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LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA
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domingo, 13 de octubre de 2013

NELSON MAICA, NAZI 3, POLITICA


01.   Nota 3. Fines del Estado: Para Thomas Hobbes, 1588-1679, inglés, autor del Leviatán, teórico del absolutismo político, el fin del Estado será encontrar la paz y conservarla, imponiendo límites que considere necesarios para evitar la discordia entre los hombres, de guerra constante de todos contra todos.
02.   Será entonces necesario encontrar la seguridad del Estado Civil Político, (el que sería la superación del Estado de naturaleza) en el que el hombre es para el hombre un Dios `homo homini deus´ , y en el cual cada uno de los individuos estarían seguros y tranquilos, por la sencilla razón, que estarían gobernados y protegidos por un Soberano capaz de establecer la armonía civil.
03.   Por lo expuesto, aclara T Hobbes: "Y como la finalidad de esta institución del Estado es la paz y defensa de todos, quienquiera que tenga derecho a procurar ese fin, lo tendrá también de procurar los medios. Pertenece al derecho de cualquier hombre o asamblea que tenga la soberanía el juzgar cuáles han de ser los medios de alcanzar la paz y de procurar la defensa, así como el tomar las medidas necesarias para que esa paz y esa defensa no sean perturbadas, y el hacer todo lo que crea pertinente para garantizar la paz y la seguridad, tanto en lo referente a medidas preventivas que eviten la discordia entre los súbditos y la hostilidad que pueda venir del exterior, como para recuperar esa paz y esa seguridad cuando se hayan perdido"
04.   Ahora bien, para Carl Schmitt, 1888-1985, alemán, “Kronjurist” del III Reich, en coincidencia nuevamente con el contractualista, nos dice que, la labor del Estado consiste, especialmente, en asegurar un orden interno, brindar tranquilidad y seguridad a los hombres de la sociedad, para mantener la tan preciada unidad política, también tiene que combatir en contra de otros estados que pretendan despojarle identidad.
05.   Arguye el autor que: "La tarea de un Estado normal consiste sin embargo, sobre todo en asegurar en el interior del Estado y de su territorio una paz estable, en establecer `tranquilidad, seguridad y orden´ y en procurar de ese modo la situación normal que funciona como presupuesto para que la normas jurídicas puedan tener vigor"
06.   Pero otro objetivo muy importante para este autor, es el poder lograr una homogeneidad, eliminando antagonismos que se encuentran en el propio territorio. Ojo: pensamiento único.
07.   Aquí el Estado, como se mencionó anteriormente, debería y tendría que hacerse cargo de la decisión política para instituir la paz y transformar la hostilidad que se halla presente entre los individuos. Represión, terror y crimen.
08.   A esta homogeneidad se llega cuando la nación tiene un sólo interés, dicho de otro modo, cuando se eliminen a los enemigos del Estado y cuando la sociedad no se encuentre dividida en grupos con intereses enfrentados e identificándose los individuos con la figura del Führer. Dictador.
09.   ¿Acaso, frente a las evidencias en estos 14 años, 1999-2013, no es cuanto se pretende todavía, aquí, ahora, entronizar el dictador castro comunista?
10.   De la mencionada distinción entre un autor y otro, en cuanto al fin del Estado se infiere que: hay coincidencia en ambos en la búsqueda de la paz y la seguridad dentro del territorio, como objetivos primarios; pero no en cuanto a lo segundo. Seguiremos.
Tips:
*En democracia plural se supone que las ofertas electorales de los partidos y grupos e interesados coincidan en las cuestiones esenciales y discrepen en temas no prioritarios. Es necesario un consenso supra porque es evidente que no pueden discrepar en todo.
*Cuando no existe ningún contacto, cuando no existe un acuerdo mínimo, tampoco tenemos democracia plural, no existe la disputa democrática. Vamos para 14 años en conflicto civil (una parte oponiéndose y resistiendo tímidamente, débilmente, al castro comunismo) que no se quiere reconocer como tal, que de seguir como en efecto continua, pasara incuestionablemente a otro nivel de confrontación y/o de esclavitud y/o anarquía y/o “cualquier cosa puede suceder”. La mayoría del pueblo considera ilegitimo al régimen.
*La experiencia histórica demuestra que gran número de gobiernos locales, monocolores, aumenta, de manera exponencial, el fraude y la corrupción. ¿Más fraude y corrupción con las comunas, además?
*Bueno, parece que vivimos en un permanente fraude y en un mar de corrupción. ¿Ya nos acostumbramos? ¿Resignados? ¿Domesticados? ¿Esclavizados? ¿Somos todos unos fraudes? ¿Somos todos alí baba y los 40 ladrones?
*¿Por qué el pueblo, todos los ciudadanos de cada ciudad, aldea, caserío, etc., no hemos creado y practicado, en igualdad, “EL RECLAMO DE CALLE PERMANENTE”? ¿En la calle y por la calle?

“Muchos de ellos, por complacer a tiranos, por un puñado de monedas, o por cohecho o soborno están traicionando y derramando la sangre de sus hermanos”, Emiliano Zapata Salazar, mexicano, 1879-1919, uno de los líderes de la revolución mexicana.

Caracas, Venezuela, 13/10/2013.EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA,CONTENIDO NOTICIOSO,

martes, 13 de marzo de 2012

ASDRÚBAL AGUIAR/ *¡A PRECIO DE GALLINA FLACA!*

Nunca como ahora, en pleno régimen de utilería cuya obra es el espectáculo, y sus vallas testimonio de la fantasía, se habla tanto en Venezuela de patria y soberanía
Nunca como ahora, en pleno régimen de utilería cuya obra es el espectáculo, y sus vallas testimonio de la fantasía, se habla tanto en Venezuela de patria y soberanía; conceptos devaluados, a un punto tal que al gendarme enfermo le obsesiona dejarnos sin identidad, que no sea el culto a los huesos de Bolívar y sus cartas. Ni siquiera nos quiere como brizna de paja en el viento, si recordamos a Gallegos y su personaje, Pablo Azcárate, quien de apellido le queda lo zorruno.
El Estado - ese Leviatán por el que aboga Hobbes como solución a los males del ser humano – en nuestro caso carece de entidad. ¡Y es que el Gobierno, uno de sus componentes, reside en La Habana y de manos de los hermanos Castro obtiene las instrucciones para su diario deshacer! Del pueblo, su otra pata y la que importa, resta el odio “mellizal” que el propio pueblo remienda hoy, en su hastío. Y de nuestro asiento, el territorio, así como lo ocupan misioneros cubanos quienes disponen de nuestras vidas y alimentos, también se parte y reparte como cosa sin dueño. ¡Qué oprobio!
No se trata – y sí se trata – del control que el gendarme enfermo confía a Cuba, no de su cáncer sino de la producción de cédulas de identidad y el dominio por aquélla de la información de cada habitante quien mora o transita por los caminos de la vieja República de Venezuela. Y tampoco se trata – que sí se trata – de ver a nuestros soldados tributándole honores o designando padrino de promoción a Fidel o que acepten, como lo hacen, que la bandera de éste ondee en nuestros fuertes y cuarteles.
Tampoco se mira lo anecdótico, como la presencia de las FARC o la gerenciade su negocio de narcotráfico desde nuestro territorio, o el bautizo con el nombre de un mandatario extranjero – Néstor Kirchner – del Salón del Consejo de Ministros, en Miraflores. Y a pesar de su significación y de los daños que irroga a las generaciones futuras, menos se repara – ¡que sí reparamos y cómo! *– en la deuda que contrae el gendarme enfermo con el llamado Fondo Chino, por una suma que ronda los 28.000 millones de dólares y pagamos con petróleo futuro a la mitad del precio presente y por barril petrolero.*
Esta vez se juzga lo inverosímil, la entrega y renuncia por el gendarme enfermo de una parte de nuestro territorio, que no es del Estado sino delpueblo desde antes de nuestra existencia como tal y que la Constitución de 1999, al igual que sus precedentes, declara indisponible.
Los hechos, traducidos en acciones y omisiones que le dan forma a una traición como política de Estado, son muchos e imperdonables al respecto. En 2004, el gendarme y su Canciller Pérez deciden no protestar más la entrega del Esequibo por Guyana a manos de transnacionales para su explotación; arma fuerte, que es, de nuestra negociación reivindicatoria desde cuando se aprueba el Convenio de Ginebra, en 1966.
*En 2007, falseando la historia, mirándose a sí en el régimen marxista guyanés de los Jagan, el gendarme afirma que nuestra reclamación la impulsa Rómulo Betancourt a pedido de los gringos; y obvia, antes bien, que somos la víctima de Gran Bretaña y otras potencias, quienes coludidas mutilan nuestra geografía a conveniencia en el siglo XIX. *
Un año antes, en 2006, Barbados y Trinidad debaten sus áreas marinas en sede de un Tribunal Arbitral, cuyos mapas cierran la salida de nuestro Orinoco hacia el Atlántico. El gendarme nada dice, como tampoco lo hace su Canciller Maduro una vez como otro Tribunal Arbitral, en 2007, convocado por Guyana y Surinam, fija los límites marítimos entre ambos estados obviando los derechos de Venezuela en el Esequibo.
Para colmo, Guyana, quien recién amplia su soberanía marítima más allá de las 200 millas, afirma ante el Comité de la ONU que no existe reclamación territorial pendiente que condicione su solicitud; y nuestro gendarme oculta haber sido informado al respecto, desde 2009. Mas al quedar en evidencia, su Canciller Maduro simula “controlar los daños” en visita y declaración que hace desde Guyana junto a la Canciller de ésta. Pero como bien lo denuncia el veterano embajador y especialista Sadio Garavini, aquél asume como buena y por escrito la tesis jurídica de los guyaneses, a saber, que el diferendo se limita a debatir la validez jurídica o no del laudo que en 1899 nos arranca, mediando un acto de corrupción, 156.890 km2 de territorio. Entierra así el significado del Acuerdo de Ginebra, que posterga el laudo y manda la búsqueda de una solución práctica y recíprocamente satisfactoria para ambas partes.
La patria, pues, se vende a precio de gallina flaca y en las narices de las Fuerzas Armadas.

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