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domingo, 27 de octubre de 2013

BRIAN FINCHELTUB, LOS PADRES DEL “CADIVISMO”

El hijo les creció y ahora que no lo pueden controlar lo niegan. No saben qué hacer, lo mejor que se les ocurrió fue trasladar la responsabilidad al ciudadano, porque no tienen la menor idea de cómo enmendar el desastre. Es como cuando el muchado sale tremendo y la madre le dice al padre “ese salió a ti”. Hablamos de algo parecido, pero en este caso los padres no pueden negar a la criatura, porque la hicieron a su imagen y semejanza.

CADIVI es su creación, es hija de los economistas retrogados del gabinete económico que creyeron que con un recetario comunista podían cambiar el mundo. La verdad es que no hay que ser genio para saber que si usted aplica la receta comunista en Suiza, el resultado será el mismo: fracaso. Así sucedió en Cuba, así pasó en la Unión Soviética, en el Perú de Velasco Alvarado, en la China de Mao Tse Tung. En todos lados el comunismo no ha funcionado, pero estos trasnochados nos vendieron que con el “socialismo” venezolano sería distinto.

En la práctica el socialismo del siglo XXI repitió los mismos errores del comunismo del siglo XX. Control del Estado sobre la economía, una ola de expropiaciones, regulaciones y más regulaciones que devinieron en la destrucción del sistema productivo. Para que tengan una idea de los desmanes del comunismo, en China durante el “Gran salto adelante” murieron entre 18 y 32 millones de personas de hambre. El Estado fijó metas de producción que solo se tradujeron en hambruna.

Hoy aprendieron la lección, aunque saltando de un extremo a otro, el capitalismo salvaje. Donde no se respeta el lado humano de la mano de obra, donde miles de transnacionales han emigrado al gigante asiático para reducir costos de producción. Esa es la misma China que en lo político sigue izando la bandera comunista, pero que hoy tiene pretensiones expansionistas y que, para nuestro infortunio, nos tienen a nosotros como patio trasero.

Venezuela vive una crisis que estaba cantada, se pervirtió la lógica de un control de cambio, que en teoría es momentáneo, que busca corregir distorsiones de la economía, equilibrar el sistema cambiario. Lo que sucede en este momento no tiene precedentes en la historia nacional, más de diez años de controles en un país donde el refrán popular decir que “quien hace la ley, hace la trampa”.

Efectivamente así fue, aquí el país como conjunto ha perdido, pero muchos han ganado y bastante. CADIVI quizás sea eliminada pero dejará un montón de nuevos ricos, que hicieron bastantes negocios y no son precisamente quienes salen del país a raspar el cupo, hablamos de quienes sacaron 20 mil millones de dólares como si nada.

No sabemos si la revolución se come a sus hijos o los hijos de la revolución se la comen a ella. Pero quienes hablan del CADIVISMO son sus creadores y ahora con el mayor cinismo creen que pueden acabar con el problema con más controles. Desconocemos hasta dónde puedan estirar la cabuya, pero la gente debe exigir explicaciones, somos culpables en la medida que callamos, que no somos capaces de plantarnos por la verdad. Que recojan su gallo muerto, que asuman su barranco.

Brian Fincheltub
Brian@juventudsucre.com
@Brianfincheltub

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miércoles, 20 de marzo de 2013

CARLOS E MÉNDEZ, LA VIDA Y LA MUERTE

Se vuelve a nacer cuando nacen de nuevo las esperanzas. Y, se muere, cuando mueren las ilusiones o se nos extingue la vida. El presidente no completó su sueño dorado de convertir a Venezuela en otra Cuba y/o mar de su felicidad. Lo que los Castro nos regresaron fueron sus restos, pero la leyenda dirá que reposan en una cripta en la patria de Marti, por la que sacrificó, despojó y humilló a la patria del libertador de naciones: Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela.
Los muchachos de Venezuela luchan para forjarse un destino, lo cual los impulsa a estudiar y trabajar duro por un futuro promisor. Es lo que se estila en las sociedades libres donde los jóvenes aspiran a incorporarse al progreso global. 
Al presidente, se supone le enseñaron estos mismos principios, pero también lo dogmatizaron con la filosofía comunista sobre que las injusticias sociales solo se pueden superar a través de regimenes militaristas y estatistas que expropian a los afortunados para repartirles migajas a los menesterosos. 
Las fracasadas revoluciones Stalinista, Maoísta y Castrista, no le indicaron nada. Muy por el contrario, en Fidel halló al abuelo al que tal vez nunca conoció; lo asocio con el bandolero de su pariente Maisanta, y construyó su propia leyenda a costa de realazos.
Su enfermiza obsesión por ese sofisma populista, lo condujo a trastocar la historia patria para ampliar la división de clases y sacar ventaja electoral, lo cual significó el éxodo de cientos de miles de compatriotas y la muerte a manos del hampa desbordada, guapa y apoyada, de no menos de doscientos mil venezolanos en su mayoría jóvenes de los sectores más humildes del país. 
El corazón de los chavistas, irónicamente se les fue a morir a Cuba. La providencia le dio la virtud de nacer en el Edén; en Venezuela. Pero la serpiente caribeña lo arrastró a su guarida y lo indujo a comer del fruto prohibido. 
Su Petro fortuna le granjeó muchos amigos dentro y fuera del país, quienes seguirán aplaudiendo sus quijotadas cual focas de circo, y añorando la reencarnación de su mesías (con minúscula).

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sábado, 26 de mayo de 2012

ALBERTO RODRÍGUEZ BARRERA, EL ANTIDESARROLLO DEL CHAVISMO

“Y todos vemos que los hombres se agarran de la vida aun al costo de soportar grandes infortunios,porque encuentran en la vida dulzura y felicidad naturales.”Aristóteles

En los tiempos de estancamiento que le ha impuesto el chavismo a Venezuela desde su llegada al poder, caracterizado por un fracaso total que omite la palabra desarrollo, se exalta más una verdad que muchos parecen ignorar: entre 1958 y 1998, los famosos cuarenta años de democracia, obtuvimos un desarrollo social y económico –en tan grande escala y extensión- como jamás se había visto en ningún período anterior de nuestra historia. La exacerbación crítica hacia ese período contiene una sola verdad: no se logró todo lo que debía haber realizado, pero se logró un desarrollo integral estadísticamente documentado, y que realmente ocurrió.

Tras el saqueo de los 10 años de militarismo del dictador Marcos Pérez Jiménez, tan parecido a la actual voracidad del chavismo,  Venezuela llegaba más allá de la primera mitad del siglo 20 sin industrias, sin gente entrenada e instruida, sin siquiera producir un litro de petróleo porque no había una sola empresa petrolera nacional, ni hablar de refinerías, petroquímicas, infraestructuras de salud, educación, comunicaciones, etc.; algo sumamente diferente a lo que encontró el chavismo cuando arribó al poder, cuando ya PDVSA figuraba entre las empresas petroleras más efectivas  del mundo, como no lo es hoy.

En aquellos años y hasta el presente, lo que no se desarrolló en todas partes del planeta fue el comunismo, ya que ahí se dio el “antidesarrollo”; ahí el tiempo se detuvo en un estancamiento, a la espera de su caída. Pero Venezuela surgía de la nada heredada en más de un siglo de ineficiencia militarista, aunque no se llegó a la derrota de la pobreza, ya que esto sólo es posible cuando se conquista el desarrollo económico. Y a Venezuela había que integrarla con herramientas básicas ausentes: sistemas de comunicación, salud, educación...

Es lo que llamamos la “alfombra roja”  sobre la cual se posó el chavismo, cuya única obra anterior fue el golpismo y sus muertos.  Con las manos vacías, las alforjas sin talento y una lengua larga, el grupito rústico y escaso de conocimientos, conformado por los últimos de la clase y las ambiciones de la frustración, inició la aplicación de su “plan sovietizante”. La planeación soviética era el estilo que –desde 1990- demostró al mundo que su crecimiento no eran más que ficciones de la fantasía y de la imaginación burocrática. Ejemplos: la URSS, después de 70 años de comunismo, estaba por debajo de la mayoría de los países del Tercer Mundo en todas las categorías de salud; Cuba, después de más de 50 años, hoy produce menos que antes de Castro; Checoslovaquia, antes de ser sometida al plan soviético, igualaba a Alemania Occidental en productividad y tecnología, por encima de Francia, pero luego de décadas de comunismo –y sin haber sufrido sus industrias daños tras la Segunda Guerra Mundial- la producción checa por obrero bajó a menos de la cuarta parte de Alemania Occidental o Francia, que sí sufrieron daños debido a la guerra... Con la planeación soviética, la productividad se va al demonio porque asigna los recursos equivocadamente, y tampoco los coordinan. Al ocuparse más de la politización burocrática y militar, destruyen, impregnándose de corrupción y precipitando la inflación.

Porque la mecánica del chavismo, heredada de fracasos comunistas para ellos invisibles, yerra en lo que es “estadísticamente significativo”; es ahí donde lo que es macro se vuelve micro, y el resultado es una evidencia de su incapacidad para lidiar con las complejidades de la Venezuela que requiere del desarrollo. La teoría de la complejidad, que es la que más rápido crece en las matemáticas modernas, no entra en la fanatización cerebral del chavismo. La teoría de la complejidad ha demostrado con rigurosas pruebas, que los sistemas complejos no admiten predicción, y que son controlados por factores que no son estadísticamente significativos, y es lo que se conoce como el “efecto mariposa”: un teorema caprichoso pero matemáticamente riguroso y probado demuestra que el aleteo de una mariposa en la selva amazónica puede determinar y determina el tiempo que va a hacer en Chicago algunas semanas o meses después. Esto implica que en los sistemas complejos, el “clima” es predecible y tiene gran estabilidad; pero el “estado del tiempo” es impredecible y es totalmente inestable.

Aunque a veces se crea que el “mariposeo” es una exclusiva del chavismo, la realidad del chavismo es que excluye todo lo “externo” y su carencia de sistema los lleva al caos. Por eso los intentos de controlar, dirigir y regular la economía no les dan resultados. No han entendido el “efecto mariposa”. Y por contraste, las maripositas son teñidas de rojo sangre en Amazonas.

Cabe recordar aquí a Albert Camus, el ensayista y artista rebelde que también superó y se alejó del comunismo, cuando afirmaba que la rebelión debe estar basada en la aceptación de límites, el rechazo a la injusticia y tener una medida para lo que consiente. Primero, Camus creía necesario reconocer la imperfección del hombre, más cuando fundamenta su ideología sobre culpas absolutas, sin comprender su irracionalidad y aspirando a dirigir el curso de la historia. La segunda fuente de medida es conseguir un balance entre la naturaleza y la historia, entre el mundo que el hombre consiente y sus intentos por cambiarlo. Para Camus, la acción política eficaz comienza con la realidad, no con la ideología; la verdadera rebelión no busca una justicia absoluta ni una libertad imposible; y que se aproximará a sus metas sin conflictos con la solidaridad humana; y el rebelde, reconociendo la relatividad de sus conocimientos, no sacrificará a los hombres vivos por una promesa de ideal futuro.

El chavismo promete un futuro que no puede alcanzar y sacrifica la vida presente de los venezolanos llevándonos del subdesarrollo al antidesarrollo, contoneándose con la coquetería de un mariposeo que no tiene ningún efecto...

chinorodriguez1710@yahoo.com

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jueves, 12 de abril de 2012

DEMETRIO BOERSNER / SOCIALISMOS EXISTENTES E INEXISTENTES

Quienes anhelamos participar de modo práctico en la lucha por una Venezuela libre y justa, y nos ubicamos en el campo teórico socialdemócrata, basamos nuestras propuestas  en la percepción de realidades concretas, tales como el cambio climático, la crisis del capitalismo clásico y su reemplazo por modelos emergentes, el impacto de cambios técnicos y psicosociales en el ejercicio democrático, los reacomodos de la correlación de fuerzas estratégicas globales, el auge de neofascismos y amenazas terroristas, y nuestro propio drama de descomposición nacional.
Esporádicamente nos llegan las voces de una élite etérea (aunque no desinteresada) de estudiosos de teorías sociopolíticas “postmodernas” que, sin referencia a la “cochina realidad” en que todos nos debatimos, nos reprocha nuestra “banalidad” o “mediocridad” al basar nuestras propuestas en lo que realmente es, y no en lo que “debería” ser. Esa izquierda intelectual etérea quisiera que, en lugar de dar unos primeros pasos, siguiendo ejemplos reformistas de centroizquierda que han demostrado su eficacia en otros países, esperemos con los brazos cruzados a que ella nos suministre el modelo perfecto (engendrado en sus cerebros por una suerte de concepción inmaculada) de un socialismo postmoderno ideal,  ibre tanto de las lacras tiránicas del comunismo estalinista y post-estalinista como de las debilidades claudicantes que a veces caracterizaran a la socialdemocracia kautskiana, fabiana o bernsteiniana.
Sin embargo, tal “tercer tipo” de socialismo, desprovisto de fallas, jamás ha existido realmente, ni podrá existir salvo como producto de un proceso histórico de larga duración. Los únicos dos socialismos “realmente existentes” han sido y son hasta ahora el comunismo y la socialdemocracia. El primero fracasó históricamente cuando colapsó la Unión Soviética.  El otro –el socialismo democrático o socialdemocracia- ha tenido momentos gloriosos en las resistencias antifascistas y anticolonialistas, y notables éxitos en la construcción de una nueva sociedad, basada en una economía de mercado `pero orientada por los intereses y la voluntad democrática de los mayoritarios sectores laborales, populares y medios.  En Noruega,  Suecia y  otros países democráticos avanzados, construyeron Estados de Bienestar realmente post-capitalistas con elevados niveles de igualdad y calidad de vida.  En países en vías de desarrollo, ese modelo puede ser adaptado a las circunstancias de su etapa histórica.  En ambos casos, se puede avanzar, paso a paso, de la economía de mercado “capitalista” a una economía de mercado esencialmente “laborista” o socialmente democrática. Creemos que no existe otro camino. Su éxito depende de la amplitud y autenticidad de la democracia política que lo enmarque.
                                                                                                        demboers@gmail.comEL ENVÍO A NUESTROS CORREOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, ACTUALIDAD, VENEZUELA, OPINIÓN, NOTICIA, REPUBLICANO LIBERAL, DEMOCRACIA, LIBERAL, LIBERALISMO, LIBERTARIO, POLÍTICA, INTERNACIONAL, ELECCIONES,UNIDAD, ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA