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miércoles, 21 de enero de 2015

JOSÉ GUERRA, LA CAÍDA DE MADURO, EN LAS ENCUESTAS

JOSÉ GUERRA
Según la encuesta de Datanálisis que cerró el 2 de diciembre de 2014, la popularidad del presidente Maduro ha venido cayendo sistemáticamente desde noviembre de 2013, como reflejo del fracaso del gobierno. En ese mes de 2013, el 50,4% de los venezolanos valoraban positivamente la gestión de Maduro como resultado del llamado Dakazo. El 2 de diciembre de 2014, solamente 22,8% de los ciudadanos encuestados creían que Maduro estaba haciendo un buen gobierno. Este desplome de la aceptación de Maduro se explica principalmente por la grave crisis económica que padece el país.

En la misma encuesta se informa que 84,0% de los venezolanos considera que la situación general del país es negativa y solamente un 15,0% la estima como positiva. El declive de Maduro está arrastrando al PSUV por cuanto según la medición en referencia, solamente cuenta con un respaldo de 13,8% luego de haber tenido más de 40,0% en los últimos meses de vida política de Hugo Chávez. También informa la encuesta que si las elecciones se hubiesen realizado en diciembre de 2014, la Unidad Democrática las habría ganado con una amplia ventaja.

Es evidente que en las nuevas mediciones que se están realizando en enero de 2015, que miden tanto la popularidad de Maduro como la del PSUV, han debido caer a los mínimos históricos para un presidente en Venezuela y para el PSUV, en este caso comparado con su promedio histórico. Y ello debe ser así debido a la exacerbación de una crisis que lejos de resolverse tiende a agravarse por la combinación de dos elementos. En primer lugar el evidente y obvio fracaso del modelo económico socialista, y la disminución de los precios del petróleo que no ha causado la crisis, sino que la ha potenciado.

La profundización de la crisis ha llevado a una significativa mayoría de venezolanos a considerar el caso de alguna opción constitucional para que Maduro sea sustituido por los mecanismos que prevé el Texto Fundamental, en vista de la manifiesta inacción del gobierno para hacer frente a una crisis que está destruyendo la convivencia entre los venezolanos y los tiene agotados haciendo colas interminables para adquirir alimentos y productos básicos.

Si con un precio petrolero que estuvo bordeando los 100 dólares por barril durante 2013 y cerca de 90 dólares por barril en 2014, el gobierno de Maduro no fue capaz de manejar al país de forma eficiente, habrá que imaginarse la situación de este año 2015 con un precio petrolero mucho más bajo y con casi la mitad de los ingresos en divisas que tuvo en años previos. En realidad, el gran fracaso es el del modelo socialista y su expresión es la caída en la popularidad de Maduro. Tenía tiempo Venezuela que no tenía un presidente tan impopular.

José A Guerra
joaguerrab@gmail.com
@JoseAGuerra

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domingo, 18 de enero de 2015

JOSÉ GUERRA, LAS CAUSAS DE LAS COLAS.


JOSÉ GUERRA
El gobierno venezolano cada día se proclama socialista tanto en lo político como en lo económico. El manejo de la política económica ha sido un verdadero desastre. La angustia que viven miles de venezolanos que no consiguen alimentos y otros productos esenciales es el reflejo de lo que fue el fracaso socialista en todas y cada uno de los países donde ese sistema se implantó y que fue desechado, desde Rusia hasta Hungría. Quedan como testimonio de ese desastre Corea del Norte y Cuba, esta última tratando de acercarse desesperadamente a Estados Unidos para aumentar su comercio.

Las colas en Venezuela obedecen a tres situaciones. La primera es el control de precios que limitó severamente las capacidades de producción nacional. Si usted quiere acabar con una actividad económica, imponga un control de precios. El bien aparentemente es barato pero no se consigue. Eso es parte de lo que hoy acontece en Venezuela. La segunda tiene que ver con la política de expropiaciones que adelantó el gobierno del presidente Chávez con fuerza desde 2007 y que se tradujo en importantes pérdidas de capacidades productivas en el sector agroalimentario. El caso más emblemático fue el de la empresa Agroisleña, la cual actuaba como financista de la producción agrícola y pecuaria y al pasar a manos del Estado quebró. Lo mismo puede decirse de Lácteos Los Andes. La expropiación de un conjunto de fincas, hatos y haciendas, mermó de manera apreciable las capacidades proactivas internas. La tercera explicación de las colas de hoy tiene que ver con el hecho que el gobierno no entrega los dólares para las importaciones, en un país, que al destruirse la producción nacional, es mucho más dependiente de las importaciones que en el pasado.

El caso de la leche es elocuente. En Venezuela el único importador de leche es el gobierno quien la revende a las empresas privadas para su envasado. Ello sugiere que la pronunciada escasez de este producto es atribuible enteramente al gobierno, quien funge como monopolista de este producto.

Este espectáculo lamentable del pueblo venezolano sufriendo por conseguir alimentos es la expresión de una gestión muy inepta de la economía pero también el reflejo de un modelo económico disfuncional basado en la propiedad estatal de los medios de producción, como el que se ha querido aplicar en Venezuela, el cual falló en todo el mundo.

José A Guerra
joaguerrab@gmail.com
@JoseAGuerra

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martes, 16 de diciembre de 2014

JOSÉ GUERRA, INFLACIÓN DESBORDADA

JOSÉ GUERRA
Venezuela está en la zona de peligro para que la inflación se desborde y adquiera una fuerza que hasta ahora no conocemos. La mayoría de los analistas concuerdan en que en 2015 el aumento de los precios será mayor al 100,0%. Esa tasa de inflación considerablemente elevada no se observa en Venezuela desde la crisis financiera que sacudió al país en 1994, cuando buena parte de los bancos quebraron y cuyos efectos en los precios se sintieron en 1996.

Aunque a partir de agosto de este año el Directorio del BCV optó por no seguir publicando las cifras de inflación, es claro que la tasa de inflación general se está acercando al 80,0% y en los alimentos el aumento de los precios se aproxima al 110,0%. Las causas de ese empuje de los precios son más que obvias. En primer lugar, quien en mayor medida ha contribuido al aumento de los precios ha sido el BCV mediante la creación de dinero inorgánico que es algo así como tirar papelillos a la calle. Es decir, el BCV imprime dinero sin ningún valor. Para hacer esta operación inflacionaria el instituto emisor financia el gigantesco déficit que mantiene PDVSA. Aunque parezca mentira, esta empresa petrolera no puede cubrir sus gastos con el producto de la venta de petróleo y por ello tiene que recurrir al BCV para que proporcione el dinero faltante en su caja.

En segundo lugar, el gobierno ha venido devaluando sigilosamente al bolívar para lo cual ha trasladado bienes que se importaban a la tasa de Bs. 6,30 por dólar a las tasas de Bs. 12 por dólar y Bs. 50 por dólar, respectivamente, con lo cual los costos de los rubros importados han registrado un incremento sostenido. A ello se añade una depreciación violenta del bolívar en el mercado paralelo de divisas, que durante la segunda semana de diciembre se estima en más de 60,0%. Con una pérdida de valor del bolívar de esa magnitud más las devaluaciones de las tasas de cambio oficiales, es lógico esperar una aceleración de la inflación.

Cuando los precios comienzan a subir se crea un estado sicológico en la gente según el cual esos aumentos son indetenibles y se genera de esta forma expectativas que refuerzan esa creencia. De esta manera, quienes reciben un pago en bolívares suelen gastarlo de inmediato y a su vez los que obtienen ese pago hacen lo mismo porque mientras más demora teniendo el dinero mayor es la pérdida que debe asumir. Por tanto, la moneda circula más rápido y en algunos casos de manera frenética hasta que se causa un aumento explosivo de los precios.

Este desborde de la inflación encontrará caldo de cultivo en 2015 debido a que el gobierno, ya sin reservas internacionales, seguirá trasladando bienes importados a las tasas de cambios más devaluadas y también por el hecho de que ante una caída de los precios del petróleo, el Ejecutivo seguirá exigiendo que el dócil e irresponsable Directorio del BCV siga imprimiendo billetes sin respaldo para enjugar los déficit de PDVSA y de otras empresas del Estado.

José A Guerra
joaguerrab@gmail.com
@JoseAGuerra

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martes, 9 de diciembre de 2014

JOSÉ GUERRA, SE DESPLOMA EL BOLÍVAR

JOSÉ GUERRA
La reapertura de un mercado paralelo legal, gestionado por el BCV pasa a ser una opción inmediata para detener esta carrera alocada del bolívar hacia su destrucción. Pero para ello hay que aumentar la oferta de dólares en la economía y amarrarle las manos a Nelson Merentes para que no siga fabricando billetes de la nada, como lo viene haciendo el BCV actualmente. Se debe actuar ya. De otra manera veremos el espectáculo de un bolívar en el foso y con él la destrucción de la capacidad adquisitiva de los salarios.

En apenas quince días la cotización del dólar en el mercado paralelo pasó de Bs.100 a Bs.150. Esto representa una macro devaluación. De seguir así el curso de la moneda venezolana, en un par de meses será una pieza literalmente inservible. Conviene explicar las causas por las cuales el bolívar se ha desplomado. En primer lugar, cuando una moneda empieza a perder su valor ello siempre está asociado a que los ciudadanos prefieren tener otra moneda que actúa como sustituto de la moneda nacional. Eso suele suceder por las elevadas tasas de inflación que sufren los países y que hace que la gente mire hacia otras monedas para protegerse de la inflación. También la compra de activos tales como inmuebles o vehículo actúan como elementos que protegen de la inflación. Pero como en Venezuela no se puede adquirir esos bienes y el único refugio seguro que queda es el dólar.

En segundo lugar, el mercado paralelo del dólar no existe formalmente sino más bien funciona un mercado negro con sede en Cúcuta donde se transan pesos, dólares y bolívares. La razón de este hecho estriba en que en mayo de 2010, el presidente Chávez, asesorado por Jorge Giordani, acabó con el mercado regular y alternativo de divisas que funcionaba con permutas, totalmente visible y trasparente. Giordani, no solo desmanteló el mercado sino que hizo que metieran a la cárcel a los operadores cambiarios a quienes acusó de fomentar la devaluación del bolívar y la inflación. En ese tiempo, el dólar paralelo estaba a Bs. 8,0 y la inflación estaba en 28,0%. Hoy el dólar cuesta Bs.150 y la inflación se ubica en 75%. Claramente no fueron los operadores quienes causaron el problema.

En tercer lugar, un factor que está empujando al alza el dólar, o lo que es lo mismo, hundiendo al bolívar, es que el Directorio del BCV está manufacturando bolívares a granel, poniendo la imprenta de la Casa de la Moneda situada en Maracay a fabricar dinero sin respaldo. Es como tirar papelillos carentes de valor a la calle. Como la gente anticipa que los precios van a subir, busca protegerse comprando dólares. Mientras más dinero sin respaldo imprima el BCV menos valdrá el bolívar. En el fondo lo que está desplomando al bolívar es que el BCV se quedó sin reservas internacionales y no tiene como apoyar al bolívar.

Esto tiene que ver un hecho insólito y es la existencia de cuatro tasas de cambio para el dólar: una a Bs. 6,30, otra a Bs. 12,0, otra a Bs.50,0 y finalmente otra a Bs. 150,0. Esto es un absurdo monumental que propicia la corrupción de aquellos funcionarios que manejan y asignan las divisas. La reapertura de un mercado paralelo legal, gestionado por el BCV pasa a ser una opción inmediata para detener esta carrera alocada del bolívar hacia su destrucción. Pero para ello hay que aumentar la oferta de dólares en la economía y amarrarle las manos a Nelson Merentes para que no siga fabricando billetes de la nada, como lo viene haciendo el BCV actualmente. Se debe actuar ya. De otra manera veremos el espectáculo de un bolívar en el foso y con él la destrucción de la capacidad adquisitiva de los salarios.


José A Guerra
joaguerrab@gmail.com
@JoseAGuerra

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sábado, 18 de octubre de 2014

JOSÉ GUERRA, MIENTRAS MADURO DUDA, LA POBREZA AUMENTA

El gobierno de Maduro luce paralizado en materia económica. El desconcierto no lo deja actuar. Al gobierno le sucede lo mismo que a una junta de condominio donde los propietarios de los apartamentos no se ponen de acuerdo y mientras tanto el edificio se cae a pedazos. 

Desde junio de 2014 Maduro ha anunciado un plan económico que no se materializa. Primero Informó que aplicaría la unificación cambiaria y la misma no se ha llevado a cabo y lo peor de todo es que el dólar paralelo está fuera de control porque la gente no confía en el bolívar. Luego dijo que el gobierno aumentaría la gasolina y atemorizado por la reacción adversa, no implementó la medida. Después planteó que haría una reforma fiscal y todavía no se conoce el proyecto de esa reforma. Expuso también que consolidaría los fondos en divisas con las reservas del BCV y tampoco lo ha hecho, además de crear una reserva estratégica de US$ 700 millones y se desconoce si lo ha concretado.

En tanto que el gobierno sigue dudando y Maduro no atina a actuar conforme a la crisis económica que vive el país, la situación se deteriora de manera acelerada. Dos variables fundamentales de la economía registran un acusado deterioro. Por una parte, la actividad económica está en franca recesión con caída de 4,5% del PIB en el primer semestre. Ello tiene su correlato en una declinación del ingreso de quienes trabajan. Por la otra, la velocidad del aumento de los precios, especialmente de los alimentos, ha dejado en situación de precariedad a los trabajadores y a otros que reciben ingresos que no se ajustan con la inflación.

De esta manera, la pobreza ha venido acentuando su tendencia alcista que exhibe desde 2013, cuando experimentó un salto significativo. Estimaciones conservadoras- expuestas en el gráfico adjunto- basadas en la contracción del ingreso y el aumento de la inflación, permiten cuantificar que al cierre de 2014 la pobreza se situará en 33,0%, superior al 27,3% que registró ese indicador en 2013. Acá se entiende por pobreza la situación de aquellos hogares cuyo ingreso no es suficiente para adquirir la canasta básica de alimentos, medicinas y servicios. Ese porcentaje de hogares pobres hace retroceder a Venezuela a los niveles de los años ochenta y mediado de los noventa cuando se observó un fuerte incremento del nivel de pobreza. En términos absolutos ello significa que al cerrar 2014, aproximadamente once millones (11.000.000) de venezolanos se encontrará en el umbral de la pobreza.


Algo similar sucede con la pobreza extrema. Es decir, el estado de los ciudadanos cuyos ingresos no les alcanza para adquirir los nutrientes fundamentales para alimentarse adecuadamente. Se trata de más de 5.000.000 millones de venezolanos con ingresos que los ubican en los límites del hambre. Esto ha concitado los llamados de alarma de los especialistas en nutrición. De acuerdo con un reportaje de El Nacional del 24 de agosto de 2014, la Fundación Bengoa, organización dedicada a la salud alimentaria en Venezuela, asevera que “La dieta del venezolano es monótona y depende de los que se consiga, ha perdido calidad y se ha vuelto sumamente costosa”. Esa situación ha favorecido la ingesta excesiva de carbohidratos con sus secuelas de obesidad y enfermedades endocrinológicas. Así, de acuerdo con la organización Intermón Oxfam, Venezuela ocupa el deshonroso puesto décimo entre ciento veinticinco países con más obesos del mundo.

Todo ello en un país donde no ha habido una catástrofe natural ni los precios del petróleo se han derrumbado. Pero donde se está aplicando un modelo económico que ha secado las fuentes de generación de riqueza y de progreso. Pero no solamente eso. Las facciones más radicalizadas del PSUV insisten en aplicar un modelo socialista que ha fracasado abiertamente. Esa operación tenaza tiene cercado a Maduro quien un día dice una cosa y el día siguiente lo contrario y en ese zigzagueo, la crisis se acrecienta y con ella el desplome de una gestión que ha desperdiciado el capital político de mayor cuantía que alguien haya heredado. Nunca ha estado más vigente el dicho popular de que Maduro no es Chávez.

José A Guerra
joaguerrab@gmail.com
@JoseAGuerra

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sábado, 4 de octubre de 2014

JOSÉ GUERRA, “EL RESENTIMIENTO SOCIAL DE DIOSDADO”

El presidente de la Asamblea Nacional y vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello, rechazó, las condolencias de la oposición.

"A los señores de la derecha venezolana en verdad (...) no nos hacen falta sus condolencias, Robert tendrá las condolencias de un pueblo que verdaderamente lo ama y lo quiere (...) no vengan con hipocresías. No intenten utilizar el asesinato de Robert para sus excusas y sus discursitos", afirmó.
Diosdado Cabello demuestra con su actitud, su posición de mantener desunido a todo trance, al pueblo venezolano el cual aspira a otra cosa. Enfatiza la pervivencia de la irreconciliabilidad de las diferencias que desde el advenimiento del difunto nos dividieron, su estrategia es muy clara, ya lo decía Maquiavelo, “Divide y vencerás”, y esa estrategia hay que mantenerla a como dé lugar.  Mientras se mantenga la división entre los venezolanos, los unos serán –a ojos del régimen- más venezolanos que los otros y el régimen pervivirá y por supuesto Maduro, Diosdado y sus adláteres serán cada vez más ricos, porque la pervivencia del actual estado de cosas, les permitirá seguir robando al Tesoro Nacional a su libre y real saber y entender; amen de seguir manteniendo igualmente, el circulo de complicidades y de solidaridad internacional a costa de los recursos de nuestra nación.
Este es el mensaje que debemos hacer llegar permanentemente a la gente, es imprescindible que se conozca y repita de manera insistente y constante, el momento llegara en que la ciudadanía se convenza y se dé cuenta de donde está la verdad verdadera
En lo personal, deploro la actitud asumida por el señor Cabello, por egoísta, descortés,  desconsiderada y exenta de ética, por el resentimiento que destila; porque lo cortés no quita lo valiente y la solidaridad a la hora de las desgracias, no distingue color político, ni razas o ideologías. Mientras en la oposición no consideramos a los oficialistas como enemigos, es evidente que el resentimiento social promovido desde las altas esferas del régimen, determina que del otro lado si se nos vea como tales.
José de Jesús Guerra C.
jjguerrac@gmail.com
@httptwjjguerrac

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viernes, 29 de agosto de 2014

JOSÉ GUERRA, EL GOBIERNO DANDO TUMBOS

Mientras el transcurrir del tiempo va descontando el lapso para adoptar un esquema económico comprensivo para lidiar con la crisis y Maduro es presa de sus dudas, la crisis se tiende a agravar. Así, como puede apreciarse en el gráfico, las reservas internaciones están tocando fondo, los precios siguen su escalada alcista y la escasez no da tregua.


El gobierno de Maduro anda perdido. No encuentra qué hacer para enfrentar la crisis económica. Hace una semana le pidió la renuncia al gabinete y se tarda en nombrar a los nuevos ministros por su indecisión. Su estrella fulgurante, Rafael Ramírez, perdió brillo y ahora anda de capa caída. Ninguna de sus políticas ha sido aceptada por la nomenclatura del régimen y las que logró aplicar han fracasado estrepitosamente, como el Sicad II, mercadeado por Ramírez en marzo de 2014 como la solución a la escalada del dólar paralelo y la inflación y cinco meses después ese dólar está más caro que cuando comenzó el Sicad II y la inflación galopando, tanto que hasta las cifras las dejaron de publicar.

Este es un gobierno errático, aleatorio, que no sabe cómo administrar los asuntos públicos. Que hace anuncios pero muy pocos se concretan y mientras tanto la crisis sigue avanzando porque dejar de hacer no es opción para resolver los problemas. Ungido inicialmente por Maduro con poderes plenipotenciarios en materia económica, se lanzó Ramírez por el camino de las reformas, muchas de las cuales son tan obvias que serían punto de acuerdo entre los diferentes sectores políticos, dada la gravedad de la situación, pero contradictoriamente ni siquiera el PSUV comparte la orientación de las acciones esbozadas. Así, los programas iniciales que balbució Rafael Ramírez causaron una reacción adversa en un sector del gobierno contrario a cualquier tipo de reformas, las cuales interpretan como una traición al legado de Chávez. Ramírez no habló desde Venezuela sobre las medidas económicas a ser adoptadas por el gobierno, prefirió ir a Londres a una reunión especialmente preparada para él por el banco de inversión francés Lazard, quien funge como su asesor, para hablar ante los inversionistas. El 14 de junio de 2014 se conoció lo que Ramírez había transmitido a los banqueros congregados en la capital inglesa.

Como peor es nada y sin tener claros los objetivos de la política económica ni las metas a ser alcanzadas, delineó en Londres el Vicepresidente para el Área Económica la unificación de los tipos de cambio, lo que implicaría la eliminación de la trilogía de tasas oficiales, sugirió el eventual desmontaje del control de cambio aunque en realidad no fue preciso en ello, deslizó también que había que moderar el financiamiento del BCV con impresión de dinero para cubrir el déficit de operaciones de la empresa que él mismo dirige, PDVSA y adicionalmente postuló que había que corregir los subsidios a la gasolina y aumentar los precios de bienes que se encuentran congelados por varios meses.

Estas medidas tímidas, todavía y en el tintero fueron respondidas por el Vicepresidente Ejecutivo de la República, Jorge Arreaza quien argumentó que no estaba planteado cambiar el modelo económico debido a que el mismo ha sido exitoso y luego por Aristóbulo Istúriz, gobernador del estado Anzoátegui y figura clave del partido de gobierno, quien en los días previos a la celebración del III Congreso del PUSV los días 25, 26 y 27 de julio de 2014, soltó una frase muy clara: el control de cambio no se puede eliminar porque es un instrumento político. Ello ponía de manifiesto que los sectores más conservadores del gobierno y del partido no aceptarían a beneficio de inventario lo que Ramírez propondría.
De la unificación cambiaria, la cual fue anunciada para ejecutarse en el corto plazo, pasó Ramírez velozmente a la convergencia cambiaria que nadie sabe qué significa pero se podría inferir que combina lo malo del control de cambio existente con una tasa fija con lo malo de los sistemas de cambios múltiples. Del aumento de la gasolina, ya no se habla debido a la suspicacia muy razonada de la población sobre el uso de los fondos que tal aumento generaría y a la creciente oposición a esa medida. Sobre la venta de Citgo, se hizo la propuesta y la misma fue recogida y se entiende que por igual razón, asociada al rechazo popular.

 Mientras el transcurrir del tiempo va descontando el lapso para adoptar un esquema económico comprensivo para lidiar con la crisis y Maduro es presa de sus dudas, la crisis se tiende a agravar. Así, como puede apreciarse en el gráfico, las reservas internaciones están tocando fondo, los precios siguen su escalada alcista y la escasez no da tregua.

José A Guerra
joaguerrab@gmail.com
@JoseAGuerra

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sábado, 16 de agosto de 2014

JOSÉ GUERRA, LA VENTA DE CITGO

En la medida que la crisis económica se agudiza más evidente se hace la política del gobierno para desmantelar la red de refinación del petróleo que a lo largo de muchos años el Estado ha construido en Venezuela y en el exterior. Una de las aspiraciones más sentidas en Venezuela en el largo trayecto de la explotación petrolera fue la de contar con capacidad de refinación del petróleo para agregarle valor a la materia prima bruta extraída de las entrañas de los pozos petroleros. El petróleo sin refinación no tiene uso. De la refinación se obtiene gasolina, diesel, kerosene, aceites y asfalto, entre otros productos.

Durante bastante tiempo ello no se podía hacer en el país porque las empresas transnacionales refinaban en sus plantas del exterior, pero ya con la mayoría de edad en la explotación de los hidrocarburos la política petrolera se propuso procesar en Venezuela parte del crudo que se extraía. Ello fue así porque el país, ya en los años cuarenta, siendo uno de los principales productores de petróleo, tenía que importar gasolina y otros derivados a un costo enorme. No tenía sentido exportar materia prima para importar productos generados con esa materia prima.


Ahora, este gobierno ha planteado que Venezuela de un paso hacia atrás cuando se plantea la venta de la red de refinería de la cual PDVSA es propietaria en un 100%, conformada por la empresa CITGO y sus red de distribución franquiciada de más de 7.000 estaciones de servicios en Estados Unidos, donde se colocan los crudos pesados producidos en el país. Haber despilfarrado miles de millones de dólares del ingreso petrolero y además haber endeudado al país y a PDVSA ha llevado al gobierno a plantear la venta de buena parte de las refinerías.

¿Cuáles son los argumentos que ha dado el gobierno para justificar la venta de CITGO? Quien ha expuesto en la opinión pública la idea de vender a esa empresa es Rafael Ramírez, ministro plenipotenciario en materia económica. Ha dicho Ramírez que PDVSA no es una empresa de refinación de petróleo sino una compañía productora de petróleo. Es decir, según Ramírez Venezuela debe retrotraerse al pasado y producir crudos e importar derivados del petróleo. Esta tesis resulta inaudita en alguien que ocupa la cartera de Energía y Petróleo y además es presidente de PDVSA. Si esa idea de Ramírez toma cuerpo, Venezuela debería desmantelar su industria siderúrgica y dedicarse a producir exclusivamente mineral de hierro y también debería liquidar la manufactura del aluminio y vender la bauxita como materia prima. Seriamos entonces importadores de acero y productos fabricados con aluminio.

El gran problema con la refinación del petróleo en Venezuela es que la producción petrolera ha disminuido. Según cifras de PDVSA correspondientes a 2013, la producción de crudos alcanzó a 2.899.000 barriles diarios, 20% menos que hace quince años. De ellos 703.000 barriles se destinan al consumo interno y por tanto el saldo exportable alcanza a 2.196 barriles por día. Ahora bien, la capacidad de refinación de PDVSA, tanto en Venezuela como en el exterior alcanza a 2.822.000 barriles de petróleo al día, como se aprecia en el gráfico. De aquí se deduce que para que PDVSA pueda ocupar plenamente sus refinerías, debe comprar en el mercado internacional 626.000 barriles diarios, ello en virtud de que la gerencia de PDVSA ha sido absolutamente incapaz de aumentar la producción y con ello, usando su ventaja comparativa en la producción de petróleo, abastecer su red de refinación para producir rentablemente bienes derivados de los hidrocarburos.

Adicionalmente, tómese en cuenta que un barril de petróleo crudo se vende en promedio en US$ 95 mientras que un barril de gasolina se cotiza en US$ 156. Sumando aproximadamente US$ 10 de costo por cada barril refinado la cuenta sigue siendo favorable al procesamiento del petróleo.
El otro argumento subyacente para vender CITGO es que la empresa no da ganancia. Si ese es el razonamiento, entonces el Estado venezolano debería desprenderse de todo el conglomerado de empresas públicas que hoy son una rémora para las finanzas públicas y que explican el déficit fiscal y la inflación. 

En el fondo, la venta de CITGO obedece a un problema de caja ante una situación financiera muy comprometida que tiene que ver con un flujo de caja precario de PDVSA y vencimientos de deuda externa por US$ 6.400 millones en octubre próximo y que actualmente no hay como pagarlos.
 
José A Guerra
joaguerrab@gmail.com
@JoseAGuerra

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miércoles, 6 de agosto de 2014

JOSÉ GUERRA, GASOLINA Y POLÍTICA PETROLERA

Parece un hecho que el gobierno va aumentar el precio de la gasolina y demás derivados del petróleo. Se habla de un incremento del precio a nivel del costo de producción estimado por el gobierno en Bs 2,60 por litro. Este es un aumento significativo cuyo primer efecto es un alza importante de los ingresos fiscales que estarían siendo financiados por los venezolanos.

GASOLINA SUBSIDIADA E IMPORTADA
Nadie discute que los combustibles en Venezuela están subsidiados y que el monto de ese subsidio alcanza magnitudes considerables. Acá los números. Venezuela consumió en 2013 la cantidad de 703.000 barriles diarios de hidrocarburos, de los cuales gasolina fue 299.000 barriles y gasoil y otros destilados 249.000 barriles, como se muestra en el gráfico.  El costo de producción aproximado de un barril de gasolina en la puerta de la refinería es US$ 16,7 y ese barril se vende en el mercado interno en US$ 4,78, lo que arroja una pérdida contable de US$ 3.579 millones anuales. Pero hay otra pérdida más importante que es la generada por el llamado costo de oportunidad del subsidio a la gasolina, es decir, los ingresos sacrificados que se hubiesen obtenido si ese barril de gasolina se hubiese exportado a un precio de US$ 3,70 por galón, es decir, a US$ 155 por barril, en lugar de consumirlo internamente. Sacadas así las cuentas, el monto dejado de percibir alcanzaría a US$ 17.100 millones anuales.
La teoría económica es clara sobre los efectos de los subsidios. Crean distorsiones, tienen un elevado costo para el fisco y además implican el sacrificio de otras actividades más productivas que se pueden financiar con el monto del subsidio.  En el caso de los combustibles, los efectos perversos son aún mayores, entre otros, la contaminación ambiental por el uso excesivo, el congestionamiento vehicular y sobre todo el olvido por parte del ciudadano de la noción de contabilidad, que no hay bien regalado, que todo cuesta y alguien paga. Estas aberraciones que produce el subsidio a la gasolina se han magnificado por el festival de demagogia que ha habido en Venezuela, encabezado por quienes hoy son gobierno y en 1989 hicieron de su oposición al primer intento por ajustar los precios de los combustibles, la razón de ser de su política.  Hasta el intento de golpe de Estado de febrero de 1992 lo justificaron por esa medida. Y lo hicieron además sin proponer nada, oponiéndose por oponerse, como buenos demagogos que son. Ahora no encuentran como justificar que sean ellos quienes tengan que aumentar los precios de los combustibles.
Mi opinión es que los precios de la gasolina y demás combustibles hay que aumentarla pero en el contexto de una política petrolera nueva y totalmente distinta a la que ha seguido este gobierno en sus quince años y que ha consistido en reducir la producción petrolera, hacer de PDVSA una empresa hiper diversificada y tejer alianzas con empresas estatales extranjeras, todo lo cual se ha traducido en estancamiento y endeudamiento por parte de  PDVSA.
Las bases de esa nueva política petrolera radican en aumentar la producción basada en la participación de la inversión de PDVSA, las empresas extranjeras y el capital nacional, incentivar la formación del capital criollo y su incorporación en todas las fases del negocio que sean posible, estimular un programa de compras nacionales, contrario a lo que ahora hace PDVSA que favorece las importaciones, desarrollar el potencial gasífero para así reducir la dependencia y establecer los fondos petroleros. Estos últimos serían de dos tipos. El primero de ellos sería uno de inversión formado por los ahorros de los venezolanos en el sistema financiero y las cajas de ahorro, que tomarían parte en el financiamiento del componente local de la inversión, con lo cual PDVSA no tendría que recurrir a la impresión de dinero del BCV para financiarse. El otro sería el fondo de participación de la renta petrolera, que acumularía una porción de la renta generada por el petróleo a ser invertida en instrumentos seguros y rentables, y los dividendos distribuidos directamente a los venezolanos. Esto empoderaría a los ciudadanos que dejarían de tener una relación pasiva con el petróleo. Con esta política ya Ramírez, ni nadie más podrían utilizar a PDVSA como la secretaria de finanzas del PSUV o de otro partido político.
Tras dieciocho años sin incrementos del precio de la gasolina, lo mejor para el país es abrir un gran debate, sosegado,  no solamente sobre el aumento de la gasolina, sino sobre el destino de la industria que aún muy mal manejada, todavía nos da de comer.

José A Guerra
joaguerrab@gmail.com
@JoseAGuerra

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sábado, 26 de julio de 2014

JOSÉ GUERRA, MADURO EN SU LABERINTO

Por tanto, si Maduro sigue esperando y vacilando, claramente la situación se va a deteriorar todavía más, la economía seguirá cayendo y la escasez persistirá. Si aplica el paquete de Ramírez, la devaluación corregirá parcialmente el déficit fiscal generando transitoriamente una elevación importante de los precios. En el fondo de todo esto lo que hay es un modelo económico fracasado que ni siquiera a US$ 100 por barril de petróleo le permite sobrevivir.

Después de anunciar con grandilocuencia que vendría un estremezón en el gobierno y nuevas medidas económicas, la alocución del presidente Maduro dejó más dudas que certezas. Tras un largo y tedioso programa radial, que duró más de tres horas, no hubo anuncios importantes sino el anuncio que vendrían nuevos anuncios en las próximas semanas. La repetición del verbo anunciar no es casual. Ello expresa la situación del gobierno madurista.

La pregunta que salta es por qué razón el gobierno está tan dubitativo, dando vueltas alrededor de un conjunto de acciones de política económica que parecen obvias y que tienen y deben ser adoptadas, mientras más temprano mejor. La respuesta reside en el hecho de que el gobierno presidido por Maduro es débil y él mismo no está convencido de que debe aplicar medidas urgentes antes que la situación se siga agravando. Es tal la debilidad del gobierno que un día antes de la alocución de Maduro, Aristóbulo Istúriz declaró que el control de cambio era una medida política y que si se levantaba el control de cambio, tumbaban al gobierno. A Istúriz jamás se le hubiese ocurrido decir tal cosa en el preludio de un anuncio de Hugo Chávez. Y lo hizo justamente por la situación en que se encuentra Maduro.

Algo similar sucede con Rafael Ramírez. Ha venido anunciando reiteradamente la instrumentación de políticas de ajuste económico que finalmente no se materializan debido a las resistencias internas que el ala más retrógrada del PSUV ha venido haciendo al simple enunciado de unificar los tipos de cambio, aumentar el precio de la gasolina y poner cierto orden en el manejo de las finanzas públicas. La falta de decisiones por parte de un gobierno debilitado y sin un presidente que ejerza un liderazgo real, no es opción, porque ninguna crisis se resuelve por generación espontánea, dejando correr el tiempo, sino con políticas coherentes, bien estructuradas y con un cuerpo de políticos y técnicos que le explique al país con claridad el alcance de tales políticas.

La búsqueda de financiamiento externo es una opción pero por sí mismo ello es insuficiente para lidiar con la magnitud de la crisis. Para cualquier menú de políticas hace falta financiamiento externo por cuanto con el actual nivel de reservas internacionales difícilmente se puede estabilizar el valor del bolívar. El nudo del asunto es que los chinos no están prestando dinero en efectivo sino que sus desembolsos están atados a proyectos para producir materias primas que vayan a alimentar su crecimiento industrial. La caída de las reservas internacionales en las últimas semanas ha sido dramática, lal cual se ha agravado con la declinación de los precios del petróleo.
Quienes pueden proporcionar los aproximadamente US$ 15.000 millones que requiere la economía venezolana de forma inmediata para darle viabilidad a cualquier plan, es el mercado mundial y el Fondo Monetario Internacional. Para obtener ese monto tendrá el gobierno que pasar por el rubicón que implica ejecutar medidas que aunque ayuden a solventar la situación tendrán un enorme costo político. No hay como salir del atolladero en que se encuentra la economía sin que medie una devaluación significativa del bolívar.
  
La reforma fiscal no es solución en virtud de que la capacidad recaudadora de la economía está debilitada por la inflación y por el menor nivel de actividad económica. Una brecha fiscal del orden del 15,0% en las cuentas del sector público no se cierra con un impuesto especial a la banca o con la aplicación del impuesto a los débitos bancarios.
Por tanto, si Maduro sigue esperando y vacilando, claramente la situación se va a deteriorar todavía más, la economía seguirá cayendo y la escasez persistirá. Si aplica el paquete de Ramírez, la devaluación corregirá parcialmente el déficit fiscal generando transitoriamente una elevación importante de los precios. En el fondo de todo esto lo que hay es un modelo económico fracasado que ni siquiera a US$ 100 por barril de petróleo le permite sobrevivir.

José A Guerra
joaguerrab@gmail.com
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jueves, 10 de julio de 2014

JOSÉ GUERRA, LOS RIESGOS DE LA UNIÓN CÍVICO-MILITAR

Se ha erigido como política de Estado la llamada unión cívico-militar. El binomio con tan cautivante nombre encierra un peligro formidable para un régimen democrático, más aun en Venezuela donde la participación de los militares, no en la política, sino en un partido político ya forma parte de la doctrina constitucional, según lo estableció el TSJ, al autorizar a los integrantes de las fuerzas castrenses a participar en actos proselitistas, del PSUV, se supone. Este país absorto en su crisis no atina a ponderar adecuadamente los riesgos de tal decisión para la estabilidad política presente y futura.


Lo decidido por el TSJ ha sido potenciado recientemente por discursos y proclamas, cada una de ellas más grave que la anterior para la democracia venezolana. Muchas veces los problemas cotidianos y la premura no permiten valorar adecuadamente los efectos de acciones y medidas en un ámbito tan delicado como el militar. Vendida con atuendo de doctrina, se establece que el presidente Chávez configuró una tesis que vincula indisolublemente al pueblo con los hombres a quienes la República les encomendó las armas para su defensa. La osadía va todavía más lejos al postular que el presidente Chávez creó un nuevo cuerpo de pensamiento que tiene rango de omnipresencia y que además es infalible.

Eso es lo que permite afirmar que el chavismo existe como estructura de pensamiento coherente y que por tanto la Fuerza Armada Nacional es chavista. Nos vamos a entrar acá a argumentar lo inconstitucional de tal afirmación, que lo es, sino más bien a alertar sobre los riesgos de tal supuesto.  El primer experimento de este tipo lo constituyó el Grupo de Oficiales Unidos que en 1945 en Argentina dio un golpe de Estado encabezado por Edelmiro Farrel y Juan Domingo Perón, basado en la hipótesis que se requería el concurso de las fuerzas armadas para gobernar ante la incapacidad de los civiles. A partir de allí Argentina experimentó una sucesión de gobiernos militaresque arruinaron a ese país y luego costó mucho reestablecer la democracia. Esas ideas permearon por América Latina y los militares encontraron sustento conceptual en procura de gobernar.  Pérez Jiménez fue un buen ejemplo de ese militarismo esparcido como virus por toda la región. Con su caída en 1958 se pensó que nunca más existiría un gobierno militar en Venezuela o tutelado por los militares.

Con los dos intentos de golpes de Estado ocurridos en 2002 la situación cambió y quienes participaron en esas asonadas ahora están cobrando con creces sus haberes al tomar parte en ellas. Hoy, aquellos que fueron tenientes, capitanes, tenientescoroneles, entre otros grados, participaron y participanen funciones gubernativas, unos como militares activos y otros como militares retirados hasta el punto de copar en cuestionada gestión, funciones claves en la AdministraciónPública.Cadivi, la Tesorería Nacional,ministerios y empresas del Estado, gestionados por esos oficiales de la FAN, han sido objeto de cuestionamiento.

Pero tan peligrosopara el prestigio y el decoro de la FAN con lo que sucede con el manejo de los fondos públicos, es el hecho una definición de la FAN como chavista debido al peligro que deviene del hecho que ninguna corriente política es permanente y la FAN si los es. La FAN fue gomecista y dejó de serlo aunque ese tirano haya creado un Ejército moderno. También fue perejimenistasy luego de depuesto el dictador en cinco años ya no había un oficial que lo siguiera. De las temibles fuerzas armadas llamadas bolcheviques de la extinta URSS no queda sino el recuerdo. El llamado chavismo no es ni una filosofía política ni mucho menos un entidad doctrinaria coherentemente labrada. Es más bien un sentimiento que penetró en un sector de la población,hoy claramente minoritario, entre otras cosas por el desastre en que sus legatarios sumieron al país. De allí lo arriesgado de adscribir la in institución armada a una formación política. Detrás de la supuesta unión cívico-militar se esconde una idea sobre la cual hay que alertar y es la tutelar a los gobiernos, al actual y al que venga.

Ante la ineptitud de Maduro para gobernar a Venezuela y frente a su inseguridad y nerviosismo, los sectores más pretorianos lo han cercado y hecho de él un virtual rehén. De concretarse una derrota del PSUV en comicios libres, basados entonces en la tesis de la unión cívico-militar y el supuesto carácter chavista de la FAN, elementos militares pueden embarcarse en una aventura que implique desconocer al presidente electo por el pueblo. Si es chavista la FAN, ¿aceptarán los altos mandos a un presidente que no se avenga con esa corriente política? La FAN tiene mucho que aportar al desarrollo nacional pero jamás su rol debe ser el de brazo armado de un partido político

José A Guerra
joaguerrab@gmail.com
@JoseAGuerra

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jueves, 26 de junio de 2014

JOSÉ GUERRA, LO QUE HAY DETRÁS DE LA CARTA

El país ha sido testigo de los efectos de una carta de despedida de quien fue uno de los hombres más poderosos de la historia económica de Venezuela, al desempeñar durante quince años las posiciones más encumbradas de la Administración Pública y uno de los forjadores de un fracaso.

Fue Giordani ministro de Planificación y Desarrollo, luego ministro de Planificación y Finanzas cuando se fusionaron esas dos carteras, director de PDVSA y del BCV, también de CADIVI y dirigió el FONDEN. Tuvo y quería tanto poder que le planteó al presidente Maduro sin que este lo aceptara, que lo designara como plenipotenciario para el manejo de todos los fondos públicos y del control de cambio. Tenía tanto, que sin embargo quería más poder.
Sin que él lo reconozca, su carta desnuda la falencia de un modelo económico que hace aguas por todos lados. Sin embrago, Giordani trata de sacudirse los efectos de una crisis que él mismo contribuyó a gestar, para que los impactos de esa crisis recaigan sobre Maduro, Ramírez y Merentes, los blancos de sus ataques. A Maduro lo acusa de inepto, a Ramírez de manejar a PDVSA como un Estado dentro del Estado y a Merentes de corrupto.
Ciertamente el modelo económico que se ha venido aplicando en Venezuela fue concebido por Giordani y asumido e implementado por quienes hoy con el pañuelo en la nariz pretenden dar un tímido y timorato viraje.
Cometen un grave error quienes piensan que Ramírez y Merentes tienen en la cabeza un nuevo plan económico, distinto al de Giordani. Ambos fueron partícipes de ese modelo. Han tenido quince largos años Ramírez y Merentes para haber rectificado y no lo hicieron. Es más, el primero de ellos tuvo recientemente la desfachatez de anunciar que no estaban en discusión las bases del modelo económico que para él es exitoso. ¿En qué ha consistido ese modelo económico ideado por Giordani e implementado por los gobierno de Chávez y Maduro? La piedra angular de ese modelo ha sido la construcción de una especie de socialismo marxista-leninista, como el que existió en la antigua Unión Soviética y que todavía, aunque moribundo, persiste en Cuba. Chávez, Giordani y tal vez Maduro, con sus nociones elementales, pensaron que el socialismo no fracasó como propósito, sino más bien su implementación. Adosándole el nombre de bolivariano al socialismo, creyeron resolver el problema. Ello ha llevado a una creciente estatización, lo que ha implicado un aumento sin precedentes del rol del Estado en la economía hasta el punto de asfixiarla. De allí se derivaron las olas de nacionalizaciones, expropiaciones y confiscaciones de empresas, actualmente languideciendo en manos del gobierno.
Como expresión de la nueva dimensión del Estado, el déficit fiscal se ha hecho recurrente y el gobierno lo ha financiado con una mezcla explosiva de endeudamiento e impresión de dinero.
En el plano de la política económica, la orientación fundamental del modelo económico ha sido la de anclar el tipo de cambio para procurar estabilizar la inflación. El razonamiento se basa en que al fijar el tipo de cambio, Venezuela importaría un conjunto de bienes baratos que harían que los precios internos tiendan a la baja. Obviamente esto no ha sucedido ni va a su suceder porque la inflación obedece a un conjunto de variables fiscales y monetarias y no responde exclusivamente a la fijación del tipo de cambio. En particular, con una expansión monetaria y fiscal como la que ha tenido lugar en Venezuela entre 2010 y 2014, no hay manera de que los precios no aumenten. Es esa explosión de gasto la que ha dinamitado la tasa de cambio y forzado devaluaciones sucesivas del bolívar y la ampliación de la brecha entre los tipos de cambio oficial y paralelo.
Un efecto de la fijación del tipo de cambio es la destrucción de los sectores productores de bienes transables como son los casos de la industria manufacturera y la agricultura. 
Al dejar fija la tasa de cambio y al ser la inflación venezolana significativamente superior a la de los países que comercian con Venezuela, el resultado esperado es que esos sectores se rezagan, pierden dinamismo y las importaciones acaban desplazando la producción nacional y representando los bienes traídos del exterior una porción cada vez mayor de la oferta nacional, como se muestra en el gráfico. 
Ello ha derivado en un pobre desempeño de la economía medida por el ingreso real por habitante, un aumento sostenido de los precios y un rebrote de la pobreza. De forma tal que no se le puede imputar exclusivamente a Giordani, hoy defenestrado, la culpa de la crisis, sino más bien a un modelo del cual él fue ejecutor y víctima al mismo tiempo.
José A Guerra
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domingo, 8 de junio de 2014

JOSÉ GUERRA, FUNERAL POR EL BCV

Nelson Merentes se propuso destruir al BCV y lo está logrando. El BCV es una institución severamente afectada tanto moral como financieramente. Cada quien puede hacer con su vida privada lo que mejor estime, lo que no debe hacer es llevar su estilo de vida a una institución tan respetable como el Banco Central de Venezuela.

LA MANO EXTENDIDA DE PDVSA
Pero si esto es grave, también lo es el hecho de convertir al BCV es una caja chica que financia todos los déficit de las empresas públicas, especialmente Pdvsa, a la cual el BCV le ha prestado hasta abril de 2014 más de US$ 70 mil millones para que siga gastando sin tasa ni medida. Esto es inaudito. Que un banco central tenga que emitir dinero para prestarle a una compañía petrolera que se supone debe ser superavitaria.

Un presidente serio de un banco central se hubiese parado firme, y le hubiera dicho a Pdvsa que arregle sus finanzas y que no debe recurrir al ente emisor para enjugar sus deficiencias de caja. Es ese financiamiento irresponsable del BCV a Pdvsa, mediante la fabricación de dinero de la nada, lo que ha provocado la elevada inflación y la fuerte devaluación del bolívar.

Pero no para allí la gestión de Merentes. También está ocultando información. Al día de hoy, 26 de mayo de 2014, no ha dado a conocer las cifras de inflación y escasez correspondiente al mes de abril, violando así la normativa legal del BCV que establece que durante los primeros diez días del mes siguiente al finalizado se deben hacer del conocimiento público los datos de inflación. Sucede que Merentes, en coalición con Elías Eljuri, jefe del INE, se han confabulado para ocultar la información estadística que es fundamental para el análisis de la economía. Escondiendo la información no hace que la inflación baje y que la escasez disminuya. Con esto Merentes le hace un daño enorme al BCV, que hoy vive una hora aciaga al erosionarse su fibra moral y sus fundamentos financieros. A ello se agrega la censura y la desaparición de la discusión técnica, abierta y libre.

Una de las orientaciones de política fundamentales para cualquier plan de rescate de Venezuela es la recuperación de la moral en la gestión del BCV, comenzando por el ejemplo que dé su presidente. También debe ser prioridad valorizar los aspectos técnicos y restablecer su orientación como institución al servicio de la estabilidad del bolívar.

José A Guerra
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sábado, 7 de junio de 2014

JOSÉ GUERRA, SEÑORES, NO HAY PLATA,

Venezuela en cesación de pagos. La crisis financiera comienza a tocar techo. La deuda comercial del Gobierno en default con suplidores del exterior es de 14.348 millones de dólares. Devastador plan económico del giordanismo-merentismo ha dejado al país sin dinero para pagar
La deuda comercial del Gobierno
 en default con suplidores del exterior
 es de 14.348 millones de dólares
En 2007 el Gobierno de entonces presidido por Hugo Chávez lanzó una ola masiva de expropiaciones y nacionalizaciones de empresas. Por muchas pagó pero por otras no.
Aquel Gobierno que se sentía rico, retaba a los empresarios a que le vendieran sus empresas. Se estima que el monto pagado en aquella oportunidad a los dueños de Sidor, Cantv, Electricidad de Caracas, empresas del cemento, entre otras, alcanzó a más de US$ 10.000 millones.
Acto seguido se lanzó el Gobierno contra las empresas petroleras que eran partícipes en la apertura petrolera en la Faja del Orinoco y las nacionalizó para luego, a las que aceptaron el nuevo arreglo legal, hacerlas socias.
Un grupo de esas compañías acudieron a tribunales internacionales a dirimir sus reclamos ante el acto expropiador del Ejecutivo y actualmente reposan en esas instancias juicios pendientes, contra aquel Estado otrora rico, hoy devenido en maula, que involucran más de US$ 20.000 millones, una parte de los cuales tendrá obligatoriamente que ser pagada a los demandantes. Lo último que se sabe es que para el Estado venezolano algunos de esos litigios están literalmente perdidos.
En el interín, a partir de aquel año, el sector público aumentó su nivel de endeudamiento considerablemente hasta un estimado de US$ 200.000 millones en 2013, cuyo servicio de capital e intereses ha pagado religiosamente para bienestar de banqueros y otros acreedores.
La avalancha de expropiaciones no se detuvo y llegó hasta pequeñas empresas de servicios a Pdvsa en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo y tocó también a Agroisleña y Friosa, cuyos dueños aún esperan que el antiguo Estado todopoderoso les pague completo lo que les debe.
Pero entre 2011 y 2012 sucedió algo importante: las importaciones crecieron exponencialmente como expresión de una moneda sobrevaluada que estimula las importaciones y también por la insuficiencia de la producción nacional, en vista del efecto devastador que el giordanismo-merentismo ha tenido sobre el cuerpo productivo de la economía.
Como buena parte de las importaciones son financiadas por los exportadores, a comienzos de 2013 la entonces presidenta del BCV y el mismo Giordani, que siempre estimuló las importaciones en detrimento de la producción nacional, descubrieron que había ilícitos en esas importaciones por US$ 20.000 millones.
En el fondo lo que decía Giordani era que el Estado entraría en una cesación de pagos de esa deuda comercial legalmente contraída con los proveedores del exterior.
DE LA SOBERBIA A LA INCAPACIDAD
Esas importaciones que ingresaron en 2012 jamás lo hubiesen podido hacer sin que el gobierno a través de Cadivi emitiese a favor del importador, la conformidad mediante la denominada Autorización de Adquisición de Divisas (AAD).
Llegadas las mercancías a los puertos, luego fueron nacionalizadas, consumidas y disfrutadas por venezolanos ávidos de bienes importados. Consumidas y disfrutadas ahora no hay con qué pagar y el Estado venezolano ha entrado en lo que se conoce como un default en el pago de esa deuda.
De aquel Gobierno soberbio que quería comprarlo todo a cualquier precio pasamos a uno que no paga porque no tiene con qué, porque si tuviese pagase.
¿A cuánto asciende el monto adeudado? No es fácil contabilizar esa deuda en un país donde el gobierno optó por el oscurantismo informativo. Pero como los apurados en pagar son quienes deben, éstos han tirado al ruedo distintas cifras para distintos sectores.
Luego de una indagación en declaraciones, conversaciones y revisión de archivos, he llegado a la conclusión de que la deuda comercial en default con suplidores del exterior es de US$ 14.348 millones, como se detalla en el cuadro anexo. Hoy no hay cómo pagarla.
El Gobierno, rico en el pasado y arruinado en el presente, ha prometido que va a pagar 30,0% de la deuda en cesación de pagos. Del 70,0% restante uno interpreta que dada la precariedad financiera en lo relativo a liquidez internacional, no será cancelada o en el mejor de los casos tendrá que ser renegociada.
PARIAS
Ello ha traído como consecuencia que el crédito comercial del exterior se haya cortado, las importaciones irremplazables disminuido hasta el límite de la subsistencia, lo que ha provocado una situación de escasez pronunciada que solamente quienes vivimos en Venezuela podemos valorar en toda su magnitud.
Esto nos ha convertido en verdaderos parias y en mendigos que ahora nos encandilamos cuando vemos que aparece la leche, el azúcar, el aceite vegetal o un teléfono celular en una tienda.
A la vergüenza nos ha traído el socialismo. Nuestro deber es derrotarlo sin atenuantes para que ningún otro demagogo de oficio vuelva a jugar con la esperanza de un pueblo.
DEUDA COMERCIAL EN CESASIÓN DE PAGOS
(Millones de dólares)
Aerolíneas extranjeras                  3.700
Sector alimentos                           2.400
Sector  medicamentos                  2.800
Industria automotriz                       4.500
Industria química                              678
Industria de autopartes                    150
Comercializadoras de autopartes      60
Equipos médicos y laboratorios         60
Total adeudado                             14.348

José A Guerra
joaguerrab@gmail.com
@JoseAGuerra

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sábado, 31 de mayo de 2014

JOSÉ GUERRA, AUMENTA LA POBREZA

Las cifras de pobreza son una variable fundamental para evaluar la acción de cualquier gobierno. En Venezuela el comportamiento de la pobreza ha mantenido oscilaciones durante los últimos quince años aunque es clara su tendencia a la disminución. No obstante ese comportamiento y algunos señalamientos acerca de la medición de esa variable, es altamente preocupante lo que ha sucedido en 2013 y lo que se espera en 2014.

En 2013 la economía se desaceleró notablemente al tiempo que la tasa de inflación se incrementó notablemente. Así, en tanto que la actividad económica se expandió 5,6% en 2012, el siguiente lo año lo hizo a un raquítico ritmo cercano al 1,0%. Por su parte la inflación saltó del entorno de 20,0% a 56,0% entre 2012 y 2013. De acuerdo con uno de los métodos que emplea el Instituto Nacional de Estadística para para medir la pobreza denominado la Línea de Pobreza, los hogares pobres se incrementaron significativamente, como se visualiza en el gráfico adjunto.

En términos cuantitativos se trata de datos muy preocupantes. En apenas doce meses 416. 326 hogares pasaron a engrosar las filas de la pobreza. Ello equivale a 1.873.326 nuevos pobres en Venezuela, cuyos ingresos no les alcanza para adquirir la canasta básica de bienes y servicios. Pero tan grave como lo anterior es que en ese mismo lapso 856.887 personas se transformaron en pobres críticos, es decir que no tienen ingresos suficientes para comer. Ese aumento de la pobreza ocurrió debido a una combinación de semi estancamiento de la economía y principalmente por el alza de los precios.

Conviene recordar que el INE mide la pobreza según el ingreso promedio real, es decir el ingreso devengado por los hogares, ajustado por la inflación. Lo que sucedió en 2013 fue muy claro: el aumento de los precios pulverizó el ingreso que percibieron los hogares. Ello da una idea de lo pernicioso que ha sido la política fiscal y monetaria seguida por el gobierno, traducida en híper expansiones del gasto y del dinero en la economía. Ha sido esa mezcla deletérea la que ha provocado ese empobrecimiento de muchos hogares que hoy tienen en sus bolsillos un dinero carente de valor.

En 2014 las perspectivas para la pobreza no son buenas. Este año se espera una contracción de la economía cercana al 3,0% y una inflación que bordeará el 70,0%. Ello sugiere que la actividad económica acusará un marcado deterioro lo mismo que la inflación. Por tanto, no hay que ser un experto en el tema para deducir que muy probablemente los niveles de pobreza excederán el 30,0% los mismos registros que en 2006. Todo ello con precios del petróleo en el entorno de US$ 100 por barril. En otras palabras, de nada habrá servido esa montaña de dólares que ha recibido Venezuela para mejorar de forma apreciable y sostenida la visa de los venezolanos. Ello es así porque con el modelo económico aplicado por el gobierno la economía no genera riqueza. Produce renta petrolera que es algo totalmente diferente.

Esta situación evidencia una vez que este tipo de políticas como las que adelanta el gobierno de Venezuela, principalmente asistencialista y basada en subsidios masivos sin crear capacidades entre los sujetos de la política social, suelen ser de muy poco impacto y altamente costosas. Da que pensar que en una economía que no se contrajo en 2013 aunque si tuvo un repunte de la inflación considerable, la pobreza aumentó más de seis puntos porcentuales, en 2014 con ambas variables, el ingreso y la inflación, experimentando un agudo deterioro se podría esperar una elevación de los índices de pobreza. El record de Maduro en el gobierno no puede ser peor. En solo un año su política ha tenido efectos devastadores sobre la economía.

José A Guerra
joaguerrab@gmail.com
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