirtió  nuestra     “democracia”   y  de   esa  quiebra  ha quedado   una   especie de   conchabanza oclocrática   prestada    para   cometer   desafueros,    como  la insólita   y   vergonzosa   exculpación   y  condonación  que  se  le hizo  al  narco   Carvajal,    por la  real   gana  y   con   la  patente mafiosa de   un poder militar que  le  permitió  sentirse, cínicamente,  con derecho  a  ocupar una dignidad  que  su indignidad     no merece.   Este  hecho  confirma  que  lo que  hay  en  Venezuela  es   un  régimen  trabucaire   que   ha  hecho  de la  política  un   filón  tiránico  misoneísta;   que ha  proscrito  la moral,   la ética  y  la hombría de  los    seres  honrados, para  darle  cabida y presencia  al poder militar  séptico;  a esos  oficiales  que se solazan  desfilando  al sonido  de  una  música  marcial, y   que  a   juicio  de Albert Einstein:  ”quienes  disfrutan  de placer tan primitivo,  no tienen  la  altura  suficiente  para  que se  les  desprecie,  un gran  cerebro  les  fue  adjudicado por  error,  les hubiera   bastado,  de  sobra,  con la médula espinal.”   
           La  concupiscencia,  ese apetito desmedido por los  bienes materiales  que   en  Venezuela   germinó  y  proliferó  gracias  al  “Pactólo“  petrolero,  desmoralizó la conciencia  y  desató en  el país  la más  aberrante  corrupción,  causando:  desorden,  anarquía, confusión, desgobierno y lo  que es más grave  todavía una pavorosa  anomia    -generada  por   el chavismo-   que no solo ha mancillado  cuantas veces le ha venido en gana  la Constitución  y  las  leyes,   sino  que  con  un   descaro impúdico,  hollando   principios  y normas  jurídicos   cardinales,  el  Tribunal  Supremo de Justicia se ha prestado,  aviesamente y sin escrúpulos, para escamotear cualquier violación  a  la Constitución  que  el  Poder Ejecutivo le ordene.
En  este  sálvese quien  pueda en  que vivimos,  queda ya poco lugar  para  la  risa  o   el llanto.  La inseguridad, la escasez,  la inflación, la crisis  de  alimentos, de medicinas, de luz, de gas…  se ha hecho ya un hábito y  un  negocio pingue  para los  boliburgueses.    La intriga política  acalla  la verdad.  Parlamentarios,   ministros,  militares,  políticos,  viven,  ávidamente  agachados  lamiendo el plato suculento de  la corrupción.  Nadie cree ya en  la lealtad.   La vida  espiritual está interrumpida. La indiferencia  y el miedo han  invadido las  almas. Se conculcaron los valores: el honor, la dignidad, la honradez,  el patriotismo.   Las  conciencias,  certifican  las   miasmas,  pero pareciera que  se sienten  bien y  a gusto  en ellas.   Por desaliento, temor  o  indolencia, todo lo oculta  el silencio, cuando no  la  complicidad.
El  estilo  de vida se quebró en   Venezuela. El  egoísmo, suplantó  al   bien común.    Se  perdió  el  amor por los fines  para  esclavizarse  a  los medios. La vida  se tornó  un   laberinto  tortuoso,  por  la falta  de   solidaridad,  de amistad  y de amor. Un  ríspido  relativismo   convirtió   a la   política en  un  negocio, que  ha sido el  lastre  fatal  que ha   impedido que se construya  un  proyecto  de vida   que inserte a Venezuela en la historia. Se perdió el perfil y el tono de la República,   por la ausencia en el alma nacional  de  trémolo  metafísico, ese  “nous”  que hace posible, en toda sociedad, una ofensiva victoriosa    contra   las tinieblas   porque  acopla a  las personas a   las  exigencias    intelectuales   y aptitudinales  de su tiempo; a las normas permanentes de existencia  civil y al rumbo que todo pueblo debe tanto atender y velar.  “Lo  que reconcilia nuestra libertad con el orden  -como dice Octavio Paz-  la palabra con el acto y ambas con una evidencia  que ya no será sobrenatural sino humana: la de nuestros semejantes.”
Ante todo,  lo   que   salta    vigoroso y   visiblemente   a  la   vista  es  que   estamos en   un  país  desmoralizado  y desorganizado de punta a punta.  Que  no hay guías que señalen caminos  ni que den buen ejemplo.  “Oves non  habetes pastorem.”  La   mentalidad  paleta   de  nuestros  dirigentes  no  difiere  en gran  cosa  de  la baja cultura y educación de la masa.  Por  esto,  todo lo  que  a la masa seduce e impresiona  de aquellos,  palpita  en la sensibilidad de ella.  ¡Por  esto,  entre nosotros,  los  mediocres  mandan!  

Aquellos que pretendieron ser pastores, perdieron  el camino  al trocar  el  callado  por la alforja de la sinecura  y la prevaricación;   por la chistera del mago,  para  lucir los conejos disfrazados con sus desvergonzadas  mentira;   esas,  con las cuales  adulan   a    las   masas,  enardecen sus pasiones  y  fomentan sus vicios  para  conseguir  el  voto,  que es  su   trampolín  para  saltar al poder. Y  sobre todo,  mantenerlo   indefinidamente,  por  la   ya conocida y   grotesca   manipulación  de   artilugios  fulleros  en  manos  de  traficantes del desenfreno y la holganza,  para hacer   de la “ democracia”  una  ironía.  Escribas   y jactanciosos  fariseos,   que   en vez  de decir  lo que  piensan, fingen pensar lo  que dicen  para  inmolar  con la farsa,  el  disimulo, el engaño  y  la trampa   -símbolos patognomónicos de  toda   oclocracia-   la conciencia  republicana.

Pedro Raul Villasmil Soules
prvillasmils@hotmail.com
@prvillasmils

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miércoles, 9 de abril de 2014

JOSE DE JESUS VILORIA, VIVIMOS EN UN PAIS AL REVES, EPICENTRO.

Vivimos en un pais al reves, en medio de guarimbas, barricadas, jóvenes salvajemente golpeados y algunos torturados, movilizaciones públicas, Alcaldes destituidos y condenados, Diputados expulsados, amenaza de golpe, este gobierno sin aviso ni protesto continua impulsando el aumento de precios debido a su errada política económica.

No se puede entender como en un país con manifestaciones diarias de protesta, una inflación elevadísima, desabastecimiento severo, devaluación gigantesca, varios generales presos, el gobierno arrecia en el discurso del Señor Presidente de la República Nicolás Maduro, con  sus ofensas y amenazas en lugar de tratar de lograr acuerdos que le permitan tener tranquilidad para enrumbar la economía y retomar el camino de la convivencia política, pareciera que el gobierno nacional sobreestima sus fuerzas y no reconoce ninguna posibilidad de peligro.

El país está entrampado en una ideología anacrónica porque se subordina el pensamiento económico al ideológico es decir la economía está por debajo de los objetivos políticos razón por la cual estamos sometidos a una serie de penurias que no debería padecer un país productor y  exportador de petróleo como Venezuela.
Vivimos en un País al revés donde el milagro económico está lleno de contradicciones porque nuestra economía petrolera cada día nos hace más pobres.

ESTADO TOTALITARIO, El sistema de justicia bolivariano se ha convertido en una herramienta  para manipulación de las masas por temor.
Los Tribunales, Jueces y Fiscales del Ministerio Público muchos de ellos militantes del PSUV, son unos vulgares verdugos dispuestos a complacer los deseos del régimen en su afán de aplastar la disidencia política.

A diario vemos, como existe un régimen represivo y un poder judicial miserable que avala la detención de ciudadanos sin orden judicial utilizando el calificativo de enemigos o conspiradores del régimen auspiciando juicios express donde no existe el uso de la norma jurídica que garantice el debido proceso judicial.
Un poder judicial que ampara los excesos  de los  miembros de los llamados colectivos armados hasta los dientes y que actúan como una guardia pretoriana del Ejecutivo Nacional porque son utilizados como un brazo armado de la Revolución Bolivariana, verdaderas organizaciones de paramilitares que operan en el país con el apoyo del gobierno y la cooperación de la Fuerza Armada especialmente de la Guardia Nacional Bolivariana.

Los miembros del Tribunal Supremo de Justicia constituyen los nuevos predicadores del más brutal ejercicio ilegal del poder primitivo del Estado en contra de todo ciudadano que se atreva a disentir de la   política oficial, son unos verdaderos inquisidores practicantes de la intolerancia, el autoritarismo y el fanatismo.

Existe un  Plan Maduro-Cabello que pretende a toda costa mantener el poder en base al empleo de la más brutal y desnuda violencia descargada contra quienes no aceptan ni se quieren identificar con su fracasado proyecto social-fascista bolivariano que está conduciendo a Venezuela a una terrible crisis en nuestra vida Republicana, que Dios nos agarre confesados amigos frente a estos tribunales de verdugos.

HASTA LA PROXIMA SEMANA AMIGOS LECTORES..

Jose de Jesus Viloria
drjjviloria@hotmail.com
@epicentro2012

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viernes, 1 de marzo de 2013

PEDRO PAÚL BELLO, LA CRISIS QUE VIVIMOS Y UN FUTURO POSIBLE.

Ningún venezolano puede dejar de estar consciente de la crisis política que vivimos en nuestro país. Ayer, jueves 27 de febrero, la declaración pública que hiciera el Embajador Cocheza, de Panamá, ante medios de comunicación, reveló de manera definitiva y sin respuesta del supuesto gobierno montado al margen de la Constitución Nacional. Según lo dicho por este Embajador, sobre lo cual ha guardado sospechoso silencio a lo largo del día de hoy, 28 de febrero, deja mucho que desear por cuanto, de ser falso lo declarado por el Embajador panameño, la respuesta aclaratoria no se habría hecho esperar. Desde luego, los responsables  no deberían dejar de responder lo más pronto posible, debemos suponer que dirán la verdad y no una mentira más sobre este delicado caso, doloroso en especial para la familia del Presidente Electo y para sus seguidores políticos.


Convencido de la certeza de lo expresado por el Embajador  --y no, precisamente por intuición, sino porque, un día del pasado mes de enero, recibí un email enviado por persona que no conozco, por lo que, por ese hecho y por no parecerme conveniente transmitirlo a otras personas en virtud de su contenido, me abstuve de hacerlo. En ese mensaje se relataba que el día 30 del mes de diciembre de 2012, el sobrino del Presidente e hijo de su hermano Adán, había recibió una llamada telefónica cuando estaba reunido, en su casa, con personas de su amistad. Decía el mensaje que el sobrino de Chávez habría llorado mientras atendía la llamada y que, al preguntarle sus amigos el por qué lo hacía, habría respondido, con mucho pesar, que su tío Hugo había muerto ese día. En verdad, fue esa la razón principal por la que no pasé el mensaje y lo borré de mi computador, a pesar de que las sospechas sobre su gravedad eran, ya entonces, serias, pues el Presidente Electo había sido muy claro, el 8 de mismo mes de diciembre, al expresar con sinceridad sus dudas respecto al éxito de la intervención a la que habría de someterse al llegar a Cuba. Tanto fue así, que decidió públicamente, proclamar que en caso “de su ausencia absoluta”, debía encargarse de la Presidencia de la República la persona que fuese Presidente de la Asamblea Nacional, y que su Partido designara como candidato en los comicios que debían realzarse en los siguientes 30 días, conforme al mandato constitucional, debía ser el señor Nicolás Maduro. De manera que transcurridos más de 30 días de su partida para Cuba, no era descartable que, en virtud del silencio y las contradicciones de sus allegados políticos, el Presidente Chávez podría encontrarse en situación delicada.
Esa sospecha fue reforzada por las maniobras expresadas en la Asamblea Nacional, el 8 de enero pasado, muy agravadas después por los disparates y contradicciones de sus más cercanos colaboradores políticos, y las sospechas se hicieron peor aún con la absurda decisión del TSJ, totalmente desvinculada del texto constitucional.  Después, todo se tornó peor cuando se conoció la misteriosa llegada del Presidente a Venezuela y el hecho de que ni siquiera Presidentes visitantes hubiesen podido verle o saludarle, a lo que se sumaron las contradicciones constantes entre los informantes sobre su caso.
El resultado político de todo lo anterior desemboca en la realidad de que en Venezuela no hay gobierno legítimo. En efecto, el Sr. Maduro dejó de ser Vice-Presidente el mismo 10 de enero, pero se movilizó y actuó como si fuese presidente, cargo que correspondía al Presidente de la Asamblea. El país se encuentra paralizado en todos los órdenes políticos y administrativos; los Ministros dejaron de serlo el mismo 10 de enero; las Fuerzas Armadas no tienen Comandante en Jefe. ¿Cómo llamar tan caótica situación? ¡Ausencia de gobierno!
Como díganlo o no lo digan los “altos funcionarios” del gobierno, se impone, sin lugar a dudas, que asuma la Presidencia de manera inmediata el Presidente de la Asamblea Nacional y que, conforme al artículo 233 constitucional, se convoque a la celebración de elección directa y secreta para Presidente de la República, “dentro de los 30 días consecutivos siguientes.”
EL FUTURO INMEDIATO.
Si se hiciere lo que ordena la Constitución ya antes sintetizado, el país recuperaría la normalidad democrática.  De no ser así, el caos se abriría con gran fuerza y riesgo para todos los venezolanos. Tenemos que estar conscientes que estamos ante un régimen con evidente vocación totalitaria y que ha entregado al régimen totalitario que agobia a Cuba desde hace más de 50 años.  ¡Qué Dios nos proteja!
Si se obedece a la Constitución, el sector opositor tiene que abandonar la actitud que es lógica  cuando se está en una verdadera democracia. Pero no se puede mantener una conducta como si estuviésemos en democracia.
A mi manera de ver, el principal objetivo tiene que ser sustituir al CNE y que este organismo se ajuste a lo que determina la Constitución en su Capítulo V, artículos 294, 295 y 296:
El Art. 294 reza: “Los Órganos del Poder Electoral se rigen por los principio de independencia orgánica, autonomía funcional y presupuestaria, despartidización de los organismos electorales, imparcialidad y participación ciudadana, descentralización de la administración electoral, transparencia y celeridad del acto de votación y escrutinios.”
Lógicamente, este artículo debe ser aplicado en su totalidad para la elección presidencial que debe ser realizada. Veamos su contenido:
1º Independencia orgánica. Significa que el Poder Electoral no puede depender del Poder Ejecutivo ni de ninguno de los otros Poderes de la República.  2º Autonomía funcional y presupuestaria. Quiere decir que el Poder Electoral es autónomo en su manera de organizarse para funcionar y debe recibir del presupuesto nacional los recursos necesarios para su funcionamiento, compra de equipos y cualesquiera otras necesidades relativas a sus funciones.  Despartidización de los organismos electorales. Significa que los organismos del Poder Electoral no pueden, en ningún caso, tener en su seno influencias de ninguno de los partidos políticos, así como tampoco a personas que, de alguna manera, estén comprometidas o relacionada con éstos. Imparcialidad y Participación ciudadana.  Por imparcialidad se entiende que todos los actos de los organismos del Poder Electoral, comenzando con el principal de éstos que es el Consejo Nacional Electoral, deben proceder y actuar con absoluta imparcialidad, valga decir, sin dar ventajas o preferencias a ninguno de los actores políticos, sean Partidos, Organizaciones o ciudadanos; sin embargo, los ciudadanos deben participar en aquellas actividades para las cuales sean convocados por el Poder Electoral: por ejemplo, como miembros de mesas electorales. Descentralización de la administración electoral: Esto es, que las distintas instancias electorales del Poder Electoral reciban, de manera descentralizada, los recursos necesarios para su propia administración y funcionamiento. Transparencia y celeridad del acto de votación y escrutinios. Este aspecto del artículo constitucional que consideramos en este punto, quiere decir por transparencia que no haya ningún mecanismo que afecte la verdad del acto electoral que realice cada ciudadano: en otras palabras que no existan mecanismos (recordemos las máquinas de votación que, en muchos países son rechazadas porque pueden ser manipuladas de manera directa o indirecta por personas interesadas en deformar la verdad del voto;  aparatos “capta huellas” que puedan identificar la voluntad propia del elector o, sembrar en él dudas sobre la pureza del acto, sobre el respeto a su decisión de votar libremente, o dudas sobre la seguridad que tenga de no ser identificado por parte interesada, de no ser amenazado por su decisión política, ni perseguido o destituido de su trabajo o actividades.
El Artículo 295 reza: “El Comité de Postulaciones Electorales de candidatos (o candidatas, sic) a integrantes del Consejo Nacional Electoral, estará integrado por  representantes de los diferentes sectores de la sociedad, de conformidad con lo que establece la ley.” 
Al redactar este artículo, el legislador se refiere a la ley. ¿A cuál ley? El legislador no lo precisa, pues es probable que esa Ley no había sido aún elaborada ni aprobada, pero se entiende que ha tratarse de la Ley Orgánica del Poder Electoral. Esta Ley fue aprobada y luego publicada en la Gaceta Oficial Nº 37.573 del 19 de noviembre de 2002. El artículo 4º  de esta Ley Orgánica recoge, en su artículo 4º “Garantías, casi de manera idéntica, el párrafo final del Art. 293 Constitucional así: “El Poder Electoral debe garantizar la igualdad, confiabilidad, imparcialidad, transparencia y eficacia de los procesos electorales, así como la aplicación de la personalización del sufragio y la representación proporcional.” Pero este mandato de la Constitución y de la Ley Orgánica del Poder Electoral, no ha sido respetado ni realizado en ninguno de los diferentes puntos referidos: En efecto, la igualdad ha brillado por su ausencia, la confiabilidad peor aún, la imparcialidad es grotesco chiste, la transparencia es fraude y la “eficacia de los procesos electorales, así como la aplicación de la personalización del sufragio y la representación proporcional” ha sido de todo menos respetada.
El Art. 296 de la Constitución establece que “El Consejo Nacional Electoral estará integrado por cinco personas no vinculadas a organizaciones con fines políticos, tres de ellos o ellas, (sic) serán postulados o postuladas (sic) por la sociedad civil, uno o una (sic) por las facultades de ciencias jurídicas y políticas de las universidades nacionales, y uno o una (sic) por el Poder Ciudadano.” El artículo prosigue, de seguida, refiriéndose a los suplentes correspondientes a los tres designados por la sociedad civil, que serían seis en total, un primer suplente y un segundo para cada uno de los designados y, luego, determina que “La Junta Nacional Electoral, la Comisión de Registro Civil y Electoral y la de Participación Política,” serán, cada una, presidida por un integrante designado por la Sociedad Civil. Después refiere que los integrantes del CNE durarán siete años en sus funciones y que, por separado, se elegirán, de manera que al inicio del periodo de la Asamblea Nacional serán elegidos los tres designados por la sociedad civil y a la mitad del mismo. La designación de los integrantes del CNE corresponde a la AN con el voto de las dos terceras partes de los diputados, etc.
Debemos tener presente, desde el lado opositor, que es muy importante para garantizar la pureza de los comicios el estricto cumplimiento de este artículo 296 pues, si así fuere, el CNE no sería dependiente del Presidente de la República ni del Poder Ejecutivo.
En conclusión, para superar este perverso atolladero creado por el proyecto totalitario de gobierno avanzado por el régimen es deber insoslayable hacer cumplir estas disposiciones constitucionales, pues el instrumento fundamental para el alcance de los fines de tal proyecto no es otro que el control absoluto del CNE.  De manera que estos artículos de la Constitución Nos. 293, 294, 295 y 296 son la garantía para  unas elecciones verdaderamente  democráticas, de manera que aseguren, para cada elector, que su voto no será alterado y que el secreto del mismo no puede ser violado.
Por supuesto, valga insistir en que condición “sine qua non” para esto lograr, es que el Registro Electoral sea reconstituido de nuevo, eliminado así el REP que, hasta el presente, ha venido siendo el principal instrumento para alterar los resultados de todas las elecciones que se han celebrado bajo este oprobioso régimen.
Si estos logros se alcanzaran, con coraje, arroyo y firmeza, comenzaríamos a transitar, de nuevo, por la vía de una auténtica democracia y, el oscuro presente, así como el futuro que, de manera peor, nos amenaza quedarían eliminados para hacer posible que pueda resurgir esta bendita tierra de gracia.
ppaulbello@gmail.com

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