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miércoles, 8 de junio de 2011
PATRICIO NAVIA: HUMALA TRIUNFO EN PERU GRACIAS AL APOYO DE MODERADOS
viernes, 18 de septiembre de 2009
LAS CINCO CLAVES DE LA PRESIDENCIAL CHILENA DEL 2009, PATRICIO NAVIA, 16 DE SEPTIEMBRE DE 2009, FUENTE CADAL
La encuesta del Centro de Estudios Públicos, cuya base de datos está públicamente disponible permite algunas conclusiones más profundas que los ya comentados titulares: Piñera 37, Frei 27 y Enríquez Ominami (ME-O) 18 en el total; 37-28-17 entre los inscritos.
APROBACIÓN A BACHELET

Piñera concentra la votación de los que desaprueban el desempe
ño de la presidenta Bachelet. Frei gana entre los que aprueban y ME-O obtiene más votos también entre los que aprueban. Pero Piñera logra la mitad de sus votos entre los que aprueban a Bachelet. La aprobación presidencial trasciende las fronteras ideológicas.
EJE IZQUIERDA-DERECHA

Aunque la identificación con partidos y coaliciones es débil, la mayoría de los chilenos se posiciona cómodamente en una escala política en el eje izquierda derecha. Sólo uno de cada cuatro rechaza identificarse en esa escala de 1 a 10. El resto mayoritariamente se ubica en posiciones moderadas (entre 4 y 6), aunque no quieran definirse de centro cuando se les pregunta específicamente por centro, izquierda y derecha. Seis de cada diez chilenos se considera moderado. Si Piñera gana entre los votantes que se identifican hacia la derecha en el plano ideológico, Frei y ME-O compiten voto a voto entre los que se ubican a la izquierda. Pero entre aquellos en el centro de la escala, Frei y Piñera aparecen empatados y ME-O consigue su mejor votación. Los votantes moderados decidirán hacia donde se cargará la balanza en enero. Sea quien sea enfrente a Piñera en esa segunda vuelta, los
izquierdistas lo preferirán al candidato aliancista. Piñera tiene en el bolsillo el voto derechista en segunda vuelta. Pero el que logre atraer a los moderados que en primera vuelta hayan apoyado al que termine tercero se quedará finalmente con la victoria en enero.
HOMBRES-MUJERES
Piñera le lleva 15 puntos de ventaja a Frei entre los hombres, pero sólo 3 puntos entre mujeres. A ME-O le va algo mejor entre las mujeres también. Piñera necesitará atraer más votos de mujeres, especialmente en segunda vuelta, y especialmente entre las mujeres de menos ingresos. Si quieren llegar a La Moneda, ME-O y Frei deben mejorar su votación entre hombres, especialmente ME-O.
LUCHA DE CLASES

Si solo votara la elite, Piñera gana en primera vuelta, y Frei terminaría tercero. Frei es más competitivo entre los sectores de menos ingresos, especialmente en mujeres de clase baja y media baja. Si Frei no penetra en la clase media, difícilmente podrá volver a La Moneda. ME-O tiene problemas de género más que de clase. Le va mejor entre los hombres de clase baja que entre hombres de más ingresos. Pero su mejor votación está en las mujeres de clase alta y clase media. Si logra ampliar su apoyo en hombres de clase media y mujeres de clase media baja, será un candidato altamente competitivo.
LAS EDADES
Piñera arrasa entre hombres jóvenes y adultos. Pero entre todos los adultos mayores y mujeres adultas, Frei es muy competitivo. ME-O es mucho más popular entre los jóvenes, pero inmensamente impopular entre los hombres de la tercera edad. Si Piñera no mejora su votación entre la gente mayor, tendrá problemas para llegar a La Moneda. En términos de edad, Frei y ME-O se comportan de forma opuesta. Donde uno es fuerte, el otro es débil. Compiten con Piñera en distintos grupos etáreos, pero ambos deben aprender las fortalezas del otro para aspirar a ser un rival poderoso a Piñera en segunda vuelta.
CUESTIÓN ESTRATÉGICA
domingo, 30 de agosto de 2009
*AMÉRICA LATINA A 90 DÍAS DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES EN HONDURAS, PATRICIO NAVIA, 20 DE AGOSTO DE 2009
La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton (2i), se reunió el martes con los candidatos presidenciales de Honduras Porfirio Lobo (i) y Elvin Santos del partido liberal (2d), en San Pedro Sula (Honduras). EFESi bien el golpe de Honduras del 28 de junio polarizó posiciones en América latina, incluso los que abogan por el retorno de Zelaya al poder como los que justifican su forzada salida concuerdan en que la democracia Hondureña tenía problemas serios que gatillaron el golpe. La defensa de Zelaya se complica cuando se analizan las decisiones que tomó el depuesto mandatario en los meses anteriores al golpe. Los que defienden, o justifican, su "reemplazo" inevitablemente deben utilizar artilugios para explicar la forma en que se puso abrupto fin al periodo de este presidente democráticamente electo. Pero es evidente a todos que la democracia hondureña aparecía bastante enferma antes del derrocamiento de Zelaya. Por eso, si bien es comprensible que algunos quieran la restitución de Zelaya-para no legitimar el primer golpe de estado exitoso contra un presidente democráticamente electo en América latina desde 1976 -parece mucho más importante abocarse a las causas que llevaron al quiebre de los procesos democráticos en Honduras.
Después de todo, a menos que se solucionen esos problemas, la inestabilidad será siendo la constante en ese país independientemente de quién ocupe la presidencia después de que el periodo constitucional de Zelaya llegue a su fin en enero de 2010.
La democracia supone que existan mecanismos abiertos, transparentes y competitivos de renovación de autoridades políticas. La gente debe decir quién los va a gobernar. Las elecciones libres se constituyen por tanto en una condición necesaria para la democracia. Respetar la voluntad de la gente y hacer cumplir los mandatos es un requisito para que exista democracia. Por eso, no podríamos decir que el gobierno actual de Honduras tiene un origen democrático. El de Zelaya, en cambio, sí lo era en su origen.
Pero la democracia también supone gobernar en forma democrática, con apego a las leyes, respeto por las autonomías de los otros poderes del Estado y por privilegiar las instituciones y los derechos por sobre los liderazgos personales. Ahora bien, por definición, un gobierno que no tiene origen democrático no puede aspirar a gobernar en forma democrática. Pero no se puede suponer que un gobierno que sí tiene origen democrático va a gobernar inevitablemente de forma democrática. Hay gobiernos democráticos en su origen que se deslegitiman en su ejercicio del poder. Hay presidentes democráticamente electos que no gobiernan democráticamente. El presidente Zelaya había sido justificadamente cuestionado por la forma en que gobernaba. Si bien el veredicto final sobre su forma de gobernar nunca fue apropiadamente emitido por los otros poderes del Estado y la fuerza de la bayoneta silenció argumentos razonables de sus adversarios, lo cierto es que Zelaya tensionó -sino abiertamente sobrepasó- los límites de lo que significa gobernar democráticamente.
Así como cuando un conductor ebrio finalmente se estrella después de haber guiado irresponsablemente por años bajo el efecto del alcohol, parecería errado centrarse en el golpe militar como el momento donde falló la democracia hondureña. Ahora que la OEA parece haber perdido la capacidad de influir sobre las decisiones del gobierno de facto en Honduras, que la mediación del presidente costarricense Oscar Arias se acerca a un peligroso estancamiento, y que faltan solo 90 días para las elecciones presidenciales en Honduras, corresponde que la OEA y los gobiernos de la región repiensen su estrategia de defensa de la carta democrática y promoción de la democracia en la región.
Si bien en América latina desde 1976 que no había golpe exitoso contra un presidente democráticamente electo, en años recientes ha habido numerosas ocasiones en que los presidentes han sido obligados a renunciar, las leyes y las instituciones han sido irrespetadas por la autoridad y los mandatarios han logrado gobernar con una discrecionalidad superior a la que sancionan las constituciones de sus países. Si bien es correcto defender el principio de que es la gente -y no los militares- los que deben tener la última palabra sobre quién va a gobernar, parece mucho más importante defender el principio que las autoridades deben gobernar de la misma forma que fueron electos, democráticamente. Desde esa perspectiva, el golpe de Honduras no es solo un hecho lamentable. También constituye una oportunidad para replantarse el objetivo de la carta democrática de la OEA.
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viernes, 4 de julio de 2008
*PATRICIO NAVIA ESCRIBIÓ Y FUE PUBLICADO POR CADAL: “POR QUÉ LAGOS VA A SER EL CANDIDATO DE LA CONCERTACIÓN"

12 DE JUNIO DE 2008
A menos que él mismo opte por abortar su candidatura, el ex Presidente Ricardo Lagos será el candidato oficialista en 2009. Porque ninguno de los otros aspirantes tiene suficiente fuerza ni recursos para detenerlo, y aparentemente tampoco tienen demasiadas ganas, Lagos será el abanderado concertacionista. Ya que la Concertación sigue siendo una máquina electoral poderosísima, sus posibilidades de unirse a Arturo Alessandri como el único presidente en ganar dos elecciones democráticas no son para nada triviales.
Nacido el 2 de marzo de 1938, Ricardo Lagos cumplirá 71 años cuando la Concertación esté en pleno proceso de selección de candidato. Si logra ganar la presidencial, Lagos cumplirá 72 años una semana antes de iniciar su segundo periodo.
Abogado de profesión con un doctorado en economía en Duke que en nomenclatura actual sería más bien en historia económica Lagos es mucho más de centro que de izquierda. Si bien militó en el PS y fundó el PPD, Lagos parece más cómodo en la tradición de los presidentes del Partido Radical.
Laico hasta la médula, comprometido con la justicia social pero también con el desarrollo económico y la protección de los grandes grupos empresariales el ex presidente construyó de grandes obras de infraestructura y consolidación de un Estado desarrollista. Lo suyo no fue ni la salutación derechista reverencial al mercado cruel ni la diatriba anti-capitalismo de la izquierda.
Progresista y modernizador ocasionalmente izquierdista según algunas definiciones laxas Lagos tuvo muchas más luces que sombras en su primer periodo. La gran mayoría de los chilenos estaba mejor después de su gobierno que cuando Lagos llegó al poder. Ese éxito le otorga a Lagos una plataforma inmejorable para una candidatura. Pese a los esfuerzos de la Alianza y de críticos incluso en la Concertación Lagos sigue gozando de un alto apoyo popular y del respeto de la clase dirigente y empresarial.
Después de dos años de ataques e intentos vanos aunque no carentes de evidencia por desacreditarlo, Lagos sigue siendo el concertacionista mejor posicionado en las encuestas presidenciales.
A sabiendas de su popularidad, el propio Lagos echó a andar la carrera presidencial cuando anunció que, dada su condición de ex Presidente, no estaba disponible para primarias en la Concertación. Esto es, se atribuyó una condición impropia de un demócrata. Como si la votación de 2000 todavía tuviera validez, Lagos unilateralmente definirá las reglas del juego para la selección en la Concertación. Sorpresivamente, ninguno de sus potenciales rivales acusó el golpe. Ni la senadora DC Soledad Alvear ni el Secretario General de la OEA, el PS José Miguel Insulza, se atrevieron a contradecirlo. Aunque hubiera resultado fácil e incluso conveniente para la salud de la democracia ninguno llamó a entender a todos los chilenos, incluso los presidenciables, como iguales en dignidad y derechos.
La apuesta de Lagos, obviamente, es más compleja. Lo suyo fue anunciar su intención antes que los demás para posicionarse mejor en las encuestas. Si mantiene su primer lugar entre los aspirantes concertacionistas, las primarias serán innecesarias. Sin primarias, el candidato se definirá a comienzos de 2009. Con primarias, en cambio, la definición se produciría más tarde.
Las primarias exigen debates y discusión de propuestas antes que la gente decida. Las campañas pueden demostrar que un candidato perdió el contacto con las aspiraciones de los chilenos o que simplemente ya no tiene la salud que exige un puesto tan estresante y demandante como la primera magistratura. Al imponer que deben ser las encuestas y no unas primarias celebradas después de una campaña competitiva Lagos dio el primer golpe al interior de la Concertación. Y como va corriendo primero entre los oficialistas, mientras antes se defina al candidato, mejor para Lagos.
Producto del anuncio de Lagos, Alvear e Insulza se vieron obligados a mover pieza. Lo de Alvear fue la repetición de su frustrado intento anterior. Su anuncio enfrentó una férrea oposición interna. Además, ni las encuestas, ni los dirigentes del PDC, le otorgan buenas posibilidades. Peor aún, ya que necesita alterar el statu quo, su principal factor en contra es su propia aversión al riesgo. Si en 2005 perdió la candidatura precisamente porque no se atrevió a innovar, resulta difícil que hoy Alvear tome riesgos aún mayores. Adicionalmente, Alvear parece incapaz de contradecir al Presidente Lagos. Aún cuando Lagos le dio la oportunidad de distanciarse, al anunciar públicamente su preferencia por Bachelet en 2005, la Presidenta DC ha demostrado una lealtad excesiva con el presidente. Como si la figura paternal de Lagos afectara su capacidad de desafiarlo, Alvear parece incapaz de desafiar a Lagos a primarias.
Insulza, en cambio, parece preso de una inaceptable vacilación. Si bien sus responsabilidades en la OEA hacen difícil que se venga ya como candidato, sus escaramuzas ocasionales como potencial aspirante debilitan su capacidad para ejercer adecuadamente su puesto en la OEA. Como experimentado político, Insulza sabe que los tiempos electorales son lo que son y no lo que debieran ser. De ahí que su insistencia en pedir que se retrase el inicio de la campaña presidencial resulta, además de inútil, un reflejo de su propia incapacidad para tirarse a la piscina aunque haya, por ahora, poco agua. Si no sube rápidamente en las encuestas, Insulza no tendrá chance alguna frente a Lagos. Y si no se baja del tren de la OEA para subirse a la micro de la campaña, Insulza se va quedar fuera antes de que siquiera formalice sus intenciones.
Lagos ya anunció su intención. Se comporta como candidato en campaña. Además ya logró imponer reglas del juego favorables a su propia candidatura. Es cierto que carga con una pesada mochila (Transantiago, EFE, su edad, su asociación más con el pasado, su mal genio), pero sus fortalezas son también evidentes. Por dos años recibió fuego intenso sin responder. Pese a eso, sigue encumbrado en las encuestas. Ahora que entró a hacer campaña, sus números sólo debieran mejorar. Si bien en temas electorales la última palabra se dice sólo el día que se inscriben las candidaturas, a menos que el propio Lagos opte por declinar la candidatura, resulta cada día más difícil que alguno de los otros aspirantes concertacionistas le arrebaten la nominación al septuagenario ex presidente. Mientras más se demoren sus adversarios en formalizar sus candidaturas, más se consolida Lagos como el candidato concertacionista.
jueves, 6 de marzo de 2008
*PATRICIO NAVIA ESCRIBE PARA DIARIO LA TERCERA DE CHILE: "EL BLUFF DE CORREA Y EL DILEMA DE INSULZA"

4 de marzo de 2008
El presidente ecuatoriano Rafael Correa quiso aprovechar la ilegal entrada a territorio ecuatoriano por parte de las fuerzas armadas colombianas para victimizarse ante la comunidad internacional, fortalecer su popularidad en Ecuador y debilitar la reputación internacional de Álvaro Uribe. Pero como en una mala jugada de póker, el gobierno de Uribe no le creyó el bluff cuya traducción literal es fanfarroneo y Correa he terminado duramente golpeado por el desarrollo de los eventos recientes.
En protesta por la invasión de territorio, Correa expulsó al embajador de Colombia y demandó el involucramiento de la comunidad internacional.
Enarbolando la bandera nacionalista, fustigó al presidente Uribe y rechazó la matanza de guerrilleros de las FARC en territorio ecuatoriano. Después que el ministro de relaciones exteriores de Colombia Fernando Araújo públicamente ofreciera disculpas a Ecuador, Correa respondió con una dura declaración por cadena nacional de televisión el domingo por la noche. Con un discurso firme, aunque menos histriónico que la intervención del presidente Chávez, Correa tomó una línea similar a la de Chávez. Aunque no anunció movilización de tropas, sí tuvo palabras muy duras para su par colombiano.
Después del discurso de Correa, el gobierno colombiano dejó en evidencia el bluff de Correa.
Antes de ser abatido, el líder guerrillero y portavoz de las FARC, alias Raúl Reyes, había tenido una reunión secreta con Gustavo Larrea, el Ministro de Seguridad de Ecuador. Aparentemente mandatado por Correa, Larrea había ofrecido remover de la zona fronteriza a militares ecuatorianos hostiles a las FARC, presumiblemente para que éstas pudieran cruzar ocasionalmente la frontera para refugiarse en Ecuador.
Adicionalmente, Larrea le habría pedido al líder de las FARC crear espacio para que el presidente Correa se involucrara en la negociación para la liberación de los rehenes. Incluso se señaló el nombre de un rehén que pudiera ser entregado al presidente Correa. Aparentemente, Correa comparte el objetivo del presidente Chávez de otorgar reconocimiento oficial a las FARC como ente beligerante. El ministro Larrea habría ofrecido protección al liderazgo de las FARC para que se trasladaran hasta Quito para tener una reunión secreta con el presidente ecuatoriano.
Las conversaciones secretas entre el gobierno de Correa y las FARC violan los acuerdos internacionales. Si Colombia erró al ingresar a territorio ecuatoriano, el gobierno de Correa premeditadamente permitió que las FARC se refugiaran en su territorio. De hecho, uno de los secuestrados de las FARC liberados recientemente había declarado que, durante su cautiverio, había sido trasladado temporalmente a Ecuador. Al no informar a Colombia de sus encuentros con las FARC, el gobierno de Correa también incumplió compromisos, violó normas internacionales y, de facto, tomó partido en el conflicto interno colombiano. Aunque la acción de Colombia no se justifica, las faltas de Ecuador, denunciadas por el gobierno colombiano en base a la evidencia encontrada en unos computadores que llevaba consigo el guerrillero Raúl Reyes al momento de ser abatido, son mucho más graves. Es más, el enojo de Correa explicitado en su cadena nacional de televisión del domingo por la noche ante la invasión de territorio realizada por las tropas de Colombia ahora parece incluso hipócrita ante la evidencia de ingresos ilegales regulares a Ecuador por parte de las FARC en meses recientes.
Antes de las revelaciones sobre los contactos del gobierno de Correa con las FARC, el rechazo a las disculpas del gobierno colombiano expresadas personalmente por el presidente Correa parecería entendible, aunque es inconducente a calmar los ánimos. Correa parecía seguir la misma línea de denunciar a Uribe y escalar el conflicto asumida por el presidente Chávez. Pero en el caso de Correa, su postura parecía más justificada, ya que, después de todo, el territorio de su país había sido invadido por tropas de un país vecino. Pero las más recientes revelaciones sobre el encuentro del ministro Larrea con el líder de las FARC dejan a Correa en un muy mal pie en su país y ante la comunidad internacional.
Inicialmente, el gobierno colombiano dio a entender que la captura se había realizado en territorio colombiano. De haber aceptado esa tesis, el gobierno de Ecuador habría podido negociar con su par colombiano para evitar que se hicieran públicos los documentos que informaban sobre el encuentro secreto entre el Ministro Gustavo Larrea, y el líder guerrillero.
Pero el gobierno ecuatoriano decidió denunciar la invasión de su territorio por tropas colombianas.
Aunque no fue tan lejos como el presidente Chávez, que guardó un minuto de silencio por el guerrillero abatido, el presidente Correa sí habló de "una masacre" contra guerrilleros "casi todos en ropa de dormir" y que se habían hallado cadáveres con "tiros en la espalda." Después de acusar al presidente Uribe de "mentirle a Ecuador y al mundo," Correa dijo no poder confiar en el gobierno de Colombia. Aunque también denunció las acciones y métodos de las FARC, dijo no aceptar que "a pretexto de lo que ellos [el gobierno de Colombia] llaman terrorismo, se implanten doctrinas y prácticas inaceptables de irrespeto a la soberanía de los estados."
Ante la dura postura de Correa que abiertamente rechazó el gesto conciliador, el gobierno colombiano decidió endurecer también su discurso.
Al hacer públicos los documentos sobre el encuentro y los diálogos del gobierno de Correa con las FARC, el gobierno de Uribe busca poner a su par ecuatoriano a la defensiva. Por eso, luego de haber ofrecido disculpas públicas por ingresar a territorio ecuatoriano, el gobierno colombiano ha decidido no escalar el conflicto y por lo tanto no enviará tropas a las fronteras con Venezuela y con Ecuador y en cambio centrarse en su lucha contra las FARC. Al insistir adicionalmente en la condición de pueblos hermanos con Venezuela y Ecuador y denunciar a la vez las relaciones entre los gobiernos de esos países con las FARC el gobierno colombiano busca debilitar el apoyo al discurso belicista del mandatario venezolano. Si en Venezuela la oposición lograr articular una postura unida y popular a favor de la paz, Chávez terminará también debilitado.
Ahora que se ha descubierto que su postura era un bluff, el presidente Correa está en una posición difícil. A menos que se le facilite una salida digna y se minimice su costo político, se corre el riesgo que Correa no tenga otra salida sino apoyar el discurso belicista y confrontacional de Chávez. Eso sería, además de peligroso, inconveniente para la paz y estabilidad de la región.
El dilema de Insulza
Ahora que la OEA se ve obligada a intervenir para poner paños fríos al conflicto de las FARC que involucra también a Ecuador y Venezuela, su Secretario General José Miguel Insulza se enfrenta a su desafío más difícil en el momento más inconveniente. Justo cuando preferiría estar preparando su candidatura presidencial, Insulza debe demostrar que su única prioridad es solucionar el conflicto. Afortunadamente para él, mientras más demuestre su disposición a dejar de lado su propio interés presidencial para abocarse al conflicto trilateral, más posibilidades tiene de llegar a La Moneda.
En Washington, la crítica recurrente a Insulza ha sido que piensa más en la presidencia de Chile que en los desafíos de la OEA. Ya que quisiera estar en Santiago en marzo de 2010, sus obligaciones de la OEA inevitablemente tienen un horizonte menos extendido. La crisis trilateral actual lo obligará a mostrar donde está su corazón. Si se involucra en la crisis, acallará a los críticos. Si la crisis se extiende por demasiados meses, Insulza tendrá que renunciar a sus aspiraciones presidenciales. Pero a menos que envíe señales de compromiso absoluto y permanente con la solución del conflicto, la suya no podrá ser una intervención exitosa.
Con razón, muchos reclaman por la debilidad de la OEA para promover adecuadamente la democracia, contribuir al fortalecimiento de las instituciones y avanzar el combate a la pobreza. En tiempos de paz, por ineficiencias propias y porque los países miembros así lo prefieren, la OEA nunca ha tenido un papel preponderante. Pero la situación cambia cuando hay conflictos. La creciente tensión trilateral obliga a la OEA a involucrarse. Precisamente porque muchos dudan de su capacidad, la participación de la OEA debe ser eficiente y decidida. El liderazgo de la organización, personificado en Insulza, debe dejar en claro que se juega su prestigio. El fracaso no es una opción aceptable.
Para poder tener éxito en este desafío, Insulza debe tener dedicación exclusiva, tome el tiempo que tome. Si fracasa, Insulza, la OEA y los tres países involucrados serán perdedores. Si el conflicto se extiende demasiado, Insulza deberá renunciar a su opción presidencial en Chile. Pero si logra salir airoso y se alcanza una solución duradera y permanente antes de en Chile se definan las candidaturas presidenciales, entonces Insulza habrá contribuido a la paz regional y, de paso, tendrá una inmejorable plataforma para sus aspiraciones presidenciales en Chile.
