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jueves, 8 de octubre de 2015

MOISÉS CÁRDENAS, LECTURA DEL LIBRO «PERVERSOS», DESDE ARGENTINA

«El auténtico rebelde no admite doctrina política que profesar ni consiente doblegarse por mendrugos, efímera quietud o merecer el perdón de cierta fábula ridícula» (A. J. U)
«Si BAUDELAIRE dijo que DIDEROT es un autor sanguinario y POE escritor de los nervios», yo digo que JIMÉNEZ URE de la muerte» (MC)
En la contraportada del libro Perversos («Alfadil Ediciones», 2004) aparece las siguientes palabras que llaman la atención: «[…] Jiménez Ure usa a sus lectores como campo de su experimento narrativo que puebla de monstruosas imágenes […]». Recordé una ocasión cuando interactuaba con Alberto en el «chat» del Facebook, en la cual le dije que «me había inquietado y estimulado el libro».  Él respondió: «Siempre que incomode, ilumine, despierte o perturbe las conciencias, la Literatura tendrá sentido».
El comentario me dejó pensativo. Entonces, concluí durante mi indagación que la obra  jimenezureana, cumple con el designio del genio creador: hacer que el lector encarnice a los personajes de los cuentos.
El autor de Perversos, agita el espíritu y explora el poderoso reino de la mente. Ante el libro sucumben los sentidos del lector: nos trasmite pensamientos buenos o malos. Las experiencias, los deseos, las motivaciones en el lector harán que se identifique o se comporte como los personajes que aparecen en Perversos. El parapsicólogo y profesor Roger LUC MARY sostiene: «[…] El autor que mejor cumple su tarea es aquél que sabe hacerse olvidar del lector para permitirle a éste que se descubra, que se reconozca, a fin de dejarle experimentar sólo su capacidad espiritual […]».
(1984: 62).
Alberto JIMÉNEZ URE no es el escritor «comercial» que escribe para entretener a los lectores. Al contrario, permite que el lector experimente sus capacidades: goce, disfrute y sea parte de él. De ahí mi siguiente afirmación: la escritura de URE es para despertar el animal que llevamos dentro y mirar lo que somos. No es para  «pervertirnos», porque nacemos morimos «pervertidos».
Muchos escritores, investigadores y académicos han abordado sus obras. Cada uno especula o afirma lo que cree o considera sobre JIMÉNEZ URE, y seguirán haciéndolo por lo «extraño» de su literatura. Mientras la Humanidad continúe bajo «la fealdad de sus actos», siempre habrá motivos para escribirle «ficciones» que no se alejen de su «verdadera naturaleza».
Enrique PLATA RAMÍREZ afirma: «[…] Leer a Jiménez Ure es abordar lo extraño e interpretar, a la vez, descubrir las distintas variantes de un cosmos único, original […]» (2009: 116).
El  libro Perversos es, sin duda, el espejo de nuestra especie, la más horrenda del planeta.  Los 48 cuentos recogidos en el libro exponen las angustias de la existencia humana, la ansiedad ante el porvenir y la obligación de nuestro destino por hallar reparos. El escritor mantiene la línea destructiva y de cuestionamientos que se advierte en casi todos sus textos: va más allá de las tramas ficticias, se empecina en demostrar su «tesis» según la cual el Ser Humano debe voluntariamente desaparecer del Universo. De este libro he seleccionado tres cuentos que son interesantes por describir escenas de «horror», «suicidio»,  «muerte», «sarcasmo», «venganza», «sátira» y el «poder». Todas las mencionadas, «inmanentes al ser pensante».
El cuento Metamorfo, la locura y el suicidio dominan al personaje. Busca la huida en manos de la muerte con planteamientos filosóficos: «[…] basta que el Hombre desee quitarse la vida para que, de hecho, no exista. Yo soy por cuanto me afirmo ante la realidad. Quien auténticamente morir anhela a nada se adhiere […]» (JIMÉNEZ URE, 2004: 52).
El auténtico rebelde no admite doctrina política que profesar ni consiente doblegarse por mendrugos, efímera quietud o merecer el perdón de cierta fábula ridícula –sostuvo JIMÉNEZ URE en uno de sus epifonemas-. Tal vez por eso el Hombre, durante milenios,  se ha sentido la especie dominante: la «Razón y el Deicida».  De ahí que desate su brutalidad cuando hiere o ajusticia al prójimo, y pocas veces se muestra misericordioso. Si en algún momento lo hiciere no sería por «converso» a determinada creencia religiosa. Pero, los pocos o muchos exterminadores de su propia especie saben que no están exentos.
En ese relato llama la atención el uso del número 11: «[…] regresó con 11 envases llenos y, sentándose frente a su escritorio, […]» (2004: 52). Otra mención que podemos encontrar: «[…] en 11 ocasiones se levantó de la silla para buscar los envases que yacían en el refrigerador […]» (2004: 53).
Se cree que el «11» simboliza un plano de conocimientos y realizaciones. También es el «número de las revelaciones». Pero es probable  que en el cuento el 11 tenga que ver con «flagelarse», forma elegida por el personaje para escapar de la existencia. Las 11 ocasiones que se levanta, los intentos de acomodar la soga y el acto de orinar tres veces le causan placer; puede interpretarse como los pasos para encontrarse con la muerte. Aunque para llegar a ella tenga primero que danzarla. 
En sociedades caóticas o incesante crisis, los ciudadanos pueden padecer o exhibir los síntomas del suicida: depresiones severas, desquicio y manifestaciones violentas contra el «otro». Es la sociedad de la cual forma parte la que lo incita, porque ella es suicida: […] «-¡calla, desgraciado, y entra sin ruido a la muerte! -le replicó uno de los vecinos que, al parecer y coincidentemente, igual ostentaba extrema embriaguez. ¡Mátate ya y déjanos dormir!» […] (2004: 53).
En el Capítulo 11 del libro bíblico de Juan, el Numero 11 infiere que «la muerte es un sueño». Al leer el capítulo, Lázaro ha muerto y Jesús acude a despertarlo del sueño. Luego, ésta acción da pie para que sus detractores  persigan al maestro.
Tal vez el personaje del cuento Metamorfo quiera dormir en la muerte, y no la ve como un padecimiento o algo escalofriante. Quizá el personaje tenga conocimientos, instrucción filosófica sobre lo que significa la muerte. En lugares política y socialmente insufribles, muchos ciudadanos desean morir. Aunque lo piensen, planeen o pretendan infligirse daño para su consecución, el miedo a la «muerte» suele vencer sus propósitos. Es destacable el uso del Número 4 en el cuento: «[…] en el piso 4, Apartamento A-13, rápidamente, respondió uno de los entremetidos: tenga cuidado, está furioso […]» (2004: 53). En otra parte, leemos: «[…] Tienes suerte de que se detenga en el piso 4 […]» (2004: 53).
Los estudiosos en numerología exponen que el Número 4 es «símbolo  del orden y los valores, que es signo de lo práctico, la lealtad, la rigidez y la represión». Para los cabalistas, es «orden y autoridad» (Aun WEOR, 1979: 311).
La presencia de gendarmes es símbolo de autoridad, represión y poder:  «[…] de inmediato, los gendarmes (tres) desenfundaron sus armas: empujaron con sus pesados cuerpos las rejas y –a balazos-lograron ulteriormente abrir la puerta principal […]» (JIMÉNEZ URE, 2004: 54).
La obra jimenezureana se caracteriza por describir la fuerza en las manos de la autoridad y el poder que ella representa. El accionar de las armas y la manipulación del Hombre mediante su poder es una forma de mostrar su metamorfosis. Al ser humano, cuando se le da poder, se «transforma»: cambia, irreversiblemente, para «bien» o para «mal». Aunque las cantidades de veces sean más para el «Mal». Porque es lo que seduce a «las malditas almas atormentadas que gobiernan la faz de la tierra».
En el cuento El periodista y la policía del tránsito, el personaje Ulises Dellmorall Monagas se siente cautivado por Rosalba (la resguardaleyes). Le expresa su fantasía y anhelo  de fornicar con  una mujer policía. Él representaría al «pueblo» que siente deseos por la «autoridad», en la figura de una fémina «uniformada». ¿Cuántas veces hemos visto a mujeres sentirse seducidas por hombres con uniformes (militares o policías) sólo  porque representarían al «poder». O viceversa, como Ulises Dellmorall Monagas? ¿Cuántos no ansían tener sexo hasta con monjas? Es decir: en el fondo, el Ser Humano es masoquista porque le encanta que la autoridad lo tome y domine. Un «pueblo»  inculto es un pueblo  vulnerable y propenso a la sumisión. Los «pueblos fantaseosos» son proclives a permitir que los ultrajen. Tarde comprenden que conceden «poder» a violadores. La autoridad es la única que obtiene, metafóricamente, «satisfacciones»:
«[…] En ese instante a ella le sobrevino un orgasmo y pitó tan fuerte que enloqueció al periodista. Él sacó su falo, que ya expelía semen, y le dio un puñetazo en la cara a la bella mujer policía. Rosalba reaccionó de inmediato: con su arma de reglamento, le apuntó en dirección a los testículos y disparó dos veces el enorme revólver […]» (JIMÉNEZ URE, 2004: 68).
Nuestra especie no es fiel en sus actos. Ante ciertos eventos actúa perversamente. Simbólicamente, el «Poder» toma su posición ante sus «amados»: ambos «fornican»  y se complacen mutualmente, pero cuando la «autoridad»  toca una parte del cuerpo (en este caso el «Estado») y quienes se revelan ante su  ejercicio, entonces le son cortados sus «testículos». La cosa es que en lo que va de siglos al ser humano le gusta la perversión: de ahí que tengamos dementes, maniáticos, desalmados, monstruos que emplean la muerte para acabar con el «otro». Mario VARGAS LLOSA dice: «[…] el hombre necesita matar, es un ser predatorio. Comenzó haciéndolo, hace millones de años, porque era la única manera de sobrevivir, de comer, de no ser matado. Y ha seguido haciéndolo siempre, en todas las épocas de su historia, de manera refinada o brutal […]» (2003: 344)  
No hay duda que la Especie Humana esta pervertida. En lo que llevamos de existencia, la muerte y destrucción gobiernan: son la autoridad. JIMÉNEZ URE nos transmite, muy bien y a fondo, su videncia. Es un ser trasvasado a otro mundo cuando escribe sus cuentos, por ello su literatura luce «extraña».
El dignatario es un relato satírico. El autor lacera, fustiga, nuevamente, la «autoridad y el poder» como principal fuente de dominación. La que gobierna y cautiva a mentes doblegadas para convertirlas en servidumbre. Aparece la figura del «caudillo», quien controla la sociedad bajo sus propios delirios. El personaje principal del cuento, el «Señor Comándate», obliga comer sus defecaciones a sus seguidores, adherentes políticos y al gabinete de gobierno. JIMÉNEZ URE narra escatológico:
«[…] -Con la cuchara sopera, servirás mis excrementos a los ministros en sus manos. De ese modo, los que conforman el Poder Ejecutivo demostrarán su lealtad a mi proyecto revolucionario […]» (2004: 120). El «Dignatario» describe el bestialismo de un gobernante autoritario prototípico que, en cualquier nación del mundo, ejerza demencialmente el poder y en perjuicio de un pueblo estúpido que lo ovaciona y por él delira. Un gobierno que ejerce su dominio en una ciudad o país como si fuera un cuartel. Sabe que la sociedad postrada a sus pies está idiotizada, y que le place alimentarse con las migajas que da el «Gobierno» sin importarle que sean orines o materia fecal. La mente de un pueblo inculto lo condena a la servidumbre. El «Dignatario» gobierna y folla al «vulgo» que somete a penurias de todo tipo. Porque la perversidad le provoca euforia al «gobernante». JIMÉNEZ URE lo expresa:
«[…] Fue inenarrable la felicidad experimentada por el pueblo cuando ingirió el caldo de las entrañas del poder. El Dignatario de la República Revolucionaria gobernó durante toda su vida y, similar al Mesías, siempre multiplicó su materia fecal para mantener bien alimentado a sus seguidores […]» (2004: 121).
En todo el planeta hay seres que «ofrecen su materia fecal» de forma simbólica mediante el ejercicio de un poder horrendo, y comenten todas sus delirantes acciones tras emitir pintorescas y aplaudidas peroratas. La perversidad gana terreno ante el juicio y controla la razón. El dignatario asemeja al personaje de la novela de Joel D. HIRST, El teniente de San Porfirio. En su trama el poder obliga obedecer: «[…] el gobierno es la fuente de toda  autoridad, dice el comandante mientras blande un rifle AK-103 que compró con el dinero de nuestros impuestos para utilizar en nuestra contra»  (2013: 230).
La Autoridad, el Poder, la Dominación, usa el Número 04 de forma literal. Ejecuta la posición «sexualmente», monta la existencia. Sabe que la Especie Humana es pervertida. Por los siglos de los siglos, el planeta es controlado por «perversos». Ya Moisés, hacia el año 1473, en las llanuras de Moab, manifestó:
«Déjame ocultar de ellos mi rostro, déjame ver cuál será su fin después. Porque son una generación de perversidad, hijos en quienes no hay fidelidad» (Deuteronomio, 32:20).
Es por eso que a JIMÉNEZ URE le repugna la Especie Humana. En sus obras manifiesta su anhelo por su extinción, planteamiento al cual adhiero: porque, verdaderamente, hemos desequilibrado la existencia, y para volver al orden debemos primero desaparecer. En una entrevista que le hicieran, aparecida por primera vez en el diario Tal Cual (Caracas, Junio 25 de 2009) Alberto JIMÉNEZ URE expresó:
«[…] Bogo por la desaparición no violenta de nuestra fracasada y cruel especie. Es imperativo, urgente, que el llamado Agujero Negro absorba a la materia y todo lo que implica su existencia […]»
Hay mucho por investigar en la estimulante e interesante obra  jimenezureana. Mientras el mundo siga siendo caótico habrá motivos suficientes para el estudio, análisis, de la obra literaria de JIMÉNEZ URE: quien pareciera ser un elegido de otro mundo para denunciar y combatir nuestra especie. Si BAUDELAIRE dijo que DIDEROT fue un autor «sanguinario» y POE escritor «de los nervios», yo digo que JIMÉNEZ URE «de la muerte».

[BIBLIOGRAFÍA]

Aun Weor, Samael: Tarot y Cábala. «Asociación Gnóstica de estudios antropológicos y culturales», Ciudad de México, México [1979]

Hirst D, Joel: El Teniente de San Porfirio. «Editorial Grito Sagrado», Buenos Aires, Argentina [2013]

Jiménez Ure, Alberto: Perversos. «Ediciones Alfadil», Caracas, Venezuela
[2004]

Plata Ramírez, Enrique: Las fantasmagorías en Alberto Jiménez Ure. «Ediciones de Bolsillo, Alcaldía de Libertador», Mérida, Venezuela [2009]

Vargas Llosa, Mario: El lenguaje de la pasión. «Ediciones Grupo Santillana», Buenos Aires, Argentina [2003]

Moises Roberto Cardenas Chacon
viajesideral2@hotmail.com

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