El Gobierno nacional tiene la necesaria obligación
de ofrecer al país información fidedigna sobre el regreso a Venezuela de Hugo
Chávez. En todo caso, es de destacar su retorno, y en tal sentido se acerca la
hora de la verdad. La exigencia actual es conocer su estado de salud y que se
determine lo relativo a su recuperación, y cuándo podrá ser conocida su
situación real, tanto por partidarios como adversarios.
Para el oficialismo, exigir la verdad
constituye una actitud de odio, pero hasta la mayoría chavista tiene el pleno
derecho a saber quién está gobernando, quién decidió la medida de devaluación
de nuestra moneda y si van a continuar en sus cargos todos aquellos ministros
que han mostrado gran ineptitud.
Estamos a la espera de la activación de los
mecanismos constitucionales. El presidente electo debe juramentarse ante el
Tribunal Supremo de Justicia, tomar posesión, asumir el Gobierno y designar un
equipo capaz de resolver los graves problemas que se confrontan en el país.
Esperamos que Chávez gobierne, y le dé un parao al paquetazo del hambre que
atenta contra el pueblo. Los venezolanos lo reeligieron a él, no a Nicolás
Maduro.
Sin embargo, de una vez por todas deben
despejarse las dudas sobre las condiciones de Chávez para gobernar. Es por ello
que hemos pedido la designación de una junta médica por parte del TSJ. Hay que
aclarar que esto es importante, y que ahora no vayan a decir que la tesis de su
continuidad en el poder en las actuales condiciones es válida, porque no tiene
base en nuestra Constitución Nacional; eso sólo dejaría a Venezuela en el
limbo.
Por su parte, los voceros oficiales arremeten
diariamente su sarta de insultos a la oposición. No hay diferencia política o
ideológica que justifique la discriminación, la descalificación, la ofensa.
Todos los venezolanos deben estar unidos en el respeto del otro, en el respeto
a sus derechos de toda índole, a tener un sitio digno en esta sociedad que
todos constituimos. Respeto a todos los sectores de todas las regiones. Respeto
y reconocimiento democrático a la discrepancia y a la oposición. Respeto al
pueblo.
El diálogo y la concertación deben ser
principios fundamentales del Gobierno para la toma de decisiones. No debe haber
una política que se adopte sin oír y considerar el criterio de las
organizaciones, instituciones y representantes de los diferentes sectores que
tengan algo que decir sobre la materia. Eso es democracia.
@alcaldeledezma
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