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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
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viernes, 23 de noviembre de 2012

RÓMULO LANDER HOFFMANN, MIEDO A LA LIBERTAD

Cuando la gente, cuando un país entero cree y siente que necesita imperiosamente de un determinado individuo o un pequeño grupo de individuos, no necesariamente representados por un partido político, como una alternativa única para salir de una situación por grave que ella sea, revela básicamente, que sus instituciones son débiles, y lo que es más grave aún, revela su inmadurez.
Es lo que podríamos llamar “El miedo a la Libertad”. Ser libres, significa Por encima de todo, asumir plena responsabilidad de nuestros actos cotidianos. Y es este mismo miedo, lo que nos empuja constantemente hacia regresiones vergonzosas como el Fundamentalismo, o las personalidades Mesiánicas, sin darnos cuenta que estas personalidades, como producto de su entorno, no se caracterizan exactamente por la ética.
Son generalmente hombres, o mujeres, que aman el poder por encima de todo, no dudan en manipular a la ciudadanía o en utilizar las instituciones de manera de asegurarse el mando o la influencia sobre el colectivo.
En América Latina tenemos una larga y siniestra herencia de autoritarismos que nos vienen desde la colonia y que definitivamente, favorece la aparición de este tipo de personajes llenos de ambiciones pero realmente pobres de altruismo, aunque es este altruismo lo que pregonan cual vendedores de deseos. Condición por cierto por sí sola no suficiente pero necesaria para poder intentar servir a sus conciudadanos.
Es tiempo de que nos demos cuenta de la seducción, del engaño y del craso error que significa aceptar lo mediocre como bueno.
Es tiempo de empezar a recordar, que desde tiempos inmemorables, nunca, el poder funcionó para beneficio de los ciudadanos comunes (nosotros) sino para quienes lo ejercieron.
Durante el ultimo decenio nos han querido acostumbrar a que los que detentan el poder, otorgado por nosotros, pueden hacer lo que quieran.
Un buen ejemplo de esto lo podemos encontrar, y con ello una explicación racional de muchas de las actitudes de nuestros pueblos Latinoamericanos en general, en nuestros conquistadores. Quienes establecieron un verdadero paradigma al imponer en aquellos tiempos que las cédulas reales debían ser acatadas más no cumplidas. A éstos, les sucedieron los encomenderos, quienes tenían como función principal la de organizar geopolíticamente las provincias y educar a los indígenas ofreciéndoles a cambio trabajo. En su lugar, los convirtieron en esclavos, los humillaron y los vejaron olvidándose completamente de su misión, de su deber y del futuro de las tierras descubiertas.
A aquellos, les sucedieron los caudillos quienes definitivamente, salvo raras excepciones, no mejoraron el rumbo trazado, sino que reforzaron lo heredado. “Confundieron” el patrimonio de todos con el propio, comportándose como si de su propia hacienda se tratara. Haciendo por mucho tiempo lo que les vino en gana Sometiendo todo a su omnipotencia, al hacer las leyes a su propia medida. (algo muy parecido a lo que tenemos hoy dia)
Es tiempo de que se comience a instaurar nuestra propia legalidad. Es tiempo de que nuestro perfil como país comience a dibujarse sin esfumados, tiempo de tener y de entender lo que queremos sea nuestro país. Y por ultimo, tiempo de que nuestro proyecto de país Sea: deseable, posible, pero por sobre todas las cosas, producto de un pensamiento colectivo.
Debemos de una vez por todas dejar atrás el infantilismo político social dependiente.
Deben empezar a surgir por todos lados, caudillos y hombres providenciales, que existen muchos, tantos, que en cada VENEZOLANO hay uno de ellos.
Debemos de dejar a un lado mitos y leyendas. Debemos entender que una sociedad que se precie de tal no sólo se conforma con promulgar las leyes, sino que cumpliéndolas construye la legalidad.
Es cierto que somos una sociedad muy joven y también es cierto que a pesar del retoceso de los ultimos 14 años, hemos avanzado en este último medio siglo hacia una sociedad mejor y que por esa misma juventud no hemos podido parar a tiempo la abrumadora realidad que significó esa subita y desproporcionada riqueza de los años 70 para la que no estabamos preparados. Pero no es menos cierto, que ya estamos en plena conciencia de lo que ha venido pasando y que hoy por hoy casi todos los venezolanos hemos experimentado el horror de una miseria que quien hoy nos desgobierna ha prometido acabar.
Debemos aquí aplicar aquella máxima que reza: “un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro”
Debemos entender que este futuro no depende de un Mesías,y mucho menos de un pseudo mesias como Chavez, sino de todos y cada uno de nosotros que somos los únicos y verdaderos responsables de construirlo.
Debemos dejar de sentir “miedo a la Libertad”.
Amanecerá y veremos.

rlander48@yahoo.com

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lunes, 13 de agosto de 2012

CARLOS BLANCO, "HAY DOS CNE: UNO, EL QUE USTEDES CONTROLAN, Y EL OTRO ES DILMA ROUSEFF", TIEMPO DE PALABRA

VERDADES Y MENTIRAS PROMISCUAS
El capitán de la Armada me dice que Dolores me espera; aunque "llegó muy temprano, doctor", se queja. Efectivamente, a esta instalación naval hay que llegar al amanecer para atajar los colores antes que se desgasten con el día. Me instalo en el borde de una piscina que ingrávida casi flota sobre el mar que está más allá. Cielo de marineros libres, arena rosada y unas olas mínimas que rugen como bestias pequeñas y peligrosas. Llegar con más de una hora de anticipación a la cita con la camarada Dolores depara placideces inesperadas, sonidos tenues de volúmenes oceánicos inimaginables, y antes que nada el espectáculo del amanecer de esta Venus criolla: la valquiria roja, ahora con matices rosados de morena atrevida, emerge de las olas con el perfil imprudente de quien pide batalla por todos los flancos y se dispone a deslumbrar. Brota del mar como diosa y su perfil habla de vanguardias osadas y retaguardias acogedoras; cuando finalmente las espumas se transforman en mujer poderosa, hace el ademán del saludo militar y corre a mi encuentro. Agua salada que me resbala como si fuera agua bendita preventiva, para limpiar futuros pecados.
Se nota de talante alegre, diferente al encuentro reciente. Distingo a una decena de metros al Almirante que al pasar había saludado y encuentro que le disgusta mi presencia, no alcanzó a saber si es por razones ideológicas o por las atenciones que la camarada me prodiga. Pareciera que Dolores quiere provocar celos y condenar al Tártaro terrenal a los fascinados por su presencia. Nos da la espalda mientras se despoja del mar que la ha abrazado y alcanzamos a ver, extasiados, el andamio robusto que la sostiene hasta que se pierde en sus valles.
-Te quería ver para despojar la tristeza que nos rodeó en el último encuentro y para evaluar contigo situaciones posibles... Al menos un sector de ustedes se equivocó y puso todos sus huevos de codorniz con catarro en la muerte de Hugo y están desmoralizados por esa apuesta.
-Tú sabes que muchos no caímos en ese juego pero es una situación que cualquier análisis debe considerar.
-Sí, pero una cosa es analizar las consecuencias de los malestares de Hugo y otra apostar a resolver el problema que ustedes -no el país, por cierto- tienen con su desaparición. Sí; está enfermo; muy enfermo, pero ya no está asustado; sabe que se puede morir pero se ha impuesto una tarea que lo ha moralizado como no tienes idea.
-No dudo que se ha recuperado o que lo parece parcialmente, pero no puede hacer campaña, el contraste con Capriles es muy fuerte- le digo como quien pone sobre la mesa lo obvio.
-¿Tú crees que un hombre joven y atlético en caimaneras suscita más interés que un sufriente que se entrega a una causa? Ustedes no entienden a Venezuela, predica mientras sonríe y rompe filas para pasar a los corredores de la Casa.
DILMA VS. TIBISAY.
A pesar de la parquedad que advertí en el mensaje de Capriles a la Fuerza Armada, le comunico a la camarada que mis informaciones que dicen que cayó muy bien. Además -le señalo porque lo sé- hay un nuevo tema con el candidato opositor que es la sintonía generacional con capitanes, mayores, comandantes y coroneles. Me objeta con su sonrisa suculenta: no hay acción militar posible contra el Alto Mando; no hay acción militar posible sin generales y almirantes.
-La historia contradice lo que afirmas, enfatizo.
-Ni Isaías Medina, ni Pérez Jiménez, ni Carlos Andrés Pérez estaban dispuestos a liquidar físicamente a los insurrectos y por eso cayeron; en cambio, Rómulo Betancourt y Hugo Chávez, sí; por eso no tumbaron a aquel ni tumban a este.
Vuelvo a la carga -Si Capriles gana se sabrá en el curso del día y ustedes no podrán reaccionar contra la voluntad del electorado.
-Te equivocas: ganaremos con votos; pero si ustedes no ganan con 15 puntos arriba no ganan- dice altiva.
-Quien se equivoca eres tú. Con un solo voto arriba la oposición hará respetar el resultado...
-Lo que diga el CNE será santa palabra- dice para terminar con su mohín encantador, de dientes que intentan morder, como si fuese una guayaba madura, el labio inferior.
-No estés tan confiada. Hay dos CNE: uno, el que ustedes controlan; el otro, no lo vas a creer -le indico, haciéndole un paréntesis largo para suscitar su interés- El otro es Dilma Rouseff; si Dilma dice que Chávez no ganó y que ganó Capriles, habrá ganado Capriles.
La camarada queda absorta, repitiendo en voz baja "Dilma... Dilma... " Le digo que Dilma no es Lula, atrabiliario e ideológico; ella se aleja de Chávez, como ha dicho, principalmente por "razones estéticas y éticas". Lo que Dilma diga inclinará la balanza internacional.
EL MIEDO A LA LIBERTAD.
A estas alturas, después de haberla dejado por un rato bajo el sol con aquellas piernas centelleantes de mediodía y en el esfuerzo de digerir mi estocada brasilera, Dolores procede a ordenar dos vodka-Martini. Al recuperar el habla me indica lo contraproducente, según su criterio, de la campaña opositora: "Ustedes están atrapados en un galimatías insoluble, porque para dar certezas dicen que van a hacer lo que Hugo ya hace, lo cual representa dos problemas de estrategia muy serios". Como esta vez la estocada la siento yo, continúa: "Si van a hacer lo que Hugo hace, ¿para qué cambiarlo? Además lo dicen para conquistar chavistas a los que le ofrecen... más de lo mismo, lo que Hugo ya les da a ellos aunque no se los dé a los escuálidos". E insiste: "El asunto más serio es que muchos -incluidos antichavistas- temen más a un futuro caótico sin Hugo que a uno de restricciones que ya son conocidas, con él".
-Es que ustedes funcionan con el miedo; sólo saben apelar a la amenaza para lograr lealtades- sostengo, como quien dice algo irrebatible.
Dolores me acerca la cara, casi rozándome y hasta el punto que podía sentir el aroma marinero que de su cuerpo emanaba, me lanza: "La oposición no hace sino equivocarse. Hay miedo de empleados públicos y beneficiarios de misiones en relación con el voto; totalmente injustificado porque la verdad es que no hay manera de saber por quién vota alguien". Y prosigue: "El miedo más terrible es el que la oposición ha creado: el miedo a lo que vendrá. Ustedes han creado, sin percatarse, el miedo a ustedes; nadie entiende que quieran cambiar a Hugo para seguir haciendo lo que él hace, por lo tanto esconden sus verdaderas intenciones y el país lo siente".
Viene el Almirante en su moto de arena. Apenas lo ve, Dolores salta de la tumbona donde se deja abrasar desde la corona solar para perderse en las arenas rosadas con su peculiar compañía, quien ya no se ocupa de estrategias navales sino de fascinar a quien piensa es el camino directo y secreto a Hugo. Veo a Dolores la roja, alejarse para luego embridar su moto y su almirante. Ambos maquinalmente dóciles.
www.tiempodepalabra.com
Twitter @carlosblancogEL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

viernes, 13 de abril de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO / DEJEMOS DE TENER MIEDO Y LUCHEMOS POR EL PROGRESO

En la Venezuela actual –en la que la propaganda política es tan infalible como las ofertas de liquidación- el miedo es el rey, pues, de su graciosa voluntad depende la vida, hasta donde alcanzan a ver los ojos; el miedo es el presidente, al CNE y el que, por si las dudas, hace el escrutinio final.  Y, así, el verbo se hizo miedo, porque él es el origen de todo. El miedo es el que nos ata las manos; nos borra la memoria; nos espanta el sueño; nos hincha los pies; nos tapa la boca para que no opinemos. El miedo –tengo miedo de decirlo- es la excusa para no cambiar las cosas desde que aprendimos que más vale ladrón conocido que ladrón ganoso por conocer; y que en boca cerrada no entran moscas.
El miedo es tan eficaz, como cultura política, como ideología subyacente, como triple moral, que el mecanismo de defensa del individuo (da miedo saber que se le tiene miedo a todo) es reproducir la causa que lo promueve, porque da más miedo (que el miedo mismo) saber: qué se siente no tener miedo. Pero, tener miedo a ser libres no es lo mismo que tenerle miedo a la libertad, en tanto ésta es sólo el supuesto que nos faculta para: elegir dónde viajar; escoger el trabajo que más nos guste; comprar lo que queremos. Sin embargo, esa libertad, ese supuesto metafísico, desaparece cuando se mide lo ancho y largo del bolsillo, porque es la que nos impide ser libres.
Esa diferencia, aparentemente baladí, es la clave para transformar la sociedad venezolana antes de que sea demasiado tarde, o sea antes que le tengamos miedo a las dos cosas como si fueran una sola. Esto último lo ha aprendido, muy bien, el pueblo venezolano en 14 años de socialismo-comunismo; esto último lo ha vivido, muy mal, a fuerza de tanto ser un damnificado que sólo necesita estirar la mano para comer, o abrir el sobre para gozar la remesa. Por eso, surten efecto las amenazas que le hace en las elecciones: “si votas por los majunches, ya no recibirás más remesas”, y entonces tiene miedo a ser libre, tiene miedo a dejar de ser esclavo del dinero ajeno que – ¡Ah, dicha para que fuera eterna!- le permite ser esclavo del sistema, y del consumo visual, y del conformismo real.
britozenair@gmail.com

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jueves, 15 de marzo de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO “TENER MIEDO A SER LIBRES NO ES LO MISMO QUE TENERLE MIEDO A LA LIBERTAD

En la Venezuela actual –en la que la propaganda política es tan infalible como las ofertas de liquidación en los Centros Comerciales- el miedo es el rey, pues, de su graciosa voluntad depende la vida, hasta donde alcanzan a ver los ojos; el miedo es al presidente, al CNE y el que por si aun titubeas, hace el escrutinio final.  Y, así, el verbo se hizo miedo, porque él es el origen de todo. El miedo es el que nos ata las manos; nos borra la memoria; nos espanta el sueño; nos hincha los pies; nos tapa la boca para que no opinemos. El miedo –tengo miedo de decirlo- es la excusa para no cambiar las cosas desde que aprendimos que más vale ladrón conocido que ladrón ganoso por conocer; y que en boca cerrada no entran moscas.

El miedo es tan eficaz, como cultura política, como ideología subyacente, como triple moral, que el mecanismo de defensa del individuo (da miedo saber que se le tiene miedo a todo) es reproducir la causa que lo promueve, porque da más miedo (que el miedo mismo) saber: qué se siente no tener miedo. Pero, tener miedo a ser libres no es lo mismo que tenerle miedo a la libertad, en tanto ésta es sólo el supuesto que nos faculta para: elegir dónde viajar; escoger el trabajo que más nos guste; comprar lo que queremos. Sin embargo, esa libertad, ese supuesto metafísico, desaparece cuando se mide lo ancho y largo del bolsillo, porque es la que nos impide ser libres.

Esa diferencia, aparentemente baladí, es la clave para transformar la sociedad venezolana antes de que sea demasiado tarde, o sea antes que le tengamos miedo a las dos cosas como si fueran una sola. Esto último lo ha aprendido, muy bien, el pueblo venezolano en 14 años de socialismo-comunismo; esto último lo ha vivido, muy mal, a fuerza de tanto ser un damnificado que sólo necesita estirar la mano para comer, o abrir el sobre para gozar la remesa. Por eso, surten efecto las amenazas que le hace en las elecciones: “si votas por los majunches, ya no recibirás más remesas”, y entonces tiene miedo a ser libre, tiene miedo a dejar de ser esclavo del dinero ajeno que – ¡Ah, dicha para que fuera eterna!- le permite ser esclavo del sistema, y del consumo visual, y del conformismo real.

El venezolano, como fiel exponente del latinoamericano sumiso, está siendo sumergido en el pantano del miedo. Le dicen que la delincuencia está peor cada día –según lo atestigua, entre lágrimas, la mamá de uno de los muchos asesinados cada día, quien jura que su hijo no andaba en malos pasos- pero, al mismo tiempo, le aseguran que este país vale la pena por su socialismo revolucionario y que se va a fomentar el turismo, para que medio mundo venga a ver la maravilla de país que somos. Entonces, surge la incertidumbre, y la incertidumbre lleva al miedo, y el miedo a la amnesia, y la amnesia a ser conservadores en política… y ser conservadores nos lleva a la estupidez. No le tememos a la libertad de expresión (abstracto impersonal que se cree exclusivo de los medios de comunicación) pero, le tenemos miedo a defender y producir nuestras propias ideas, porque le tenemos miedo a ser libres de pensar.


No le tememos a la democracia, pero le tenemos miedo a ser democráticos o a elegir gobiernos populares (distinto al populista). No le tememos a la crítica, pero, le tenemos miedo a ser críticos sociales, porque tememos llenarnos de dudas, y... como de lo único que no cabe duda alguna es de quién nos explota, volvemos a votar por él. Ese miedo a ser libres es una baratija que nos venden los socialistas a través de su partido PSUV. Nos ofrecen la baratija y los que se lo creen–como el tonto Juan Bimba- la compran  sin regateo. El gobierno socialista-comunista es quien fomenta el miedo que se le debe tener a su tiranía, y por eso inaugura sus campañas electorales en sus medios gobierneros y en las cadenitis permanentes. Se inaugura ahí –insinuación macabra de impunidad- para que entiendan lo que va a significar no votar por ellos –el vivo a señas y el tonto a balazos-

No le tememos a la injusticia, pero le tenemos miedo a ser justos con nuestros hermanos; no le tememos al futuro, pero, le tenemos miedo a soñar un mundo mejor… le tenemos miedo a la utopía colectiva. No le tememos a la historia, pero le tenemos miedo a escribirla, a hacerla, por lo que nos contentamos con sufrirla. Pero también, cuando siendo funcionario de gobierno, se reproducen los mismos vicios de la izquierda, se está expresando, a gritos, que se le tiene miedo a ser libres.

britozenair@gmail.com

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