BIENVENIDOS AMIGOS PUES OTRA VENEZUELA ES POSIBLE. LUCHEMOS POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

LA LIBERTAD, SANCHO, ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRAN LA TIERRA Y EL MAR: POR LA LIBERTAD, ASÍ COMO POR LA HONRA, SE PUEDE Y DEBE AVENTURAR LA VIDA. (MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA) ¡VENEZUELA SOMOS TODOS! NO DEFENDEMOS POSICIONES PARTIDISTAS. ESTAMOS CON LA AUTENTICA UNIDAD DE LA ALTERNATIVA DEMOCRATICA

miércoles, 22 de octubre de 2014

NELSON ACOSTA ESPINOZA, UN NUEVO LÉXICO POLÍTICO PARA LA OPOSICIÓN,

El gobierno se ha venido apoderando del relato a través del cual el campo democrático tradicionalmente se ha comunicado con el país. Quizás, amigos lectores, parezca exagerada esta afirmación. Sin embargo, su propósito es advertir sobre un proceso de desgaste que ha venido operando en la lógica narrativa de los sectores democráticos. Este deterioro ha afectado su visibilidad estratégica y acelerado un tacticismo que obstaculiza la comunicación de un proyecto alternativo de país.

En un cierto sentido el oficialismo ha reconvertido las "palabras fuerzas" de los sectores democráticos y las ha enmarcado dentro de su oferta discursiva. Por ejemplo, los significados de términos como  democracia, pueblo, región, pobres, patria, religión, asistencialismo, industrialización, etc., han sido resemantizados y han adquirido un nuevo sentido.
Esta operación político narrativa ha sido relativamente exitosa. Usando todo el poder del estado y el control sobre los medios masivos de comunicación el chavismo ha desplegado una maniobra de carácter simbólico sin precedentes en nuestra historia. Los signos patrios, por ejemplo, han sido resignificados y conforman la base de la narrativa gubernamental. El rostro de Bolívar, el escudo, la bandera, uniformes del ejército nacional, el nombre de la república, la historia patria, etc. Son ejemplos de esta basta operación simbólica destinada a dotar de una nueva identidad política a la mayoría humilde la población. Identidad, es bueno recalcarlo, que no ha sido disputada en forma enérgica por la oposición democrática del país.
Un tema a ser abordado con urgencia sería, entonces,   la construcción de una nueva identidad que se contraponga a la que define a los sectores oficialistas. La pregunta, salta a boca de jarro. ¿Cómo se puede construir? ¿En dónde se encuentra la materia prima para poder modelarla? Y, finalmente, una vez constituida, ¿cómo  puede adquirir un carácter expansivo?
Sobre este punto es posible remarcar algunas ideas. Primero, sería indispensable articular la cultura popular a la narrativa democrática. Ello implica enfatizar las  identidades políticas regionales a partir de sus tradiciones culturales (federalizar el discurso). Los componentes simbólicos que definen, por ejemplo, la zulianidad, valencianidad andinidad etc. deberían ser "encuadrados" al interior de un nuevo relato político que se presente como alternativa al que en la actualidad hegemoniza el escenario público. Segundo, comprender que la lucha política es una confrontación simbólica; se disputan las palabras.
Hagamos un ejercicio sencillo. Tomemos vocablos clave del discurso del PSUV. Al estado comunal, por ejemplo, se le opondría el federalismo integrador; al poder popular se confrontaría con las autonomías locales; economía social se resignificaría como economía social de mercado; comuna socialista se traduciría como autonomías políticas; al hombre nuevo se le enfrentaría la ciudadanía democrática. Desde luego,  estas palabras deberán ser encuadradas dentro de los marcos culturales  regionales y asociadas a nuestras convicciones morales más arraigadas.
En fin, con estos y otros vocablos sería posible iniciar la construcción del nuevo relato; vinculando este narración con las tradiciones culturales, héroes civiles, personajes populares, leyendas, etc. que proporcionarían la materia prima para la construcción de las nuevas identidades políticas. Una estrategia comunicacional de esta naturaleza tendría posibilidades de éxito. Las maniobras tácticas y el electoralismo no garantizan la construcción del nuevo orden simbólico que deberá desplazar al que actualmente proporciona sentido a la política.
Ya lo decía Frank Luntz,  un reconocido consultor político estadounidense, "lo importante no es lo que tú dices, sino lo que ellos entienden".
Nelson Acosta
acostnelson@gmail.com
@nelsonacosta64

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