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miércoles, 26 de agosto de 2015

ANDRÉS SCOTT VELÁSQUEZ, EL SOLIDARISMO EN UNA DEMOCRACIA DINÁMICA

El Solidarismo es una  expresión que se vincula al  liberalismo social. Se deriva de la palabra Solidaridad, que se entiende como unidad, integración; es la unión de personas que se organizan con la finalidad de conseguir el desarrollo integral para ellas, para  sus familiares, para la sociedad, para sus empresas.

La solidaridad dentro de una Democracia Dinámica puede analizarse como un hecho social y como un deber, ya que su fundamento es el amor, la fraternidad y por consiguiente, es la obligación de cada una de las partes involucradas, actuar siempre bajo estos principios con el objetivo de contribuir con el desarrollo social del ser humano.

Seguidores de este principio fundamental dentro  de una Democracia Dinámica, lo que quieren es expresar  el hecho de la solidaridad social, de la mutua dependencia entre los individuos. Retomando la teoría del contrato social, el Solidarismo habla de un cuasi-contrato que une a los individuos en sociedad y que conllevan unas expectativas, que al concretarlas traerá bienestar a los integrantes de la sociedad civil, y esto no es más que ir hacia la realización del Bien Común.

La aplicación del Solidarismo es una respuesta técnica en el campo de la economía, y en el campo de la vida real, al lema comunista formulado por Carlos Marx  y Federico Engels hace más de un siglo, de que en la sociedad capitalista los que trabajan no adquieren y los que adquieren no trabajan.

Aunque en una sociedad democrática moderna, la realización de  este principio suavizaría y dinamizaría las relaciones sociales entre los integrantes de la misma, fortaleciendo la búsqueda de la Justicia Social, hecho éste que crearía las condiciones en el logro del bienestar y la mayor felicidad de las familias integrantes de esa sociedad.

En una sociedad solidaria, el Solidarismo regula de manera efectiva la relación entre sus integrantes para lograr la realización del Bien Común.

El Solidarismo en su desarrollo teórico como principio se nutrió de los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia, y de lograrse su concreción en las relaciones entre  fuertes y débiles, las tensiones que pudiesen existir se disiparían, porque se estaría logrando la Justicia Social.   


Este sistema aplicado en particular a una estrecha vinculación de empresarios y trabajadores, pretende fomentar la producción, democratizar el capital y satisfacer las aspiraciones o necesidades de estos dos sectores. Su filosofía es contraria a la lucha de clases. Considera que debe unirse el capital y el trabajo, el patrono y el trabajador, para juntos incrementar la producción y mejorar las condiciones socioeconómicas  de los trabajadores.

Donde este principio se ha aplicado  sobre todo en las relaciones patronos trabajadores se ha observado que las confrontaciones y las huelgas empezaron a ceder lugar al diálogo y a la negociación, propiciándose un ambiente de buenas relaciones laborales, de mejores condiciones de trabajo y múltiples beneficios que obtenían los trabajadores.

Andres Rafael Scott Velasquez
anscott25.11@gmail.com
@andresscott

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sábado, 8 de agosto de 2015

ANDRES RAFAEL SCOTT VELASQUEZ, LA LIBERTAD EN UNA DEMOCRACIA DINÁMICA, MI CARTILLA IDEOLÓGICA

La libertad es un concepto que hace referencia a muchos aspectos de la vida humana. Comúnmente se le define como aquella facultad natural que posee el ser humano de poder obrar según su propia voluntad. 

También es posible comprender la libertad como aquel estado en el que el hombre no está siendo esclavizado ni preso por otro. Se trata de un concepto que hace alusión a aquellos aspectos relacionados con la independencia, con la licencia para realizar aquello que se estime adecuado o conveniente. 

El concepto de libertad es algo que a lo largo de la existencia humana nos ha hecho reflexionar en múltiples sentidos, siendo uno de los temas fundamentales de la filosofía, debido a que muchas veces, el hacer siempre aquello que deseamos nos lleva por el camino equivocado, lo que a fin de cuentas, puede terminar por esclavizarnos a algo (no se debe confundir libertad con el libertinaje). Por lo tanto, la libertad de obrar según la propia voluntad puede terminar por hacernos perder la tan deseada libertad. También para algunas corrientes de la filosofía, la libertad tiene relación con la autonomía, que se entiende como la dimensión de la razón que permite al ser humano pensar dándose normas a sí mismo sin que medie autoridad alguna.

Otro de los problemas y contradicciones con los que se enfrenta la libertad guarda relación con la necesidad de normar la vida humana en el mundo. Todas las naciones y sociedades formadas sobre el planeta poseen leyes y normas que rigen el comportamiento humano; podría pensarse por esto que no poseemos libertad alguna. Pero cabe preguntarse por la forma que adquiriría la vida en sociedad si no existiesen dichas normas y pautas de conducta.

Esto tiene varios significados posibles: la capacidad de actuar de conformidad con los dictados de la razón, la capacidad de actuar de conformidad con el propio ser verdadero, la capacidad de actuar de conformidad con los valores universales (como la verdad y el bien) y la capacidad de actuar con independencia de los dictados de la razón

Una libertad pura no existe, es una utopía pues todos estamos determinados inicialmente en nuestras decisiones por la situación que vivimos y por el tiempo en que hemos nacido y por la normativa que rige cada nación como se señala al principio de este escrito.

La libertad política es el derecho, o la capacidad y habilidad, de la libre determinación, como expresión de la voluntad del individuo, concerniente a qué tipo de organización social desea tener, desarrollar o a cuál pertenecer. Estando estrechamente vinculada con los conceptos de las libertades cívicas o civiles y los derechos individuales,[] incluidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que, sin embargo, no han llegado a ser universales.

Las libertades cívicas pueden considerarse como la capacidad de realizar diferentes actos de trascendencia pública sin impedimento estatal, y gozando para su disfrute de la protección del mismo Estado.  Entre éstas podemos destacar: libertad de asociación, libertad religiosa, libertad de circulación, libertad de enseñanza, libertad de empresa, libertad de expresión, libertad de reunión, libertad de pensamiento, libertad de prensa, libertad de usufructo de la propiedad[], libertad de procreación, libertad de imprenta, etcétera.

En una Democracia Dinámica, la libertad se plantea en términos de interferencia con la persona en la búsqueda de la felicidad, ya sea por el gobierno o por otras personas, donde se define como mi libertad llega hasta donde comienza la libertad del otro es decir la intromisión injustificada de prevenir a otros de su voluntad en la realización de su curso de acción elegido o en el uso de las cosas. Esto no significa que necesariamente se sea favorable al capitalismo. En lugar de ello, simplemente se oponen a cualquier interferencia en actos entre adultos.

Manejando de manera racional los conceptos atinentes a la libertad del hombre podemos plantearla como la capacidad del individuo de realizar su propio potencial y la búsqueda de la felicidad, en este sentido, se  puede incluir la liberación de la miseria, la pobreza, la privación, o la opresión.

En ocasiones se trata a la libertad como si fuera casi sinónimo de democracia, no siendo así, ya que la libertad es un derecho constitucional inherente al ser humano,  forma parte de uno de los principios base en la realización del Bien Común, fundamento importante de una Democracia Dinámica.

Andres Rafael Scott Velasquez
@andresscott

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viernes, 10 de julio de 2015

ANDRÉS SCOTT VELÁSQUEZ, LA ALTERNABILIDAD EN UNA DEMOCRACIA DINÁMICA

Una de las condiciones básicas para que exista una verdadera democracia es la alternancia (Alternación//Alternativa de poder). Este vocablo se deriva del verbo alternar (Repetir con más o menos regularidad cosas diferentes. Distribuir por turnos).

Me permito recurrir al diccionario de nuestra lengua para disertar sobre un término que por su connotación se convierte en un principio fundamental conceptuado en cualquier constitución que tenga un sentido democrático.
La democracia como tal dinamiza los liderazgos colectivos, la razón de todos sobre la razón de uno. Un proyecto democrático es la incorporación de  la suma del mayor número de razonamientos que tengan que ver con el quehacer diario de una colectividad. Por permitir que el colectivo participe en su diseño, el modelo democrático debe mantener la continuidad política en sus fundamentos, renovándolo periódicamente para adaptarlo a los tiempos y circunstancias y debe mantener además  la continuidad administrativa en sus ejecutorias. Siendo esto así, la alternabilidad se da sin ningún contratiempo y solo se mediría la eficacia y la eficiencia del líder o equipo de hombres que rigen el estado en un momento determinado.

Un líder o un equipo de gobierno en una verdadera democracia pueden ser alternados sin contratiempos al demostrar su incapacidad para regir a una nación. Quienes demuestren eficacia y eficiencia, también serán alternados, pero serán modelos de comparación para aquellos que tengan la oportunidad de continuar el desarrollo del modelo democrático diseñado por el colectivo.

Bien lo planteó el ideólogo histórico y fundamental de América Latina nuestro Libertador Simón Bolívar, en su famoso discurso de Angostura, donde refiriéndose al tema en su pieza oratoria dijo  que: “La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía”.

Siendo Simón Bolívar un hombre venido de la guerra, que pudo convertirse en un emperador  con un mando eterno como se lo propusieron muchos, siempre creyó en la alternabilidad como uno de los principios fundamentales de la democracia, lo cual se desprende de manera clara y sin tapujos en el párrafo resaltado, y en sus testimonios y en conducta por él asumida en el resto de su vida. En este párrafo del Discurso de Angostura,  además se observa claramente que hay un rechazo a la reelección.

La continuidad de un hombre en el poder no ha sido beneficiosa para ningún país. En los estados de régimen parlamentarios para rectificar cualquier  intención de  perpetuidad en el poder ejecutivo, se aplican mecanismos de corrección previamente establecidos por el colectivo. En un régimen presidencialista de espíritu democrático los períodos de gobierno establecidos sin reelección inmediata es un mecanismo de alternabilidad. También lo es cualquier tipo de referéndums revocatorios, que nos permite con la participación de la ciudadanía corregir cualquier desviación que se presente en la conducción del estado.

En una constitución democrática siempre aparecerá este principio de manera expresa como lo aparece en el artículo seis de nuestra carta magna. En una verdadera democracia el continuismo no tiene cabida, aceptarlo es admitir una dictadura que a la larga deriva en una tiranía, y sobre esa tendencia muy común en aquellos hombres de conducta individualistas o autocráticas, que nos alertó el libertador.

Los que creemos en una DEMOCRACIA DINÁMICA debemos recurrir a nuestra fortaleza, para que nuestro proyecto no presente  la vulnerabilidad de la cual se valgan los aventureros e incapaces habilidosos para ponerlo al servicio de sus intereses y compromisos inconfesables.

Andres Rafael Scott Velasquez
anscott25.11@gmail.com
@andresscott

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jueves, 25 de junio de 2015

ANDRÉS SCOTT VELÁSQUEZ, EL PLURALISMO EN UNA DEMOCRACIA DINÁMICA

Uno de los fundamentales principios de una verdadera democracia es el pluralismo. Gracias a este  principio pueden coexistir de manera armónica en una sociedad civil, todas las corrientes del pensamiento humano, lo que se traduce en  armonía en las relaciones que naturalmente existen entre los seres humanos e instituciones de esa sociedad civil.

Debe entonces entenderse que fundamentalmente el pluralismo se manifiesta a través de las corrientes políticas, las corrientes ideológicas, las  corrientes culturales, las corrientes religiosas y ¿Por qué no?, las corrientes económicas.
El pluralismo es diversidad, cada ser humano tiene derecho de pensar y creer en lo que mejor le parezca para desarrollar el bienestar de la ciudadanía; agrupándose de acuerdo a sus afinidades, constituyendo los cuerpos intermedios entre el estado democrático y la familia, célula fundamental de la sociedad donde nos desenvolvemos.
El pluralismo político, es  diversidad en lo político, y por afinidades, el hombre se agrupa y crea los cuerpos políticos, siendo los partidos y las asociaciones civiles la manifestación más acabada de este principio. Está íntimamente relacionado con el pluralismo ideológico, ya que la mayoría de los hombres se agrupan siguiendo un ideal, en este caso los dos tipos de pluralismo coexisten indisolublemente. Se diferencian cuando la agrupación de los hombres se da por seguir a un líder, caudillo u otro tipo de persona por su simpatía o algún perfil en particular que lo haga sobresalir, pero que él como tal, no tiene una estructura ideológica que oriente su acción política. Esto último ha sucedido con gran regularidad en Latinoamérica.
El pluralismo ideológico, es la diversidad en la manera de desarrollar la aplicabilidad de una determinada doctrina. Inspira a las mayorías de las agrupaciones políticas. Son doctrinas: la doctrina social de la iglesia  cristiana, la doctrina marxista con sus manifestaciones socialistas,  la doctrina liberal con su renovador neoliberalismo, siendo éstas las más conocidas en el hemisferio occidental.
El pluralismo cultural, se manifiesta en los diversos enfoques que se  da a la cultura de una nación. Cada persona ligada a esta actividad puede desarrollar su inquietud y vocación a través del folklor, la poesía, la narrativa, el teatro y el periodismo. Según mi criterio el desarrollo de este tipo de pluralismo perfila la identidad de un pueblo.
El pluralismo económico, ¿Por qué no? Muchos estudiosos del elemento político-doctrinario no piensan que lo económico pueda interpretarse como una forma de pluralismo, sin embargo en mis pocos conocimientos, soy de los que cree que en una sociedad pueden operar diversas formas de empresas generadoras de riquezas económicas para una nación. Pueden convivir y hasta compartir experiencias las empresas del estado con las empresas privadas, el sector de la gran y mediana industria con el sector artesanal y  el pequeño productor agrícola con el mediano y gran productor. Enfocado desde este punto vista podría considerarse como una forma de pluralismo.
Ahora bien, entendiéndose de esta manera lo que es pluralismo, se debe pensar que el estado democrático como ente rector y promotor, debe articular mecanismos que permita la  plena realización de este principio, permitiendo y estimulando el diálogo entre todos los sectores sin exclusión para que se construya un país grande con la participación de todos. Esto es posible si el líder o el grupo que rige el estado tienen profundidad ideológica y política para entender los fundamentos de una verdadera democracia.
Una DEMOCRACIA DINÁMICA, es la que cree en la verdad colectiva para la construcción de una nación; esa verdad colectiva se logra con la participación de todos los sectores que forman parte de la estructura de una sociedad civil, con inclusión de todos los sectores que la conforman  y no exclusión, que solo lleva a la anarquía y al nacimiento de sectores relegados, resentidos y desplazados que nunca sentirán como una causa común el desarrollo de esta gran nación; siendo en consecuencia, el estado democrático el rector y promotor del desarrollo pleno del pluralismo, elemento sobre los cuales descansa la Democracia tan anhelada por todos los venezolanos que amamos la libertad y nos resistimos a la imposición de corrientes ajenas a nuestra formación democrática e idiosincrasia. 

Andres Rafael Scott Velasquez
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viernes, 19 de junio de 2015

ANDRES RAFAEL SCOTT VELASQUEZ, UNA DEMOCRACIA DINÁMICA

En mi quehacer diario en el ejercicio de la política, bien sea activando como lo hacía en tiempos atrás o analizando y pensando como ahora,   siempre me perfilé seguir  caminos orientados por principios doctrinarios y llevarlos a la práctica por testimoniales ideológico, los que me indujeron y me inducen a actuar dentro de la realización de una acción de apostolado, tomado este término  de la religión católica y desarrollados por la doctrina social de la iglesia o socialcristianismo como un apostolado político, el cual nos traza la dirección de actuar permanentemente  participando en el logro del bienestar de los más necesitados a través del desarrollo del Bien Común, con la consecuente obtención de una Justicia Social.

Para llevar adelante el desarrollo de los caminos  que se orientan en la síntesis principista del párrafo anterior, se hace necesario  un modelo político que permita la participación del mayor número de miembros de la sociedad civil en la elaboración y la ejecución de las políticas que se utilicen a concretar el logro del Bien Común y la  Justicia Social.

Revisando los diferentes modelos que mundialmente rigen la actividad política de las naciones, es la DEMOCRACIA la que permite poder poner en práctica estrategias e instrumentos de acción que conlleven a este fin.

Los demócratas de hoy estamos inspirados en diversas corrientes doctrinarias con las que se nos formó en su debida oportunidad, cuando manifestamos la inquietud de abrazar el camino de la política; algunos por el socialcristianismo a través de los partidos demócratas cristianos, otros por el socialismo a través de los partidos socialdemócratas y unos más por el liberalismo o neo liberalismo a través de un nacionalismo democrático.

Los principios básicos de una democracia lo son: la participación, la alternabilidad, la independencia de poderes, el pluralismo, el bien común y el respeto a la dignidad de la persona humana, entre otros. Cuando estos principios con los valores que de ellos se derivan se realizan sin desviaciones, se logra una plena democracia, para ello en consecuencia  debemos dinamizarla  y  los instrumentos para este fin están dentro de la misma concepción  democrática.

Según mi criterio forjado por los principios fundamentales del socialcristianismo, una democracia se dinamiza, teniendo al hombre como el centro protagónico de la sociedad civil. De él se deriva toda la elaboración de lineamientos y acciones para lograr su bienestar a través del desarrollo del Bien Común.

El dinamizar una democracia es hacerla inmune a que cualquier proyecto inspirado  en egos bien sean personalistas, caudillistas o de otra índole, la pongan a su servicio, desviándola hacia otros modelos no democráticos como lo es el comunismo, el socialismo de estado, el militarismo, la autocracia u otra forma de individualismo.

Una democracia se dinamiza permitiendo: el desarrollo pleno del pluralismo; el ejercicio pleno de la participación; la práctica de manera periódica y permanente de la alternabilidad; la autonomía plena de los poderes públicos   actuando dentro de lo que es un verdadero pluralismo de estado;  elaborar doctrinas y acciones para el respeto a la dignidad de la persona humana  fundamentalmente delineando políticas sobre los derechos humanos, estableciendo instrumentos para el desarrollo del Bien Común y siempre pensar que el poder reside en la soberanía popular.
En futura entregas, desde mi óptica desarrollaré los principios básicos de una democracia dinámica esbozados en este último párrafo. 
                                                                                                                                                                   
Andres Rafael Scott Velasquez
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