Las provocaciones de Vladimir Putin contra
Estados Unidos y sus gira por América Latina para conquistar fuerzas y
volver a ser una temible potencia mundial se le han venido al suelo, junto con
la caída del avión de Malasia.
Hoy el jerarca ruso se defiende desesperado y
contraataca a sus adversarios, desviando la culpa del derribo del avión hacia
el gobierno de Ucrania.
Putin, acusa ahora a sus enemigos de
utilizan la tragedia para atacarlo y por eso expresa: "Podemos decir
con confianza que si la lucha en el este de Ucrania no se hubiera renovado el
28 de junio, esta tragedia no habría ocurrido. Nadie debe o tiene un derecho de
uso de esta tragedia para tales objetivos mercenarios".
Sin embargo, crece la indignación y la
presión internacional en su contra, al aumentar las pruebas que un misil
disparado por fuerzas prorrusas causaron el derribo del aparato y la muerte de
las 298 personas que iban a bordo.
Estados Unidos y otras naciones occidentales
han culpado a Moscú, señalando que fueron los rusos los que dieron suministro y
entrenamiento a los rebeldes de Ucrania, quienes dispararon el mortal misil
contra el avión mientras sobrevolaba el jueves pasado el territorio ucraniano.
Lo que eran escarceos -en lo que se
creia un aumento de la guerra fría entre Washington y el Kremlin- ha pasado a
una etapa de sumo peligro en las confrontaciones:
Estados Unidos recabando pruebas de la
participación de Putin en la tragedia y éste defendiéndose, como oso polar
corralado, contra una antorcha ardiendo.
Angelica
Mora
angelicamorabeals@yahoo.com
@copihueblanco
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