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sábado, 24 de octubre de 2015

PEDRO SEGUNDO BLANCO, REVOLUCIÓN DE OCTUBRE DEL 45

El 22 de octubre de 1899 con la llegada de los andinos al poder con la llamada revolución restauradora, se inició un ciclo político en Venezuela, marcado  por el autoritarismo y la hegemonía, primero encabezado por el líder del movimiento restaurador Cipriano Castro y luego personificado por el general Juan Vicente Gómez, quien valiéndose de la delicada enfermedad que aquejaba a su compadre Presidente y que no pudo ser atendida y resuelta por la incipiente medicina de la época, al Castro emprender el viaje que lo llevara a Europa,  procedió a hacerse del poder y mantenerlo por casi treinta años, para imponer  lo que se conoce en el País como el  Gomecismo.

Con la muerte del Benemérito en 1936, la sucesión se llevó a cabo sin mayores contratiempos y el ex ministre de marina y guerra Eleazar López Contreras, cumplidos los requisitos asumió la Presidencia de la Repúblico, para un período de 5 años, conforme lo pautaba la Constitución post Gomecista, ese lustro transcurrió sin mayores contratiempos, salvo los ocasionados por el liderazgo estudiantil, que desde 1928 venían planteando las ideas democráticas, las libertades y el pluralismo político, como forma de gobierno para un País, que se debatía en la dictadura del régimen; cumplido el mandato de López Contreras la continuación del Gomecismo se materializó con la asunción al poder del general Isaías Medina Angarita, gobierno que mostró algunas señales de apertura, pero la timidez de los cambios y la exigencia cada vez mayor de democracia y de la elección universal, directa y secreta del Presidente de la República, hicieron que el gobierno se debilitara cada vez más, porque aunque Medina manifestaba estar de acuerdo con el paso a la democracia,  nunca se dispuso a asumir el cambio Constitucional que permitiera elecciones libres y democráticas directas, tanto del jefe del estado, como del Congreso Nacional. 
El período que comenzó en 1941 y que debía concluir en 1946, fue interrumpido por una rebelión cívico militar, liderada por Rómulo Betancourt, quien respaldado por los mandos militares que promovían el cambio  a la democracia, depusieron al general medina, quien sin disparar un tiro, prefirió darle cauce al movimiento popular el 18 de octubre de 1945, para instaurar una JUNTA REVOLUCIONARIA DE GOBIERNO con Betancourt a la cabeza, para iniciar desde ese momento, el trienio de gobierno que abrió a Venezuela, para insertarla en el siglo XX y colocarla a la altura de los cambios democráticos y la modernidad que comenzaban a imponerse en el mundo y en América.
De esa verdadera REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA y pacífica, devinieron las grandes decisiones republicanas, porque lo primero que anunció el jefe de la junta, fue la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, para refundar el estado, redactar una nueva Constitución y establecer la elección universal, directa y secreta del Presidente, el Congreso Nacional, las Asambleas Legislativas y los Concejos Municipales, constitucionalizar el nombramiento del resto de los poderes públicos, legalizar los sindicatos y comenzar un período corto de tres años, para masificar la educación, asistir la producción agrícola, llevar programas de salud y saneamiento ambiental, venezolanizar el petróleo y su renta con la política del fifty fifty, darle el voto a la mujer y los analfabetas y consagrar en la nueva carta, los derechos humanos, los derechos políticos y los derechos económicos, que estaban ausentes y timoratos, en todas las constituciones que habían regido a la Nación. 
La grandeza y el talante democrático de Betancourt se vio plasmado para la historia, cuando pudiendo plantearse la continuación en el poder, finalizada la Constituyente que presidió el poeta Andrés Eloy Blanco, el mismo redactó de puño y letra, la disposición transitoria, que impedía que los miembros de la Junta Revolucionaria de Gobierno, pudieran presentarse como candidatos, para las elecciones que habrían de convocarse en 1947. La historia y hasta los enemigos de Betancourt, reconocen hoy el carácter democrático, pacífico y de avanzada política, social y económica de esa histórica fecha del 18 de octubre de 1945 y el trienio que le sucedió.
“Quienes defienden el derecho a la vida de asesinos, avalan la pena de muerte de ciudadanos inocentes” PSB.
Pedro Segundo Blanco
petersecond1@hotmail.com
@pedrosegundoABP

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