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domingo, 23 de septiembre de 2012

LUIS GARRIDO, HABLA LA CONCIENCIA OCTUBRE, DICIEMBRE, ABRIL

Tres fechas que, aunque se vean separadas, van compaginadas con el sueño de una población ansiosa de que en Venezuela cese esa violencia provocada desde las altas esferas del gobierno nacional y se respiren los vientos de la libertad,  para que la eficiencia de la administración pública y el adecentamiento de la justicia, sean expresión de valores y principios que erradiquen esa conducta de vicios con  plena vigencia hoy,  en la estructura oficial del estado venezolano.   
Los primeros pasos están orientados hacia el siete de octubre. Múltiples razones indican que será ese día cuando la mayoría de los electores venezolanos saldrán a votar,  impulsados por esa fuerza emocional reprimida que nos está llamando a dar la cara por el país que se está hundiendo ante nuestros ojos, producto de la imposición de esa política de represiones, corruptelas y exceso ventajista que hemos presenciado y tolerado pacíficamente durante ya casi los catorce años.          
De razones hablamos porque al gobierno se le agrietó el piso cuando los candidatos de la unidad democrática apenas anunciaban su decisión de dar el paso  para enfrentar al régimen totalitario;  el 12 de febrero se iluminó  la esperanza,  más de tres millones de almas hicieron temblar al invencible gobernante.  Pero no todo quedó allí, en  la elección de Henrique Capriles revivió la manera de hacer política decente, confrontando al lenguaje vulgar y amenazante con el mensaje alentador, pacífico y cargado de los más nobles propósitos, elevando la moral de lucha y coraje del  pueblo.  Hoy, aferrados a una profunda convicción patriótica, creemos firmemente que los venezolanos se enrumban con decisión, pasión y energía hacia la salvación de la República.      .          
Vendrá otra jornada de gloria.  Nos referimos al mes de diciembre cuando en los estados del país se romperán las ataduras de esa centralización infame que le arrebató los derechos a las regiones de administrar los recursos provenientes de sus propios ingresos. Tamaña agresión produjo  -por tan solo mencionar algunas- lo que ha sido el desenlace fatal del drama hospitalario y la muerte rondando a diario en las carreteras destruidas en todo el territorio nacional.          
Carabobo no fue la excepción.  Como resultado del asalto a sus peajes, su puerto y sus aeropuertos se pueden escribir historias  macabras de negociados sin escrúpulos, tráfico de drogas y comidas descompuestas.  De ese brote de verrugas con toda clase de vicios  quedó la muestra de una justicia sometida a la más degradante impunidad.  Es por eso que cada día que pasa nos aproximamos a la liberación. Seguros estamos que las gobernaciones dirigidas por gobernantes demócratas, como es el caso de nuestra región, tendrán sobradas razones para aspirar su reelección;  todos se han dado con apasionada  lealtad, fijaron posiciones decorosas con dignidad y coraje.  Ellos en sus respectivos estados  y “el Pollo” en Carabobo tienen   merecimientos legítimos  para ser reelectos.       
Después vendrá abril.  Oportunidad hermosa para los pobladores de cada municipio del país.  No es mucho lo que tenemos que comentar sobre lo que habrá de suceder en ese día tan esperado para poner orden en la casa.  Lo que hoy es un semáforo en rojo, cuya infracción le da paso a la ineficiencia y a la política de la obediencia arrodillada, será luz verde mañana para el reencuentro de la autoridad municipal y sus vecinos en la solución de las necesidades apremiantes.  Ya es menos lo que falta para sepultar esta pesadilla.  Valencia también tendrá la oportunidad de elegir a quien ha dado muestras de ser un gran soñador por un mejor vivir  para los valencianos.                
luirgarr@hotmail.com;

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lunes, 10 de septiembre de 2012

OLGA GALLEGOS , EL NÚMERO DOSCIENTOS Y LOS NIÑOS (DOSCIENTOS PUEBLOS)

Aprender a contar es para los niños todo un reto, es un imposible que tienen que hacer posible, una actividad que los lleva a superar sus propios límites, significa un aprendizaje que lleva implícito, su paso a otras actividades de aprendizaje complejas.

Cuando los niños empiezan a contar, cada número es una batalla ganada, y con ello, viene la euforia de saberse triunfadores en una carrera donde no hay perdedores, unos llegan más rápido, otros van lento, pero todos llegan a su meta.

Cuando han aprendido a contar hasta cien, no hay palabras para describir ese recorrido venciendo a los números. Pero cruzar la barrera de contar hasta doscientos, es un accidentado camino que transcurre entre frustraciones, rechazos, temores y victorias. Algunos renuncian decididamente a continuar: "maestra, ya estoy cansado...". "Maestra, nunca aprenderé a contar...". "Es demasiado, no lo haré". El más sabio, rezonga: "maestra, en la vida real no hay mucho para contar hasta doscientos..." de alguna manera, tiene razón, no tenemos al alcance doscientos helados, carritos y demás juguetes, así contar hasta doscientos, no tiene sentido para el niño. Otro se rebela: "maestra, le comunico, que prefiero jugar". La maestra, le dice: "yo estoy a tu lado, no estás solo". "Juntos, lo lograremos". Es entonces cuando, su frustración desaparece, reanuda su carrera contra los esquivos y ya abultados números, doscientos, trescientos, etcétera.

Alcanzar a contar hasta doscientos, seamos niños o adultos, siempre es un desafío que demuestra que hemos vencido en cualquier ámbito en que nos encontremos. 

Al igual que los grandes logros de los niños al aprender a contar; actualmente en tiempos de visitar doscientos pueblos , el número doscientos es más que un gran número, es símbolo de que con esfuerzo, sacrificio y dedicación el trabajo arduo hasta el agotamiento, desbordante en frustraciones, sin duda arrojará incontables frutos en una carrera en la que estamos todos juntos, sea de cerca o desde lejos; vamos todos juntos, a lograr que el número doscientos deje de ser solamente un gran número y, se convierta en una realidad que beneficie a personas más allá de los lugares que nuestros ojos pueden divisar en un país deseoso de mejores días.

ogallegosn@gmail.com

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lunes, 16 de julio de 2012

OLGA KRNJAJSKY(OLGAK), DE LAS RISAS CON CHÁVEZ A LA ALEGRÍA CON CAPRILES.

A riesgo de que algunos dejen de leerme al punto, debo decir que Chávez es gracioso. Que sí amigos, Hugo es chistoso y simpaticón.

Si no fuera el presidente que es, sería el pana perfecto para animar una velada.

Cuentista y cuentero –que no son lo mismo- se inclina por la comedia y más veces que menos, explota aquello de usar a su audiencia para hacer un chiste. Como aquel inolvidable “lapsus brutis” que le endilgó a J.V.Rangel.

El otro día por ejemplo, cuando Chávez interpelaba a la bancada opositora por sus caras serias en la AN empezó a bromear sobre y a costa de ellos. El diputado Marquina contenía la risa mascando a velocidad ultrasónica su chicle, Juan Carlos Caldera reía a todo dar. Pero María Corina- ah mujer pa’arrecha- , le aguó el guarapo. No hubo frase, referencia, mirada, gesto ni provocación de Hugo que moviera un pelo de sus gruesas y bien cuidadas cejas.

En twiter comenté que Chávez hubiera cambiado las risas de toda la AN, de todo el país incluso, por quebrar, aunque fuera una fracción de segundo, la indiferente impavidez de María Corina ante sus gracias. Su frustración al no lograrlo fue colosal y sobre todo, visible.

Y ese día comenzó a forjarse este artículo.

Chávez necesita hacer reír y lo mata la indiferencia antes que la crítica. Para él esas risas que provoca, son su aire, su vida messssma porque le hacen sentirse reconocido, valga decir, aprobado.

Sabrá Dios-porque a mí la verdad no me importa - qué frustraciones espolean ese hambre insaciable y glotona de sentirse aceptado.

Aceptación que, ¡Ay pobre de Hugo y pobre de nosotros por ello! no le bastó de la mayoría abrumadora que lo eligió aquel lejano ’98. Su tragedia es que la quería de todos. No supo aceptar las excepciones. Y eso ha marcado el paso -y sobre todo los traspiés- de su presidencia: no saber afrontar que no todos lo querían.

Por no aceptarlo, en lugar de bien-gobernar para demostrar que la mayoría que lo eligió estaba en lo correcto, se ensañó con los que éramos minoría. Perdió la oportunidad de hacer el gobierno formidable que hubiera podido hacer y con el que, de paso, no sólo podría habernos conquistado, más que eso, nos habría desmentido. Pero optó por las embestidas y ellas dieron como resultado un producto contrario al que buscaba. No lo digo yo por opositora, a viva voz lo dicen los números: en 2006 obtuvo 7.300.000 votos, en 2009 6.300.000 , en 2010 5.300.000 votos. Dicho en cifras, se dedicó a perder sistemáticamente esa mayoría que una vez lo acompañó y –oh fatal fatalidad- demostró con ello que los que nos opusimos a él desde el principio estábamos en lo correcto.

Cavilaba sobre esta necesidad patológica de Chávez de querer que lo quieran a toda costa, cuando la pantallita azul empezó a transmitir imágenes de Henrique Capriles desde una calle cualquiera de las tantas que viene recorriendo, desbordadas todas ellas de gente que quiere verlo, tocarlo y escucharlo. Incluidos los que una vez tocaron y escucharon a Chávez. El mismo Chávez que hoy anda en carroza para evitar ese contacto.

El contraste se hizo palpable y fosforescente: en esas imágenes de multitudes acompañado a Capriles había mucho, pero que mucho más que risas y alboroto. En esas imágenes había Alegría. De la genuina. Desbordante. Contagiosa ella.

Borboteaba desde la pantalla la que exudaba Capriles y la había en cada uno de los que habían ido a verlo y escucharlo. Más hambrientos de alegría que de risas. No fue flor de un día: lo vemos repitiéndose y creciendo en cada evento.

Una frase se me ancló como una certeza absoluta: Chávez hace reír. Capriles genera Alegría

Como suelo hacer cuando tropiezo con esta línea de pensamiento, decidí buscar las diferencias entre “risa” y “alegría”. Navegué desde las páginas científicas hasta las esotéricas. Menuda diferencia…menudo abismo...En pocas frases, he aquí algo de lo que encontré.

“La risa es una respuesta a un estímulo. Una reacción.

La Alegría en cambio, es una emoción.

La risa explota en la garganta y acaba en los labios.

La Alegría nace y se queda guindada en el alma.

La risa depende de las contracciones del diafragma con contracciones involuntarias de los músculos faciales y resonancia de la faringe y el velo del paladar.

La Alegría es un estado interior luminoso que genera bienestar, altos niveles de energía y una poderosa disposición a la acción constructiva.
Quien es feliz, puede reír o puede no hacerlo.
Quien sólo ríe, no necesariamente es feliz…”

Apliqué lo leído a las imágenes de la AN y a las del desfile del 5 de Julio. Pude precisar el don de Hugo para hacer reir, sumado a su poder de encadenar audiencias que, estemos claros, no es lo mismo que cautivar audiencias. Comparando las imágenes de los dos candidatos y sus actividades públicas, indudablemente Chávez hace reír. Pero él y los suyos han perdido la Alegría. El fundamental ingrediente ganador que desborda, inunda y se contagia en las calles atestadas de seguidores de Capriles, aún cuando les ponen barricadas. Sobre todo cuando se las ponen…

Porque para consternación de los que intentaron robárnosla, como dice aquel refrán “La alegría es aquello que no ocupa lugar alguno y sin embargo lo llena todo a su alrededor”.

Si…como dijo un pana twitero, esto no es una campaña, es una causa. 

olgaknoticierodigital@gmail.com

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