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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
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jueves, 22 de enero de 2015

GAMAL SOL, PRODUCTIVO ENCUENTRO, TERCERA VÍA Y OBSERVATORIO VENEZOLANO DE LAS AUTONOMÍAS EN LA CIUDAD DE VALENCIA.

GAMAL SOL
La tercera Vía inicia encuentros con la sociedad civil ante la necesidad de reoxigenar y refrescar el escenario político venezolano rescatando al país de la asfixia y parálisis política en la que la tiene sumido el corrosivo bipartidismo Madurismo-MUD, que así como el arrogante condominio adeco-copeyano llevó al ascenso de la revolución socialista bolivariana al poder, ahora esta nueva hegemonía nos puede llevar a otro desenlace trágico que lamentaremos por años.

Hay que conformar una  alianza que aglutine el vasto descontento nacional que en este momento está uniendo a los venezolanos que antes estábamos separados por la polarización y que desea sacudirse las cúpulas del madurismo pero también de una oposición incompetente para liderar los cambios, que pretende  administrar en nuestro nombre un descontento que no encarnan y que los ha rebasado ampliamente. Los cambios políticos y económicos ya no son una necesidad, son una demanda nacional
Por cordial invitación del Observatorio Venezolano de las Autonomías representantes de la Coordinación Nacional de la Tercera Via, ambas organizaciones sostuvieron un productivo encuentro en la ciudad de Valencia en la sede del Vicerrectorado Académico de la Universidad de Carabobo.
Ante una calificada audiencia los Coordinadores Nacionales de la Tercera Vía Carlos Padilla, Pedro Elias Hernandez, Gamal Sol y Maximiliano Donat expusieron temas relacionados con la necesaria diferenciación ciudadana de las cúpulas que preconizan la polarización haciendo énfasis en la necesaria despolarización y la deseada reconciliación nacional, asi como las necesarias reformas constitucionales   que garanticen un Estado Federal de Poderes descentralizados. Igualmente expusieron temas tales como la participación, con énfasis en la meritocracia,  de los gremios profesionales en la real conducción del país, el carácter ciudadano de la elección por las bases de toda precandidatura a cargos de representación popular y su importancia motivacional para otros cursos de acción, así como  proyectos legislativos relacionados con la materia petrolera, la protección social de jubilados  y pensionados y la necesidad de desarrollar ciudades globalizadas de alta capacidad competitiva.

Planteamos una Ley Orgánica de Ilícitos Monetarios en la que se prohíba emitir dinero sin respaldo e imputar penalmente con cárcel a funcionarios públicos de instituciones del Estado quienes prevalidos de su cargo emitan dinero sin valor empobreciendo al pueblo con inflación y carestía.

Las mencionadas intervenciones fueron discutidas por parte de la audiencia bajo la dirección de Nelson Acosta y Miguel Megias del Observatorio Nacional de las Autonomías.

Como conclusión,  propuesta por Nelson Acosta,  se aprobó la realización para el mes de abril de un encuentro nacional proposicional en la ciudad de Valencia para tratar temas relacionados con la despolarización y la reconciliación nacional, la elección por las bases de toda precandidatura a cargos de representación popular así como propuestas encaminadas a reforzar el planteamiento descentralizador.

Próximamente los coordinadores nacionales de Tercera Via realizaran otros encuentros en ciudades del interior del país para potenciar propuestas que nazcan de la descentralización, desde las regiones y estados hacia los centros de poder.

Gamal Sol
gamalsol@gmail.com
@gamalsol

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jueves, 9 de mayo de 2013

NELSON ACOSTA ESPINOZA, CAPRILES: LA FORTALEZA DE UN LIDERAZGO, OBSERVATORIO VENEZOLANO DE LAS AUTONOMÍAS

A “carajazos” aspiran los oficialistas resolver la crisis institucional del país. En ese terreno, señala el presidente Maduro, el PSUV tiene ventaja. Sus diputados y dirigentes tienen mayor capacidad como “camorreros” que los de la oposición. Ello se debe, Nicolás dixit, a que estos señores provienen de los sectores populares. Desde luego, esta lectura no tan solo es errónea sino que asume una visión indigna de lo medular de nuestro pueblo. Pendencieros son estos oficiantes del llamado Socialismo del Siglo XXI. No en balde, es vertiginosa la caída del respaldo popular al gobierno.
Traigo a colación estas infelices expresiones con la finalidad de ilustrar el carácter agonal que presenta la coyuntura política en el país. En estas situaciones límite vale la pena reflexionar sobre el tipo de liderazgo que la nación requiere. Existen modelos a imitar. Veamos.
Winston Churchill ofreció a los ingleses “sangre, sudor y lágrimas”. No se dejó tentar por consideraciones tácticas. Fue sincero. Por esa razón, pudo encarnar el sentimiento patriótico de toda la población inglesa. Charles de Gaulle, a contrapelo de la opinión mayoritaria de la población francesa que apoyaba al Mariscal Pétain, decide no reconocer la capitulación ante los alemanes y proseguir la resistencia. Ese gesto valiente lo convirtió en el símbolo de la nación francesa. Nelson Mandela entendió que debía ser el líder de los surafricanos; de todos los habitantes de esa nación. Así pudo superar los obstáculos que imponían la brutal segregación racial existente en ese país. Todos estos ejemplos poseen un común denominador: liderazgos fuertes que supieron empinarse sobre sus circunstancias.
Me parece que estos modelos ayudan a ilustrar la calidad de liderazgo que se requiere para superar la crisis que confronta el país. El “madurismo” comienza a derretirse al calor de su propia incompetencia y rivalidades internas. La oposición, por su parte, ha crecido electoral y políticamente. Hoy no tengo dudas sobre el liderazgo de HCR. Capriles expresa, no tan sólo al grupo de venezolanos que tradicionalmente se ha opuesto a este régimen, sino a todos los venezolanos. Vale decir, a la nación que conocemos como Venezuela.
Una preocupación. La historia enseña que la “muchedumbre” por sí sola no acierta en relación a estas urgencias históricas. Se requiere de un liderazgo que oriente energías y canalice pulsiones. Fuerte e individualizado y que propicie una transformación de los presupuestos compartidos por nuestra élite política. Las direcciones colectivas no son eficientes. HCR no debe dar concesiones. Ojo con la práctica política que apuesta al corto plazo. La tarea es más compleja. Desconocer al régimen y batallar por unas nuevas elecciones.
No olvidar que es el líder quien ayuda a los ciudadanos a convertirse en sujetos de acción política.
autonomiaspoliticas@gmail.com

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jueves, 18 de abril de 2013

ASDRÚBAL ROMERO M., MÁS ALLÁ DEL RECONTEO DE VOTOS, OBSERVATORIO VENEZOLANO DE LAS AUTONOMÍAS

Capriles, esta vez lo hizo muy bien. Está ejerciendo el rol natural que le corresponde: ser el líder político de esta mitad de Venezuela que el régimen, obstinadamente, pretende continuar desconociendo. De esta suprema responsabilidad no debe desprenderse. Si lo hubiese entendido así en la oportunidad anterior, quizás otros gallos estarían cantando en las madrugadas de este, hoy día, muy revuelto país.
¿Quién en verdad obtuvo la mayoría de los votos? Me temo que es una interrogante que con el transcurrir de los días se convertirá en misterio inescrutable. A eso juega el Gobierno. La información filtrada desde el mismísimo núcleo de totalización indicaba una ligera ventaja del 2% para Capriles, que se consolidaba en la medida que las transmisiones de las mesas iban arribando. Pero al final, siempre faltan las provenientes de los centros más remotos o la de los centros en los que hubo problemas en el funcionamiento automatizado, precisamente en los que la mano peluda tiene mayor libertad para accionar. Urnas desaparecen, unas por aquí, otras por allá, y así ni el legendario Sherlock Holmes podría averiguarnos el verdadero resultado.
En definitiva, se cumplió lo que muchos pronosticábamos: un cabeza a cabeza en la recta final que hacía muy difícil predecir el ganador. Muchas veces he dicho y también se lo he escuchado decir a otros: el día que los resultados sean muy reñidos, este gobierno, que ya nos ha aportado suficientes muestras de lo poco democrático que es, va a hacer lo que sea para no entregar. ¿Les extraña entonces lo que está ocurriendo? Había que ganar por nocaut, como cuando nuestros boxeadores venezolanos iban a disputarle el cetro mundial a los japoneses. Así que, dentro de lo impredecible, lo ocurrido a posteriori me parece absolutamente previsible. Cada cual elegirá a su ganador. En todo caso, para mí, el desconocimiento del mismo Maduro de lo que todos le escuchamos decir: que se cuenten los votos, más el nerviosismo y la premura con la que el CNE procedió a proclamarlo, me permite suponer, con legítima razón, que el fraude sí se produjo. Otra cosa es que se pueda demostrar.
¿Quiere esto decir que Capriles no está en lo correcto al solicitar el reconteo de los votos? No, en lo absoluto. Lo que él pide esta en total sintonía con lo que quieren sus seguidores. Los escenarios que se pueden presentar en los días por venir son muy diversos. Dependerá mucho del curso de acción elegido por el Gobierno para manejar esta crisis política. Ahora bien, si se mantiene en ese estado de “unificada tozudez” que escenificó en el acto de proclamación, implicará que ellos tendrán que cohabitar de ahora en adelante con el sentir, por parte de la mitad del país, de legítimo cuestionamiento a su legitimidad como gobierno. Esto les limitará, grandemente, en sus posibilidades de manejar la crisis socio-económica que apenas tenemos en ciernes. Que no se nos olvide, porque el país se haya mantenido ocupado en política y más política, no quiere decir que el tic tac del reloj detonador de la bomba atómica económica que nos amenaza se haya detenido.
De nuestro lado, los escenarios nos irán diciendo sobre la necesidad de regular el optimismo con relación a la consecución del objetivo político: el reconteo de los votos. Sin perder la sintonía con lo que quiere esa mayoría que se siente defraudada, será necesario hacer una reingeniería, sobre la marcha, de los objetivos de lucha. No hacerlo sería algo así como autoatraparnos en un combate que puede conducirnos al desgaste. La lucha hay que ampliarla con otros objetivos: ¡Reconteo de votos y aumento salarial ya! ¿Por qué no? El desconocimiento del triunfo de Capriles está impidiendo que una promesa suya no se esté concretando. Quizás, por ahora, el enarbolar esta bandera no le corresponda hacerlo a nuestro líder, pero es perfectamente válido que sus seguidores sí incorporemos a nuestra lucha el reclamo de las justas reivindicaciones sociales y económicas que se nos vienen difiriendo. Hay que conectar esa combatividad que está a flor de piel con objetivos sentidos por los que están de este lado y los del otro también.
En definitiva, me remito a la segunda oración con la que comencé este artículo. El 14 de abril este país cambió. La hegemonía del “hago lo que me dé la gana y ustedes se la calan” se acabó. Mutatis mutandi, el gran objetivo de lucha que debemos plantearnos, en un plazo que los acontecimientos dictarán, debe ser el reconocimiento de esta mitad del país que les adversa a los fines del establecimiento de las políticas de gobierno. Tenemos el legítimo derecho a que nuestra opinión sea tomada en cuenta, a ser realmente consultados, a que se busque el consenso y la concertación con nosotros de cara al difícil reto de gobernar a Venezuela. Y esto es traducible a decisiones concretas: diálogo real con el sector privado para reactivar la economía, restablecimiento de la bilateralidad en la discusión de las reivindicaciones de los trabajadores, designación de un CNE por consenso –como se hacía en la tan criticada IV República–, institucionalidad en el manejo de los recursos para los estados –con prescindencia de la identificación política de sus gobernadores–, devolución de competencias a las regiones, liberación de presos políticos, en fin, podría extenderse hasta el infinito esta mención a ejemplos concretos que se enmarcarían dentro de la nueva realidad política que debe surgir de este 14 de abril.
Tenemos el líder, las ganas inmensas de luchar, la inteligencia y astucia necesaria para hacerle sentir al régimen que sin el reconocimiento a esta otra mitad no tienen país para gobernar.
autonomiaspoliticas@gmail.com

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lunes, 18 de marzo de 2013

OBSERVATORIO VENEZOLANO DE LAS AUTONOMÍAS, CONFERENCIA ANIVERSARIO, MIERCOLES 20 DE MARZO, VER VIDEO,

Conferencia - aniversario del Observatorio


El Observatorio Venezolano de las Autonomías nace con el fin de propiciar la implantación en Venezuela de un estado federal y descentralizado, tal como lo indica el artículo 4 de la Constitución.

Los orígenes del Observatorio se remontan a un evento celebrado en 1985 en Valencia. Bajo el título Simposio Nacional la Reforma del estado: la región y los nuevos actores políticos, importantes actores de la vida política nacional debatieron durante varios días las reformas del estado necesarias para alcanzar una nueva estructura de poder. Estas jornadas fueron propiciadas por la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE), la Universidad de Carabobo y la gobernación del Estado Carabobo. En los años 1990 y 2011, se firmaron, también en Valencia, dos Pronunciamientos de la Casa de la Estrella donde se reafirmaba la voluntad descentralizadora y federalista. Y a partir de ese momento toma impulso y cuerpo la creación del Observatorio.

Llegamos así al segundo año de andaduras, publicando artículos, realizando conferencias, foros y divulgando las ventajas que significan las autonomías, la descentralización y la federación.

Para celebrarlo, contamos con un invitado muy especial: el insigne historiador venezolano, Dr. Germán Carrera Damas, quien dictará una conferencia sobre el presente y futuro de la democracia en Venezuela. Debido al reciente deceso de otro gran venezolano, el Dr. Simón Alberto Consalvi, el destacado profesor Antonio Ecarri nos dará un recuento de este ilustre periodista y político.

A continuación la invitación y el programa del miércoles, 20 de marzo de 2013, a las 7:00 pm en la Galería Braulio Salazar, parque de Prebo, Valencia. Agradecemos muy especialmente al Dr. Ulises Rojas, Vicerrector de la Universidad de Carabobo, el apoyo y aportes necesarios para llevar a cabo este acto.

Haga click sobre la imagen para verla en detalle

El programa del acto es como sigue:

  • Apertura del acto: palabras del Vicerrector Ulises Rojas
  • Breve recuento del Observatorio: Nelson Acosta Espinoza
  • Semblanza del Dr. Simón Alberto Consalvi: Antonio Ecarri
  • Conferencia magistral Presente y futuro de la democracia en Venezuela: Dr. Germán Carrera Damas.
  • Cierre del evento.

Observatorio Venezolano de las Autonomías
autonomiaspoliticas@gmail.com
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miércoles, 30 de enero de 2013

MIGUEL A. MEGIAS, MI MUNICIPIO ES MI PAÍS (PARTE II)

Sinopis:
En la entrega anterior decíamos que el municipio es el centro de la actividad de un ciudadano y de ahí la frase “mi municipio es mi país”. Que en relación a países europeos, la extensión geográfica de los municipios en Venezuela (y en general en Latinoamérica) cubren un área mucho mayor. Y que un municipio con autarquía (política de un estado que intenta bastarse con sus propios recursos) es una condición importante para llevar adelante el concepto de Estado Federal, tal como lo propone el Artículo 4 de la Constitución.
La autarquía municipal sólo es posible mediante la oportuna recaudación de impuestos. Desde el principio de los tiempos, ese ha sido el método para obtener recursos que permitan realizar obras que los individuos por si solos no podrían realizar. Los municipios tienen la potencialidad de exigir varios tributos referidos a la propiedad, a la actividad económica, a los espectáculos, a la publicidad y a los automóviles. Con los recursos así obtenidos, el Alcalde (con su cuerpo de directores y gerentes) lleva a cabo las obras y mejoras en vialidad, iluminación, ornato, seguridad, etc. Desde luego, a mayor recaudación, más se devuelve al ciudadano en infraestructura y servicios. Esta relación impuestos/servicios no es percibida por la mayor parte de los ciudadanos para quienes pagar impuestos es una obligación que se lleva a cabo con poco entusiasmo y sólo cuando es estrictamente necesario. Nuestro ciudadano no está acostumbrado a tener en cuenta que a mayores impuestos y a mejor recaudación, mejor calidad de vida. Un sueco entiende perfectamente que al pagar impuestos tiene un mejor sistema de correos, de vialidad, de seguridad, de escuelas, de parques, de entretenimiento. No así un ciudadano venezolano (o latinoamericano, en general). Será preciso educar a nuestra población; y al mismo tiempo, darnos políticos y directivos honestos que manejen nuestros dineros con criterios de eficiencia y honradez. Es decir, es preciso rescatar la noción de “servidor público”, lo que no es fácil.
Veamos, por ejemplo, los renglones y montos que según la memoria y cuenta que presenta una alcaldía en mi municipio (Naguanagua), en 2011:
Descripción                                                         Monto en Bs
Impuesto sobre inmuebles urbanos            12.615.033,54
Impuestos sobre actividades económicas  61.365.183,84
Impuesto sobre propaganda y publicidad    5.168.676,16
Impuesto sobre espectáculos públicos          4.363.077,48
Impuestos sobre vehículos                                   777.832,41
Por ser este municipio la sede de varios centros comerciales de gran tamaño, podemos ver que la recaudación sobre actividades económicas fue cinco veces lo recaudado por impuestos sobre inmuebles y 100 veces lo recaudado por impuestos a vehículos.
Se sabe que la fiscalización y cobro de los impuestos sobre actividades económicas es bastante directo: o me pagas o te multo y/o te cierro (tal vez esto se presente en forma un poco más “suave”, pero en esencia es así). En cambio, no hay forma de cobrar el impuesto al inmueble (¿me pagas o te expropio, por ejemplo? Impensable…) excepto cuando se requiere una “solvencia” municipal bien sea para la venta o enajenación del terreno o construcción. Creemos que ese el motivo por el cual el monto percibido por impuesto inmobiliario está muy por debajo del impuesto a la actividad económica, pues es de difícil cobro. Además, como dijimos en el artículo anterior, la mayor parte de la población habita en casas construidas sobre terrenos ejidos y por tanto no tienen la titularidad de la propiedad. Son propietarios “no propietarios”. Sólo poseen “bienhechurías”, es decir, construcción sobre tierra ajena. ¿Cómo cobrar impuestos a un sector marginal que no es dueño de su propiedad? Imposible, no sólo por el hecho de que no son dueños sino porque en su marco cultural el “pago de impuestos” no forma parte de sus conceptos, especialmente gracias al asistencialismo que ha prevalecido durante buena parte de los últimos 80 años de gobiernos.
El tema de la propiedad en las zonas marginales debe debatirse y resolverse para que los ciudadanos, todos, tengan la propiedad plena de sus habitats. De paso, esto significaría un enriquecimiento inmediato de los ciudadanos en las zonas marginales (barrios), por cuanto les permitiría valorar e hipotecar sus casas para obtener recursos que pudieran destinar a mejorar sus viviendas o para otros fines (montar sus propios negocios, por ejemplo). El ahorro real, tanto de ricos como de pobres, es su casa. Pero a quienes con esfuerzo y mucho trabajo han construido sobre terrenos ejidos, se les ha negado su propiedad.
En cuanto al impuesto a vehículos, que se supone sirve para mejorar las vías, la señalización, etc., sólo se paga cuando se va a vender el vehículo: se puede circular indefinidamente sin tener que pagar un céntimo al municipio pues no hay mecanismos que obliguen al dueño a pager el impuesto. De vez en cuando se producen “operativos” donde la policía municipal detiene a los conductores y le exige el pago de los “trimestres” (el pago al municipio, en teoría, es trimestral). Por lo general, esto conduce a hechos de corrupción: se le paga al policía, éste se hace la vista gorda, y el municipio, al final del día, no percibe ni un céntimo. El cobro del impuesto al vehículo se convierte así en una especie de “corrupción autorizada” que le genera un sobresueldo al policía. Adicionalmente, como hay municipios que cobran menores cantidades que otros, cuando se requiere vender un vehículo, por ejemplo, se “registra el pago” en el municipio que más convenga, aunque no sea donde se habita. Y no hay ningún mecanismo que obligue a hacer el pago en el municipio por el sólo hecho de que los ciudadanos de un municipio no están registrados oficialmente en ninguna parte (el empadronamiento no existe, en Venezuela).
En vista de que es competencia de las autoridades municipales reforzar el cobro de los impuestos la autarquía estará más cerca el día en que se comience a discutir abiertamente el tema de los impuestos, su evasión y las consecuencias que ello trae. Lo que está sucediendo actualmente es que los ciudadanos que pagamos –que somos los menos- estamos financiando a los que no pagan –una inequidad que debe, de alguna manera, resolverse con el consenso de todos.
Ahora bien, el ciudadano siempre será reacio al pago de impuestos y tratará, al menos en nuestros países en Latinoamérica, de evadirlos, pues no hay conciencia de que el pago se refleje en mejores servicios o en otros beneficios.
Pero ese será el tema del próximo artículo.
autonomiaspoliticas@gmail.com

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jueves, 24 de enero de 2013

MIGUEL A. MEGIAS, MI MUNICIPIO ES MI PAÍS, OBSERVATORIO VENEZOLANO DE LAS AUTONOMÍAS,

Recientemente, en una conferencia sobre temas del federalismo, uno de los oradores expresó la frase: “mi municipio es mi país”, refiriéndose al vínculo existente entre el ciudadano y la institución de gobierno más cercana a él, que es el municipio.
Hoy quisiera ampliar este concepto, a mi juicio muy acertado.
Efectivamente, nuestra cotidianeidad se desenvuelve generalmente en el entorno del municipio donde habitamos. En ese entorno trabajamos, nos transportamos, hacemos nuestras compras, y realizamos gestiones; y desde luego, es el municipio donde ocupamos nuestros ratos de ocio, donde nos reunimos con amigos y familiares y donde participamos en actos culturales, deportivos, etc.
Por tal razón, para que el federalismo tenga arraigo en el ciudadano, hay que hablarle en los términos más cercanos a él; lo federal luce un tanto alejado, remoto. En cambio, lo municipal, luce cercano y familiar. El municipio tiene gran importancia en la vida diaria, el bienestar, la seguridad, la educación de los hijos, la salud y muchos otros temas del día a día. Por eso es tan acertado decir “mi municipio es mi país”.
En Venezuela, que según la constitución aprobada en 1999 es un “estado federal y descentralizado…” (Artículo 4), existen 23 estados más el Distrito Capital (sede del gobierno, en Caracas). Los estados, a su vez, se subdividen en 335 municipios. Es decir, hay “335 países” diferentes, cada uno con sus características propias.
En otras naciones hay muchos más municipios, producto de condiciones históricas y de un pasado donde un pequeño pueblo constituía el espacio geográfico equivalente al municipio de hoy en día, tal vez con diferentes nombres. En Francia, por ejemplo, hay 36.571 municipios (también llamados “comunas”) para un territorio algo mayor a la mitad de Venezuela (675.417 Km2) y una población casi el doble de Venezuela (66 millones). Y en España, hay 8.116 municipios, para un área geográfica de 504.645 Km2 y una población de 47 millones de habitantes. La relación municipio/territorio en Francia y España es, respectivamente, 18 y 62 Km2 por municipio. En Venezuela, esa relación es de 2.735 Km2 por municipio. ¡Muchísimo territorio para tan pocos municipios!
Esto nos lleva a reflexionar sobre si Venezuela es un país que requiere mayor número de municipios, habida cuenta su extensión geográfica (916.445 Km2) y su población (29 millones de habitantes). Varios autores reseñan que, en general, en Latinoamérica, hay proporcionalmente muchos menos municipios que en países europeos. Si pensamos que el municipio es el gobierno más cercano al ciudadano, pareciera que los municipios existentes son insuficientes para atender la amplia geografía nacional y tal vez el número de ellos debiera ser mayor. En un estudio realizado por Enrique Colmenares Finol, ex Ministro del Ambiente en el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, este propone una subdivisión mayor, especialmente en Caracas donde, por ejemplo, el municipio Petare tiene mayor población que muchas ciudades del interior.
En todo caso, no estamos aquí para debatir si debe o no aumentarse el número de municipios; nuestro problema es otro: ¿cumplen los municipios el rol que se les asigna de ser “un gobierno local” en todas sus facetas? ¿Sería esto diferente si se llevara a cabo la federalización del país?
Trataremos de explicar nuestro punto de vista en las siguientes líneas.
LA AUTARQUÍA MUNICIPAL
La autarquía (o autarcía) es un término que describe, según el DRAE, “la autosuficiencia; o la política de un estado que intenta bastarse con sus propios recursos”. Es nuestro criterio que la autarquía municipal, en la medida de lo posible, es el primer paso hacia una auténtica federación del estado. En principio, los estados y municipios deberían manejar sus propios impuestos y dejarle al gobierno central solamente lo correspondiente a la “gran herencia”, es decir, al ingreso petrolero. Dicho esto, ¿como se lograría que el municipio sea autosuficiente? La respuesta está, como ha sido desde tiempos inmemoriales, en los impuestos que deben pagar los ciudadanos y las empresas o establecimientos asentados en su entorno. Y ese, lamentablemente, no es el caso hoy en día.
Es cierto que hay impuestos municipales (patente de industria y comercio e impuesto sobre la ventas) que se pagan o de lo contrario el negocio o industria se hace acreedora de mayores impuestos (multas) o incluso el cierre del establecimiento. Pero hay muchos otros impuestos que se pagan esporádicamente, o que no los recauda el municipio y por consiguiente se “pierden” y van a parar al gobierno central. Ejemplo de ello son el impuesto sobre la renta, recaudado por el SENIAT, y el impuesto a la propiedad, recaudado por el municipio (que generalmente sólo se paga cuando hay necesidad de una “solvencia” municipal); y raramente es un impuesto cancelado por propia voluntad.
En Venezuela, los impuestos aduaneros son también recaudados por el gobierno central e igualmente el IVA (Impuesto al Valor Agregado). Todos los ingresos así recaudados, y otros, conforman una gigantesca masa monetaria que en la actualidad financia, según afirmaciones del gobierno, el 52 por ciento del presupuesto nacional.
Regresando a los impuestos municipales, está claro que no hay mucho que hacer en cuanto a la recaudación de impuesto sobre la renta ni de aduanas (por ahora…), a pesar de que muchos estados (municipios) tienen fronteras marítimas o terrestres por donde ingresan grandes cantidades de mercancías que generan montos importantes de dinero. En la Venezuela del siglo XIX y parte del siglo XX, los ingresos por aduanas constituían montos muy importantes que eran manejados por los estados (recuérdese que hasta 1953 Venezuela estaba constituida por “Estados” y hasta su nombre, “Estados Unidos de Venezuela”, nombre que se retuvo desde 1864 hasta 1953, denotaba la autonomía de que disponían).
¿Qué impuestos, entonces, pueden ser utilizados para la autarquía de los municipios? Sin duda, el principal sería el impuesto a la propiedad. Cobrar oportunamente este impuesto, imponer multas u otras penas a quienes no lo cancelen oportunamente y, por el contrario, premiar con descuentos a quienes se anticipen a su pago, bien pudiera ser el punto de partida para la autarquía municipal.
Esto no es fácil de ser llevado a la práctica. Hay que vencer obstáculos, como veremos. Para empezar, no existe en el venezolano la conciencia ciudadana de que el pago de impuestos debe corresponderse con buenos servicios. Otra dificultad la ocasiona que muchos propietarios de viviendas no tienen la propiedad plena de sus casas pues éstas han sido construidas sobre terrenos del municipio, los llamados “terrenos ejidos”. En consecuencia, la mayor parte de los barrios, que es donde habita la mayoría de los ciudadanos, no posee el “documento de propiedad”; su único activo es la denominada “bienhechuría”, palabra esta que denota la construcción o mejoras llevadas a cabo en terreno ajeno o ejido. En ese caso, la imposición de un impuesto, aún si fuera muy bajo, es de difícil comprensión y cumplimiento. La solución a este problema consistiría en entregar a los que hayan construido sobre terrenos ejidos, la propiedad plena de los mismos. Con lo que los habitantes de barrios tendrían de inmediato una riqueza, negociable, que representa la propiedad de la vivienda. Esta es una deuda social acumulada que no ha sido saldada al día de hoy.
En donde único es aplicable el impuesto municipal a la propiedad es a los que son auténticos propietarios, cual es el caso en las urbanizaciones y otros lugares donde las construcciones se realizaron sobre terrenos de propiedad privada.
Aún suponiendo que, en una primera etapa, el impuesto a la propiedad sólo se aplicara a los casos de viviendas en urbanizaciones, seguramente que el monto a recaudar sería considerable. Por tanto, para el logro de la autarquía municipal, que es el primer paso hacia un estado federal y descentralizado, cada municipio debería concentrar sus esfuerzos en campañas de concientización y recaudación de este importante impuesto. Desde luego, la existencia de un catastro bien desarrollado es una condición importante para este logro.
Por el lado del ciudadano, este tendría más derecho a exigirle al municipio mejores servicios, mayor seguridad, vías en mejor estado, establecimientos para la salud, hospitales municipales, escuelas bien provistas, canchas deportivas, aseo urbano, … , en fin, todos los aspectos de la vida diaria que mi “país” (mi municipio) me debería ofrecer, con la calidad y cantidad para que se pueda disfrutar de una vida mejor.
Concluyo estas notas, sugiriendo que a partir de ahora el movimiento hacia un país federal y descentralizado comience a transitar los medios y requerimientos necesarios para lograr que la autarquía municipal sea un hecho; ese sería el objetivo primero y primordial.
En las palabras del colega Nelson Acosta, gran propulsor del federalismo en Venezuela: “trabajo aquí, pago mis impuestos aquí, y estos se quedan aquí”.
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lunes, 14 de enero de 2013

NELSON ACOSTA ESPINOZA, ENDOGAMIA POLÍTICA, OBSERVATORIO VENEZOLANO DE LAS AUTONOMÍAS

No se sorprenda amigo lector. El término endogamia, si bien proviene de las ciencias biológicas, es de uso común en los análisis que llevan a cabo los antropólogos sobre la cultura de la política. En este contexto podemos describirla como una práctica social de rechazo a las ideas, actitudes y valores ajenos a un grupo determinado. Expresa exclusión, segregación, clientelismo y constituye un obstáculo poderoso que impide institucionalizar una verdadera modernidad política.


La extremada polarización que experimenta la sociedad venezolana, por ejemplo, es una expresión de esta práctica endogámica. Situación peligrosa que pone en peligros los esquemas de convivencia social y achica los espacios comunes y necesarios para la negociación y resolución de los conflictos presentes en la sociedad. No reconocer al otro, en cualquier direccionalidad, es una práctica antidemocrática y abre caminos para la profundización de los mecanismos autoritarios. Vencer estas mañas endogámicas y salir al encuentro del otro debería constituir punto de partida en la búsqueda de un acuerdo nacional.

Existen experiencias históricas que muestran los efectos perversos de esta práctica. El estudioso Raúl Ramírez Ruiz en su libro “Caciquismo y endogamia, Un análisis del poder local en la España de la restauración (Córdova 1902-1931) describe minuciosamente este sistema caciquil donde las practicas endogámicas provocaban una identidad entre poder económico y político. A esta cultura atribuye el autor la imposibilidad para poder reformarse que padecía el sistema de la restauración borbónica en España. Rafael Ramírez Ruiz le atribuye a estas prácticas endogámicas peso dentro de las causas que provocaron el hundimiento de la monarquía y abono para la confrontación armada entre los españoles.

Desde otro ángulo, Russel Harding politólogo de la Universidad de Nueva York analizó las bases sobre las cuales se asientan posiciones extremas. En su ensayo The Crippled Epistemology of Extremism (La epistemología minusválida del extremismo) muestra como estos grupos se autoafirman mediante un enclaustramiento en “capullos” discursivos. En otras palabras, los grupos polarizados se escuchan solamente a sí mismos. Su “epistemología minusválida” los mantiene en un aislamiento que les permite asumir con firmeza sus convicciones y no cuestionar la validez de sus creencias. De ahí el término “epistemología minusválida”. De acuerdo a este autor, para romper este ciclo de la polarización se haría necesario desgarrar los “capullos” discursivos en los que permanecen los grupos radicales.

Me parece que estos términos, endogamia política y epistemología minusválida, bien pudieran usarse para describir, por un lado, la coyuntura política del país y, por el otro, los “capullos” discursivos dentro de los cuales viven acomodaticiamente diversos actores políticos del oficialismo y la oposición venezolana. No sería aventurado señalar que sus respectivas “epistemologías” no les permiten abrirse hacia el reconocimiento mutuo.

Una alternativa política con vocación mayoritaria, entonces, debería permitir que “los pétalos de sus flores abran”. En otras palabras, hay que salir del capullo discursivo, romper la lógica dicotómica que divide a los venezolanos e ir al encuentro del “otro”. Tarea, desde luego, nada fácil. Los últimos acontecimientos señalan lo complejo y las dificultades que hay que enfrentar para el diseño de una política que pueda asumir la dialéctica de lo “uno y lo diverso”.

Lo he expresado en ocasiones anteriores. El punto de partida debería ser la producción de un relato político federalizado. De por sí, la palabra federal, implica un reconocimiento y respeto a la diversidad constitutiva de lo venezolano. Igualmente, una práctica política concebida en estos términos, abriría un abanico que podría facilitar el reconocimiento de actores políticos con posturas antagónicas.

En fin, la “epistemología federal”, por así decirlo, podría ser la alternativa a la endogamia política en la cual se encuentran atrapados oficialismo y oposición.

autonomiaspoliticas@gmail.com

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sábado, 15 de diciembre de 2012

NELSON ACOSTA ESPINOZA, HACIA UN NUEVO COMPROMISO HISTÓRICO, OBSERVATORIO VENEZOLANO DE LAS AUTONOMÍAS

Los últimos acontecimientos en el país han puesto en el tapete la necesidad de pensar sobre la transición democrática. Este tema, de alta factura política, no debería tratarse exclusivamente desde una óptica electoral y jurídica. Desde luego, ambos aspectos son fundamentales y deben ser objeto de consideración y elaboración; máxime cuando es probable una elección presidencial en el venidero año. 
En cierto sentido, este sería el aspecto táctico. El estratégico, podría ubicarse en la necesidad de suscitar los acuerdos necesarios que proporcionen piso a un proceso de transición política. Asunto este que implicaría, entre otras cosas, dibujar una hoja de ruta que pueda conducir al país hacia una nueva estructura de poder más democrática, participativa y efectiva.
Es indudable que nos acercamos al final de un período histórico. El chavismo, podría definirse como el síntoma que habla del agotamiento de una versión de la república: la democracia liberal, centralista y representativa. Sus intentos de restaurar y profundizar sus aspectos más negativos manifiestan la inviabilidad de ese proyecto. Es en este sentido que expresamos la idea de cambio histórico. Los venezolanos debemos iniciar un debate, en el plano de las ideas, que comience a delinear una nueva versión de la república y del nuevo sujeto republicano.
Este Observatorio ha adelantado algunas reflexiones sobre este importante tema. Ha llamado la atención sobre la importancia de estudiar procesos de transición política, como los llevados a cabo en la España de Adolfo Suárez y el Chile de Patricio Aylwin. Inspirados en estas experiencias hemos propuesto una agenda política; puntos de partida en la búsqueda de un nuevo compromiso histórico que facilite la ruta hacia un modelo de democracia más avanzado al que ha estado vigente a lo largo de estas última seis décadas. Veamos;
1. Alternancia en el poder (no a la reelección)
2. Segunda vuelta en las elecciones presidenciales
3. Respeto a los derechos de las mayorías y minorías
4. Profundización de las libertades democráticas
5. Valoración de la dimensión cívica del poder
6. Voluntad expresa de iniciar un proceso de redistribución del poder que conduzca a una verdadera organización federal del estado venezolano.
La agenda descrita es de carácter general; apenas un esbozo para iniciar la discusión.
Esperemos que la dirección política de la oposición, no se atasque en la dimensión táctica del tema y comience a visualizar su dimensión estratégica.
Observatorio Venezolano de las Autonomías
autonomiaspoliticas@gmail.com

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miércoles, 5 de diciembre de 2012

NELSON ACOSTA ESPINOZA, FEDERALIZAR EL DISCURSO, OBSERVATORIO VENEZOLANO DE LAS AUTONOMÍAS

Nos parece que la oposición democrática confronta un dilema político. Dos son sus vertientes: conceptual y práctica. Vamos a intentar desarrollar algunas ideas en torno a esta disyuntiva.
En relación al primer aspecto, pudiéramos destacar que fracciones de la oposición hacen suya una concepción monolítica del país que no se presta para la valoración positiva de las diferencias que proporcionan identidad al colectivo nacional. En el plano práctico y, articulado a esta visión, sus organizaciones ejercen un “centralismo” que resta eficacia práctica e ideológica a la lucha política; operan, por así decirlo, con herramientas conceptuales que no facilitan la creación de un proyecto político alternativo.
Esta concepción se encuentra anclada en una tradición intelectual que ha tenido un cierto protagonismo en el campo de las ideas en el país; consiste en una visión de raigambre positivista que nos conceptualizaba de forma unitaria y apostaba a la acción efectiva del hombre providencial. Modernizar, por ejemplo, fue pensado como un acto “civilizacional” que desplegaba su racionalidad desde el centro hacia la periferia.
En el plano político, a lo largo del siglo XX hasta el día de hoy, este proyecto fue conceptualizado con la famosa frase, (Uslar Pietri dixit) de “sembrar el petróleo”. Más allá de su obvio significado, esta expresión equivalía a la idea, de acuerdo a la cual, que modernizar consistiría en domar los atavismos culturales regionales que obstaculizaban el acceso a una supuesta condición moderna, unitaria y homogénea para todo el país. Un “Santo Luzardo” gubernamental llevaría la civilización a los espacios emblemáticos donde reinaba, una “Doña Bárbara”, símbolo de la barbarie. Desde Pérez Jiménez a Hugo Chávez, con distintos apellidos, ha prevalecido este afán voluntarista de proporcionar homogeneidad a la diversidad que nos caracteriza como pueblo y nación. Desde luego, siempre cabalgando sobre el potro de la renta petrolera.
Un proyecto político alternativo debería asumir discursivamente esta relación entre lo “uno” y lo “diverso”. En otras palabras, pensar al país en términos del juego infinito de sus diferencias. Una oferta federal, en consecuencia, debería traspasar los límites de las propuestas jurídico-constitucionales y hundir sus raíces en los particularismos e identidades que alimentan conflictos y antagonismos que enriquecen nuestra complejidad cultural y política.
Desde luego, la defensa del Estado Federal y Descentralizado forma parte de la agenda de la oposición que se encuentra amenazada por las propuestas que encierra el llamado Estado Comunal. Esta es una tarea que hay que llevar a cabo. Pero, insisto, no es suficiente. Es indispensable desmoronar el contenido centralista que existe en el discurso que intenta enfrentar este proyecto del Estado Comunal. Desde una visión monolítica del país no sería posible tener éxito. Es por ello que proponemos la “federalización” del discurso político. En otras palabras, enfatizar las pequeñas narrativas y construir una visión de país que dé cuenta de sus diferencias y la diversidad cultural que nos define como nación.
Como sabemos, la uniformidad no es democrática.
autonomiaspoliticas@gmail.com

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