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jueves, 25 de octubre de 2012

M.ARRIZABALAGA , EL SISTEMA EDUCATIVO DE COREA DEL SUR, ABC DESDE ESPAÑA / MADRID

Así ha escalado la educación de Corea del Sur al podio mundial.

La «fiebre» por la educación ha sacado al país asiático del analfabetismo en apenas 60 años y ha situado a los surcoreanos entre los mejor formados y más competitivos del mundo

Corea del Sur daba la campanada en el último informe PISA alarrebatar a Finlandia el primer puesto mundial como el país con mejores resultados en comprensión lectora y conocimientos matemáticos y una buena nota en competencia científica. Era la constatación de un «milagro» educativo, que en 60 años no solo ha sacado al país del analfabetismo que existía tras su liberación de Japón en 1945 sino que lo ha elevado al podio de la OCDE. Y se estima que en el próximo informe PISA de 2012, que se conocerá a finales del año que viene, Corea del Sur mantendrá su puesto entre los mejores.
«El fuerte anhelo de educación de los coreanos no se percibe en ninguna otra parte del mundo», destaca un informe de la OCDE de 1998, algo que secundaba el pasado junio en ABC el embajador surcoreano en España. «La pasión del pueblo coreano por la educación es extraordinaria», afirmaba Oh Dae-sung. Tanto es así, que hay autores como Michael J. Seth que han definido esta «pasión» como una auténtica «fiebre» que «provocó una de las transformaciones sociales más importantes de la historia».
«Una tierra de campesinos analfabetos y semianalfabetos con solo una muy pequeña clase urbana se ha transformado en una de las naciones con mejor educación del mundo», constata el profesor estadounidense.
A través de la educación se reconstruyó el país después de la guerra tanto social como económicamente, un objetivo que aún hoy se mantiene en esencia. «El principio fundamental de todo el sistema educativo coreano es fomentar la formación como medio para el crecimiento económico del país. El sentimiento patriótico es muy profundo y la voluntad de los estudiantes de contribuir al desarrollo de su país está muy extendida», aseguran desde la asociación española de cultura surcoreana Han-Association.
MÁS DE 10 HORAS DE CLASE AL DÍA
El sistema educativo comprende de uno a tres años de preescolar, seis años de escuela primaria, tres del ciclo medio de la escuela secundaria, tres del ciclo superior de secundaria (preparatoria), y cuatro años de facultad en la universidad. La educación primaria es obligatoria y gratuita, con almuerzo incluido y los tres primeros años de secundaria también son obligatorios. En 2010, se contaba con 411 instituciones de enseñanza superior en Corea, con un total de 3,64 millones de estudiantes y 77.697 profesores, según la página oficial sobre Corea en castellano.
El 98% de los estudiantes termina la educación secundaria y casi un 60% obtiene un título universitario en Corea del Sur. Detrás de este éxito, hay jornadas maratonianas de estudio: Seis o siete horas de clase en la escuela, más cuatro o cinco horas de clase privadas, más tiempo de estudio en casa o en bibliotecas para un estudiante de secundaria. Los alumnos surcoreanos estudian 16 horas más a la semana que la media de la OCDE.
El 90% de las familias coreanas gasta de media unos 400 euros al mes en academias privadas fuera de horario escolar para completar la formación de sus hijos, según Han-Association. «Las familias invierten mucho en la educación de sus hijos, y al mismo tiempo exigen muy buenos resultados», constata Oh Dae-sung.
Los surcoreanos «consideran que todo en la vida es competición» y entienden que para lograr sus objetivos «todo pasa por una buena educación y para eso tienen que competir para asistir a las mejores escuelas y universidades», explican fuentes de la asociación.
A la disciplina y el esfuerzo acompaña un gran respeto por la figura del profesor. «En Corea se sigue el dicho "al profesor no se le pisa ni la sombra"», aseguran desde Han-Association, porque «es una persona que eligió la vocación de transmitir sus conocimientos, no la profesión de funcionario y, por tanto, se agradece siempre su esfuerzo». Los profesores se encuentran entre los profesionales mejor pagados del país y se someten a evaluaciones en las que participan los estudiantes y los padres para mejorar su nivel de especialización.
Los coreanos estudian para fundar grandes empresas que puedan expandirse
El Gobierno surcoreano dedica casi el 7% del PIB a la educación, con partidas para permitir a los alumnos estudiar fuera, en Estados Unidos, China o Europa. Es una inversión importante, pero insuficiente para las familias. «Los colegios públicos, aún siendo gratuitos, reciben un donativo de las propias familias para mejorar las instalaciones o el profesorado», apunta Han-Association.
«Se considera la educación como la mejor inversión, pues los coreanos no estudian para ser empleados de una gran empresa, sino que estudian y trabajan para fundar sus propias grandes empresas que puedan expandirse (y con ellas la cultura coreana) a todo el mundo», añaden desde la asociación.
LA CARA OSCURA
Esta «fiebre» educativa tiene una cara oscura en su reverso. Las grandes expectativas que se ponen en los alumnos, el alto grado de exigencia, el sobreesfuerzo por aprender, sumado al gran número de estudiantes en el sistema educativo y su filosofía competitiva forman un combinado de estrés para los jóvenes surcoreanos que no todos resisten. Corea del Sur lidera la tasa de suicidios entre menores de 24 años. El 8,8% de los jóvenes encuestados en el último informe de la Oficina de Estadística de Corea del Sur confesaron que alguna vez han pensado en quitarse la vida y el 53,4% citaron la excesiva competitividad relacionada con la educación como la principal causa.
Consciente de este problema, el Gobierno surcoreano ha tomado medidas, como una nueva ley de prevención de suicidios, el establecimiento de una red nacional de centros de prevención del suicidio o la instalación de teléfonos de emergencia en los puentes.
También se ha intentado frenar el gasto en enseñanza extraescolar, para aliviar a las familias de esta sobrecarga financiera, reformando el sistema de ingreso en los colegios secundarios y en las universidades de forma que se tengan en cuenta las habilidades y personalidad del alumno y no solo sus calificaciones.

http://www.abc.es/20121020/familia-educacion/abci-escalado-educacion-corea-podio-201210161058.html

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sábado, 8 de septiembre de 2012

JUAN MANUEL DE PRADA, OPINIÓN SOBRE LOS VENEZOLANOS, ARTÍCULO ABC DE MADRID , DESDE ESPAÑA, CASO VENEZUELA

El Socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica de la envidia. Su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria. Winston Churchill
"Creo que fue Madariaga quien aseveró que un español que no conoce  Hispanoamérica sólo es español a medias.
En estos días en que recorro, un poco a matacaballo, este inabarcable  continente, presentando mi novela "La vida Invisible", he tenido  oportunidades sobradas de corroborar, de sentir la verdad de esta  afirmación. Y en ningún lugar de forma tan vívida como en Venezuela.
En los venezolanos he descubierto una efusión cordial, una hospitalidad  ferviente y sincera que me ha deslumbrado. Los europeos hemos desarrollado  un trato social demasiado regido por el protocolo y el artificio, demasiado  amedrentado y tiquismiquis.
Uno llega a Venezuela y, de repente, todas esas  reservas que, presuntuosamente, consideramos un avance de la urbanidad se  desmoronan: existe tal desprendimiento, tal entrega sin ambages, tal  afluencia de afectos en estas gentes por las que circula nuestra misma  sangre que uno siente como si se hubiera desembarazado de una ojarasca de  impedimentos que avejentan su espíritu, para entregarse a sentimientos que  creía hibernados a perpetuidad. Ha sido una experiencia alborozada,  lustral, que me ha confirmado que hasta hoy sólo he sido un español  demediado.
Venezuela no atraviesa su mejor coyuntura histórica. Produce una tristeza  del tamaño del universo comprobar cómo una tierra que ha sido bendecida con  la fertilidad y que atesora los minerales más preciosos ocupa en el  concierto mundial un lugar rezagado que no le corresponde. Gobernantes  ineptos y empresarios rapaces han conducido esta nación prodigiosa.
Pero,  precisamente en esta penuria inmerecida lo que resalta, por contraste, es  el talento generoso de sus gentes, su capacidad para seguir mirando el  futuro de frente, aun en medio de tantos avisos de derrumbe.
Nunca como en Venezuela había descubierto tanta curiosidad intelectual,  tanto afán abnegado por responder a la fatalidad con una sonrisa, tanta  belleza y simpatía floreciendo por doquier, aun en medio del infortunio.
Allá donde uno posa la vista, descubre un país apretado de vida, tumultuoso de pasiones que sólo necesitan una mecha para prenderse.
Para un español, es una lección y un homenaje descubrir que su semilla dejó  aquí, más la que ellos se procuraron en esta sucursal del paraíso, tan  hermosos ejemplos de humanidad.
Durante mi breve estancia en Caracas he tenido ocasión de asomarme,
 siquiera mínimamente y desde aquí quiero agradecérselo a quienes han sido  mis anfitriones y cicerones: la editora María Elena Rodríguez, el escritor  Óscar Marcano, la empresaria periodística Mayra Capriles, el consejero  cultural de la embajada española Gonzalo Fournier.
Para mí, la desgracia de Venezuela se cifra en la existencia de ciertos
empresarios que no entendieron que la prosperidad verdadera de un país sólo  es posible cuando revierte sobre sus ciudadanos, creando una clase media  nutrida y estable. Por supuesto que también, a mandatarios ineptos.
Durante décadas, el dinero de Venezuela ha alimentado el fraude fiscal, la  corrupción política, la evasión de capitales que no se invirtieron en la  tierra que los produjo.
Chávez no hubiese surgido sin la existencia de una  masa social defraudada y a un Caldera traidor, que le eliminó los juicios  que le seguían por golpista.
Pero este pueblo sobrevivirá a sus gobernantes catastróficos y a sus  empresarios rapaces. Tanta vitalidad, tanto anhelo de mejora no pueden  obtener como único resultado el acabamiento.
Venezuela resucitará, y España  tendrá que estar ahí, respaldando ese resurgimiento sin pedir nada a  cambio. Porque el único modo de ser españoles completos consiste en ser un  poco venezolanos, en contagiarse de esa generosidad que no les cabe en el  pecho."

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