La Unidad es el más valioso instrumento del que
dispone la disidencia para derrotar
social y políticamente al régimen. Restablecer una sólida y viable Unidad es y
debe ser el objetivo fundamental para la
oposición venezolana. La salida del
poder de la caterva de incapaces que gobierna y reconstruir a la Nación sobre
paradigmas y orientaciones modernas, solo es posible con el concurso de todos
los venezolanos. La voluntad popular unida tiene la capacidad para poner fin a
una era de oscurantismo y a la más profunda ineficiencia operativa del
Estado que registra la historia de Venezuela.
A través de
la Unidad, estaríamos en condiciones de sellar el final del mandato de un
régimen que se identifica y representa el pasado, y que, por lo mismo, no puede
conducir el país hacia el futuro. Una sociedad unida, probablemente con
visiones diferentes pero con principios y objetivos comunes, podrá asumir
cabalmente la enorme responsabilidad de reconstruir la Nación y reunificar a la
sociedad venezolana
Las alianzas
que dificultosamente han construido partidos políticos y organizaciones civiles
forman parte del juego democrático y por ello, las nuevas organizaciones
políticas y sociales que emergen en la coyuntura actual también deben tener
plena participación activa en la edificación de una Unidad remozada en su
composición y dispuesta dar sus aportes y esfuerzos en aras del país De hecho,
las plataformas de apoyo tanto político
como electoral que se establezcan deben constituir un cuadro de acuerdos entre
diversos agrupaciones políticas y organizaciones de la sociedad civil que
actúe sin exclusiones y preñado de
valores éticos que trasciendan los intereses particulares o partidistas y que
coloquen a la reconstrucción de la Venezuela asolada, como el norte de sus
esfuerzos y desvelos. La necesidad de
reedificar la Unidad, precisamente, se fundamenta en tal principio: todos los
ciudadanos y organizaciones civiles y políticas opositoras crean la gran alianza
nacional para ganar los espacios políticos al gobierno y
posteriormente constituir un gobierno de Unidad nacional que garantice
la gobernabilidad. La Unidad debe encarnar la respuesta del país democrático al
bloque gobernante para evitar la destrucción del orden constitucional y el
hundimiento de una normalidad existencial.
La Unidad
debe fundamentarse en el establecimiento de una nueva relación entre Estado y
sociedad que garantice una amplia coalición social y la vigencia de una
verdadera comunidad de ciudadanos dispuestos a darle un rumbo diferente a la
marcha del país. Se trata, en síntesis, de construir, con la fuerza de la
unión, una visión de sociedad que rompa
con los conceptos populistas y el
estatismo aberrante. Esta visión debe sustentarse en un eficiente sistema de
gobernabilidad democrática y en un paradigma de progreso compartido y
equitativo para impulsar políticas que permitan superar los niveles de pobreza, intolerancia,
autoritarismo, exclusión social y arbitrariedad estatal que caracterizan al
régimen y, remover, los factores que restringen la libertad de las personas y
del colectivo. Este gran esfuerzo de cambio demanda la participación plena de
los agentes sociales fundamentales y la asunción de un pacto renovado de
compromiso cívico para el progreso, la convivencia, la paz y la solidaridad
societaria.
Pedro Luis Echeverria
pedroluis.echeverria33@gmail.com
@PLEcheverria
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