Las causas de la crisis en que hoy se encuentra atrapada Venezuela no son producto de la casualidad ni son coyunturales. Los años que nos han traído hasta el actual momento de humillación nacional y de gran peligro, han sido testigos de la continua pérdida de nuestras precarias libertades económicas y civiles con la imposición del socialismo como sistema político. Orden político rebautizado a partir de 1999 con el nuevo nombre de “Socialismo del Siglo XXI” pero que ha mostrado ser el mismo régimen totalitario, inmoral, criminal, y generador de miserias que desgraciadamente conoció el mundo durante el siglo pasado.
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El cuadro trágico se completa al no existir en el país una oposición ideológica al actual régimen político. Los partidos políticos que lideran las acciones de “oposición” comparten con éste la doctrina socialista-estatista-intervencionista que le da preeminencia al poder político sobre los ciudadanos y que convierte a éstos en sirvientes que esperan una dádiva del gobernante de turno. Se hace más crítica la situación cuando los partidos políticos que conforman este bloque auto denominado opositores son culpables, por acción u omisión, de la gestación y advenimiento al poder del presente gobierno. Ellos no se han arrepentido, ni han cambiado. Por tanto, el liderazgo alternativo que requiere el país no saldrá de las filas de estos factores políticos cuya única oferta política es la salida, en algunos casos no democrática, del actual presidente de la República, pero no el cambio del sistema que lo llevó al poder.
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Nuestra principal propuesta política es entregarle al ciudadano el poder que le ha sido históricamente usurpado por las oligarquías políticas. Para lograr esto es imprescindible limitar al Estado a sus funciones básicas: la provisión de seguridad física para bienes y personas, la contratación de obras públicas de infraestructura y por último el arbitraje, no interpretación, de las leyes.
Dichas responsabilidades han sido totalmente desatendidas por asumir un amplio abanico de actividades que no le corresponden y en las que siempre fracasa.
Para lograr el desarrollo económico y social de cada venezolano, aprovechando nuestras ventajas y oportunidades, es imperativo implementar reformas en las siguientes áreas:
Reforma del Estado y del Gobierno: "Más individuo menos Estado" Para limitar la acción del estado en contra de las libertades individuales y devolverlo a sus funciones propias. Para ello proponemos una democracia parlamentaria y un primer ministro. Reforma de la Economía: Pasar de una economía inflacionaria y rentista en poder del estado y los políticos, a una economía productiva, de libre mercado, rica y abierta, en manos de los ciudadanos. Para ello proponemos la Individualización de la Renta Petrolera, la privatización en los venezolanos de la exploración, extracción, comercialización y el transporte del PETROLEO y sus derivados y promoviendo la propiedad privada del VENEZOLANO sobre los medios de producción y la tierra. Reforma de los sistemas de Educación, Salud y Pensiones: Para la dignificación del ciudadano, que le permita acceder a servicios de calidad y que esté en sus manos la posibilidad de escoger, en especial los ciudadanos más pobres. Reforma Judicial: El establecimiento de un Estado de Derecho que garantice una verdadera igualdad ante la ley sin privilegios para nadie, y de un sistema judicial expedito y transparente.
Reforma de los Órganos de Seguridad y Defensa: El establecimiento de una cultura de respeto, paz y seguridad ciudadana y que permita disminuir los niveles de inseguridad y violencia interna. Y restablecer una Fuerza Armada profesional, subordinada al poder civil y obediente a la Constitución y las Leyes.
Proponemos un programa legislativo que permita impulsar estas reformas a través de la derogación de leyes que sean expresión del estatismo empobrecedor. Leyes que no son normas generales sino particulares -una para cada sector, actividad o categoría-, e impiden la libertad y la prosperidad de las personas. A este tipo de normas las llamamos leyes malas.
Son leyes malas las que atribuyen al Estado y su burocracia las más nobles y elevadas intenciones y atribuyen a los ciudadanos las peores. Imponen prohibiciones, limitaciones y restricciones, y exigen inspecciones, supervisiones, controles, en los que se nos somete a maltratos indignos de la condición humana, entre los que destacan la pérdida de horas interminables, en tramites obligatorios e ineficaces, frente a una administración pública incapaz, corrupta y prepotente. Son malas porque se inspiran en la ideología estatista, ya sea en su variante mercantilista, en beneficio exclusivo de los empresarios privilegiados con prebendas, o en su variante socialista, en provecho exclusivo de los gobernantes.
Ante a lo previamente expresado, hacemos un llamado a los ciudadanos a unirse al Frente Liberal de Venezuela. Buscamos venezolanos comprometidos para llevar a cabo nuestro programa político que hemos denominado «Las Cinco Reformas Necesarias» pues estamos convencidos que es la única salida para los actuales problemas del país y así juntos construir una patria de paz, libertad y prosperidad.
Barquisimeto, 22 de enero de 2011
Dios y Federación.
Carlos A. Yepez Rivas.
yepezca@gmail.com
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